Tomás González (escritor)

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Tomás González
John heartfield cross.jpg
Nombre de nacimiento Tomás González Gutiérrez
Nacimiento 1950
Bandera de Colombia Medellín - Colombia
Nacionalidad colombiano
Período Años 70 - actualidad
Lengua de producción literaria español
Género
  • poesía
  • cuentos
  • novela
Obras notables
  • Para antes del olvido
  • Primero estaba el mar
  • Los caballitos del diablo
  • La luz difícil
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Tomás González (Medellín, Antioquia, 1950) es un escritor colombiano que se inició en el campo de la poesía y en 1983 publicó su primera novela, "Primero estaba el mar". Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Colombia, vivió durante 19 años en los Estados Unidos con su esposa Dora y su hijo Lucas hasta 2002, cuando por problemas de salud de ella debió regresar a su país antes de lo planeado. Entonces, decidió radicarse durante los siguientes ocho años en Chía, un municipio localizado en las afueras de Bogotá; en la actualidad reside en la población de Cachipay, Cundinamarca, a dos horas de la capital de Colombia.

Biografía[editar]

Hijo de Alberto González y Tulia Gutiérrez, Tomás González es sobrino del escritor, abogado y filósofo Fernando González Ochoa, con quien compartió algunos años de su infancia en Envigado.[1] La relación con su tío fue muy cercana, directa, gracias a que ambos vivían en fincas anexas. La manera en que Fernando interactuaba con gente de toda clase y con los animales de su finca lo convirtió rápidamente en una figura de referencia y admiración personal para Tomás, tanto que uno de los personajes importantes de "La historia de Horacio" está basado en él. Veinte años después, el escritor regresó a la casa de su tío, hoy convertida en un museo dedicado a la preservación y divulgación de su obra.[1] De él aprendió “a mirar la vida con los propios ojos, no con los de nadie más”.[2]

Tomás González estudió en el colegio La Salle de Envigado, inició la Ingeniería Química en la Universidad Bolivariana de Medellín, pero luego optó por la Filosofía. Posteriormente, viajó seis meses a Estrasburgo, Francia. Volvió a Colombia y trabajó como cantinero en un bar bogotano al tiempo que escribía "Primero estaba el mar". Al terminar la escritura de la novela viajó con su familia a Miami, donde vivió tres años. Luego se radicaron en Nueva York durante dieciséis años más.[1]

Recientemente se ha empezado a conocer su obra en Colombia. Varios expertos atribuyen parte de este silencio a su particular estilo literario. Por consiguiente, González es para muchos un autor inagotable.[3] El escritor manifiestó en entrevista con la agencia Colprensa que siempre ha preferido "los lectores que participan en la creación de la novela o el cuento, es decir, toman los datos que se van dejando y ellos mismos forman la historia. Es un lector muy distinto de los lectores de novelas comerciales, es un lector más difícil de complacer y exigente con el escritor. Eso para mí es más interesante. Gracias a que existe esa clase de lectores es que me interesa escribir" «El silencio del novelista» (en español)..

En el 2011 publicó "La luz difícil", la historia de David, un pintor antioqueño que narra la forma en que pudo soportar la muerte de su hijo Jacobo, quien resulta paralítico en un accidente de tránsito. La Revista Nueva -que circula con algunos diarios regionales colombianos- describió la novela como un monólogo que se desarrolla al mismo tiempo que el protagonista comienza a vivir su propia muerte con una ceguera progresiva que lo aleja de la pintura y, finalmente, de la literatura. "El personaje encarna el dolor y el caos que sólo se puede sufrir en carne propia cuando la muerte llega a la familia; una experiencia de la que no existe escapatoria y a la que finalmente debemos enfrentarnos solos" «La luz difícil, una novela sobre el dolor y el caos». Revista Nueva (1248):  p. 25. 2011. ISSN 0124-8731. .

