Vacón

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Bakom (conocido también como Vacón) es un arte marcial híbrido de origen peruano. Fue creado a principios de la década de 1980 por un ex marino, peleador callejero y ex convicto, del distrito limeño de Villa el Salvador. La difusión de Bakom se ha llevado a cabo a través de libros y de la televisión local.

Bakom es una mezcla de toda clase de técnicas de combate callejero, conocidas y utilizadas en los barrios pobres (pueblos jóvenes) de las afueras de Lima. El objetivo principal es el de saber cuándo atacar con energía para perturbar el equilibrio del oponente. Llaves contra los brazos y el cuello son de uso común.

En las peleas callejeras[editar]

Bakom emplea técnicas de peleas callejeras. Usa tretas con todo tipo de armas y sin ellas. En Lima, ocasionalmente se ensayan peleas simuladas con cuchillos, palos, cadenas, pirulos (Nunchakus improvisados.) Es un arte marcial usado también en cárceles, donde se usan cuchillos de hechura improvisada. Frecuentemente tales combates carceleros son a muerte.

Cuando no se usan armas, se usan técnicas que involucran el uso de lucha básica, que incluye puñetazos, patadas, codazos, rodillazos, golpes de cabeza, estrangulaciones, y palancas (para generar roturas de huesos, dislocación de articulaciones, magulladuras), etc. Para repeler ataque punzo-cortante, uno se puede defender usando una camiseta envuelta en la mano. Incluso se aduce que se usan tretas como el arrojar gasolina por la boca usando un trapo amarrado en llamas para causar máximo daño por quemaduras.

Sobre el autor[editar]

Roberto Puch Bezada ha creado y formalizado el arte marcial de Bakom. No es imitación de otras artes marciales encontradas en otras culturas. Es el resultado de más de 20 años de experiencia y desarrollo, atrayendo atención local e internacional. El nombre original es Bakom, nombrado así por el autor.[1] Vacón es un nombre improvisado.

Roberto Puch Bezada ex-miembro de las fuerzas armadas (Infante de la Marina del Perú.) Actualmente se dedica a la venta callejera de artículos y productos naturales. También vende sus libros cortos en que explica técnicas de lucha alrededor de lo que él enfatiza como la teoría de "la base de la lucha en torno a la fisonomía física", la distancia, la psicología en la pelea y demás detalles etc. Ha demostrado sus técnicas de lucha en público en las principales plazas de la ciudad de Lima. Es también campeón de boxeo (peso ligero), y tuvo un corto papel en una miniserie de acción.

Se aduce también que ha participado en un círculo cerrado de pelea clandestina, al que asistían gente adinerada limeña y del bajo mundo en donde la única regla de mención es de no golpear en los genitales y/o garganta.

Reglas del bakóm[editar]

Según Roberto Puch,[1] Bakom tiene formalmente estas reglas:

  • Primera regla: Estudie al contrincante y analice el tipo de contextura de con quien lucha.
  • Segunda regla: Mantenga la serenidad, razone, haga trabajar su mente con rapidez y seguridad, mantenga el cuerpo elástico y no rígido.
  • Tercera regla: Recuerde siempre que más vale maña que fuerza y recurra a la picardía criolla, es decir "todo vale".
  • Cuarta regla: Repase y memorice los puntos débiles del cuerpo humano.
  • Quinta regla: La desconfianza es parte de la sabiduría, ante un posible triunfo; jamás dé la espalda a su oponente.
  • Sexta regla: La sorpresa es la piedra angular del éxito en la acción; cambie y combine tácticas diferentes en la lucha.

Fulería[editar]

Bakom adopta también el arte de pelear con puñales y armas blancas, haciendo uso de técnicas usadas en las cárceles de Lima, en donde se les conoce con el nombre de fulería. Se aduce que dentro de una institución penal tales técnicas no son reveladas, aunque son observadas en los enfrentamientos con atención, por temor a ser usadas contra uno mismo. Roberto Puch Bezada es también un ex-convicto, y tuvo que aprender fulería para poder sobrevivir su condena.

Fulería: Trucos, tretas, decepción y ocultamiento[editar]

El objetivo de fulería es el de ocultar el uso de armas blancas, legítimas o improvisadas. Un "fulero" es adepto a ocultar armas en casi todo su cuerpo:

  • Entre el pelo largo: agujas grandes, cargas de bolígrafos metálicos afilados.
  • En las axilas: cuchillos improvisados.
  • En los abrigos: cuchillos en los antebrazos.
  • En la cintura: en la parte trasera se puede esconder un arma blanca, o posiblemente un arma de fuego.
  • En las piernas: cuchillo soportado por los calcetines y ocultado en el pantalón.

Otras armas improvisadas pueden ser agujas de 7 u 8 pulgadas, hojas de afeitar escondidas en la boca sobre la lengua o entre la mejilla y los dientes, una correa común para estrangular o para golpear con la hebilla o su extremo contrario como látigo (generalmente dirigido hacia la cara o los ojos, sal casera o tierra para causar enceguecimiento temporal.

Acerca de fulería[editar]

Las técnicas de fulería (llamada informalmente así por presos de diversas instituciones penales) no tienen ningún respaldo oficial, ni registro formal para la misma. Se le menciona en este artículo ya que las principales personas asociadas con estas técnicas están fallecidas hace ya muchos años.

Lo mencionado en algunas partes del artículo es de acuerdo a referencias de personas desinteresadas que recopilaron datos e información dentro y fuera de instituciones penales para vertir información de lo que es un "sistema de combate con arma blanca", creado íntegramente para supervivencia. La demostración y/o enseñanza de la misma es escasa, ya que en muchos casos esto significaba la muerte del observador.

Duro aprendizaje de fulería dentro de un penal[editar]

Fulería usa una jerga, argot o lenguaje solo dentro de las prisiones. Algunos ejemplos incluyen:

  • tomajao: golpe a la cabeza con el filo del arma
  • planazo: golpe con la parte plana del arma
  • zapato o catre: arma generalmente blanca improvisada
  • cargarse: preparase para la pelea
  • espadachín: buen fulero
  • chuzo: cicatriz ya sea de pelea o corte de arma blanca

Otros términos incluyen barajo, que se refiere a una toalla mojada utilizada en forma de capeo y chicote, dirigiendo golpes a la cara para tapar la visión. El lenguaje de la fulería está compuesto de aproximadamente 100 palabras, y ha venido evolucionando con el tiempo.

Muchos luchadores tienen una muy alta tolerancia al dolor, lo que permite que en sus combates ejecuten técnicas de sacrificio. El propósito es de soportar un golpe herida, sin importar su gravedad, antes de desplazarse o bloquear. Se aduce que han habido luchadores en prisión seguir peleando con una mano en el arma y con la otra sosteniéndose los intestinos para que no se les sigan saliendo.

Conclusión[editar]

Es en éste ambiente de violencia que prevalecía en las prisiones de Lima en la década de 1980 donde nace el Bakom. Es un arte marcial que se adapta a la realidad constantemente.

Notas[editar]

  1. a b Puch (2004)

Bibliografía[editar]

  • Puch Bezada, Roberto (2004), Bakom: El Arte Marcial Peruano, (34 Páginas/21 cm.), Biblioteca del Congreso de la República del Perú. Código bibliotecario: 796.8/P89 (Artes Marciales/Perú)