Usuario:Dalton2
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Amor que surge desde el corazón y llena el Universo de armonía, amor que va teñido de perdón, amor que va preñado de alegría. Dolor que angustia nuestra corta estancia y pone a prueba la sutil cordura, dolor que va cargado de ignorancia, dolor que nos hostiga sin mesura. Valor que nos echamos sobre el alma y usamos de armadura en el camino, valor que, ante el dolor, nos da la calma, valor que, ante el amor, nos da un destino. Si alguna vez en encuentras soledad y en honda oscuridad te ves perdida, amor, dolor, valor: en unidad, así tiene que ser, así es la vida. |
[editar] La mecánica celestial y el destino de la humanidadDesde tiempos inmemoriales, el ser humano se mueve por dos pulsiones, el altruismo (instinto de conservación de la especie) y el egoísmo (instinto de conservación del individuo). Paradójicamente, durante las guerras y los conflictos fue cuando más se desarrolló la tecnología y la imaginación. Pareciera que estuviésemos abocados a resignarnos al egoísmo, el conflicto y la destrucción, pues es algo que llevamos en los genes y no sabemos crear de otro modo. Pero, ¿tiene que ser así necesariamente siempre? Todo en el universo se mueve entre el yang y el yin, lo masculino y lo femenino, lo dinámico y lo pasivo, el cuerpo y la mente, la muerte y la vida. El pintor da un trazo violento con todo su odio... y luego retoca el trazo con todo su cariño. La voluntad humana penetra en el tejido del tiempo... y luego adorna el espacio con su amor. No obstante, hay algo que nunca nos dijeron, y es que el yang y el yin actúan a su vez sobre el proceso que los une, convirtiendo el arte en un arte de sí mismo. La violencia entonces se vuelve tierna, y la ternura violenta. Como consecuencia, el ser humano del futuro será un ser extremadamente sensible, y al mismo tiempo extremadamente fuerte, aunque con un gran sufrimiento espiritual, que seguirá canalizando como violencia. Pero la violencia dejará de ser autodestructiva, porque abandonará el ámbito terrestre, y el sufrimiento será el del poeta, el del músico, el del científico, el del escritor; esas serán nuestras peores pesadillas a superar en un nuevo ciclo. El yin y el yang habrán crecido, y el yang como impulso autodestructivo habrá quedado fuera de nuestro planeta. Será nuestra violencia contra el cosmos, y no contra nosotros mismos. El altruismo y el egoísmo habrán intercambiado sus papeles: tendremos altruismo como individuos y egoísmo como especie. El amor es el único aliado de la razón humana. Algún día el hard rock será elevado a la categoría de música clásica. Alma de Mozart y personalidad de Jimi Hendrix, Bach con una guitarra eléctrica en sus manos, inocente malicia. Sí, ya lo sé, aún nos gustan las canciones de cuna. Por eso, el amor, amor luminoso de Leibniz, une al cielo con la tierra, al bien con el mal, a la razón con la locura; es juez e instructor del universo. Esa es nuestra única referencia; así conviene que sea hasta que encontremos algo más elevado. Tal vez la ciencia. [editar] El momento más feliz de su vidaTomado de "Mi autobiografía" de Charlie Chaplin, de donde lo tomó Barry Parker para su libro "El sueño de Einstein". Charlie Chaplin recuerda una cena en su casa de California, en 1926, en la que estuvieron presentes Einstein, su segunda esposa y otros dos amigos de Chaplin. Durante la cena, la señora Einstein «[le] contó la historia de la manaña en que [Einstein] concibió la teoría de la relatividad». Ella le dijo lo siguiente: El doctor [Einstein], como de costumbre, bajó en bata para tomar el desayuno, pero apenas probó bocado. Pensé que algo iba mal, así que le pregunté qué era lo que le preocupaba. «Querida —me dijo—, tengo una idea maravillosa». Y tras tomar el café, se dirigió al piano y empezó a tocar. Se interrumpía constantemente, tomaba algunas notas y luego me decía: «tengo una idea estupenda, maravillosa». Yo le dije: «entonces, por el amor de Dios, dime de qué se trata y no me tengas en ascuas». Él respondió: «es difícil, todavía tengo que perfeccionarla». La señora Einstein contó a Chaplin que Einstein siguió tocando el piano y tomando notas durante media hora aproximadamente, luego subió a su estudio diciéndole que no quería que le molestaran, y permaneció allí durante dos semanas. «Le mandaba todos los días la comida arriba; por la noche solía dar un corto paseo para estirar las piernas y luego regresaba para ponerse a trabajar de nuevo.» «Finalmente —dijo la señora Einstein— bajó del estudio muy pálido.» «Ya está —me dijo— mientras depositaba, con aspecto cansado, dos hojas de papel sobre la mesa.» Y allí estaba su teoría de la relatividad. Einstein presentó su teoría durante las tres sesiones siguientes de la Academia Prusiana de las Ciencias celebradas en noviembre de 1915. Más tarde habría de recordar este hecho como el momento más feliz de su vida. [editar] Algo sobre mi personaMe llamo Miguel Ángel.
[editar] Algunos contactosVarano (discusión) 14:41 27 jun 2008 (UTC) --- 3 3 3 --- [editar] Cosas copiadas de aquí y de allá
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