Formación literaria[editar]

La pasión por la lectura fue inculcada por su madre, quien compartía con él y sus hermanos libros de Julio Verne y Emilio Salgari.[4] Varios años después, en la década de los sesenta, González se dedicó a estudiar a los escritores del boom latinoamericano, en especial a Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Juan Rulfo.[5] En poesía prefiere a José Asunción Silva, León de Greiff y Federico García Lorca.[6]

Visión literaria[editar]

Para González la literatura es una forma de exploración del mundo, pues considera que la escritura ayuda a entenderlo y a vivir en él: “La literatura es esa capacidad de comprensión a través de la recreación, del asombro, de la admiración, del gozo e incluso del sobrecogimiento por el horror”.[1]

A pesar de haber vivido una parte de su vida en los Estados Unidos, no considera que escribir desde el exterior sea demasiado importante para el trabajo literario, pues dice estar convencido de que el artista tiene una imagen del mundo que lo acompaña a todas partes y que puede recrear sin necesidad de salir de su tierra. De hecho, afirma que cualquier situación de la vida es materia prima para la escritura, pues la vida y la muerte siempre están presentes en el mundo.[1]

El periodismo[editar]

Aunque acepta que el periodismo pudo haber sido un buen campo de formación para la confección de su estilo, cree que la utilización de su vida para hacer ficción es una especie de periodismo, al no tener reparo alguno para usar la realidad de los hechos en sus obras.[1]

La fama[editar]

Lleva más de 40 años dedicado a la escritura y sin embargo, su reconocimiento literario inició hasta hace muy poco. Escritores como Elfriede Jelinek, William Ospina y Héctor Abad Faciolince han destacado la importancia de su obra para la literatura contemporánea y colombiana.[3] Pero González desconfía de la fama porque sus halagos podrían hacer que el autor olvide la razón fundamental de la escritura. Cosa distinta sucedería con el reconocimiento a sus libros, el cual, según él, es el resultado al trabajo bien hecho. “Lo importante son los escritos y no el escritor. La fama también puede arruinar la obra, porque en vez de escribir para profundizar se escribe para andar mostrando habilidades que podrían perjudicar el texto. Tampoco consideró que se deba escribir para entretener ni para seducir a nadie, pues eso podría llevar a una especie de servilismo hacia el lector, que a su vez haría que baje el nivel de calidad de la escritura y que el escritor deje de tomar riesgos”.[1]

Obra publicada[editar]

Novela[editar]

  • Primero estaba el mar (1983)
  • Para antes del olvido (1987)
  • La historia de Horacio (2000)
  • Los caballitos del diablo (2003)
  • Abraham entre bandidos (2010)
  • La luz difícil (2011)
  • Temporal (2013)

Cuento[editar]

  • El rey del Honka-Monka (1995)
  • El lejano amor de los extraños (2013)

Poesía[editar]

  • Manglares (1997)

Enlaces externos[editar]

Notas y referencias[editar]

«Entrevista a Tomás González» (en español).

  1. a b c d e f g Entrevista con Tomás González. url= http://magialiteraria.blogspot.com/2011/11/entrevista-tomas-gonzalez.html. 2011. 
  2. . url= http://www.alfaguara.com/co/libro/la-luz-dificil/.  Falta el |título= (ayuda)
  3. a b . url=http://www.piedepagina.com/numero8/html/tomas_gonzalez.htm. 2011.  Falta el |título= (ayuda)
  4. "Los libros que me compraba mi madre que era lo que ella leía: Julio Verne, Emilio Salgari, todos los de aventuras. Era lo que a ella le gustaba".
  5. ¿Cuáles fueron sus lecturas en los sesenta? "Las del boom latinoamericano, Cortázar, Rulfo y García Márquez. Ellos tres son los que más me gustan".
  6. "José Asunción Silva, sobre todo El nocturno, León de Greiff. Unos poemas de Mario Rivero. Yo creo que el mejor es Federico García Lorca.

«La luz difícil, una novela sobre el dolor y el caos». Revista Nueva (1248):  p. 25. 2011. ISSN 0124-8731.  «Dossier: Tomás González, el secreto mejor guardado de la literatura colombiana» (en español). Argüello, Camilo. «El silencio del novelista» (en español).