Unidad geocronológica

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Las unidades geocronológicas son divisiones de tiempo utilizadas en geología histórica para formar la escala temporal geológica. La unidad básica es la edad, y se agrupan, en orden creciente de duración, en épocas, periodos, eras y eones.[1] Estas unidades se corresponden una a una con las unidades cronoestratigráficas globales (pisos, series, sistemas, eratemas y eonotemas, respectivamente), que son la justificación material (el registro geológico) de los eventos paleobiológicos y geológicos de la historia de la Tierra, pretenden dividir el total de los cuerpos de roca de la Tierra ordenados según su tiempo de formación, sin solapamientos ni lagunas. Los límites de las unidades cronoestratigráficas (en los que se basan por convenio los de las geocronológicas) se establecen según características y eventos paleobiologicos y geológicos, como los cambios de los grupos de organismos predominantes, extinciones masivas, cambios climáticos y fases orogénicas, entre otros. La datación absoluta —es decir, valores de tiempo concretos en millones de años— de la mayoría de las unidades geocronológicas ha podido hacerse gracias al desarrollo de las técnicas de datación. Cuando se han podido precisar los límites temporales de una unidad geocronológica en valores absolutos se corresponderá entonces, también por convenio, con una unidad geocronométrica.[2] La disciplina que estudia las unidades geocronológicas es la Geocronología.

Divisiones[editar]

En orden decreciente de jerarquía son:

Correspondencia entre unidades geocronológicas y cronoestratigráficas
Geocronológicas
(tiempo)
Cronoestratigráficas
(cuerpos de roca)
Eón
Eonotema
Era
Eratema
Período
Sistema
Época
Serie
Edad
Piso
Cron
Cronozona

Historia[editar]

La diferenciación entre unidades basadas en cuerpos de roca (cronoestratigráficas) y las referidas al tiempo en que se formaron (geocronológicas) procede de 1880, por decisión del II Congreso Geológico Mundial, con el fin de unificar y aclarar la dispersión de los términos y conceptos relativos a sucesiones de estratos y las relativas al tiempo cronológico usados en diferentes países o escuelas.[3]

Desde 1974 el establecimiento de las unidades geocronológicas y cronoestratigráficas globales se realiza por la Comisión Internacional de Estratigrafía de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas y los cambios, tras algunos años de estudios y deliberaciones por subcomisiones específicas, han de ser ratificados en congresos mundiales.[4]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Agueda, J.; Anguita, F.; Araña, V.; López Ruiz, J. y Sánchez de la Torre, L. (1977). Geología. Madrid: Editorial Rueda, S.L.. pp. 448. ISBN 84-7207-009-3. 
  2. Vera Torres, J.A. (1994). Estratigrafía. Principios y métodos. Madrid: Editorial Rueda, S.L.. pp. 806. ISBN 84-7207-074-3. 
  3. Fernández López, S. (1988) «Bioestratigrafía y biocronología: su desarrollo histórico». En: Curso de conferencias sobre historia de la paleontología. Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Col. Historia de la Ciencia: 185-215. ISBN 84-600-5332-6
  4. Gradstein, F. M.; Ogg, J. G.; Smith, A. G.; Bleeker, W. y Lourens, L. J. (2004). «A new Geologic Time Scale, with special reference to Precambrian and Neogene». Episodes 27 (2):  83-100. 

Bibliografía adicional[editar]

Enlaces externos[editar]