Trántor

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Trántor es un planeta ficticio de las novelas de Isaac Asimov, en el cual estaba la capital del Imperio Galáctico.

[editar] Descripción

Su superficie, de 1.200 millones de kilómetros cuadrados, a excepción del Palacio Imperial, está cubierta por completo por cúpulas artificiales de acero. Todo el planeta es una gran ciudad construida tanto en la superficie del planeta como en el subsuelo, excavado hasta una gran profundidad del suelo. En el apogeo del Imperio, su población total ascendió a 40 mil millones de personas.

Trántor aparece por primera vez en los relatos cortos de la Saga de la Fundación. Asimov lo describe como un planeta lo suficientemente cercano al Centro Galáctico para permitir la vida humana. Trántor aparece por primera vez en la novela Las corrientes del espacio.

Es el centro del poder del Imperio, así como el centro administrativo y burocrático que sustenta al Imperio. Como consecuencia de estar completamente edificado, depende de los suministros exteriores para su supervivencia. Trántor ilustra la mentalidad de los seres humanos que empieza en Las bóvedas de acero, donde la tecnología humana encierra completamente a la población, aislándola del exterior, tanto del espacio, como del aire libre.

Otro de los edificios destacados es la Biblioteca de Trántor (también referida como Biblioteca Imperial, Biblioteca de la Universidad de Trántor o Biblioteca Galáctica), en la que los bibliotecarios se dedican a almacenar y catalogar el conocimiento de la humanidad, haciéndolo accesible desde terminales de ordenador.

Posteriormente, cuando el Imperio Galáctico cae -suceso magistralmente narrado en La caída de Trántor (1989) de Harry Turtledove-, Trántor se convierte en la sede de la Segunda Fundación, que reside en el recinto de la Biblioteca Galáctica, cuyas dependencias se mantienen bien conservadas, y a la vez que se retiran algunas estructuras para dejar a la vista el suelo, que empieza a ser cultivado por campesinos, que respetan profundamente a los miembros de la organización, aún sin saber en realidad lo que son: los poderes psíquicos de los integrantes de la Segunda Fundación compensan el problema de la falta de tecnología, en especial con su capacidad de control mental.

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