Tu rostro mañana

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Tu rostro mañana
de Javier Marías
Género Novela
Idioma Español
Editorial Alfaguara
País Flag of Spain.svg España
Páginas 1592 (1 Fiebre y lanza: 475; 2 Baile y sueño: 410; 3 Veneno y sombra y adiós: 707)
ISBN 84-204-6553-4
970-770-212-3
978-84-204-72235-5
OCLC 249371752
Novelas de Javier Marías
Negra espalda del tiempo Tu rostro mañana Los enamoramientos
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Tu rostro mañana es la décima novela de Javier Marías. Narra la historia de Jaime Deza, académico español al servicio del MI5, quien ha vuelto a Oxford después de separarse. Deza, es también el personaje de una novela previa, Todas las almas (1989), novela que termina cuando vuelve de ésa ciudad a Madrid.

En principio, pensada para ser un proyecto de dos volúmenes, Tu rostro mañana, terminó siendo una novela de unas 1.592 páginas, tres volúmenes y siete partes: Fiebre, Lanza, Baile, Sueño, Veneno, Sombra y Adiós. El primer volumen, Tu rostro mañana: 1 Fiebre y lanza apareció en 2002, el segundo Tu rostro mañana: 2 Baile y sueño en 2004 y el último Tu rostro mañana: 3 Veneno y sombra y adiós, el 24 de octubre de 2007, en España.

Argumento[editar]

I. Fiebre[editar]

Tras una reciente separación matrimonial, Jacques Deza se encuentra viviendo en Londres y trabajando para la BBC. Frecuenta a veces a sir Peter Wheeler, catedrático de la Universidad de Oxford, a quien conoció por un amigo en común, el profesor Toby Rylands, a su vez amigo de Deza durante el tiempo en que trabajó en dicha universidad.

Con el falso pretexto de estar preocupado por Deza, quien debe sentirse solo en Londres, Wheeler lo invita a una cena en su casa a orillas del río Cherwell, donde además podrá conocer a Bertram Tupra, un tipo a todas luces misterioso. Sin embargo, en la cena, Deza apenas alcanza a platicar con él porque otro español, Rafita de la Garza, se le pega como lapa. En el breve tiempo que Deza puede platicar con Tupra, este hace mención sobre algunos eventos de la Guerra Civil Española, a consecuencia de la cual el padre de Deza estuvo en la cárcel, de donde salió casi de milagro, tras haber sido acusado de comunista por quien fuera su mejor amigo.

Tras la cena, Wheeler le pregunta a Deza sobre su conversación con Tupra y sobre la mujer con quien este último venía acompañado. Deza piensa que la relación de Tupra y su “novia” es muy fría y le da la espina de que se trata de una relación de otra índole, una relación ya pasada que se intenta mantener a marchas forzadas. Wheeler hace evidente que hay una razón para hacer esta pregunta pero se niega a hablar con Deza hasta la mañana siguiente y sube a dormir.

Deza, queda con un nombre rondando en su cabeza: Andrés Nin, mencionado en la conversación con Tupra. Por ello, decide explorar la biblioteca de Wheeler, donde además de encontrar algunos artículos escritos por su padre, Juan Deza, descubre vínculos entre la historia real de Nin y la novela Desde Rusia con amor.

II. Lanza[editar]

A la mañana siguiente, Wheeler confiesa que Tupra y él estaban haciéndole una prueba a Deza porque Rylands había sugerido años atrás que tenía habilidades suficientes para dedicarse a leer rostros, a sondear intenciones y saber cómo se comportaría la gente en un futuro, a saber cuál sería “su rostro mañana”. Deza acepta por petición explícita de Wheeler y termina por incorporarse al equipo de Tupra, dedicado a hacer informes para intereses indeterminados, en un edificio sin distintivos, ya fuera mediante entrevistas, traducciones, observando tras un cristal o haciendo interpretaciones. Se integra a un equipo, donde además de Tupra y él, están Mulryan, segundo al mando, el austriaco Rendel y una mujer, Patricia Pérez Nuix, mitad española, mitad inglesa.

