Usuario:Lin linao/La cuestión limítrofe de la Patagonia

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Mapa de Juan de la Cruz, Cano y Olmedilla, Cartógrafo Adscripto Oficial de la Corona confeccionado en 1775, y luego considerado por la Cancillería de Chile como fundamental en su argumentación jurídica de títulos coloniales frente a Argentina en la disputa limítrofe por la Patagonia.

La cuestión limítrofe de la Patagonia es el proceso en virtud del cual la República Argentina y la República de Chile disputaron un extenso territorio, quedando en posesión argentina más de 1.200.000 km², que representan un 45 % de su actual superficie continental, todo el centro y sur de dicho país, y que, en caso de haber sido chilenos previamente como afirma la corriente histórica que supone una cesión de la Patagonia, habrían implicado para Chile una pérdida de dos tercios de su territorio nominal.

Durante años, estas teorías han sido orientadas desde trabajos como el de M.L. Amunátegui, "Historia de las Fronteras de Chile", o los 20 tomos de "Historia de Chile desde la prehistoria hasta 1891", de Francisco Encina. Por el contrario, la historiografía argentina sostiene que el territorio no estaba delimitado y que por lo tanto no pertenecia a ninguno de los dos paises.

Concepto[editar]

En realidad, este aspecto de la institucionalidad chilena no debe ser visto como un aspecto negativo que se refleja en su sociedad e incosciente colectivo, sino que es una constante latinoamericana. Es la teoría de las "pérdidas territoriales imaginarias", que basadas en un supuesto principio jurídico colonial de "uti possidetis", generaron que cada país hispanoamericano pierda, supuestamente, grandes porciones de territorio, y vea a sus vecinos como enemigos, debilitando, a entender de determinados pensadores con tendencias revolucionarias, a Hispanoamérica en general, y facilitando el ingreso de intereses extranjeros. Lo que diferencia a la hipótesis chilena de la de otros estados hispanoamericanos, es que es una de las mejores documentadas jurídicamente, aunque ello no implica que dichos títulos hayan sido tendenciosamente deformados en su sentido subjetivo por parte de la educación oficial chilena para suponer que se trata de verdaderas pérdidas territoriales.

La posición oficial argentina también facilitó que este proceso se consolidase por parte de los círculos nacionalistas rivales en Chile. En Argentina, especialmente desde las hipótesis de conflictos militares, se desarrolló en el siglo XIX hasta la actualidad la concepción de que toda la Patagonia, sur de Chile incluido, era desde la colonia argentina, lo cual implica una tendenciosidad peor aún, ya que Argentina no posee evidencias jurídicas para documentarlo.

Analizar esta hipótesis implica ingresar en diversos aspectos históricos que implican un desarrollo muy profundo. Como análisis sintético de la cuestión, la cual puede ser profundizada estudiando los respectivos artículos sobre cada tema, esta hipótesis se basa en diversas Reales Cédulas coloniales de Legislación de Indias, que le concedieron al Reyno de la Nueva Extremadura (Chile), la jurisdicción sobre lo que hoy se conoce como Patagonia, tanto atlántica como pacífica, hacia 1555/1558, aunque con límites imprecisos. Luego, mapas oficiales de la Corona, y Reales Cédulas que indirectamente mencionaban a Chile como titular de determinadas regiones patagónicas, el mapa de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla de 1775, las misiones jesuíticas del Arzobispado de Santiago que intentaron a finales del Siglo XVII evangelizar a los indios de Nahuel Huapi, etc) le habrian dado precision a esta hipótesis jurídica. Así, la Patagonia, conocida como "Chile Moderno", era chilena e incluso mas extensa que la actual, abarcando todo el litoral marítimo actual de Argentina y la Pampa Seca Central. Comenzaba mucho mas al Norte que el Río Colorado, abarcando el sur de Mendoza, sur de Buenos Aires, sur de San Luís, Oeste de Buenos Aires, La Pampa seca entera, e incluso zonas del sur de Córdoba y Santa Fe. Su límite se encontraba en los Ríos Diamante, Quinto, y en la desembocadura del Río de la Plata, y al encontrarse separados estos tres ríos por extensos territorios, también utilizaba tres líneas imaginarias por campos, o naturales por montes (a saber: una línea que pasaba por sobre el Río Desaguadero, otra que bajaba por las lagunas encadenadas del oeste bonaerense, y otra por las las sierras bonaerenses hasta el mar) que unían dichos puntos.

