Trabajo reproductivo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Cuatro generaciones, el hijo en brazos de su madre, la abuela y la bisabuela por línea materna. La reproducción humana y reproducción social ha estado garantizada por la mujer. Sin embargo, el trabajo reproductivo -la reproducción y las atenciones y cuidados para la supervivencia- no es reconocido ni pagado. El trabajo de la mujer ha sido tradicionalmente expropiado al situarla, históricamente, en una posición social inferior y de sometimiento convirtiéndola en mera fábrica de mano de obra. La revolución reproductiva -disminución del esfuerzo reproductivo al disminuir el número de hijos- de las últimas décadas está modificando el papel tradicional de la mujer.[1] [2]

Trabajo reproductivo o trabajo de la reproducción, en sociología, demografía y economía, también usado en estudios feministas y economía marxista[3] en relación con la desigualdad de género,[4] se refiere tanto al trabajo necesario para la reproducción humana realizado por la mujer a lo largo de la historia, embarazo, alumbramiento, lactancia,[5] como al conjunto de atenciones y cuidados necesarios para el sostenimiento de la vida y la supervivencia humana: alimentación, cuidados físicos y sanitarios, educación, formación, relaciones sociales, apoyo afectivo y psicológico, mantenimiento de los espacios y bienes domésticos. El trabajo reproductivo es realizado mayoritariamente por la mujer.[6] [7]

Se le denomina trabajo reproductivo para diferenciarlo del trabajo de la producción dirigido a bienes y servicios. Frente al trabajo productivo, asalariado y reconocido socialmente en las sociedades industrializadas, el trabajo de la reproducción no se reconoce ni ecónomica ni socialmente.[8] [9] Los cambios sociales en el ámbito productivo como reproductivo obligan a replantear la tradicional y desigual distribución de cargas entre mujeres y hombres así como el reconocimiento social y económico del trabajo reproductivo.[10]

Trabajo reproductivo[editar]

Reproducción humana y demografía[editar]

El trabajo de reproducción humana ha sido realizado y es realizado por la mujer lo que ha permitido la supervivencia de individuos y sociedades -la reproducción social-.[11]

Históricamente y hasta fechas recientes, con el objeto de garantizar la reproducción social ha sido necesario mantener una natalidad muy alta que garantizase, en un contexto de alta mortalidad, un reemplazo suficiente de las poblaciones.[1] La población mundial ha pasado de los casi 1.000 millones en el año 1800 a más de 6.000 millones en el año 2000 y a 7.000 millones a finales de 2011.[12] [13] La necesidad de una alta reproducción ha dejado de ser uno de los tradicionales problemas de las sociedades. El esfuerzo reproductivo se ha reducido, la supervivencia de los individuos -la baja mortalidad- ha permitido reducir el número de hijos. En las sociedades modernas se da una alta eficiencia reproductiva que libera en parte a la mujer de buena parte del trabajo reproductivo que desarrollaba tradicionalmente y la permite incorporarse al mercado de trabajo[14] modificándose sustancialmente las relaciones sociales antes establecidas y advirtiéndose cambios sustanciales: declive del trabajo reproductivo (fundamentalmente en la mujer), derrumbamiento del patriarcado, privatización de la sexualidad y reducción del control social sobre la sexualidad; desaparación de la punibilidad de las relaciones sexuales no reproductivas; alto control sobre la procreación con el uso de métodos anticonceptivos y apoyo intergeneracional muy amplio a hijos y nietos, reforzamiento de los lazos familiares profundos; aumento de los años vividos o madurez de masas; centralidad de la familia y reforzamiento de los lazos e importancia de la misma.[15] [16] No obstante, el trabajo reproductivo relativo a los cuidados, alimentación, educación, etc. sigue realizándose fundamentalmente por la mujer.[7]

Reproducción familiar y trabajo doméstico[editar]

El trabajo reproductivo se extiende a aquéllas actividades o tareas imprescindibles o necesarias para el mantenimiento de las personas, generalmente familiares, como son el cuidado de los cuerpos, la educación, la formación, el mantenimiento de las relaciones sociales y el apoyo psicológico a los miembros de la familia así como el mantenimiento de los espacios y bienes domésticos.

