Tybalt Rosembraise

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Tybalt Rosembraise (isla Désirade, 1798 - ?) fue un aventurero de origen francés nacido de un padre hebertista que huía de la represión del Reinado del Terror y de una madre esclava descendiente de la nación caribes. Revolucionario en la Argentina, y campesino en La Pampa, dandi en Paris, pirata en el mar Mediterráneo, marinero en Siberia, contrabandista en China, hombre de letras en Portugal. Tuvo una vida libre de ideas y de acción para finalmente desaparecer en Francia en 1839. Testigo de su época, catalizador de insurrecciones, ha multiplicado los encuentros y las identidades hasta el punto de que hoy es difícil decir quien era verdaderamente.

Biografía[editar]

Infancia[editar]

La única de que se dispone sobre la infancia de Tybalt Rosembraise es el testimonio de su amigo Jorge Ramos. Sus padres no se ocuparon mucho de sus educación, Tybalt había pasado su infancia entre Les Galets, la parte oeste de la Isla Désirade frecuentada por los contrabandistas, y Baie-Mahaus, en el extremo Este donde había trabajado en una leprosería.

Viajando por América del Sur[editar]

A los 14 años, comprendió que no heredando ninguna propiedad o título; sería obrero o criado, condenado a no elegir su vida y a crear riqueza a cambio de un sueldo irrisorio. Negándose a este destino, decidió salir por el continente sur americano. Maurice Magre afirma que entre 1812 y 1814 Tybalt Rosembraise vivió entre indígenas de la selva amazónica.

En Buenos Aires, hizo amistad con Miguel Samuel Spiro, teniente de marina, a quien vio morir el 28 de marzo de 1814 mientras que Rosembraise era capturado por el enemigo. Ganado en el juego de azar por un rico terrateniente quien lo hizo como su esclavo, poco después consiguió darse a la fuga y se unió a los independentistas argentinos. En mayo de 1814, el joven Rosembraise tomó parte en el Combate naval del Buceo donde fue herido en un brazo. Entonces fue acogido por unos gauchos de la llanura pampeana argentina que combatían contra las ejectitos realistas. Iniciado como “rastreador” (especialista en segir el rastro de los animales y hombres), organizó muchos sabotajes contra los colonialistas españoles.

En noviembre de 1816, participó en Batalla de India Muerta con las tropas uruguayas contra las portuguesas. Si bien desde un punto de vista militar fue un fracaso, Tybalt Rosembraise tuvo un decisivo encuentro con un desertor portugués a quién siguió a Europa. Tenía entonces 18 años.

Viaje a Europa[editar]

Dirigiendo su vida como a él le gustaba, no se quedó mucho tiempo en Portugal donde trabó amistad duradera con un bibliotecario de Coímbra, Jorge Ramos a quien encontraría más tarde. Ayudó a unos militantes en España a luchar contra el ejército de Napoleón antes de salir hacia París. De su estancia parisina se ignora casi todo, salvo el testimonio de la Duquesa de Dino del que se supone fue su amante. Ella habla de un hombre «  de la vida pero con mirada dura ».[1] Se sabe además que Tybalt Rosembraise logró éxito con mujeres de buena posición social. Es por un lio de faldas que se vio forzado a huirse de Francia en 1819 por el Magreb.

Viaje a África del Norte y Oriente Medio[editar]

A causa de un cúmulo de circunstancias, Tybalt Rosembraise practicó la piratería con pirata berberisco. Debido a su rechazo de matar a un prisionero, fue rechazado y mandado en un cargamento otomano a Siria. Se fugó del ejército, vagó sin agua y alimentos en el desierto de Siria durante unos semanas para finalmente ser salvado por beduinos. Estos le presentaron a la “Reina de Palmira”, Lady Hester Stanhope, con quién tuvo relación[2] hasta que se negara a seguirla al país de los drusos, prefiriendo seguir las rutas de comercio de los caravasares, que unían Oriente Medio con Asia.

Viaje a Asia[editar]

Caminando por Samarcanda, por las estepas mongolas, llegó al Lago Baikal. Le habían dicho que ahí encontraría uno de los más lindos lugares del mundo. Se estableció en esta región como pescador y llevó una vida sencilla y apacible durante tres años.[3]

Llego, exploró el río Amur en la primavera y en el verano de 1827 antes de pasar el invierno en el norte del Imperio Qing (China) donde frecuentó sociedades secretas.