Crítica a la hipótesis chilena[editar]

Otro de los principales argumentos que forjó esta hipótesis fue la debilidad de argumentos jurídicos sin fundamentos que juristas argentinos como Velez Sárfield emplearon para buscar defender su posición, como que la Patagonia pertenecía inherentemente a Cuyo (regíón que si fue transferida expresamente por la Corona al Plata poco antes de la creación del Virreinato, en 1775), a Buenos Aires, o al Arzobispado de Tucumán, y que resultó tener mas aspecto de ilícita aún cuando Argentina ocupa la Patagonia al estar Chile en otros asuntos, durante la Guerra del Pacífico, amenazando ciertos sectores políticos argentinos de sumarse a dicha guerra contra Chile. También Argentina exageró en exceso el rol de Carmen de Patagones y otros Establecimientos Patagónicos administrados desde Buenos Aires durante la colonia No obstante la debilidad de la posición argentina, la chilena también tuvo ocho debilidades, que se detallan a continuación.

Antecedentes[editar]

Mapa de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, año: 1775. El autor señala toda la patagonia desierta

El Status Jurídico de la Patagonia dentro de Chile[editar]

Su ocupación no era plena por parte de la Corona española, con lo cual resulta dificultosa su inclusión dentro de Chile, aunque la teoría jurídica formalmente si se lo reconociese. Básicamente, se puede afirmar que la Patagonia estaba dentro de Chile por una cuestión de equilibrio territorial (Para que las dos jurisdicciones del Cono Sur, el Plata y Chile, tuviesen dimensiones similares), y para que la Patagonia, al no estar sus tribus indígenas organizadas como un Estado, no fuese considerada como "res nullius" del derecho internacional por parte de potencias extrangeras interesadas, especialmente Gran Bretaña, y ocupasen sus extensos y ricos territorios, y estratégicos por la posesión del estrecho de Magallanes como ruta mundial de comunicación y comercio marítico.


El Uti Possidetis[editar]

Al surgir como estados independientes, las naciones hispanoamericanas no recibieron de ningún otro poder preexistente potestades como para definir cual era el Uti Possidetis a aplicarse entre ellas. En el caso de marras, en que sentido debe ser entendido el tratado de límites entre Argentina y Chile del año 1856, el cual ambiguamente consignó el respeto de las fronteras coloniales entre las partes firmantes. El interrogante era entonces, cuales eran esas fronteras.

Si las supuestamente jurídicas que legó la colonia, o las reales de ocupación. Cada posición le convenía a uno u otro país, para garantizar su extensión sobre la Patagonia. Lo cierto es que los únicos países del mundo que tenían comepetencia para entender lo que el Uti Possidetis era, fueron España y Portugal, herederos del mundo entero, supuestamente, en los términos del Tratado de Tordesillas, de 1494. Dicha interpretación, por los muchos conflictos que tuvieron, la hicieron en el Tratado de Madrid de 1750, que, a pesar de diversas reformas y derogaciones, se mantuvo vigente hasta el final de la Colonia. Si bien dicho tratado no contemplaba a Chile por no ser una colonia limítrofe con dominios portugueses, lo cierto es que por dicho pacto, las partes, de ahora en mas, entienden al Uti Possidetis como un principio de "uti possidetis, ita possideatis (quien posee de hecho, debe poseer de derecho)", y no en el sentido supuestamente pleno como derecho de fondo de "uti possidetis iure" de la posición chilena sobre este tema, estricto y exegético.

Tercer Argumento. El Uti Possidetis Iuris[editar]

Este principio que el nacionalismo chileno defiende, ni si siquiera era tal. Las Reales Cédulas que extendieron los dominios de Chile, lo hicieron "en la medida que no perjudicasen a otras jurisdicciones". Esta definición resulta extraña, teniendo en cuenta que no había otras jurisdiccion cercana a la Patagonia, quedando Buenos Aires a 1.000 km. Se entiende claramente, por el contrario, con el principio de "uti possidetis, ita possideatis": esas regiones serán de Chile, en la medida que otra jurisdiccion cercana, o que se cree en la misma Patagonia no demuestre una mejor administración. Es decir, Chile tenía títulos jurídicos, eso es objetivo e indudable. Pero eran semiplenos, solo podrían ser posteriormente ejercidos, si eran perfeccionados antes que otro legítimo poseedor lo hiciese. (Supuesto reconocido por el derecho en casos entre particulares como la usucapión, que no implican bajo ninguna circunstancia un robo de parte de quien pasa a ser poseedor y finalmente, titular dominial de la cosa).



