Valor relativo de las piezas de ajedrez

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En ajedrez, el valor relativo de las piezas es un sistema de cuantificación que se les otorga a las piezas para determinar la fuerza de cada trebejo de manera estándar, y para que matemáticamente se pueda calcular la pérdida o ganancia de material durante el juego. Es un valor relativo, porque la apreciación de cada pieza dependerá, tanto de la posición como del jugador que decida efectuar un cambio de piezas.

Pieza y valor[editar]

A pesar que existe un gran debate sobre el valor que deben tener las piezas, como norma general se toma al peón como unidad,[1] [2] que, a partir de éste, surge una evaluación en "puntos", que equivalen cada uno a un peón:

 
Pieza Valor
Chess qld44.png Chess qdl44.png Dama 9 peones[3]
Chess rll44.png Chess rdd44.png Torre 5 peones[cita requerida]
Chess bld44.png Chess bdl44.png Alfil 3 peones[cita requerida]
Chess nll44.png Chess ndd44.png Caballo 3 peones[cita requerida]
Chess pld44.png Chess pdl44.png Peón 1 peón[cita requerida]

Hay otros autores que prefieren una clasificación distinta:[4]

De acuerdo con las puntuaciones, el caballo y el alfil se consideran piezas menores o ligeras,[5] y la torre y la dama, piezas mayores o pesadas.[5] La diferencia entre una pieza menor y una mayor se conoce como "calidad". Así, si un bando tiene una torre mientras que el contrario tiene un alfil o caballo, se dice que el bando fuerte tiene "una calidad de ventaja" y si un jugador cambia una de sus torres por un alfil o caballo, se dice que "sacrifica la calidad". Se entiende en general por sacrificio la entrega voluntaria de material, en general para obtener otras compensaciones, como un fuerte ataque al rey.

Asimismo, Fischer le daba una puntuación de 3.15 al caballo y de 3,25 al alfil,[cita requerida] mientras que Kaspárov le da una puntuación de 3,15 al caballo contra 3,2 del alfil.[cita requerida] En cualquier caso, dentro de los debates que se ciernen sobre estos valores, el alfil siempre ha tenido una preferencia clara por sobre el caballo.

Fundamentación del valor[editar]

El valor de las piezas se da de acuerdo con la capacidad ofensiva de las mismas, con su radio de acción en el tablero, y por su agilidad y dinamismo.[2]

  • Rey: por su movilidad, es posible asignarle un valor de 4,[cita requerida], aunque esto depende de las circunstancias del juego. Por ejemplo, si hay muchas piezas, el rey vale muy poco, en esencia, cero puntos como pieza atacante, y poco más como pieza defensiva, pues no puede usarse con soltura sin riesgo de sufrir jaque mate. Al disminuir el número de piezas, y especialmente al desaparecer las damas, su capacidad de participar activamente en el juego rápidamente aumenta, y por ello su valor es cada vez mayor, haciéndose claramente superior a un caballo o un alfil.
  • Dama: la dama domina 27 casillas desde el centro del tablero y 21 desde una esquina, por lo que su radio de acción es mucho mayor. Por esto, su valor será superior.
  • Torre: en cualquier escaque en que se ubique la torre, su acción de dominación es de 14 casillas, la segunda más alta, por lo que su superioridad jerárquica está justo después de la dama.
  • Alfil: de acuerdo con su posición en el tablero, el alfil puede dominar 7, 9, 11 o 13 casillas. Debido a su limitación (actuar sobre diagonales de un solo color), solo dispone de 32 de las 64 casillas para actuar, lo que ligeramente le da una ventaja sobre el caballo, además de las circunstancias a las que está sometido durante el juego.
  • Caballo: a diferencia del alfil, su acción de dominación es de 2 a 8 casillas solamente, pero tiene la capacidad de "saltar" por sobre las demás piezas, además de que tiene la facultad de atacar siempre cuadros de distinto color. Su movilidad en "L" hace que su limitación en la dominación de casillas sea compensada por su agilidad y oscilación en el tablero.
  • Peón: solo puede dominar hasta un número de 4 casillas, y esto solo en su posición inicial, y a pesar que su fuerza aumenta a medida que avanza en el tablero, sobre todo en las filas sexta y séptima hasta coronar en la octava fila, ofrece demasiadas desventajas, como su incapacidad de retroceder, por lo que su avance siempre dejará casillas débiles, lo que hace que su valor sea mucho más pequeño que el de las demás piezas.

Consideraciones en el valor relativo de las piezas[editar]

  • Contraposición alfil y caballo.