Fue contactado por Compañía Británica de las Indias Orientales para organizar el ingreso en Lingding de cajas de opio de China. Aunque finalmente no entregó ninguna caja, Tybalt Rosembraise recibió el dinero de los ingleses, siendo esto un éxito lo que lo hizo famoso entre los comerciantes y marinos locales, pero indeseable entre los negociantes ingleses y la administración china. Unos queriendo recuperar su dinero y los otros viendo en él un traficante incontrolable. Bajo la apariencia de una falta identidad (se hace llamar «Baudi Grisolia») dejó con discreción Asia en un clíper.[4] [3]

Regreso a Europa[editar]

Algunas veces evocando,[5] el itinerario exacto de Tybalt Rosembraise desde 1830 hasta 1837 fuera de los lugares anteriormente mencionados, queda en el misterio. Sólo se puede decir que fue un periodo de intensas actividades intelectuales y literarias, entre otras cosas la escritura de poemas (por ejemplo Jorge Ramos cita tres poemas: Poema a mi amante pasada , Poema a mi amante presente, Poema a mi amante futura.)[4]

En diciembre de 1837 encontró a su amigo bibliotecario Jorge Ramos con quien estudió literatura, bellas artes y filosofía. Le contó las aventuras que había anotado en varios cuadernitos (hoy todos desaparecidos). Jorge Ramos le dedicó un libro Recordações de Tybalt Rosembraise (traducción: Recuerdo de Tybalt Rosembraise), recuerdos de sus discusiones y sus viajes. Entre otras permite saber del gusto de Tybalt Rosembraise por las amapolas, el vino italiano, la música sacra y las historias de amor. También descubrimos su personalidad: una simplicidad de comportamiento, discreto pero a veces provocador, seductor pero con grandes pasiones. Jamás en su vida dejó de actuar por un movimiento constante de justicia y de rebelión libertaria. Así, Tybalt Rosembraise no puede ser considerado ni como un aventurero, ni como un revolucionario, ni como un contrabandista, ni como un anarquista, sino como un hombre que ha intentado escaparse a todas estas definiciones, por lo cual las sociedades donde vivía opusieron la más grande resistencia, la más grande incomprensión y sin duda la más grande represión posible. Comprenderlo, es ante todo entender lo particular que fue su vida, los peligros y sus consecuencias en su relación con el mundo y con él mismo. Hacer de su vida un acto, es ser olvidado.

En 1839, Tybalt Rosembraise decidió regresar a París para encontrarse con una antigua amistad (¿una mujer?). Le dice a su amigo Jorge Ramos: «Tengo una cita cerca de la calle de Furstenberg».[4]

Desaparición[editar]

Lo que más excitaba y excita aún la imaginación de la existencia de Tybalt Rosembraise, es su repentina desaparición después de su salida de París en 1839, todavía con 34 años. ¿Llegó finalmente a París? ¿Ha caído en la miseria o ha ido asesinado en el camino? ¿Ha sido tomado con otro nombre? ¿Cuándo tiempo más ha vivido? ¿Algunos meses o largos años? Todas estas preguntas quedan en suspenso porque después de 1839 se pierde todo rastro de Tybalt Rosembraise.

Notas y referencias[editar]

  1. Duchesse de Dino, Chronique de 1831 à 1862, 1909, ed. de Marie de Castellane.
  2. Charles Lewis Meryon, Memoirs of the Lady Hester Stanhope, as relaled by herself in conversations with her physician, comprising her opinions and anecdotes of some of the most remarquable persons of her lime, 3 volumes, Londres, H. Colburn, 1845.
  3. a b G.Meinass, Les grands voyageurs contemporains, Hachette, 1894.
  4. a b c Jorge Ramos, Recordações de Tybalt Rosembraise, Lisboa, Livraria Ferreira Editora, 1869
  5. M. Magre, Les Aventuriers d’Amérique du Sud, Grasset, 1935.

Bibliografía[editar]

  • Duchesse de Dino, Chronique de 1831 à 1862, 1909, éd. par Marie de Castellane.
  • Maurice Magre, Les Aventuriers d’Amérique du Sud, Grasset, 1935.
  • Georges Meinass, Les grands voyageurs contemporains, Hachette, 1894.
  • Charles Lewis Meryon, Memoirs of the Lady Hester Stanhope, as relaled by herself in conversations with her physician, comprising her opinions and anecdotes of some of the most remarquable persons of her lime, 3 volumes, Londres, H. Colburn, 1845.
  • Jorge Ramos, Recordações de Tybalt Rosembraise, Lisboa, Livraria Ferreira Editora, 1869