Verónica (leyenda urbana)

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El fantasma del espejo es una leyenda sobre un espíritu que aparece al ser pronunciado su nombre un número determinado de veces (variable según las versiones) frente a un espejo. En España se conoce al personaje como Verónica, María la Paralítica o La Vieja Del Quinto y en el mundo anglosajón como Bloody Mary. La leyenda suele aparecer vinculada a un juego o ritual adivinatorio.

No resulta fácil establecer el origen de la figura, ligada a la creencia común en muchos lugares, de que las almas de los muertos se manifiestan en ocasiones en los espejos. Algunos han querido vincularla con santa Verónica.[1]

Ritual[editar]

El ritual se presenta en diversas configuraciones, implicando el uso de objetos cotidianos, como un libro (a menudo, la Biblia) o unas tijeras (en memoria de las que causaron la muerte a Verónica).[2] Verónica mata a quien la ha invocado, normalmente con un arma blanca que se encuentre en las cercanías (cuchillos de cocina, navajas, cortauñas, tijeras...), que sale disparada y se clava en el corazón o el cuello de la víctima.[3] El tema central del rito suelen ser consultas relacionadas con el primer amor o la muerte.[4]


La versión más común de la leyenda explica que se trata de una muchacha muerta durante la pubertad (a menudo, durante una sesión de ouija) y cuyo espíritu ha quedado atrapado entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Sin embargo, algunas versiones la consideran hija de Satanás.[5]

El personaje cambia con frecuencia de nombre (con variantes como Carolina[6] y Micaela[7] ) o se multiplica, normalmente bajo la forma de dos hermanas o amigas.[8]

Bloody Mary[editar]

En Estados Unidos hay una leyenda análoga protagonizada por Bloody Mary («María la Sangrienta») o Mary Worth, que ha servido de inspiración al relato de Clive Barker Lo Prohibido, llevado al cine con el título Candyman.

Una versión relata que Mary era una chica de quince años muy hermosa y vanidosa. El centro de su vanidad era su hermoso cabello, que todas las noches peinaba cien veces. Un día le quisieron jugar una broma y un hombre (no se sabe quién) se escondió en el armario mientras ella cepillaba su cabello. Mientras estaba descuidada, el hombre salió, le tapó la boca con un pañuelo y le cortó todo el cabello. Ella no soportó verse fea y no pudo esperar a que el pelo le creciera de nuevo. Unas semanas después, se suicidó. Se cree que para que ésta aparezca se deben encender tres velas frente a un espejo, peinarse el cabello cien veces como ella lo hacía cada noche y decir «Bloody Mary» tres veces.

Bibliografía[editar]

  • Dundes, Alan (2002): Bloody Mary in the Mirror. Essays in Pyschoanalytic Folkloristics, Jackson: University Press of Mississippi (pp. 76 a 94; interpreta la leyenda como un «reflejo ritual de la ansiedad pre-adolescente»).
  • Ortí, Antonio y Josep Sampere (2000): Leyendas urbanas en España, Barcelona: Martínez Roca, p. 230.
  • Pedrosa, José Manuel y Sebastián Moratalla (2002): La ciudad oral. Literatura tradicional urbana del sur de Madrid. Teoría, métodos, textos, Madrid: Consejería de Educación. En las pp. 97-98 Pedrosa ofrece su interpretación de la leyenda. En las pp. 175-184 se recogen 33 versiones madrileñas de la misma.
  • Pedrosa, José Manuel (2004): La autoestopista fantasma y otras leyendas urbanas españolas, Madrid: Páginas de Espuma (recoge 33 versiones de la leyenda: pp. 87-98).

Referencias[editar]

  1. Pedrosa y Moratalla 2002: 98.
  2. Pedrosa 2004: 88-89, 92.
  3. Pedrosa 2004: 89-90 y 92.
  4. Pedrosa 2004: 88-90, 94.
  5. Pedrosa y Moratalla 2002: 175 y 179; Pedrosa 2004: 91 y 94.
  6. Pedrosa 2004: 94
  7. Pedrosa 2004: 95
  8. Así, en Pedrosa y Moratalla 2002: 184.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]