Vampiro (Marvel Comics)

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Los vampiros son una raza ficticia dentro del Universo Marvel.

Historia[editar]

En el universo de Marvel Comics, los vampiros fueron creados hace aproximadamente 15.000 años, cuando un pequeño grupo de hechiceros de la legendaria ciudad de Atlantis descubrió un libro conocido como el Darkhold, un libro indestructible lleno de conocimientos arcanos y magia oscura, escrito incontables milenios atrás por el demonio primigenio Chthon. Dichos hechiceros usaron uno de los hechizos del libro, provocando que algunos de sus enemigos se alzaran de sus tumbas en su nueva forma vampírica, creyendo que esos vampiros estarían bajo su control. Sin embargo, estos vampiros eran más fuertes que aquellos que aspiraban a ser sus amos así que los asesinaron y escaparon de Atlantis antes de que el continente se hundiera.

El primer vampiro auténtico, que resultó ser un sacerdote atlante a punto de morir que veía el proceso como una oportunidad para alcanzar la vida eterna, era conocido solamente como Varnae. Varnae reinó como el indiscutible líder de los vampiros de la Tierra durante miles de años antes de ceder su título y posición a Vlad Drácula en algún momento a mediados del siglo XV d. C. Drácula retuvo el título en un casi ininterrumpido reinado hasta que el Hechicero Supremo de la Tierra, el Dr. Stephen Strange descubrió un hechizo místico que desterraría a todos los vampiros de esta dimensión. Irónicamente, este hechizo fue hallado dentro del Darkhold, el mismo texto místico contenedor del hechizo usado para crear a los vampiros en primer lugar.

Características[editar]

Un vampiro es un ser humano que ha muerto pero ha sido resucitado mediante medios sobrenaturales específicos y que posee una variedad de poderes sobrenaturales y determinadas limitaciones, la más notable el tener que ingerir sangre fresca para continuar su existencia. Los vampiros han sido habitualmente clasificados como no muertos a lo largo de los siglos dado que, incluso cuando están activos, no están verdaderamente vivos en el mismo sentido que los seres humanos. Técnicamente pueden considerarse como no muertos.

Sectas[editar]

Marvel presentó en 2010 la idea de las Sectas Vampíricas como parte de una puesta al día general de los vampiros en el Universo Marvel. Las sectas son tan diversas como las religiones humanas y vampiros de diferentes sectas pueden tener diferentes características y habilidades. Las Sectas mostradas hasta ahora en el one-shot La Muerte de Drácula (Death of Dracula)[1] son:

  • Secta Guerreros de Krieger (guerreros al estilo de Europa Occidental, probablemente prusianos; una de las sectas más fuertes)
  • Secta Garra (guerreros al estilo de Oriente Medio; rivales de los Krieger)
  • Secta Charniputra (semejantes a gárgolas)
  • Secta Mystikos (empresarios; habilidades tecnológicas)
  • Secta Anacoreta (marginados rurales que pefieren esconderse de la humanidad y vivir en paz alimentándose de la sangre de sus animales de granja)
  • Secta Purasangre (nacidos vampiros)
  • Secta Tryke (poderosa raza parásita que prefiere la sangre de otros vampiros)
  • Secta Nosferatu (parecidos al Conde Orlock; su necesidad de sangre potente los conduce a atacar a veces a otros vampiros)
  • Secta Atlante (vampiros acuáticos, similares al monstruo de La mujer y el Monstruo (Creature of the Black Lagoon))
  • Secta Moksha (videntes que consiguen sus poderes alimentándose lo menos posible)
  • Secta Sirena (todas son vampiresas con poderes de seducción)

Algunas sectas no aparecen en este número. Entre estas se incluyen:

  • Secta Adze (vampiros africanos capaces de sobrevivir durante diez minutos los métodos habitualmente instantáneos para destruir a un vampiro)
  • Secta Antigua (vampiros italianos con mayor velocidad y capacidad de curación que el resto)
  • Yiki Onna (vampiros japoneses capaces de transformarse en tormenta de hielo en lugar de niebla, a diferencia del resto de los vampiros)

Sustento[editar]

Los vampiros necesitan sangre fresca de seres vivos, preferiblemente humanos, para mantener su existencia física. Normalmente la obtienen mordiendo a su víctima y absorbiendo su sangre. El mordisco de un vampiro transmite una enzima sin identificar específica de la saliva de este, que pasa a la sangre de la víctima tras el ataque. Si un vampiro bebe suficiente sangre como para provocar la muerte de la víctima esta enzima desencadena un cambio metabólico en el cuerpo del muerto que comienza con la producción de un líquido verde llamado icor que se acumula en el ahora vacío aparato circulatorio.

Pasados unos tres días, hay suficiente de este líquido en el cuerpo de la víctima como para que este comience a circular por las venas de la misma manera que lo hizo la sangre antes. La víctima regresa entonces de la muerte como vampiro, con todas las capacidades básicas de un humano normal, con la excepción de tener hijos, además de cierto número de habilidades sobrehumanas. Sin embargo, si la víctima conserva suficiente sangre como para sobrevivir al ataque, empezará a mostrar signos de anemia debido a la presencia de la enzima en su torrente sanguíneo. La víctima no morirá por esta circunstancia pero hasta que el individuo se vea transformado en vampiro (un proceso que puede llevar incluso meses) se encontrará extremadamente débil y será muy susceptible a sugestiones hipnóticas, dadas de manera oral o a través de contacto mental a larga distancia del vampiro responsable del ataque. Existe también otra posibilidad, la de que el recién transformado vampiro desarrolle una atracción sexual hacia el vampiro responsable de su transformación.

