Trastorno explosivo intermitente

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Trastorno explosivo intermitente
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CIE-10 F63.8
CIE-9 312.34
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El trastorno explosivo intermitente (abreviado TEI) es un trastorno del comportamiento caracterizado por expresiones extremas de enfado, a menudo hasta el punto de rabia incontrolada, que son desproporcionadas respecto a las circunstancias en que se producen. Actualmente, dentro del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV TR) se categoriza dentro de los trastornos del control de impulsos, junto a la cleptomanía, la piromanía y la ludopatía, entre otros.[1]

La agresión impulsiva no es premeditada, y se define como una reacción desproporcionada ante cualquier provocación, real o percibida como tal. Algunos pacientes han referido experimentar cambios afectivos justo antes del estallido de ira (estrés, cambios de humor, etc.).[2]

Un estudio del año 2006 sugiere que este trastorno tiene una prevalencia considerablemente mayor de lo que se creía. En un estudio realizado sobre una muestra de 10.000 individuos de 18 años o más, un 7,3% de los sujetos refirieron haber sufrido un episodio durante su vida, y un 3,9% dijeron haberlo experimentado en los últimos doce meses.[3]

En un estudio realizado en el año 2005 en el estado norteamericano de Rhode Island se halló una prevalencia del 6,3% (+/- 0.7%) para la experimentación de un episodio de TEI a lo largo de la vida entre 1.300 pacientes que se hallaban bajo evaluación psiquiátrica.[4] La prevalencia es mayor entre hombres que entre mujeres.[5] El trastorno no es fácilmente caracterizable, y a menudo existe comorbilidad con otros trastornos del estado de ánimo, principalmente con el trastorno bipolar.[6] Los pacientes diagnosticados con TEI suelen informar de que sus episodios de ira fueron breves (con una duración inferior a una hora), con una variedad de síntomas corporales (sudor, opresión en el pecho, contracciones, palpitaciones) experimentadas por una tercera parte de la muestra. Los actos violentos estaban frecuentemente acompañados de una sensación de liberación, y en algunos casos, de placer, pero seguidas de remordimientos una vez concluido el episodio.

Diagnóstico[editar]

Los criterios del DSM-IV para el TEI incluyen: 1) La ocurrencia de episodios aislados de fracaso al resistir los impulsos agresivos, y que tienen como consecuencia asaltos violentos o destrucción de la propiedad; 2) el grado de agresividad expresada durante un episodio es desproporcionada con relación a la provocación sufrida o al estresor psicosocial precipitante, y, 3) debe haberse descartado la presencia de otros trastornos mentales que puedan causar comportamientos violentos, como el trastorno antisocial de la personalidad, el trastorno límite de la personalidad o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.[6] Además, los actos de agresión no pueden estar provocados por algún tipo de condición médica (por ejemplo, un dolor de cabeza, la enfermedad de Alzheimer, etc.) o por el efecto de un abuso de sustancias o de un medicamento.[6] El diagnóstico se realiza mediante una entrevista psiquiátrica, durante la que se comprueba el ajuste de la sintomatología comportamental y afectiva a los criterios listados en el DSM-IV.

Tratamiento[editar]

El tratamiento puede conllevar una mezcla de terapia cognitivo-conductual y tratamiento farmacológico. La terapia puede ayudar al paciente a reconocer los impulsos para facilitar la adquisición de un mayor nivel de conciencia y control de los accesos de ira, así como a tratar el estrés emocional que acompaña estos episodios. Existen diversos tratamientos farmacológicos indicados para este tipo de pacientes. Los antidepresivos tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como la fluoxetina, la fluvoxamina y la sertralina parecen aliviar algunos de los síntomas psicopatológicos.[2] [7] Los estabilizadores de ánimo gabaérgicos y las drogas anticonvulsivas como la gabapentina, el litio y la carbamazepina parecen ayudar a controlar la aparición de los accesos de ira.[2] [5] [8] Los ansiolíticos ayudan a aliviar la tensión y pueden favorecer la reducción de los ataques de ira mediante el incremento de la tolerancia a los estímulos que los provocan, y están especialmente indicados en pacientes que también sufren de un trastorno obsesivo-compulsivo, u otros trastornos de ansiedad.[5]

La conducta impulsiva, y especialmente la predisposición impulsiva a la violencia, se ha correlacionado con bajo índice de niveles cerebrales de serotonina, según indica la baja concentración de ácido 5-hidroxindolacético en el fluido cerebroespinal. Este sustrato parece actuar sobre el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, que es el centro al que llega la serotonina desde los núcleos del rafe dorsal y medio, desempeñando un papel en el mantenimiento de los ritmos circadianos y en la regulación de la glucemia. Se ha propuesto que la baja concentración de ácido 5-hidroxindolacético podría tener un componente hereditario. Otros rasgos que correlacionan con el TEI son un tono vagal bajo y un incremento en la secreción de insulina.

