Veruca Salt
| Veruca Salt | |
|---|---|
| Interpretado por | Julia Winter |
| Voz original | Julie Dawn Cole |
| Información | |
| Sexo | Femenino |
| Edad | 11 años |
| Color de pelo | Castaño |
| Ocupación | Malcriada y codiciosa. |
| Perfil en IMDb | |
Veruca Salt es un personaje de la historia Charlie y la fábrica de chocolate. En todas las versiones de la historia tiene una fuerte moralidad en contraste con los otros cuatro niños que visitaron la fábrica de chocolate de Willy Wonka.
Sobre Veruca [editar]
En cada versión, Veruca es retratada como una niña malcriada que es muy inmadura, cuyos ricos padres la tratan como una princesa y le dan todo lo que quiere, sin importar lo ridículo del precio o lo extravagante que sea el objeto. En el libro, se la describe como "la hija de padres ricos" y en su perfil y en el sitio web oficial de la película se la describe como la heredera de la "la Fortuna en Nueces de los Salt", lo que contribuye al hecho de que sea tan malcriada. La edad de Veruca nunca fue explicita ni en el libro ni en las dos películas, pero la "libertad de acción" de las adaptaciones, ha permitido acercar la edad de Veruca a la de una niña. Lo mismo pasa con su nacionalidad, que en las películas corresponde a la inglesa, no así en los libros, donde la misma no es aclarada. Cuando Veruca es incapaz de conseguir algo que quiere, ella grita, patea, salta hacia arriba y hacia abajo, y toma medidas extremas hasta que se le complazca. Antes del Tour a la Fábrica de Chocolates, los padres de Veruca (especialmente su padre, según las películas y las adaptaciones de teatro) parecen creer que es una jovencita dulce e inocente; sin embargo, luego de ser ensuciados y emboscados en la fabrica, sus opiniones van más acorde con la realidad, y empiezan a actuar con menos indulgencia y de forma más estricta, habiendo aprendido su lección sobre malcriar a los niños. Veruca siempre está enojada cuando no consigue lo que quiere.
Veruca en la novela [editar]
Veruca es la hija de Henry y Angina Salt. Bastante malcriada y caprichosa, vive con sus padres en una lejana y gran ciudad. Su padre, Mr. Salt es dueño de una fábrica de maní. Cuando Veruca exigió que debía tener uno de los billetes Dorados que le permitirían entrar a la Fabrica Wonka, el Mr. Salt compró cientos de miles de cajas de barras de chocolate Wonka, y las llevó a su fabrica, donde ordenó a las 100 mujeres que trabajaban para él, usualmente pelando y salando el maní, a que se pusieran a desenvolver las barras de chocolate, hasta que encontraran el tan anhelado Tiquete Dorado. Tres días transcurrieron sin que las trabajadoras encontraran el Tiquete, y durante los cuales Veruca no hacía más que gritar, tirada en el suelo, pateando y chillando. En el cuarto día de búsqueda, el ticket por fin fue encontrado. Veruca fue anunciada en los periodicos como ganadora el día antes del cumpleaños de Charlie.
Veruca asistió el día de la cita a la Fábrica. Durante el recorrido demostró su carácter caprichoso, exigiéndole a su padre que le comprara un oompa-loompa, un barco rosado, un rio de chocolate, refutando lo que decía Mr. Wonka, y finalmente exigiéndole a su madre que le consiguiera una ardilla entrenada, como las que había en la Sala de las Nueces.
Cuando Willy Wonka se negó a venderle una ardilla a su padre, Veruca se escabulló y entró a la sala donde se encontraban las ardillas, tomando una en sus manos. Las ardillas reacionaron muy mal y la arrastraron por el suelo, sujetándole brazos y piernas. Una de las ardillas, siguiendo el método que tenían para encontrar nueces malas, le dio golpes en la frente, luego de lo cual la arrastraron al hueco por el cual desechaban las nueces que no servían. La razón de esto, según Mr. Wonka, es porque les debió sonar bastante hueca. El hueco por el que fue lanzada Veruca se dirigía al tubo principal de la basura, que tenía como destino final el incinerador, pero no debían preocuparse, pues de pronto no lo encendieran ese día, fue el consuelo que les dio Wonka.
La Sra. Salt se asomó por el hueco, con toda su cabeza metida, y su gran trasero al aire, en una posición bastante dificil de resistir un pequeño empujoncito, uno como el que le fue dado por las ardillas, que también mandaron a la madre por el tubo de la basura. Ante esto, el Sr. Salt no tuvo más opción que asomarse también para ver si su esposa estaba atascada en el tubo. Las ardillas igualmente lo lanzaron a él por el mismo tubo que a su esposa y a su hija.