El trabajo de la reproducción incluye las actividades destinadas a atender el cuidado del hogar y de la familia. El término tiene mayor alcance y contenido que el de trabajo doméstico. Aunque el lugar habitual del trabajo de la reproducción es el hogar y la familia las actividades así como el simbolismo del término trabajo reproductivo supera el ámbito doméstico y el trabajo de la empleada de hogar. El trabajo reproductivo incluye actividades relacionadas con la gestión y el mantenimiento de la infraestructura del hogar y las derivadas de la atención y cuidado de los miembros de la familia en muchos ámbitos ajenos al hogar familiar habitual. El trabajo reproductivo adquiere su significado en las sociedads urbanas e industriales del mundo occidental.[9]

Trabajo reproductivo y acumulación originaria[editar]

Muerte en la hoguera de tres brujas en Baden, Suiza, (1585), obra de Johann Jakob Wick. La caza de brujas constituiría uno de los métodos más brutales y represivos que perseguían la subyugación de las mujeres en la transición del feudalismo al capitalismo.

Características del trabajo reproductivo[editar]

Tanto el esfuerzo reproductivo relativo a la procreación como el trabajo dirigido a garantizar la supervivencia y futura reproducción humana -cuidados personales y domésticos- son actividades habitualmente clasificadas como trabajo no remunerado, generalmente como trabajo doméstico o femenino no reconocido socialmente consecuencia de la división sexual del trabajo.[9]

Las características básicas del trabajo la reproducción son:[9]

  • 1 - No está remunerado mediante un salario por lo que está fuera del mercado de trabajo productivo.
  • 2 - Está desempeñado principalmente por la mujer
  • 3 - No es reconocido socialmente e incluso es infravalorado incluso por las mismas personas que lo desempeñan.
  • 4 - Si tiene un reconocimiento es subsidiario y cuando está desempeñado por trabajadoras del servicio doméstico suele caer en la economía sumergida o informal, teniendo en el mejor de los casos dichas trabajadoras condiciones de trabajo claramente inferiores respecto al trabajador productivo -falta de reconocimiento, desempleo, etc.-.

Acumulación capitalista del trabajo reproductivo[editar]

Para Silvia Federici, autora del libro de 2004 Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria -Caliban and the Witch: Women, the Body and Primitive Accumulation- la teoría de la acumulación primitiva de Karl Marx es parcial ya que para Marx la acumulación primitiva es una mera precursora del capitalismo y para Federici la acumulación primitiva es una de las característica fundamentales y básicas del capitalismo ya que el capitalismo siempre requiere un caudal de capital expropiado. Marx habría olvidado el trabajo reproductivo (la reproducción de seres humanos o en términos marxistas la reproducción de la fuerza de trabajo), que es tan importante y necesaria para el capitalismo.[17]

Además, indica Federici, que Marx no tuvo en cuenta que en la acumulación primitiva la expropiación del trabajo reproductivo y no remunerado que realizan las mujeres es clave para el surgimiento de una economía capitalista basada en el trabajo asalariado. Federici describe en su obra Calibán y la bruja la lucha histórica por los bienes comunes y la lucha por el comunalismo frente a la acumulación y expropiación. En lugar de ver al capitalismo como una derrota liberadora del feudalismo, Federici interpreta el ascenso del capitalismo como un movimiento reaccionario para eliminar el comunalismo y mantener el contrato social básico tradicional.[17]

La autora considera la institucionalización de la violación y prostitución a las herejías y la caza de brujas -torturadas y quemadas en la hoguera- como el aspecto central de una subyugación metódica de las mujeres que ha permitido la apropiación de su fuerza de trabajo.[18] [19]

Economía del sustento y Democracia de la tierra[editar]

Para la feminista y ecologista Vandana Shiva el concepto de economía del sustento, distinto al de economía de subsistencia, es básico para la superviviencia del ser humano. Es sobre esta economía sobre la que se ha construido la economía de mercado. El concepto de economía del sustento está relacionado con la propuesta de Democracia de la tierra de la misma autora. En palabras de Shiva:

