Síndrome de acaparador compulsivo

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Casa de un acaparador compulsivo

El síndrome de acaparador compulsivo, también conocido como síndrome de acumulación compulsiva, trastorno por acumulación o disposofobia[1] es un trastorno psicológico caracterizado por la tendencia a la acumulación de artículos u objetos (implicando la incapacidad para deshacerse de ellos) en forma excesiva en referencia a cantidades socialmente aceptadas, incluso si los objetos no tiene valor, son peligrosos o insalubres. Este acaparamiento compulsivo puede afectar la movilidad en la vivienda e interfiere con las actividades básicas, como cocinar, limpiar, reposo, dormir y el uso de instalaciones sanitarias.

No está del todo claro si el síndrome de acaparador compulsivo es un trastorno aislado o se combina con otros problemas, como el trastorno obsesivo-compulsivo o el síndrome de Diógenes.[2] La presencia de este trastorno se estima del orden del 2 al 5 % en adultos, aunque es probable que se eleve con los reportes de paranoicos, esquizofrénicos, obsesivo-compulsivos[3]

Sinónimos[editar]

  • Trastorno por acumulación
  • Síndrome de acumulación compulsiva
  • Acumulación compulsiva
  • Acumulación obsesiva
  • Acaparamiento compulsivo
  • Disposofobia

Características[editar]

Estancia en una vivienda de Alemania

No es posible especificar con claridad las características de este trastorno con base a criterios de diagnóstico aceptados. De acuerdo con Frost and Hartl (1996), se pueden enlistar las siguientes características:[4]

  • La adquisición e imposibilidad de desechar una cantidad grande de objetos en apariencia inútiles o de poco valor económico.
  • Viviendas con espacios con un desorden tal que impiden realizar las actividades para las cuales esos espacios fueron diseñados.
  • Tensión y deterioro emocional notorio causado por el acaparamiento.
  • Renuencia o imposibilidad para regresar cosas prestadas; al sobrepasar barreras sociales, el impulso de posesión puede llevar a robar objetos (Cleptomania).

De acuerdo con el Dr. Sanjaya Saxena, director del programa de Trastornos Obsesivos-Compulsivos en la Universidad de California en San Diego, el acaparamiento compulsivo en la peor de sus manifestaciones puede llevar al paciente a causar incendios, a vivir en condiciones totalmente insalubres incluyendo infestación con roedores y cucarachas,[5] heridas al posarse sobre objetos punzo-cortantes y otros peligros inminentes en la salud y seguridad.[6]

El acaparador compulsivo puede creer que los objetos acaparados son muy valiosos, ser consciente de que son inútiles pero aun así quiere conservarlos, o bien atribuirles un gran valor emocional para su vida, aunque son objetos que la mayoría consideraría como basura. Por ejemplo, un acaparador compulsivo del primer tipo podría mostrar unos cubiertos ordinarios afirmando que son de plata y nácar, sin importarle el hecho de que el empaque claramente indica que son hechos de acero y plástico.

Un acaparador compulsivo de segundo tipo puede tener un refrigerador lleno con comida cuya fecha de caducidad fue superada hace varios meses, pero el paciente se resiste a cualquier intento de sus familiares a tirarla a la basura. En otros casos el paciente podría reconocer la necesidad de limpiar el refrigerador, pero debido a su trastorno el hacerlo le llevaría a experimentar un agobio intolerable, lo mismo que con el resto de los objetos en su vivienda.

Un acaparador compulsivo del tercer tipo con frecuencia colecciona como pasatiempo favorito. Sus "colecciones" consisten en juguetes, mapas de carreteras obsoletos, ropas, herramientas oxidadas, máquinas u electrónicos descompuestos, etc.