Cuarto Argumento. El Uti Possidetis Fáctico:[editar]

Este es un concepto también jurídico, no debe ser considerado, como los nacionalistas creen, una "circunstancia de hecho" que implico "perdidas territoriales" al "dueño original". Constituye el grupo de disposiciones administrativas y de fundación de asentamientos que la Corona ejerció, o intentó al menos ejercer, sobre la Patagonia. Este Uti Possidetis reconocido por la Corona estaba repartido entre los indígenas, y en menor medida, en Buenos Aires. Este Uti Possidetis, junto con la limitación a la jurisdicción chilena que de movida presenta el Iuris vista en el párrafo anterior, consolidan la posición semiplena de derechos coloniales chilenos, que indican que por lo tanto, la Patagonia no es una pérdida territorial si no hubo perfeccionamiento de títulos. El principal supuesto de Uti Possidetis fáctico fueron "Parlamentos" (Tratados con el indio mapuche) como el de Quillán, y posteriores que lo revalidaron. Estos Parlamentos reconocen la autodeterminación de los indios, su plena autonomía frente a la Corona, el que en sus regiones el español no podía gobernar ni colonizar, aunque si intentar evengelizar. Por lo tanto, el indio podía considerar a su tierra totalmente libre y diferenciada de Chile, y solo incluida en el y en el Imperio Español con fines administrativos religiosos, y de no ser considerada como "Res Nullius", cosa sin dueño, por parte de potencias extrangeras. Incluso, los indios enviaban "embajadores" a Santiago, por integrar una entidad político territorial distinta de Chile, solo vinculada a el por razones formales. Cuando los parlamentos eran interpretados como instumentos de subordinación plena de la Patagonia y sus indios al Chile colonial, estos se levantaban en armas. Debe entenderse que el indio era poco conocedor de la escritura europea, y aquellas cláusulas que pudiesen ser interpretadas como de subordinación son entonces nulas, por tener vicios en el consentimiento jurídico de una de las partes.



Quinto Argumento. El Reyno de Chile como entidad jurídica.[editar]

Por otro lado, Chile no presenta Uti Possidetis fáctico, al menos en la Patagonia Oriental. Su máximo avance en materia de perfeccionamiento de sus títulos, mediante disposiciones administrativas y fundaciones coloniales, lo hace en Chiloe, donde se crea una intendencia "subordinada tanto al Capitán General de Chile, como hacia el Virrey del Perú". según su Real Cédula creadora. Por el contrario, esto pasa a ser un tercer argumento favorable a la posición de que los títulos jurídicos chilenos sólo fueron semiplenos. Esta claro que en algún momento Chile iba a ser una jurisdicción totalmente distinta como entidad del Perú (cuando su colonización fuese mayor y dejase de existir la necesidad de seguridad militar de tener un Capitán General al mando, y, en su lugar, tener un Virrey, civil). Asi lo demuestran ciertas Reales Cédulas cercanas al 1.800. Pero hasta que ello no pasase, lo que jurídicamente se le asignase a Chile, no era pleno, pues otras autoridades, en última instancia, podían inmiscuirse en sus asuntos como autoridad civil de control. Si esto era aplicable a Chiloé, que se puede esperar de áreas donde no había jurisdicciones administrativas chilenas (Uti Possidetis fáctico favorable a Chile), y que, por el contrario, imperaba el uti possidetis, ita possideatis de Quillan.