En la mañana con Wheeler, también se entera de que éste, nació en Nueva Zelanda, que su apellido era Rylands, hasta que su padre huyó a Sudáfrica, al ver que había perdido a su madre y que su hermano menor, Toby, prefería al padre y eligió irse a vivir con él. Ambos se encontraron, en Oxford, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial y Wheeler lo invitó a unirse al servicio, justo como hizo con Deza, aunque por sugerencia de Rylands. Durante la larga charla, Wheeler dice por primera vez que estuvo casado y que su esposa, Valerie, murió muy joven. Deza pregunta de qué murió, pero Wheeler le pide posponer la historia para otra ocasión.

El trabajo con Tupra hace que Deza esté en alerta constante y así le pasa una noche de lluvia en que se siente perseguido por varias cuadras. Para comprobarlo decide detenerse dos veces, la segunda descubre que lo sigue una mujer con un perro. Llega a la puerta de su casa y entra. Piensa que se trató de una trayectoria compartida por largo tiempo, pero después de un rato de mirar hacia la plaza, visible desde su departamento, nota que la mujer se acerca a su edificio y toca el timbre.

III. Baile[editar]

La mujer que busca a Deza resulta ser Pérez Nuix, que quiere pedirle un favor: ayudar a alguien a quien Tupra entrevistará. Esto hace recordar a Deza cuando su mujer o ex mujer, Luisa, le hizo un par de favores, en Madrid, a una inmigrante pobre de Europa del Este, una jovencita de unos veinte años con dos niños muy pequeños.

También recuerda cuando Tupra le pidió que lo acompañara a un asunto de negocios en una discoteca, con el señor Manoia, un viejo italiano con influencia, según parece, en El Vaticano. Manoia está acompañado de su mujer, Flavia, quien está resintiendo los estragos de dejar de ser joven y requiere atención cortés y muy dedicada, sin nunca romper con la fidelidad matrimonial, cosa que la pareja italiana tiene muy aquilatada. La misión de Deza es hacerle mimos a Flavia, mientras Tupra hace negocios.

Deza y Flavia se ponen a bailar, cuando del bar se acerca Rafita de la Garza, con todas las intenciones de acercarse a la señora. Tupra llama a Jacques a la mesa, para desatorar algunas problemas del señor Manoia con el inglés. Mientras tanto, Flavia se sienta en la mesa de Rafita y después desaparece. Tupra ordena a Deza localizarla y le sugiere buscarla primero en los baños.

Deza sale de ahí sin éxito y Tupra se une a la búsqueda para encontrar a la pareja en la pista y mientras él devuelve a la señora Flavia a la mesa de su marido, Deza lleva a De la Garza al baño de minusválidos, para neutralizarlo por un poco. Deza queda con dos dudas que decide consultar con Luisa, cómo funciona el botox y si es posible que una mujer deje una gota en el suelo como consecuencia de la menstruación. Luisa ríe y cuenta de buena gana y Deza, piensa que, tal vez, todavía nadie haya ocupado su sitio.

IV. Sueño[editar]

Cuando Tupra vuelve al baño, con la falsa oferta de una línea de cocaína para De la Garza y le extiende un paquete, este último comienza a prepararla sobre la tapa de la taza de un wáter. Aprovechando la distracción, Tupra saca una espada (una lasquenet) de su gabardina y la blande en repetidas ocasiones contra la cabeza de De la Garza. Esta acción provoca un ataque de pánico en Deza, quien ha presenciado todo y le hace recordar una de las historias que su padre le contó sobre la Guerra Civil española, cuando uno de sus amigos, un andaluz, fue toreado, incluso estocado, por las tropas franquistas.

De la Garza no es decapitado sino simplemente asustado, para después hundir su cabeza en la taza y terminar golpeado en repetidas ocasiones contra la barra de sostén para los minusválidos. Tupra y Deza salen del baño, y el primero termina su plática con Manoia.

Después de dejar a los italianos en su hotel, Tupra lleva a Deza a casa mientras lo reprime por perder el control en la escena de la espada. Deza responde que lo presenciado le pareció excesivo, y pregunta dónde aprendió Tupra tal cosa. Este le responde que de los hermanos Kray, criminales del East End de londinense, pero ante los constantes cuestionamientos de Deza, decide que vale la pena extender la conversación en su propia casa. Además promete mostrarle algo.

