Ven y mira

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Idí i Smotrí (en ruso: Иди и смотри, Idi i smotri; en bielorruso: Ідзі і глядзі, Idzi i hlyadzi; comercializada como Ven y mira en Argentina y Masacre: ven y mira en España), es una película soviética dramática-bélica de 1985 dirigida por Elem Klímov.[1]

La película se rodó para celebrar el cuadragésimo aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, y fue producida por los estudios cinematográficos Mosfilm y Belarusfilm. El film relata a través de un niño, progresivamente endurecido por el sufrimiento, la matanza sistemática de los habitantes de aldeas bielorrusas durante la Segunda Guerra Mundial.

Origen del título[editar]

El título de la película se extrajo del capítulo 6 del libro del Apocalipsis en donde se expresa:

Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo para vencer.

Sipnosis[editar]

En 1943 durante la ocupación de Bielorrusia por la Alemania Nazi, un niño aldeano de 13 años llamado Flyora Gaishun, busca desesperadamente un fusil en los campos de batalla para aportarlo a los partisanos soviéticos y que éstos lo acepten entre sus filas. Cuando lo logra debe pasar un terrible calvario: la pérdida de sus familiares, sus compañeros, el exterminio racial por parte de los alemanes y represalias. Flyora es testigo del aniquilamiento y masacre de todos los habitantes (hombres, ancianos, mujeres y niños) de la aldea Perejodi por parte de los Einsatzgruppen y sus colaboradores locales, pero logra sobrevivir y a pesar de su odio mortal hacía el enemigo invasor, demuestra que pese a ser un niño termina comportandose como un hombre.

Reparto[editar]

Producción[editar]

Klímov coescribió el guión junto a Ales Adamovich, que luchó con los partisanos bielorrusos cuando era adolescente. Según los recuerdos del propio director, el trabajo en la película comenzó en 1977:

Imágenes originales de la película en una exposición de un museo bielorruso.

El 40 aniversario de la Gran Victoria se acercaba y la administración quería algo típico. Yo había estado leyendo y releyendo el libro Soy de la aldea quemada, que consistía en los relatos de primera mano de las personas que milagrosamente sobrevivieron a los horrores del genocidio fascista en Bielorrusia. Muchos de ellos todavía estaban vivos entonces y los bielorrusos lograron grabar algunos de sus recuerdos en una placa. Nunca olvidaré la cara y los ojos de un campesino y su recuerdo silencioso sobre cómo todo su pueblo había sido hacinado en una iglesia y cómo justo antes de que fueran a ser quemados, un oficial del Sonderkommando les ofreció: «Quien no tenga hijos se puede ir». Y él no pudo soportarlo; se fue y dejó atrás a su esposa y niños pequeños... O sobre cómo otro pueblo fue quemado: los adultos fueron conducidos a un granero, pero los niños se quedaron atrás. Y más tarde, los hombres borrachos fueron rodeados por perros pastores y dejaron que los perros destrozasen a los niños en pedazos.

Luego pensé: el mundo no sabe nada de Khatyn. Sí que conocen Katyn, sobre la masacre de los oficiales polacos que tuvo lugar allí. Pero ellos no saben nada de Bielorrusia, a pesar de que más de 600 aldeas fueron quemadas aquí.

Entonces me decidí a hacer una película sobre esta tragedia. Entendí perfectamente que la película iba a terminar de forma dura. Decidí que el papel central del muchacho de la aldea, Flyora, no sería interpretado por un actor profesional, que al sumergirse en un papel difícil podría haberse protegido a sí mismo psicológicamente con su acumulada experiencia actuando, su técnica y habilidad. Quería encontrar un chico sencillo de catorce años de edad. Tuvimos que prepararlo para las experiencias más difíciles, luego capturarlos en la película. Y al mismo tiempo, tuvimos que protegerlo de las tensiones de modo que él no acabase en un manicomio después de la filmación, y fue devuelto a su madre vivo y saludable. Afortunadamente, Lyosha Kravchenko interpretó a Flyora, más tarde se convirtió en un buen actor y todo transcurrió sin problemas.