En la economía del sustento las personas trabajan con el fin de proporcionarse directamente a sí mismas las condiciones necesaria para mantener sus vidas. Se trata de la clase de economía en la que la producción y la reproducción humanas son primeramente posibles. En concreto, es en la economía de las mujeres donde, debido a la división patriarcal del trabajo, tiene lugar la reproducción de la sociedad. La labor de las mujeres proporciona sustento y apoyo a todas las actividades humanas, incluidas las más visibles de la economía dominada por el mercado. La economía del sustento es la economía de los dos tercios de la humanidad que se dedican a la producción artesanal, la agricultura campesina, la pesca también artesanal y las economías forestales autóctonas. La economía del sustento incluye todos aquellos ámbitos en los que los seres humanos producen en equilibrio con la naturaleza y reproducen la sociedad a través de la colaboración, la mutualidad y la reciprocidad.[20]

Los trabajos femeninos[editar]

La mujer desempeña tanto el trabajo reproductivo (compuesto por la reproducción, el trabajo comunitario y el doméstico) y también el trabajo productivo.[5]

  • Trabajo reproductivo comunitario necesario para la supervivencia individual y social: cuidados físicos y sanitarios, educación, relaciones sociales.
  • Trabajo reproductivo doméstico necesario para la supervivencia individual y social: preparación de alimentos, higiene, cuidado y limpieza del hogar.
  • Trabajo productivo o trabajo asalariado: El único reconocido social y económicamente.

Referencias[editar]

  1. a b La tercera revolución de la modernidad. La revolución reproductiva. Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Reis) N.º 122, 2008, pp. 89-118, pág. 109-114
  2. Antonella Picchio, Social Reproduction: The Political Economy of the Labour Market, Cambrigde University Press, 1992, ISBN, 0-521-41872-0, pág. 8 y ss.
  3. Cecilia Beatriz Escobar, Unpaid Reproductive Labour. A Marxist Analysis, Department of Economic Sciences, University of Athens
  4. Mignon Duffy, Doing the Dirty Work: Gender, Race, and Reproductive Labor in Historical Perspective, University of Massachusetts Lowell, doi: 10.1177/0891243207300764 Gender & Society June 2007 vol. 21 no. 3 313-336
  5. a b Mujer y trabajo - ACSUR - 2005, pág. 6, 7 y ss.
  6. Silvia Federici, Revolution at Point Zero: Housework, Reproduction, and Feminist Struggle, PM Press, ISBN 978-1-60486-333-8, pag. 1 y ss
  7. a b Trabajo reproductivo, estadísticas, en Eustat
  8. Luis Garrido, La revolución reproductiva, en Salud, dinero y amor, Cecilia Castaño Collado (coord.), Santiago Palacios (coord.), Alianza, 1996, págs. 205-238
  9. a b c d Carrasquer, P.; Torns, T.; Tejero, E. y Romero, A. El trabajo reproductivo, Universitat Autònoma de Barcelona. Departament de Sociologia, Barcelona, Papers, 1998
  10. La relación entre los tiempos y las actividades del trabajo productivo y del reproductivo, Carlos Lozares, Pedro Roldán y Joel Martí, Dpto. Sociología, Universidad Autónoma de Barcelona, revista Trabajo, 2004, Universidad de Huelva, ISSN 1136-3819, págs. 165-186
  11. Véase Silvia Federici, Calibán y la bruja, Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, 2012, Traficantes de sueños, pág. 130 y ss.]
  12. Población mundial, contador
  13. Contador de población mundial, en http://populationmatters
  14. El futuro tiene nombre de mujer, Alicia González, El País, 12/1/2014
  15. [The reproductive revolution, John MacInnes y Julio Pérez Díaz, Sociological Review, 57, 2009 pags. 262-284.[1]
  16. Bryant Robey, Shea O. Rustein y Leo Morris, The fertility decline in developing countries, en Scientific American, 269 (6), diciembre de 1993, pág. 60
  17. a b Entrevista a Silvia Federici: “La cadena de montaje empieza en la cocina, en el lavabo, en nuestros cuerpos”, AraInfo, 12/11/2012
  18. “El sistema busca controlar dónde, cuándo y con qué perfil nacerá su nueva mano de obra”, MasPúblico, 25/11/2012
  19. Capitalistas contra brujas. Un ensayo analiza la relación entre la caza de brujas y el sangriento surgimiento del sistema capitalista durante los siglos XVI y XVII, 18/10/2010, Público
  20. Vandana Shiva, Manifiesto para una democracia de la tierra. Justicia, sostenibilidad y paz. Editorial Paidós, 2006, ISBN 978-84-493-1946-4, p.25

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]