V. Veneno[editar]

En casa de Tupra mantienen una conversación sin mucho sentido por largo tiempo, mientras fuman y beben oporto. Hablan de la muerte trágica de la actriz de cine estadounidense Jayne Mansfield y terminan por recordar la cena con Manoia y los pechos operados de su esposa, Flavia. Ríen de buena gana y eso hace pensar a Deza que él y Tupra tienen en común la risa ante ciertos eventos, además de, seguramente, haberse acostado con Pérez Nuix. Lo que sucedió la noche en que ésta le pidió como favor a Deza hablar bien ante Tupra de un tal Incompara, con quien el padre de la chica tenía deudas de juego. Está segura de que si Incompara sale bien librado, perdonará a su padre.

Cuando Deza comenta que es tarde, Tupra le recuerda que no ha visto lo que quería mostrarle, así que lo lleva a un estudio donde pone un DVD lleno de escenas comprometedoras para personalidades de todo el mundo. Deza siente que se le está inoculando un veneno.

Por momentos Tupra deja las imágenes correr y por momentos las muestra a alta velocidad. Deza se siente atraído por una de ellas: un viejo que es golpeado en una mesa de billar. Resulta ser el señor Pérez Nuix y por tanto su intervención en favor de Incompara fue inútil. Sin embargo, eso no es lo que Tupra quiere mostrarle, sino una grabación de Manoia, sacándole los ojos y degollando a un hombre. Deza se siente desfallecer pero decide no mostrarlo y cuando Tupra vuelve a inquirir sobre los cuestionamientos del primero, quien se siente atrapado y contesta algo inesperado, una mujer interrumpe la conversación.

VI. Sombra[editar]

Desde la noche en que Tupra atacó a De la Garza, Deza siente deseos de disculparse por este último. Compra tanto El País como el ABC esperando que el incidente se reporte y descubre que De la Garza terminó hospitalizado. Tiempo después decide visitarlo para pero De la Garza entra en pánico y Deza termina por retirarse.

Poco después, tras acompañar a Tupra en algunos viajes por Inglaterra y Alemania, Deza se toma dos semanas de vacaciones para visitar su ciudad, Madrid. Decide no avisar a Luisa para que sea sorpresa. Una vez instalado le marca y le dice que irá a visitar a los niños. Ella le pide que se tome su tiempo y se va de la casa. Después de acostar a los niños, decide esperarla y se encuentra con que tiene un moretón en un ojo y concluye que el hombre con quien ella sale la ataca.

Pregunta a su cuñada y ella tiene la misma impresión. Es más, le dice el nombre del tipo con quien Luisa sale: Esteban Custardoy, copista o falsificador de cuadros; le describe sus rasgos y le explica dónde vive. Deza encuentra alguien con sus características en el Museo del Prado, lo sigue y comprueba que se trata de quien esperaba.

VII. Adiós[editar]

Deza decide quitar a Custardoy del cuadro, así que lo amenaza con una pistola vieja, no registrada ante la policía, pero le perdona la vida de último momento. En cambio, toma un atizador de una chimenea y con este le quiebra la mano izquierda y le hace un corte en la cara. Por último le da indicaciones sobre cómo alejarse de Luisa. Finalmente, cuando se despide de ella antes de volver a Londres, comprueba por una llamada telefónica que Custardoy está siguiendo sus instrucciones.

En el avión de vuelta a Inglaterra Deza lee en un periódico que una de las personas que interpretó mató a un joven ruso o búlgaro exactamente como había vaticinado y decide dejar el grupo. Pero antes de volver a Madrid, decide ir a Oxford a despedirse de Peter Wheeler. Éste, contrario a su costumbre está sumamente elocuente con respecto a su pasado y le cuenta sobre alguna de sus misiones secretas, pero sobre todo, relata la historia de la muerte de su mujer, Valerie, quien se suicidó después de enterarse de que un par de niñas murieron a consecuencia de un acto de propaganda negra que ella promovió durante la Segunda Guerra Mundial. Wheeler le cuenta sus historias consciente de que está cercano a la muerte, para que sus historias floten cuando ya no esté.

El padre de Deza muere una semana después de su llegada a Inglaterra y por ello apresura su retirada de su ciudad refugio para volver a Madrid. Después de su vuelta la relación con Luisa reinicia, pero cada quien vive en un sitio distinto.


Referencias[editar]