Es por eso que no se crea un nuevo vampiro a menos que el vampiro atacante así lo desee o pierda el control e inyecte demasiada enzima.

Fuerza física[editar]

La mayor parte de los vampiros tienen una fuerza sobrehumana entre 10 y 20 veces mayor a la que poseían siendo mortales. La inmensa mayoría de vampiros conocidos o de los que se tiene constancia son capaces de levantar desde 500 kg hasta casi 2000 kg, con las únicas excepciones del Conde Drácula y su predecesor Varnae, conocidos por ser capaces de levantar más de 4 y 7 toneladas respectivamente gracias a su posición excepcional como soberanos de la raza vampírica en la Tierra.

Fuerza de voluntad[editar]

El alcance absoluto de las habilidades de un vampiro depende del poder de su fuerza de voluntad. Vampiros excepcionales con voluntades poderosas, como Drácula o Varnae, eran capaces de invocar y controlar tormentas, aunque la concentración mística requerida para hacerlo los dejaba extremadamente débiles durante un cierto período. La fuerza de voluntad del vampiro puede establecer también su capacidad para controlar la sed de sangre y mantener la misma personalidad que tenían cuando estaban vivos. No obstante, la mayoría de los que se transformaban en vampiro descubrían con rapidez la dificultad para resistir la acuciante necesidad de sangre y degeneraban velozmente en crueles y salvajes cazadores de humanos, incluso si estos nuevos vampiros habían sido personas amables y sensibles durante sus vida mortal.

Invocaciones y transformaciones[editar]

Los vampiros pueden invocar y controlar ciertos animales como murciélagos, lobos y ratas. También pueden transformarse en murciélagos y algunos incluso pueden llegar a trasformarse en lobos, conservando su inteligencia humana. Algunos vampiros pueden llegar a transformarse incluso en murciélagos de tamaño humano o convertirse en niebla a placer manteniendo su consciencia.

Hipnosis[editar]

Un vampiro puede hacer que la mayoría de los humanos sean sus esclavos temporalmente si lo miran lo suficiente a los ojos, lo que suele ser cuestión de unos pocos segundos. La cantidad exacta de tiempo requerida para hipnotizar a su objetivodepende de la fuerza de voluntad tanto del vampiro como de la víctima.

Factor curativo e inmortalidad[editar]

Los vampiros son inmunes a las enfermedades y al paso del tiempo. Sin embargo, si un vampiro no bebe sangre en un largo período de tiempo puede empezar a mostrar signos de envejecimiento como pueden ser la aparición de canas. Tras beber sangre fresca su edad volverá a ser la que tenía en el momento de su muerte.

Los vampiros son capaces de curarse de heridas menores en cortos periodos de tiempo la mayoría de las veces. Algunos de ellos, como el Conde Drácula, pueden recuperarse de quemaduras graves o huesos rotos en el plazo de unas pocas horas, mientras que la mayoría de los demás vampiros necesitarían días para curarse de las mismas lesiones. Los órganos perdidos o partes separadas del cuerpo presentan mayores problemas y no pueden sanar semejantes daños a excepción del pelo o la piel. Aparte de representar molestias habituales, heridas como esas no dañan gravemente la eficacia del vampiro. Debido a que el icor que cumple la función de sangre es similar a esta, los venenos y otras sustancias tóxicas que circulen por su torrente sanguíneo perjudicarían a un vampiro, pero ninguna dosis sería lo bastante grande para provocar su muerte.

Debilidades y limitaciones de los vampiros[editar]

Debilidades vampíricas[editar]

Los vampiros tienen muchas limitaciones impuestas desde el momento de su misma creación por sus características sobrenaturales .

Destrucción[editar]

Las únicas sustancias que pueden causar dolor a un vampiro son la plata y, en menor medida a menos que penetre su corazón, la madera. La manera más fiable de matar a un vampiro es atravesar su corazón con una estaca de madera o con una bala de plata pues eso impide que el corazón siga bombeando icor al resto del cuerpo. Sin embargo, si se extrae la estaca o la bala, incluso aunque el cuerpo del vampiro hubiese quedado reducido a polvo, su vitalidad mística regeneraría su cuerpo hasta el estado que tuviera antes de que el vampiro fuese asesinado y lo devolvería a su "vida" vampírica. Decapitar a un vampiro también provoca su muerte además de provocar graves daños a la mayor parte de su cuerpo.

Teniendo en cuenta lo anterior, solo existen tres métodos definitivos para destruir a un vampiro para siempre. Uno es exponerlo a la luz solar directa y luego esparcir sus cenizas. Otra es agujerear su corazón con plata o madera, seccionar su cabeza y quemar esta y el cuerpo en lugares separados y esparcir los dos montones resultantes de ceniza en lugares separados. La tercera es hacerlo con magia, específicamente al usar el encantamiento conocido como la Formula Montesi (por el monje que reconoció su importancia por primera vez). Montesi creó el encantamiento mediante el estudio de fragmentos copiados del Darkhold pero se perdió entre muchos otros documentos copiados a lo largo de los siglos por monjes anónimos. Las investigaciones de varios cazadores de vampiros durante las últimas décadas desveló su importancia y tanto los cazadores como Drácula se lanzaron en su búsqueda, este último con el objetivo de destruir todas las copias existentes. Aparentemente, el encantamiento anulaba la maldición mística que permitía existir a cualquier vampiro dentro del alcance de las palabras pronunciadas, provocando su desintegración en forma de polvo. El riesgo residía en que, dado que la Fórmula Montesi fue creada a partir de magia negra teórica del Darkhold, su uso por parte de personas sin formación (en las artes místicas) provocaba que aquel que lo recitase perdiera su alma.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]