Sexto Argumento. Títulos jurídicos Porteños.[editar]

El sexto argumento, aunque el mas débil, son los títulos jurídicos hacia Buenos Aires, concedidos a partir de 1.684. Estos le asignaban a Buenos Aires, y sus presidencias militares a cargo, el supervisar el comercio marítimo, y viajes por mar de religiosos que surcasen los mares del Sud atlánticos, hasta el Cabo de Hornos. O sea, que Buenos Aires pasaba a tener una jurisdicción marítima incluso mayor que la de la actual Argentina, abarcando zonas hoy chilenas, como parte de Magallanes casi hasta Punta Arenas y oeste de Tierra del Fuego, o islas, algunas de ellas muy extensas, de la zona de Hornos y Beagle, como Navarino, Hoste, Picton, etc. Los cícrulos nacionalistas chilenos responsables de estas hipótesis son muy críticos de ello. Consideran que el ejército era de toda la Corona, no de una jurisdicción. Si bien ello es cierto, y que la soberanía marítima aún no era un concepto claro en ningún lugar del mundo, lo cierto es que en términos del mare liberum, doctrina jurídica holandesa del jurista Groscio ya aplicable en la época, Buenos Aires obtuvo una potestad de jurisdicción marítima (no plena, eso es seguro, compartida con Chile como vecino como mínimo por ser la Armada de toda la Corona), sobre territorios cercanos que en principio, no le pertenecían (Pertenecerían a Chile, aunque en un sentido mas correcto, eran la jurisdicción separada de Quillán), a la cual no tenía por que renunciar, y a la cual de hecho no renunció en 1.856, ya que dicho tratado habla de tierras, y no de aguas. Buenos Aires, al menos, merecía una parte de la región, como compensación de las potestades marítimas (no plenas, eso es seguro) que tuvo hasta el Cabo de Hornos.



Séptimo Argumento, definitiorio: El Perfeccionamiento posterior de títulos. Los daños a indemnizar.[editar]

Se concluye de lo dicho que, Chile si tenía títulos jurídicos coloniales sobre la Patagonia y actual Centro Argentino. Pero eran semiplenos. Por lo tanto, su legitimidad hubiese sido total si y solo si desde 1.810 en adelante los perfeccionaba. Pero no fue así. Y no fue una imposiblidad de falta de desarrollo, que "injustamente, Argentina aprovecho, robando" como el nacionalismo chileno opinaría. Lo cierto, es que Chile apunto su mirada hacia el Norte, hacia el guano y salitre, hacia las inversiones europeas, hacia la competencia con sus vecinos nortinos por el liderazgo marítimo en el Pacífico Sudamericano. Guiando hacia allá sus esfuerzos, descuidó la ocupación de Araucanía, Patagonia Oriental y Pampa Seca, dejándolas para mas adelante. Dicho estado de "libertad" del indio, acarreo daños para la incipiente Argentina. El indio, en sus incursiones conocidas como malones, robó más de 8 millones de cabezas de ganado vacuno (Debe tenerse en cuenta que la materia prima era mas costosa que hoy en el mercado mundial), daño a 35.000 personas (Ej: Mujeres secuestradas, violadas, que regresaban luego a la sociedad criolla argentina aindiadas, con hijos mestizos y graves secuelas sicológicas), y mató a otros 2.000. Esto debe entenderse en el contexto de la legítima lucha de todos los amerindios del Nuevo Mundo por conservar su libertad. Aunque pocos antecedentes de daño de argentinos previos a la década de 1.820 contra los indios puedan encontrarse, lo cierto es que cualquier criollo era visto por el indio como un invasor, y buscaba atacarlo, para defenderse y obtener provisiones de su cultura europeizante, mas productiva, pero expansionista y dañina. Pero vista desde el punto de vista estrictamente argentino, sus provincias, en particular Mendoza, y el Campo Bonaerense húmedo, indiscutiblemente argentinos por el mismo Uti Possidetis Iuris que analizan los nacionalistas chilenos, eran atacadas por pueblos indios de la Pampa Seca, y de la Patagonia. Este Uti Possidetis Iuris, no menciona, por no convenirle a sus argumentos, que estos indios, eran, por lo tanto "chilenos", siguiendo su concepción jurídica. Chile, si buscaba considerarse dueño pleno de todas esas tierras, era responsable por las acciones de sus habitantes, aunque estuviesen en un estado de aparente "subversión", de no registración formal como "ciudadanos" de Chile. El dueño o guardián de la cosa, goza de su utilidad, pero también debe responsabilzarse por su uso si causa daños. Dichos daños, cuantificables en decenas de miles de millones de dólares a precios de hoy, no eran abordables por parte de la economía chilena. Además el daño no era solo indirecto (Amerindios que dañaban, obrando en libertad con respecto a Chile), también era directo (Amerindios vendiendo en tiempos de paz con Chile la carne vacuna secuestrada en Argentina como tasajo, salada, para incorporarla en el mercado mundial, en el puerto de Valparaíso, con su consiguiente beneficio para el fisco chileno soberano sobre dicho puerto y sus operadores comerciales aduaneros). La teoría civil de la responsabilidad ya existía en esa época, y así formalmente lo atestigua el Código Civil Chileno, como así también el Argentino, inspirando en el chileno. Si bien es una responsabilidad entre particulares, por ser civil, también es aplicable entre Estados por falta de Derecho Internacional en la materia en esa época, y por principios de analogía jurídica. Por lo tanto Chile era responsable de este daño si pretendía ser dueño de la Patagonia. Se eximía de responsabilidad si, por el contrario, consideraba a sus títulos como semiplenos, y que por lo tanto no sufria anexión territorial si otro estado se instalaba en dichos territorios para concluir con dicho daño.