La diferencia más notable entre las dos clasificaciones es el valor relativo mayor del alfil respecto al caballo. En general, se considera que el alfil es ligeramente superior al caballo en la mayoría de posiciones, siendo la excepción aquellas posiciones en las que los peones están inmovilizados unos frente a otros, especialmente en el centro del tablero ("posiciones cerradas"), en las que hay pocas diagonales libres para los alfiles. Esto lleva a una peculiar definición, que es la de "alfil malo", o "peón gordo", debido a su escasa movilidad que hacen parecer que fuera un peón. Un alfil es malo si el bando que lo posee tiene muchos peones fijados en casillas del color por donde ese alfil se mueve. Es "malo" porque su movilidad se ve así muy reducida. Hay muchas posiciones en las que un caballo es muy superior a un alfil malo y esa diferencia puede ser suficiente para ganar la partida.

Una consideración relevante también en la comparación alfil-caballo, es que dos alfiles suelen ser claramente superiores a dos caballos o alfil y caballo en la mayoría de casos. La presencia de los dos alfiles juntos, que permite cubrir tanto las casillas blancas como las negras, potencia su acción. En una evaluación numérica, tener dos alfiles frente a dos caballos, o alfil y caballo, es más o menos equivalente a una ventaja entre medio y un peón si la posición está razonablemente abierta y los alfiles pueden actuar. Puede ser incluso más si esos alfiles pueden ocupar diagonales en donde sean muy activos en ataque o defensa. El primer jugador que puso de manifiesto el notable poder de los dos alfiles para dominar dos caballos o un alfil y un caballo fue el primer campeón mundial, Wilhelm Steinitz.[cita requerida] Desde entonces, casi con unanimidad, los jugadores más fuertes han preferido siempre el alfil al caballo y todos han sabido utilizar con maestría la ventaja de los dos alfiles.

  • Coronación del peón.

Otra consideración es que, gracias a la posibilidad de coronarlo, un peón gana valor a medida que avanza, siempre y cuando esté bien defendido y no tenga otros peones que obstruyan su avance. En la práctica, cuando hay muchas piezas en el tablero, una pieza menor, alfil o caballo, suele ser superior a tres peones. Sin embargo, cuando la posición va simplificándose por cambio de piezas, los peones cada vez son más fuertes y pueden fácilmente ser preferibles a una pieza menor. De hecho, incluso dos peones pueden resultar más fuertes en un final de partida que un caballo, un alfil o, en ocasiones, incluso una torre, si están suficientemente avanzados.

  • Torre y peón, por alfil y caballo/alfil y alfil/caballo y caballo.

Normalmente se da que dos piezas menores, como un alfil y un caballo compensan a una torre, y más junto con un peón. Pero todo ello dependerá de las circunstancias de la posición. Un cálculo simple de equilibrio material puede solucionarlo todo, pero no siempre será así. Grau se adelanta al ilustrar con un ejemplo que un alfil y un caballo más un peón, son claramente superiores.[2]

Capablanca -Villegas. Buenos Aires, 1914.
Chess zhor 26.png
Chess zver 26.png a8 rd b8 c8 d8 e8 f8 rd g8 kd h8 Chess zver 26.png
a7 pd b7 pd c7 qd d7 nd e7 f7 pd g7 pd h7 pd
a6 b6 c6 d6 e6 pd f6 bd g6 h6
a5 b5 c5 d5 e5 nl f5 g5 h5
a4 b4 c4 pl d4 pd e4 rl f4 g4 h4
a3 b3 pl c3 d3 e3 ql f3 g3 h3
a2 pl b2 bl c2 d2 e2 f2 pl g2 pl h2 pl
a1 b1 c1 d1 e1 f1 rl g1 kl h1
Chess zhor 26.png
Posición después de 17. ... cxd4.

Capablanca inicia un cálculo sencillo en donde pretende ganar material, y así, la partida. A pesar que Villegas se da cuenta del 'truco', el cálculo de Capablanca es absolutamente correcto. En la partida jugó:

18. Cxd7!, y Villegas contestó con 18. ... Dxd7!, pues si 18. ... dxe3 sigue 19. Cxf6+ Rh8 (19. ... gxf6 20. Tg5+ Rh8 21. Axf6#) 20. Th4 amenazando jaque mate directamente, lo que obligaría a Villegas a jugar h6 y luego de 21. Txh6+! gxh6 las blancas ganan el final después de 22. Ce8+ seguido de la toma en c7. En este caso, el caballo y el alfil son claramente superiores a una de las torres del negro, y mucho más por la gran actividad del alfil blanco. El cálculo simple y la valoración por parte de Capablanca hizo ver que si el negro tomaba en e3 él recuperaría su dama, además de quedar mejor en el final.