Casos de estudio[editar]

El siguiente texto es un extracto de un caso tomado de una publicación sobre un acaparador compulsivo:[7]

La paciente, «D», vivía con sus dos hijos de 11 y 14 años y describía su comportamiento de acaparadora compulsiva como «un pequeño problema» iniciado desde hacía varios años junto con su sus problemas matrimoniales. «D» comentó que su padre había sido acaparador también y que ella había empezado cuando era niña… El volumen de los objetos amontonados cubría cerca del 70 por ciento del espacio de su vivienda. Exceptuando el baño, ninguno de los cuartos de la vivienda podría ser utilizado para lo que se suponía. Las dos puertas hacia el exterior estaban bloqueadas, por lo que se entraba a la casa por la cochera o por la cocina, en ésta última la mesa y las sillas estaban cubiertas con papeles, periódicos, comprobantes de compras, libros, bolsas de papas fritas sin terminar y cuadernos y papeles escolares de sus hijos de años anteriores.

El siguiente caso se toma de otra publicación sobre otro paciente con el síndrome de acaparador compulsivo:[6]

Una mujer de 79 años murió recientemente durante un incendio en su casa en Washington, D.C., después de que los bomberos no pudieran rescatarla al luchar contra las condiciones de «rata empacada» en las que vivía. Algunos días después, 47 bomberos de cuatro ciudades requirieron de más de dos horas para controlar un incendio en una casa del sur de California. Había una cantidad tal de objetos cortantes que les fue casi imposible entrar en la casa.

Subtipos y condiciones relacionadas[editar]

Sala de una vivienda en el 2001

Trastorno obsesivo–compulsivo[editar]

No es del todo claro si el acaparamiento compulsivo es un trastorno separado o un síntoma de otros trastornos.[2] Varios estudios han reportado una correlación entre el acaparamiento compulsivo y la presencia o severidad del trastorno obsesivo-compulsivo. El acaparamiento compulsivo no parece involucrar los mismos mecanismos neurológicos que muchas formas comunes del trastorno obsesivo-compulsivo y tampoco responde a las mismos fármacos que se centran en la inhibición selectiva de la recaptación de la serotonina.[2] [8] [9]

El comportamiento de acaparador también se relaciona con el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad. Puede existir un solapamiento con trastornos conocidos como trastornos del control de impulsos, particularmente cuando el acaparamiento se vincula con compras compulsivas. Sin embargo algunas personas que muestran un comportamiento típico de acaparador compulsivo no muestran signos normalmente asociadas con los otros padecimientos. Algunos pacientes diagnosticados con trastorno por déficit de atención con hiperactividad presentan también una tendencia a acaparar.[10]

Acaparamiento de libros[editar]

Bibliomanía es un trastorno que involucra la colección o el acaparamiento de libros hasta un punto que causa daño en las relaciones sociales y la salud. Siendo uno de varios trastornos psicológicos asociados con libros (como la bibliofagia o la bibliocleptomanía), la blibliomanía se caracteriza por la concentración de libros que carecen de uso para el colector y que tienen poco valor intrínseco para coleccionistas de libros convencionales. Los síntomas frecuentes de la bibliomanía son la compra de múltiples copias del mismo libro y edición y la acumulación de libros más allá de la capacidad posible de uso o de disfrute.

Acaparamiento de animales[editar]

El acaparamiento de animales o síndrome de noé[11] involucra el tener un número mayor que lo usual de animales como mascotas, esto sin tener la capacidad para encargarse adecuadamente de ellos y al mismo tiempo negar tal incapacidad. El acaparamiento compulsivo de animales puede ser identificado como un síntoma de un trastorno, no necesariamente de crueldad deliberada hacia los animales. El acaparador de animales está fuertemente ligado a sus mascotas y le es extremadamente difícil dejarlas ir. Ellos no pueden comprender que están dañando a sus mascotas al no poder proporcionarles los cuidados adecuados, por el contrario, tienden a creer que ellos son muy cuidadosos con sus mascotas. En algunos países existen asociaciones que proporcionan ayuda a estos pacientes en mantener un número controlable y sano de mascotas.[12] Junto con otros trastornos de acaparamiento compulsivo, éste está vinculado con los trastornos obsesivo-compulsivo y de personalidad obsesivo-compulsiva.[13] Por otra parte, el acaparamiento de animales puede estar relacionado a una adicción, demencia e incluso alucinaciones.[14]

