Turismo de droga

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Se conoce como turismo de droga aquel que se hace con el fin de adquirir o consumir estupefacientes en otro país. Esto se debe principalmente a las diferentes leyes antidroga de cada país. Así, por ejemplo, en determinadas condiciones, la policía tolera la venta legal de hachís y marihuana en coffee shop de los Países Bajos, pero en otros países como Francia o Alemania.

Controles antidroga[editar]

Se teme que la abolición de los controles fronterizos obligatorios según el Acuerdo de Schengen, haya facilitado el tráfico ilícito de drogas. Las instituciones policiales colaboran estrechamente a escala internacional; la policía y la aduana, a través de la realización de controles al azar, deberán aumentar el número de detecciones en las zonas fronterizas y en el interior del país. Sobre todo, aumentarán mucho más los controles con vehículos civiles en autopistas/carreteras transfronterizas. La garantía de las cantidades ilegales de drogas permanece estable en comparación con la época anterior a Schengen, mientras que el éxtasis está en aumento. El número de hallazgos de drogas ilegales ha decrecido notablemente. Sin embrago, se desconoce por el momento si el número el número de traficantes de drogas ha aumentado (cifra negra).

De acuerdo con la ley de sustancias estupefacientes y psicotrópica, queda prohibida la importación de drogas a Alemania. Las drogas que se incautaron en Alemania, provienen del país donde más abundan las drogas, los Países Bajos. En particular, el cannabis (un 81% de las incautaciones son de hachís, un 75% de marihuana y de éxtasis, un 80%, fuente: control de drogas del gobierno federal 2001). También se introdujeron otro tipo de drogas como (heroína, LSD, entre otras.), en su mayoría de los Países Bajos.

Los coffee shops que se encuentran cerca de la frontera son un atractivo para los numerosos consumidores de los países vecinos, el turismo de drogas es a menudo pasado por alto y supone una molestia para la población holandesa de las ciudades fronterizas. Por ello, los controles policiales son, con frecuencia, una respuesta a las quejas de los municipios holandeses.

Turismo nacional de drogas[editar]

Para evitar los efectos secundarios de los heroinómanos se han implantado centros de ayuda en los que ellos pueden consumir heroína y otras drogas duras, lo que les permite un consumo que cumple los estándares higiénicos. En estos centros existen habitaciones específicas con el fin de proveer a los drogodependientes de jeringuillas limpias para evitar infecciones como el VIH, la hepatitis y otras enfermedades infecciosas; y también impedir el consumo de drogas en la calle.

Debido a que estos centros a menudo se encuentran en un barrio determinado, la población en la que se establece este duro ambiente de las drogas, también se ve afectada. A pesar de todo, no todas las metrópolis toleran estos centros como instalaciones sociales. Esto ha llevado a que los drogodependientes de las regiones lejanas viajen, regularmente, a las ciudades, en las que se ha polarizado un gran ambiente de drogas a causa de un sistema de ayuda disponible para los drogodependientes. De esta forma, la ciudad de Fráncfort del Meno, por ejemplo, es un punto de atracción para los drogadictos de las zonas amplias del sur y del oeste de Alemania. Además, la proximidad de este duro ambiente de las drogas a la estación central de Fráncfort favorece este resultado.