Entendí que sería una película muy brutal y, probablemente, la gente no sería capaz de verla. Hablé de esto con el coautor del guión, el escritor Ales Adamovich, pero él respondió: «Pues que no la vean. Esto es algo que debemos dejar como legado, como evidencia de la guerra y como un alegato en favor de la paz».
Elem Klímov, AIF.[2]

El rodaje estuvo detenido durante mucho tiempo. El Comité Estatal de Cinematografía (Goskino) no aceptaba el guión, pues lo consideraba una muestra de propaganda en favor de la "estética de la suciedad" y el "naturalismo".[2] Finalmente, Klimov fue capaz de empezar a filmar en 1984 sin haberse comprometido a realizar algún tipo de censura en absoluto. El único cambio que tuvo lugar fue en el nombre de la película en sí, que fue cambiado a Ven y mira en lugar del título original, Matar a Hitler (Elem Klimov también dice presente en el lanzamiento del DVD en el Reino Unido en 2006).[3]

La película se rodó en orden cronológico en un período de nueve meses. Aleksey Kravchenko aseguró haber sido sometido a «la fatiga y hambre más debilitante. Me mantenía con una dieta muy severa y después de que acabó el rodaje, regresé a la escuela no sólo más delgado, sino con mi pelo gris».[4] La versión del DVD en el Reino Unido de 2006 revela que las armas de fuego en la película fueron a menudo cargados con munición real en lugar de espacios en blanco, para mayor realismo. Aleksey Kravchenko mencionó en entrevistas que a veces las balas pasaron sólo cuatro pulgadas (diez centímetros) por encima de su cabeza (como en la escena de la vaca).

Música[editar]

La banda sonora original es rítmicamente música amorfa compuesta por Oleg Yanchenko. Sólo en algunos momentos clave de la película se utiliza música, a veces mezclada con la música de Yanchenko —como el Danubio Azul de Johann Strauss II—. Al final, durante el montaje, se utilizó música de Richard Wagner, especialmente la Tannhäuser Overture y el Paseo de Die Walküre. La conclusión de la película utiliza la Lacrimosa del Réquiem de Mozart. La canción de marcha soviética "La guerra sagrada" también aparece en la película. Durante la escena en la que baila Glasha, la música de fondo fue extraida de la película de 1936 El circo, de Grigori Aleksándrov.

Acogida[editar]

Ven y mira es ampliamente considerada como un éxito de crítica y aparece en muchas listas de las consideradas mejores películas de todos los tiempos. El agregador de críticas cinematográficas Rotten Tomatoes arroja datos de críticas favorables del 95% sobre una base de 21 reseñas, con un "Certificado Fresh" y una puntuación promedia ponderada de 8,1 sobre 10.[5]

Según Klimov, la película fue tan impactante para el público que, en ocasiones, tuvieron que llamar a ambulancias para llevarse a los espectadores particularmente impresionables, tanto en la Unión Soviética como en el extranjero.[3] Durante uno de los debates después de la película, un alemán de edad avanzada se levantó y dijo: "Yo fui soldado de la Wehrmacht; es más, un oficial de la Wehrmacht que viajó por toda Polonia y Bielorrusia, llegando finalmente a Ucrania. Reconozco que todo lo que se ha visto en esta película es la verdad y, lo más alarmante y vergonzoso para mí, es que esta película va a ser visto por mis hijos y por mis nietos".[2]

Walter Goodman, escribiendo para The New York Times, afirmó que "la historia es desgarradora y la presentación es gráfica... un material de gran alcance, poderosamente prestado...", desestimó el final como "una dosis de inspiracionalismo instantáneo", pero admitió que "el talento [de Klimov] es incuestionable".[6] Rita Kempley, del Washington Post, escribió que "al dirigir con una elocuencia enojada, [Klimov] aprovecha ese mundo inferior alucinatorio de sangre, barro y locura creciente que Francis Ford Coppola encuentra en Apocalypse Now. Y aunque él dibuja una actuación sorprendentemente viva de su ventaja adolescente sin experiencia, la destreza de Klimov es su poesía visual, muscular y animista, como su compatriota Andrei Konchalovsky en su épica Siberiada". Marcos Le Fanu escribió en Sight and Sound (03/01/1987) que Ven y mira es una "película de guerra de gran alcance... El director ha realizado un excelente trabajo al formar a su actor central, Kravchenko". Daneet Steffens, de Entertainment Weekly (02/11/2001) escribió que "Klimov alterna los horrores de la guerra con imágenes sacadas de cuentos de hadas; juntos imbuyen la película con una calidad vehemente e inquietante que persiste mucho después de que aparezcan los créditos".

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]