Vía de la causa eficiente

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La vía de la causa eficiente es un argumento a favor de la existencia de Dios que parte de la observación de la relación causal:

  1. Encontramos en las cosas sensibles un orden de causas eficientes.
  2. No es posible que algo sea causa de sí mismo, por lo que no puede una cosa oponerse a sí mismo
  3. Es imposible proceder ad infinitum en las causas eficientes.
  4. Es necesario que exista una causa eficiente primera, una causa que no es causada, que no es efecto de nada. Esta causa primera es Dios.

La causa eficiente es esta realidad exterior que explica el paso de la potencia a acto, sacando a la materia de su inercia.

Esta argumentación fue utilizada por Aristóteles, Avicena, Alain de Lille, Tomás de Aquino y Alberto Magno, entre otros.

Hume refuta el argumento de la causa eficiente de la siguiente manera: si aceptamos el argumento de causalidad (todo efecto tiene su causa), entonces Dios, el primero de los efectos, también habría de tener su causa, llegando a esa cadena de causas-efectos infinitas que pretende evitarse. Pero incluso si pretendemos darle solución al problema afirmando que Dios es causa de si mismo, entonces eso significa que somos capaces de hacer una excepción en el principio de causalidad; siendo así, ¿por qué no afirmar que el universo es causa de sí mismo, eliminando a Dios de la ecuación? Si algo puede ser causa de sí mismo, entonces afirmar que el universo lo es simplifica las cosas, rechazando la adición de Dios, que resulta un factor innecesario.

Ahora si razonamos este argumento podemos ver que el universo (según la Teoría de cuerdas) está en constante expansión, lo que requiere una causa eficiente, por lo mismo el universo no puede ser causa de sí mismo como decía Hume.