Los acaparadores compulsivos de animales muestran síntomas de sufrir alucinaciones al creer que están en un "sistema fuera de la realidad".[15] Prácticamente todos los acaparadores de animales descuidan su entorno de vida hasta un punto en el que deterioran sus casas y la salud de sus animales, negándose a reconocer que cometen una equivocación.[16] El padecimiento de alucinaciones es un modelo efectivo para proporcionar una explicación a la aparente ceguera de los acaparadores sobre la realidad que viven. Otra explicación que se ha sugerido para este comportamiento es un trastorno afectivo, el cual es principalmente causado por una relación deficiente entre padres e hijos durante la infancia.[17]

Como resultado, los pacientes que sufren de un trastorno afectivo pueden dirigir su atención hacia sus posesiones, tales como animales, intentando cubrir la necesidad de una relación de amor. El estudio de acaparadores de animales han revelado que ellos han sufrido episodios traumáticos durante su infancia, lo que ha dado evidencia para explicar este trastorno.[17] Sin embargo la explicación más congruente con este comportamiento es el trastorno obsesivo-compulsivo.

Neurofisiología[editar]

Estudios con imágenes cerebrales usando tomografía de emisión de positrones (que detectan la efectividad de tratamientos a largo plazo) han mostrado que los perfiles de metabolismo de glucosa en el cerebro, observados en pacientes acaparadores con trastorno obsesivo-compulsivo, son distintos de los perfiles de pacientes con trastorno obsesivo-compulsivos que no son acaparadores. La diferencia más notable entre esos perfiles fue la actividad disminuida de la circunvolución cingulada dorsal anterior, una parte del cerebro que es responsable de la concentración, atención y toma de decisiones.[9] Un estudio de la Universidad de Iowa del 2004 encontró que el daño al lóbulo central del cerebro puede conducir a falta de criterio y problemas emocionales, mientras que daños a la corteza prefrontal del cerebro tiende a provocar acaparamiento compulsivo.[18]

Algunas evidencias basadas en casos de pacientes con daños cerebrales sugieren además que las cortezas prefrontal y cingular pueden estar involucradas en los comportamientos de acaparamiento anormales, aunque pacientes que han sufrido daños en esas regiones del cerebro muestran un comportamiento menos marcado que aquellos que acaparan compulsivamente, por lo que el papel que juegan estas regiones cerebrales en el trastorno no está del todo claro.[19]

Tratamiento[editar]

Intervenciones psicofarmacéuticas[editar]

Los trastornos obsesivo-compulsivos han sido tratados con varios antidepresivos: el grupo de antidepresivos tricíclicos clomipramina y las familias de los ISRS, paroxetina, fluoxetina, fluvoxamina, sertralina y citalopram. Los síntomas de trastornos obsesivo-compulsivos pueden ser tratados con los fármacos existentes, pero no pueden ser curados. Varios de estos compuestos (incluyendo la paroxetina, mencionada por la FDA en los Estados Unidos[20] ) han sido exitosamente probadas en pacientes acaparadores con trastorno obsesivo-compulsivo.

Intervenciones terapéuticas[editar]