Se ha sugerido una explicación al TEI como un polimorfismo del gen para el triptófano hidroxilasa, que produce un precursor químico de la serotonina. Este genotipo se encuentra más comúnmente en individuos con comportamientos impulsivos.[9]

El TEI también puede estar asociado a lesiones en el córtex prefrontal, incluyendo la amígdala, aumentando la incidencia de comportamientos impulsivos y agresivos, así como la incapacidad de predecir el propio comportamiento. Las lesiones en estas áreas también se han asociado a un control inapropiado de la glucemia, lo que conduce a una disminución de la función cerebral en estas áreas, que están relacionadas con la planificación y la toma de decisiones.[10]

Referencias[editar]

  1. Diagnostic and statistical manual of mental disorders: DSM-IV (en inglés). Washington, DC: American Psychiatric Association. 2000. pp. 663–667. ISBN 0-89042-025-4. Consultado el 13 de julio de 2011. 
  2. a b c McElroy SL (1999). «Recognition and treatment of DSM-IV intermittent explosive disorder» (en inglés). Journal of Clin. Psychiatry 60 (15):  pp. 12–16. PMID 10418808. 
  3. Kessler R.C., Coccaro E.F., Fava M., Jaeger S., Jin R., Walters E. (Junio 2006). «The prevalence and correlates of DSM-IV intermittent explosive disorder in the National Comorbidity Survey Replication» (en inglés). Arch. Gen. Psychiatry 63 (6):  pp. 669–78. doi:10.1001/archpsyc.63.6.669. PMID 16754840. PMC 1924721. http://archpsyc.ama-assn.org/cgi/content/full/63/6/669. Consultado el 13 de julio de 2011. 
  4. Coccaro E.F., Posternak M.A., Zimmerman M. (Octubre 2005). «Prevalence and features of intermittent explosive disorder in a clinical setting» (en inglés). Journal of Clin. Psychiatry 66 (10):  pp. 1221–7. doi:10.4088/JCP.v66n1003. PMID 16259534. http://article.psychiatrist.com/?ContentType=START&ID=10001473. 
  5. a b c Boyd, Mary Ann (2008). Psychiatric nursing: contemporary practice (en inglés). Filadelfia: Wolters Kluwer Health/Lippincott Williams & Wilkins. pp. 820–821. ISBN 0-7817-9169-3. 
  6. a b c McElroy S.L., Soutullo C.A., Beckman D.A., Taylor P., Keck P.E. (Abril 1998). «DSM-IV intermittent explosive disorder: a report of 27 cases» (en inglés). Journal of Clin. Psychiatry 59 (4):  pp. 203–10. doi:10.4088/JCP.v59n0411. PMID 9590677. 
  7. Goodman, W. K., Ward, H., Kablinger, A., y Murphy, T. (1997). «Fluvoxamine in the Treatment of Obsessive-Compulsive Disorder and Related Conditions» (en inglés). Journal of Clin. Psychiatry 58 (5):  pp. 32-49. PMID 9184625. 
  8. Bozikas, V., Bascilla, F., Yulis, P., y Savvidou, I. (2001). «Gabapentin for Behavioral Dyscontrol with Mental Retardation» (en inglés). American Journal of Psychiatry 158 (6):  p. 965. PMID 11384914. 
  9. Virkkunen M., Goldman D., Nielsen D.A., Linnoila M. (Julio 1995). «Low brain serotonin turnover rate (low CSF 5-HIAA) and impulsive violence» (en inglés, PDF). Journal of Psychiatry Neuroscience 20 (4):  pp. 271–5. PMID 7544158. PMC 1188701. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1188701/pdf/jpn00062-0021.pdf. Consultado el 13 de julio de 2011. 
  10. Best M., Williams J.M., Coccaro E.F. (Junio 2002). «Evidence for a dysfunctional prefrontal circuit in patients with an impulsive aggressive disorder» (en inglés, PDF). Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 99 (12):  pp. 8448–53. doi:10.1073/pnas.112604099. PMID 12034876. PMC 123087. http://www.ahealthymind.org/ans/library/OFC%20Aggression.pdf. Consultado el 13 de julio de 2011. 

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