Ugo Foscolo

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Ugo Foscolo
Ugo Foscolo.jpg
Retrato realizado por François-Xavier Fabre.
Nacimiento 6 de febrero de 1778
Zante
Defunción 10 de septiembre de 1827
Londres
Ocupación Escritor
Género Poesía
Movimientos Neoclasicismo, Preromanticismo
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Niccolò Ugo Foscolo[1] (Zante, entonces República Veneciana, 6 de febrero de 1778 - Londres, 1827) fue un famoso poeta, escritor y patriota italiano.

Biografía[editar]

Aunque griego por parte materna, su padre, médico, sí era italiano de sangre, siendo nacido en Dalmacia pero de familia veneciana. Se trasladó a Venecia hacia 1793 y allí representó su pieza teatral Trieste (1797). A causa de una decepción semejante a la que se llevó Ludwig van Beethoven cuando Napoleón se nombró emperador, escribió Ultime lettere di Jacopo Ortis («Últimas cartas de Jacopo Ortis»), una novela epistolar inspirada en el Werther de Johann Wolfgang von Goethe y considerada la primera novela italiana moderna. Como patriota italiano, Foscolo se unió a los franceses en 1799 para luchar contra los austriacos que invadieron Italia. En esa época tradujo varios clásicos grecolatinos y a autores ingleses y escribió poesía lírica inspirada en su agitada vida sentimental (fue amante de la esposa de Vincenzo Monti, Teresa Picler, y de Antonietta Fagnani-Arese e Isabella Teotochi-Abruzzi). Regresó a Milán en 1806, donde escribió en verso libre la que es su obra lírica más famosa, Dei sepolcri, «De los sepulcros» (1820), con lo que se ganó una gran reputación de poeta lírico. Al caer Napoleón y regresar los austriacos a Italia Foscolo tuvo que exiliarse en Londres, donde envuelto en una gran pobreza dio clases y escribió ensayos de crítica literaria hasta su muerte. Su hija, que quedó huérfana, fue atendida por el también emigrado liberal español el canónigo Riego, hermano del célebre héroe de Cabezas de San Juan.

Obra[editar]

Como escritor su obra se sitúa equidistante entre el Neoclasicismo y el Romanticismo y su inspiración es fundamentalmente política y sentimental: deriva fundamentalmente del amor romántico y del incipente y patriótico nacionalismo italiano. Creó en su famosísimo poema Dei Sepolcri («Los sepulcros») el mito personal de la tumba no llorada en el exilio. Para Foscolo es muy importante que alguien vaya a verle a la tumba, porque eso significaría vivir en su corazón y de esta forma, vivir también en la tierra. «La sepultura no llorada» (Illacrimata sepoltura) es el símbolo del fracaso en la vida.

La trayectoria ecdótica de las Últimas cartas de Jacopo Ortis es compleja: en un principio se tituló Laura lettere, al parecer inspirándose en la vida de un estudiante paduano que acabó suicidándose por amor; aunque en 1796 ya había noticias de esta obra, estaba aún incompleta y se publicó en cuatro ocasiones más; la segunda fue en Bolonia, 1799, donde dominan los aspectos sentimentales; una edición no autorizada basada en esta es la de Venecia (1800), bajo el título Vera storia dei due amanti infelici. La tercera se editó en Milán, cuando ya había leído el Werther a través de una traducción francesa; la cuarta la escribió en Zurich en 1816 y la quinta en Londres, en 1817. Trata sobre la desesperación romántica y el amor a la muerte. Foscolo odia por igual a los franceses y a los austriacos que encadenan a Italia.

Como poeta escribió un puñado de sonetos, uno de ellos un autorretrato, un par de Odas, Le Grazie o Las Gracias, una serie de poemas mitológicos, y Dei sepolcri. En este último, escrito en endecasílabo blanco en 1806 y publicado en 1807, medita sobre la muerte con motivo de una discusión que mantuvo con otro poeta, Pindemonte, que era más creyente que él. Pindemonte, en su I cimentiri, lamentaba que los racionalistas no diesen demasiada importancia a los muertos, y Foscolo se propuso refutarlo adoptando una actitud universal y representa el lamento de toda la humanidad; abandona toda referencia personal, lo que supone en él una novedad. Concluye que los muertos no mueren mientras permanezcan en la mente de los vivos y si los sepulcros tienen fin, la poesía sin embargo puede hacer revivir a los muertos. En su primera parte se considera el tema del sepulcro individual y socialmente y en la segunda se hace una historia del sepulcro desde Troyanas hasta su actualidad, cantando a la poesía que les da vida. Frente al tono elegíaco de la primera parte la segunda es más pindárica. La poesía supera a los sepulcros, porque cuando estos fallan, la poesía inmortaliza al poeta. El romanticismo busca la fe y la esperanza más allá de los límites de la Razón. Foscolo, en cambio, busca la sublimación de la persona a través de la fe en el futuro.

En su obra aparecen diversos temas: el de la tumba, recuerdo lírico de las glorias de un pueblo; el de la belleza serenadora, que sublima los amores difíciles; el del exilio, como exaltación del amor a la patria y el de la poesía, que eterniza la historia.

Notas[editar]

  1. El apellido es una palabra esdrújula y, por tanto, debe pronunciarse «Fóscolo»

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