La terapia de comportamiento cognitivo es un tratamiento comúnmente implementado para pacientes acaparadores compulsivos. Esta modalidad de tratamiento usualmente involucra medidas de exposición y prevención de la respuesta a situaciones que pueden causar ansiedad y reestructuración cognocitiva de las ideas que relaciona el acaparamiento. Varias investigaciones han mostrado que ciertas terapias son más efectivas que otras. Las terapias que se enfocan en la motivación del paciente, su organización, reestructuración del desorden y terminación del desorden doméstico actual han mostrado resultados prometedores. Este tipo de terapia requiere del tratamiento en casa junto con el terapista y que, si se combina con actividades que el paciente realiza solo, puede proporcionar mejores resultados.[21] Búsquedas en internet relacionadas con el tratamiento de comportamiento cognitivo han mostrado resultados prometedores.[22]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Iyna Bort Caruso (2006). The Everything Home Storage Solutions Book. ISBN 1593376626. «At the extreme end are folks who suffer from what some call disposophobia—fear of disposing. In other words, they hoard. According to one report, ...» 
  2. a b c Steketee G, Frost R (December 2003). «Compulsive hoarding: current status of the research». Clin Psychol Rev 23 (7):  pp. 905–27. doi:10.1016/j.cpr.2003.08.002. PMID 14624821. http://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0272735803000916. 
  3. Pertusa, A., Frost, R.O., Fullana, M. A., Samuels, J., Steketee, G., Tolin, D., Saxena, S., Leckman, J.F., Mataix-Cols, D. (2010). Refining the boundaries of compulsive hoarding: A review. Clinical Psychology Review, 30, 371-386.
  4. Frost RO, Hartl TL (April 1996). «A cognitive-behavioral model of compulsive hoarding». Behav Res Ther 34 (4):  pp. 341–50. doi:10.1016/0005-7967(95)00071-2. PMID 8871366. http://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/0005-7967(95)00071-2. 
  5. being taken invaded in large numbers[Aclaración requerida]
  6. a b Kaplan, A. (2007). «Hoarding: Studies Characterize Phenotype, Demonstrate Efficacy». Psychiatric Times. http://www.psychiatrictimes.com/print/article/10168/55256?pageNumber=1. 
  7. Hartl TL, Frost RO (mayo 1999). «Cognitive-behavioral treatment of compulsive hoarding: a multiple baseline experimental case study» (en inglés). Behav Res Ther 37 (5):  pp. 451–61. doi:10.1016/S0005-7967(98)00130-2. PMID 10228316. http://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0005-7967(98)00130-2. 
  8. Mary Duenwald (October 2004). «The Psychology of . . . Hoarding: What lies beneath the pathological desire to stockpile tons of stuff?». Discover. 
  9. a b Saxena, S.; Brody, AL; Maidment, KM; Smith, EC; Zohrabi, N; Katz, E; Baker, SK; Baxter Jr, LR (2004). «Cerebral Glucose Metabolism in Obsessive-Compulsive Hoarding». American Journal of Psychiatry 161 (6):  pp. 1038. doi:10.1176/appi.ajp.161.6.1038. PMID 15169692. http://ajp.psychiatryonline.org/cgi/content/full/161/6/1038. 
  10. Hartl TL, Duffany SR, Allen GJ, Steketee G, Frost RO (2005). «Relationships among compulsive hoarding, trauma and attention-deficit/hyperactivity disorder». Behaviour research and therapy 43 (2):  pp. 269–76. doi:10.1016/j.brat.2004.02.002. PMID 15629755. 
  11. Fatjó J, Calvo P et al.. «El Síndrome de Noé».
  12. Hoarding of Animals Research Consortium (HARC) (2004). «Commonly asked questions about hoarding».
  13. «Mental health issues and animal hoarding».
  14. Berry, Colin, M.S., Gary Patronek, V.M.D., Ph.D. and Randall Lockwood, Ph.D.. «Long-Term Outcomes in Animal Hoarding Cases» (PDF).
  15. Patronek, Gary (May/June 2001). «The Problem of Animal Hoarding». Animal Law 19:  pp. 6–9. 
  16. Arluke, Arnie; et al. (2002-05). «Health Implications of Animal Hoarding». Health & Social Work 27 (2):  pp. 125. 
  17. a b Frost, Randy (2000). «People Who Hoard Animals». Psychiatric Times 17 (4). 
  18. Univ. of Iowa on brain's cortex and compulsive hoarding.
  19. Pertusa, A., Frost, R.O., Fullana, M. A., Samuels, J., Steketee, G., Tolin, D., Saxena, S., Leckman, J.F., Mataix-Cols, D. (2010). Refining the boundaries of compulsive hoarding: A review. Clinical Psychology Review, 30, 371-386.
  20. Paxil treats Compulsive Hoarding
  21. Tolin,D.F., Frost,R.O., & Steketee,G. (2007). An open trial of cognitive-behavioral therapy for compulsive hoarding. Behaviour Research and Therapy, 45, 1461-1470.
  22. Muroff, J., Steketee, G., Himle, J., & Frost, R. (2010). Delivery of internet treatment for compulsive hoarding (D.I.T.C.H.). Behaviour Research and Therapy, 48, 79-85.

Enlaces externos[editar]