Valle de Güímar

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Coordenadas: 28°21′N 16°26′O / 28.350, -16.433

En primer plano, pinares de La Ladera de Güímar. En el centro de la foto, montes de Güímar y lenguas de lava del volcán de Las Arenas (1705). Al fondo, Ladera de Chafa.

El Valle de Güímar es un depresión física localizada en la zona sureste de la isla de Tenerife (Canarias, España). Formado por el deslizamiento de ingentes volúmenes de materiales hacia el mar, tiene una extensión aproximada de unos 122 kilómetros cuadrados que ocupan superficies de los municipios de Candelaria, Arafo y Güímar. El valle, que se encuentra delimitado por la Cordillera Dorsal en su cabecera, y las laderas de Chafa y Güímar en sus extremos este y oeste respectivamente, presenta una pendiente relativamente suave abarcando desde zonas de alta montaña hasta la costa. Es opuesto al Valle de La Orotava.

En el valle son importantes algunos barrancos. Este es el caso de los Barrancos de Chamoco (o de Badajoz), El Río, Chinguaro, Amance o Añavingo. Hay que señalar que concretamente en el barranco de Chinguaro tuvo su residencia el que fuera el mencey de la comarca en tiempos prehispánicos.

Dentro de su extensión también destacan paisajísticamente ciertos conos volcánicos de formación reciente. Habría que citar en colación con lo anterior la Montaña Grande (276 m), la cual se ha formado por la acumulación de material piroclástico de diferente índole y dio origen al Malpaís de Güímar. También destaca el volcán de Arafo o Arenas Negras, situado en la Caldera de Pedro Gil cuya último erupción tuvo lugar en 1705.

El litoral del valle es en su mayoría bajo, tan sólo se observa costa acantilada en los extremos del valle, en aquellas zonas de ladera. De resto, el litoral es eminentemente costero, aunque si bien lo es de naturaleza rocosa. Algunas playas de arena negra o cantos que sobresalen en la comarca son las playas del Puertito de Güímar, la playa de La Entrada, la playa de La Viuda, la de Samarines o la Playa de Los Guanches.

El valle de Güímar es de carácter predominantemente agrícola. Además son importantes los recursos naturales que posee a juzgar por la extensa red de espacios naturales incluidos dentro de su dominio. En el valle de Güímar tienen representación todos los pisos bioclimáticos del archipiélago canario, desde las especies características del cardonal-tabaibal, en los estratos más bajos, hasta la vegetación típica de la alta montaña en las cumbres de este territorio. En referencia a la temática de los espacios naturales protegidos anteriormente introducida sobresale fundamentalmente por su extensión en el conjunto de la isla el Parque Natural de la Corona Forestal, el mayor de toda Canarias (46.612,9 ha). Otro Espacio Natural Protegido enclavado en la comarca, es el Paisaje Protegido de Siete Lomas. Éste se dispone en una franja de las medianías del valle que es atravesada por intrincados barrancos de manera que permiten que sobresalgan los puntos más elevados a modo de siete lomas. Siguiendo con la enumeración de los espacios protegidos hay que nombrar la Reserva Natural Especial del Malpaís de Güímar, formada por un cono volcánico recientemente constituido (Montaña Grande) y el campo lávico asociado a su acción que discurre en forma de abanico hasta el mar. Finalmente, este capítulo se ha de concluir con el Monumento Natural Barranco de Fasnia y Güímar que localizado en los límites de ambos municipios presenta paredes muy abruptas que en algunos puntos sobrepasan los 100 metros de altura. Dispone a su vez de numerosos barranquillos secundarios, saltos significativos en su cauce y en el ámbito arqueológico algunos yacimientos de cierta importancia que son motivo de estudio en la actualidad.

Malpaís de Güímar.

El relieve es el agente más determinante del clima de toda la comarca del valle de Güímar. Si bien atendiendo a la dinámica general observada en la isla, la vertiente sur se ve excluida de la acción de los vientos alisios por su localización a sotavento, y por lo tanto experimentan un menor nivel de precipitaciones, el valle presenta ciertas excepciones por una serie de condicionantes locales que posibilitan que parte de la humedad transportada por esos vientos alisios procedentes del noreste sobrepasen las cumbres y hagan pues su efecto. Así, el Valle de Güímar, aunque presenta un régimen de lluvias notablemente inferior a la vertiente norte de la isla, lo cierto es que éste es significativamente superior al del resto de la vertiente meridional hasta el punto de que el valle es el único lugar en el sur de Tenerife donde hay una pequeña representación de laurisilva. Las lluvias suelen recibirse cuando cesa la acción de los alisios y se produce la aproximación de borrascas procedentes del suroeste. Aunque prevalezca la escasez de precipitaciones, es posible encontrar grandes diferencias pluviométricas en función del desarrollo altitudinal del valle. De esta forma se observan registros variables que van desde los 161 mm de media anual que se recogen en la zona costera, hasta los 504 mm de Izaña (alta montaña), pasando por valores intermedios en zonas de medianías.

Algo similar ocurre con la temperatura, que presenta oscilaciones desde los 19,5º C de media anual que se registran a nivel del mar y los 9,8º C en las cumbres de Izaña. Durante el invierno es frecuente bajar de los 0º C en esta última localización.

Otro aspecto característico es la elevada insolación que muestra esta zona de la isla. Son abundantes las horas de sol de las que disfruta el valle, en concreto, Izaña, es el lugar donde se registran más horas de sol al año en todo el territorio nacional, con 3.448,5 horas.

El valle también cuenta con importantes recursos hídricos que hoy son extraídos del subsuelo para su explotación. En este sentido, ya desde el periodo aborigen, los nacientes naturales de los que disponía esta parte del territorio insular permitieron a la población guanche instalarse en esta zona. Guardando relación con lo anterior, en el valle de Güímar se instaló alrededor del siglo XVI un ingenio azucarero, a expensas de un curso continuo de agua que discurría por el Barranco de El Río. Ya en el siglo XX, con la perforación del subsuelo y el establecimiento de pozos y galerías se fueron reduciendo los cursos naturales de agua hasta desaparecer totalmente.

Testigos de la historia del valle de Güímar son las plantaciones agrícolas de caña de azúcar, tomate y vid. Hoy en día, la actividad agrícola de la comarca del valle de Güímar se ve representada por el cultivo de papas, aguacates, plátanos, otros frutales, flores y plantas ornamentales.