Octavo Argumento, Complementario. La contradictoria aplicación del Uti Possidetis Iuris en diversos casos.[editar]

Chile reconoció la independencia de Paraguay en 1.843. Esto era violatorio hacia la soberanía argentina. Chile reconoció primero a Argentina como estado soberano, al independizarse en 1.818. Al no reconocer entonces otros estados en el Plata, tácitamente se interpeta que para Chile, entonces la Argentina es el único continuador jurídico natural del Virreinato platense, y no entablará relaciones con otros estados que surgan en dichos territorios en tanto no se subordinen a Buenos Aires, al estar en relaciones pacíficas con Argentina. Mas aún, al ocupar en 1.879, 100.000 Km² del interior del Atacama, (sin considerar los 25.000 Km² costeros que desde la colonia pertenecían a Chile, en la zona de Antofagasta, en contraposición con la tesis tradicional que El Plata, y por ende, la Bolivia colonial tenían salida al Pacífico, tesis errada, siendo la defendida por la Cancillería de Chile la acorde, resultado Peru y Chile Reynos colindantes, de lo contrario resultaría incoherente la sujección de Chile hacia el Perú), Chile ocupa terriorios "colonialmente argentinos" pues el estatus de Bolivia como Alto Perú, fue, al menos hasta 1.810, similar a la de Paraguay. Esta claro, que tanto en el caso paraguayo como en el boliviano, Chile interpeta la posición jurídicamente acorde con los principios generales del derecho para el uti possidetis, es decir, el ita possideatis . Si los paraguayos y los altoperuanos son los efectivos ocupantes coloniales de sus tierras, nada tiene como derecho de fondo "uti possidetis iuris" que alegar Buenos Aires, por una supuesta jurisdiccion virreinal previa a su favor que implicase que si Paraguay o Bolivia se le separan son "territorios perdidos". A esto debe sumarse que en los útimos tiempos, la capital del Virreinato fue Montevideo, y no Buenos Aires. Por lo tanto, si Chile sostiene en 1.843 el ita possideatis en la cuestión aplicable sobre la vieja jurisdicción platense, no puede luego considerar que el ambiguo uti possidetis iuris es el que se aplica en el pacto de límites Argento-Chileno de 1.856. A modo de conclusión, los especialistas en el tema sostienen que sólo una revisión profunda del sistema pedagógico chileno y argentino en referencia a como se desarrolla el tema al ser explicado a la sociedad, colaborara con la eliminacion de la histórica desconfianza entre ambas naciones vecinas.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliográficas[editar]

  • Anonimo (1979). 1879, La Guerra del Pacífico. SOPESUR. 
  • Lacoste, Pablo: La Guerra de los Mapas entre Argentina y Chile. Una Mirada desde Chile. Investigador del CONICET y director del Centro de Estudios Trasandinos de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. Trabajo en materia de límites de las Intendencias de la Capitanía General de Chile hasta 1810. Edición 35º de Historia, revista de la Pontificia Universidad Católica de Chile, 2002.

Notas[editar]