Tres Testigos

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The Tres Testigos

Los Tres Testigos fueron un grupo de tres líderes del Movimiento de los Santos de los Últimos Días en sus inicios, los cuales firmaron una declaración en 1830 afirmando que un ángel les había mostrado las planchas de oro de las que Joseph Smith tradujo El Libro de Mormón y que habían escuchado la voz de Dios testificar que el libro había sido traducido por el poder de Dios. Los tres se encuentran entre los once testigos del Libro de Mormón, de los cuales el resto son los Ocho Testigos quienes afirmaron haber "visto y manipulado" las planchas.

Los tres testigos fueron Oliver Cowdery, Martin Harris y David Whitmer, cuyo testimonio conjunto, junto a una declaración separada de los Ocho Testigos, ha sido impreso en casi todas las ediciones del Libro de Mormón desde su primera publicación en 1830. Los tres testigos al tiempo rompieron relaciones con Joseph Smith y fueron excomulgados de la Iglesia que él fundó,[1] pero en diversos grados, todos ellos continuaron testificando del origen divino del Libro de Mormón.

El Testimonio de los Tres Testigos[editar]

Probablemente a principios de Julio de 1839 (en un día y en un lugar no especificado) se dice que Joseph Smith, Oliver Cowdery, David Whitmer y Martin Harris se retiraron a una arboleda en oración para recibir una visión de las planchas de oro. Después de un momento, Harris se alejó de los otros tres hombres pensando que su presencia había impedido que la visión se manifestara. Los tres restantes se arrodillaron nuevamente y pronto vieron una luz en el aire sobre sus cabezas y a un ángel que sostenía las planchas en sus manos. Smith reintegró a Harris, y después de orar con cierto ahínco junto a él, Harris también dijo que vio la visión, exclamando: ¡Es suficiente, es suficiente, mis ojos han visto, Hosanna!.[2]

En 1830, una declaración titulada El Testimonio de los Tres Testigos (una declaración firmada por tres hombres en lugar de tres declaraciones separadas) fue publicada al final de la primera edición del Libro de Mormón. En las siguientes ediciones del Libro de Mormón el testimonio fue situado al comienzo del libro y su ortografía estandarizada.

Como grupo, los Tres Testigos sirvieron en uno que otro puesto en la Iglesia antes de ser excomulgados entre 1837 y 1838. Después de que Joseph Smith hubo elegido al consejo de los doce apóstoles de entre veteranos del Campo de Sion, los Tres Testigos "llamaron a los doce hombres y le dieron a cada uno una bendición".[3]

Importancia[editar]

Monumento a los Tres Testigos en la manzana del Templo de Salt Lake City.

El ejemplo de los Tres Testigos ha motivado dentro del mormonismo, entre sus miembros, la práctica de compartir regularmente sus testimonios de la veracidad del Evangelio basados en experiencias espirituales e impresiones personales.[4]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. En 1838, Joseph Smith llamó a Cowdery, Harris, y Whitmer "también significa citar; y que le habría gustado haberse olvidado de ellos." B.H. Roberts, ed. History of the Church (Salt Lake City: Deseret News, 1905), 3: 232.
  2. Richard Lyman Bushman, Joseph Smith: Rough Stone Rolling (New York: Alfred A. Knopf, 2005), 78.
  3. Bushman, 255. La elección fue anunciada en una reunión el 14 de febrero de 1835. History of the Church 2:186-87.. Según Bushman la implicancia de la bendición fue que los Doce tenían que ser el "fuerza misionera fundamental."
  4. Un ejemplo de este tipo de pensamiento se ilustra en una declaración de los Tres Testigos del miembro del Quórum de los Doce Apóstoles Dallin H. Oaks: "Las personas que niegan la posibilidad de seres sobrenaturales pueden rechazar este notable testimonio, pero a las personas que están abiertas a creer en experiencias milagrosas debería resultarles conveniente. El solemne testimonio escrito de tres testigos de lo que vieron y oyeron, dos de ellos a la vez y el tercero casi de inmediato después de eso, tiene derecho a ser un gran peso. En efecto, sabemos que sobre el testimonio de "un" testigo grandes milagros han sido reclamados y aceptados por muchas personas religiosas, y en el mundo secular el testimonio de un testigo se ha considerado suficiente como sanciones de peso y juicio." Dallin H. Oaks, "El Testigo: Martin Harris" Ensign (May 1999), 35.