Tonada

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La tonada es un género musical folclórico; se trata de un conjunto de melodías y cantos dentro del género de la lírica. Se caracteriza por no ser bailada y tener un énfasis en los textos. Originaria de Asturias y Cantabria, regiones del norte de España, ha arraigado y se ha desarrollado en países hispanoamericanos como Argentina, Chile y Venezuela.

En Argentina[editar]

En Cuyo[editar]

En la región argentina de Cuyo suele ser interpretada por un conjunto de guitarristas que pueden formar dúos u otras asociaciones musicales, acompañándose únicamente con instrumentos de cuerda del tipo de la guitarra o del guitarrón, pero nunca de bombos u otros instrumentos que pertenecen al acompañamiento de expresiones musicales de otras regiones. La profesora María Teresa Carreras de Migliozzi (de la Ciudad de San Luis), en su obra La Tonada en la Provincia de San Luis, hace referencia a los orígenes en Cuyo de esa melodía tradicional y también a sus componentes, como son los "melismas" y los "cogollos", que acompañan siempre a cada una de ellas, con lo que se logra involucrar en la interpretación a cada uno de los presentes.[1]

Cada año en el mes de febrero, en la ciudad cuyana de Tunuyán, se celebra el Festival Nacional de la Tonada.

El cogollo de la tonada[editar]

En la tonada cuyana, de Argentina, se le llama "cogollo" a la dedicatoria que el cantor hace a un amigo, a las damas presentes, o a su auditorio. La persona a la que fue dedicada la tonada debe "pagarla" convidando al cantor de un vaso de vino. El cantor modifica la 3ª estrofa, tratando de coincidir el nombre de la persona homenajeada con una rima, que puede ser improvisada en el momento.

En España[editar]

Es el canto tradicional más representativo del Principado de Asturias, donde también recibe el nombre de canción asturiana y asturianada. También se interpreta en el norte de León y en la Comunidad Autónoma de Cantabria donde es conocida como Canción Montañesa.

La primera referencia musical a la tonada asturiana está en el Primer Pot-Pourri de Cantos Asturianos, publicado por el ovetense Víctor Sáez en 1865, y de 1902 data la primera grabación de una asturianada, hecha por el conocido gaitero Ramón García Tuero para el sello Edison.[2]

Ramón García Tuero, más conocido como El Gaiteru Lliberdón, cantaba a la vez que tocaba la gaita asturiana.[3] En este campo profesionalizado de la asturianada destaca la labor de Joaquín Pixán, también conocido por ser un gran tenor, y dentro del territorio asturiano actualmente renuevan el género algunos intérpretes profesionales como Anabel Santiago, Héctor Braga y los hermanos Valle Roso (María y Fernando).

En Chile[editar]

Los contrapuntos, cuecas y tonadas forman parte del acervo folclórico musical de Chile. En el contexto de la Historia de la Música Popular Chilena, el caso de la tonada es uno de los más interesantes desde el punto de vista social y musical. Desde el punto de vista musical, la tonada campesina proviene, posiblemente, de formas arábigo-andaluzas. Es una canción folclórica cuya alternancia y superposición métrica (6X8 y 3X4) le confieren una particular riqueza rítmica, muy similar a la de la cueca chilena. Su acompañamiento se hace, por lo general, con guitarras o arpa, y su forma estrófica puede ser de distintos tipos. Puede ser clasificada según la ocasión en que se cante: como serenata (esquinazo), como una alabanza o bendición para los novios (parabién), como romance o “corrido”, o, finalmente, como canción para los tiempos del Nacimiento de Cristo (villancico). Desde el punto de vista sociológico, la tonada cumplió y cumple diversas funciones sociales, según la ocasión y lugar en que se cante. A comienzos del Siglo XX en Chile, éste género alcanza la música docta; ejemplo claro de esto es el caso de Pedro Humberto Allende Sarón, que escribió Doce Tonadas para Piano. En la segunda década del siglo XX la tonada ingresó a los espacios de la música de concierto y formó parte del repertorio de los diversos grupos de música popular de la ciudad, produciendo cierta movilidad musical del campo a la ciudad, proceso casi paralelo a la evolución de las clases sociales en el Chile de la primera mitad del siglo XX. Para estos años el poeta Pablo Neruda traspasó las fronteras con su poesía y llegó incluso a los ránkings de ventas discográficos gracias a la musicalización que se hiciera de una de sus creaciones, Las tonadas de Manuel Rodríguez, a manos del compositor Vicente Bianchi, obra que actualmente es parte del Patrimonio Cultural y Folclórico de Chile.[4]

Década de los 60[editar]

Años más tarde, varios autores de la Nueva Canción Chilena trabajaron la tonada, especialmente Violeta Parra, quien en 1958 publica su álbum La tonada presentada por Violeta Parra.

Actualidad y vigencia[editar]

Una nueva generación de músicos chilenos han desarrollado la tonada, entre ellos Juan Antonio Sánchez con sus obras para guitarra Tonada por Despedida y Tonada en Sepia, o el guitarrista y compositor Javier Contreras con sus obras Tonada del Retorno, Tonada a mi Madre y Tonada Euclídica. El año 2006 la folclorista Margot Loyola publicó el libro La Tonada: Testimonios para el futuro.

En Venezuela[editar]

En Venezuela las tonadas suelen presentarse como cantos de trabajo que acompañan a diversas faenas como el ordeño, la labranza, el arreo, la caza, la pesca, la trilla, la molienda de maíz, la cosecha y el descanso del hombre del campo. Estos cantos, además de constituir un rito laboral, simbolizan el espíritu de convivencia entre quienes se quienes realizan comunes faenas. De acuerdo con el ya fallecido músico, compositor y musicólogo venezolano Luis Felipe Ramón y Rivera, las tonadas son cantos utilitarios que se caracterizan por su sistema monódico, en el cual se establece claramente la armonía por notas largas de seis, ocho o más tiempos moderados que encierran las cadencias.

Estos cantos son mensurables e intercalan gritos y jipíos de acuerdo con la necesidad de la labor, según se trate del ordeño o del arreo. En cuanto a las escalas a que se ajustan estas melodías, varían entre sí, de acuerdo con el tipo de música regional. Así, un canto del estado Táchira para recoger café difiere mucho de un canto llanero para el arreo. Pero, en general, todos muestran un carácter antiguo.

El cantautor y músico venezolano ya fallecido Simón Díaz fue el máximo exponente de este género, que rescató y dio a conocer durante su carrera discográfica.

Referencias[editar]

  1. Biblioteca Digital
  2. Biblioteca Nacional de España (ed.): «Registro de "Canteros de Covadonga" (1902)». Consultado el 6 de abril de 2014.
  3. Otras grabaciones de El Gaiteru Lliberdón se publican a partir de 1909 con el sello Odeón.
  4. Vicente Bianchi

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]