Valor posicional[editar]

El sacrificio de un peón o de una pieza[6] es un arma en manos de jugadores expertos, y, de hecho, es una de las facetas del juego que diferencian más en calidad a los jugadores. Por ejemplo, algunos jugadores de la élite, como los campeones del mundo Mikhail Tal y Garry Kasparov, se hicieron famosos desde muy jóvenes por su extraordinaria capacidad de sacrificar material (un peón, calidad, incluso una pieza menor) para obtener la iniciativa o un ataque directo contra el rey.[cita requerida] Por otra parte, otro campeón del mundo, Tigran Petrosian, se hizo famoso, entre otras razones, por su peculiar capacidad de entregar una calidad de forma defensiva, a fin de generar posiciones en las que el atacante no pudiera progresar. De hecho, fuertes jugadores de la escuela soviética de ajedrez (y luego de los países derivados de la URSS) se han caracterizado por evaluar una torre más como el equivalente a alfil + peón o incluso caballo + peón, en lugar de alfil + dos peones o caballo + dos peones, lo que les lleva a sacrificar la calidad con mayor frecuencia y en posiciones menos obvias que la mayor parte de los jugadores.

Esta situación es la que se denomina también valor estratégico; es decir, valorar las piezas según la posición del tablero, las debilidades del oponente y las ventajas posicionales de cada uno, además de las posibilidades de dar jaque mate, compensar el material perdido por la inactividad de otra pieza enemiga (por ejemplo, sacrificar una torre, pero que la torre enemiga quede sin movimientos), entre muchas otras. Toda esta consideración lleva a los que se llama sacrificio de material, que da oportunidades de obtener una gran ventaja de ataque o de defensa.

Todo esto indica que el equilibrio entre el valor material de las piezas y otros factores (ganar jugadas, atacar, llevar la iniciativa) es muy delicado. Es normal que un jugador que está recién aprendiendo o no tenga aún las nociones de juego posicional o sacrificio de calidad, valore más una pieza numéricamente que, posicionalmente, o tomando en consideración otros factores, como sí lo haría un Gran Maestro Internacional de ajedrez o alguien que un nivel más avanzado.

Evaluar la ventaja material[editar]

Grau señala una fórmula general[2] para evaluar la ventaja material obtenida tras una serie de cambios, o algún sacrificio. Esta fórmula está en función de la fuerza de las piezas, no en la consideración posicional de la partida.


   \displaystyle
VR = \cfrac{VM}{F},

siendo VR la Ventaja Real del jugador; VM la Ventaja Material y F (fuerza) la totalidad de las piezas del bando que lleva ventaja. Un ejemplo para ilustrar aquello puede ser tomada de una posición cualquiera.

Chess zhor 26.png
Chess zver 26.png a8 b8 c8 d8 e8 f8 g8 kd h8 Chess zver 26.png
a7 b7 c7 d7 e7 f7 pd g7 h7
a6 b6 c6 d6 e6 bd f6 nd g6 pd h6
a5 b5 pd c5 d5 e5 f5 g5 h5
a4 nd b4 c4 d4 e4 f4 g4 h4
a3 b3 c3 d3 e3 f3 g3 pl h3 pl
a2 b2 c2 d2 e2 ql f2 pl g2 h2
a1 b1 c1 d1 e1 f1 rl g1 kl h1
Chess zhor 26.png

Aquí el blanco tiene una torre de ventaja, ya que llos dos caballos y el alfil compensan la dama perdida, tal como lo demuestra Grau:

Una Torre= 5,5 puntos. Por tanto, la VM del blanco es de 5,5, mientras que F, la fuerza total de las piezas, es igual a 4 puntos (Rey) + 10 (Dama) + 5.5 (Torre) + 3 (los 3 peones) = 22.5.

Así:


   \displaystyle
VR = \cfrac{5.5}{22.5} = 0.24

Matemáticamente, se puede deducir que una ventaja material aumenta como ventaja real en razón inversa a la cantidad de fuerzas existentes. Esto es lo que se conoce como la Teoría de la simplificación de José Raúl Capablanca.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. López Michelone, Manuel. «El valor de las piezas» (en español). Consultado el 7 de diciembre de 2012.
  2. a b c d e f g h i Grau, Roberto. «De la ganancia y pérdidad de material». Tratado general de ajedrez, «Tomo I, Rudimentos». Editorial Sopena de Argentina. pp. 177 – 187. 
  3. Osvaldo Daniel Pumar (20 de Marzo del 2007). «Valor de las Piezas de Ajedrez» (en español).
  4. Son de este pensamiento, también, Alexander Alekhine y José Raúl Capablanca
  5. a b Grau, Roberto. «Rudimentos, reglas del juego y nociones preliminares». Tratado general de ajedrez, «Tomo I, Rudimentos». Editorial Sopena de Argentina. p. 31. 
  6. Son consideradas piezas solo las piezas menores y mayores, es decir, los alfiles y caballos, y las torres y la dama, además del rey.

Bibliografía[editar]

Grau, Roberto. Tratado general de ajedrez, «Tomo I, Rudimentos». Editorial Sopena de Argentina.  Texto «- » ignorado (ayuda); Texto «- » ignorado (ayuda); Texto «- » ignorado (ayuda); Texto «- » ignorado (ayuda); Texto «- » ignorado (ayuda)

Enlaces externos[editar]