Tierradentro

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Tierradentro es una zona montañosa que está en un conjunto regional y enclave indígena colombiano de primer orden conformado por los municipios de Inzá y Belalcázar, situados en el departamento del Cauca (Colombia), hacia el sur del país. Tierradentro está clasificada como una región cultural de segundo orden, de zonas montañosas pobladas y economía basada en la agricultura.

Historia[editar]

Carretera que conduce a Tierradentro.

La región arqueológica tierradenro recibió este nombre de los soldados españoles al mando de Sebastián de Belalcázar, quienes a principios del siglo XVI encontraron obstáculos a su incursión conquistadora: por un lado, la conformación montañosa y quebrada del terreno y sus torrentes profundos y caudalosos; por el otro, la oposición tenaz y belicosa de sus habitantes, los indígenas paéces. Se dice que cuando los españoles inician la conquista de la región de Tierradentro, en el siglo XVI, ya la habitaban los paeces, quienes entonces guerreaban con sus vecinos del norte, los pijaos, y del sur, los yalcones y timanaes. Sin embargo, estos grupos se unieron para enfrentar a los españoles y tras casi un siglo de luchas, sólo sobrevivieron los paéces; calificados por los cronistas como fieros guerreros que usaban lanzas, dardos y macanas para pelear.

No se conoce su origen, y ellos mismos dicen no tener relación con los constructores de las tumbas y estatuas que se encuentran en esa zona arqueológica.

Geografía[editar]

Panorámica de la región.

La zona de Tierradentro está localizada en la Cordillera Central colombiana, la más alta de las tres en que se dividen los Andes al penetrar al país, y se extiende desde el Volcán Puracé al sur (2º 3` de latitud norte) hasta el Nevado del Huila al norte (2º de longitud al oeste del meridiano de Bogotá y 3º de latitud sur); por el oriente llega hasta el cañón y los valles del río Páez y sus afluentes, y por el occidente a los páramos y cumbres del filo cordillerano.

Comprende una superficie que alcanza una extensión de cerca de tres mil kilómetros cuadrados, pertenecientes en su totalidad al Departamento del Cauca. El núcleo de los vestigios arqueológicos comprende los actuales municipios de Inzá y Belalcázar, en especial los alrededores de la población de San Andrés de Pisimbalá, donde están las principales necrópolis y donde se construyó el Parque Arqueológico.

Es una región compuesta por los nudos montañosos que forman las estribaciones orientales de la Cordillera Central, con algunos valles interandinos de mediana y pequeña extensión, y profundos cañones formados por las corrientes que descienden de los páramos y entregan su caudal al río Páez. Las quebradas de San Andrés y El Escaño, el río Ullucos y el Moras se unen al Páez, que a su vez, desemboca en el río de la Plata. Todos llevan sus aguas al Magdalena, la mayor arteria fluvial colombiana.

La conformación geológica de la Cordillera Central es mesocenozoica y comprende rocas sedimentarias como ectinitas, esquistos cloríticos, micacitas de una y dos micas; también rocas ígneas intrusivas como granitos álcali–cálcicos y granodiorita. Existen yacimientos de cal, vetas de oro y plata, níquel y asbesto. Los ríos Páez y San Vicente forman sedimentaciones aluviales auríferas. La acidez de los suelos induce a la erosión, más notoria en los lugares donde se ha destruido la vegetación original.

Aproximadamente un 70 por ciento del área la componen formaciones rocosas, terrenos sin vegetación arbórea, dedicados a la agricultura y a la ganadería, o zonas de bosque formadas por el hombre con el cultivo de árboles frutales y aquellos que sirven de sombrío a los cafetales, estos últimos ubicados principalmente en los valles templados, a orillas de los ríos. Las restantes son tierras ocupadas por bosques en su estado natural, donde la mano del hombre no ha tenido intervención alguna y por lo tanto conservan aún su flora primitiva.

Podemos distinguir cinco regiones en cuanto a la vegetación. La primera y la más alta es la de los páramos, por encima de los 4.000 msnm de altura y con temperaturas inferiores a los 6º C, donde se dan las gramíneas y los helechos, y como planta característica el frailejón.

Frailejones en los páramos cercanos.

Viene luego la región del bosque pluvial montano, ubicada entre los 3.500 y los 4.000 msnm de altura, con temperaturas que van desde los 6 a los 12 °C, árboles pequeños, gramíneas, musgos y helechos. En tercer lugar se halla el bosque húmedo montano bajo, de los 2.500 a los 3.500 msnm, con temperaturas de 12 a 18 °C y profusa vegetación de árboles grandes de constante verdor, con epífitas y quiches sobre la corteza.

De 2.000 a 2.500 msnm se extiende el bosque muy húmedo montano bajo, también con temperaturas de 12 a 18 °C, donde es característica la palma de cera, que se eleva para formar una capa superior sobre la masa de árboles altos. Y por último el bosque húmedo subtropical, de los 1.000 a los 2.000 msnm y con temperaturas de 17 a 24 °C, donde el hombre ha talado los árboles para despejar terrenos de cultivo. Los bosques originales han desaparecido casi totalmente debido a la explotación maderera.

Encontramos ejemplares de la familia de las salicáceas como el sauce y el álamo, coníferas como el cedro y zigofiláceas como el guayacán. Hay abetos rojos y blancos, eucaliptos común y colorado, pino común y pino candelabro, aguacatillo, nogal y en las orillas de arroyos y ríos muchos cámbulos cuyas ramas se cubren totalmente de flores rojas en los meses de verano.

El árbol de pan y el chachafruto crecen silvestres y proporcionan alimento, la cañabrava, la guadua y el chusque sirven como material de construcción, la cabuya y el fique producen fibras que se utilizan en tejido de costales, cordeles y mochilas.

En Tierradentro también crecen otra variedad de especies como epifitas, helechos y orquídeas de muchas clases, tales como el lirio de Mayo y el lirio de Mayo blanco. También árboles frutales como el cerezo, el durazno criollo, el guanábano, la chirimoya, el limón, el naranjo, el mandarino, el guayabo y el limón. Otras frutas son la papaya, el lulo, la mora común y la mora de Castilla.

Se cultiva principalmente el café, la caña de azúcar, el maíz, varias clases de yuca, la papa, el frijol, la cebolla, la calabaza, la auyama, las habas, las alverjas, los nabos o cubios y el plátano en variedades como el banano, el hartón, el dominico y el bocadillo. También se producen hortalizas como zanahoria, lechuga, repollo y tomate.

En cuanto a floricultura, en la región de Tierradentro es común encontrar especies silvestres y cultivadas entre ellas: azucenas, begonias bancas y rojas, crisantemos, dalias, gladiolos, margaritas, rosas blancas y rosadas.

Campesinos e indígenas de la región utilizan a resina del caraño con fines medicinales, extraen aceite del higuerillo y para ciertas labores domésticas emplean el estropajo. Como hierbas medicinales recurren al eneldo, el hinojo, la yerbabuena, el toronjil, la mejorana, el romero, el orégano, el tomillo y el poleo. Las hojas del bihao sirven para envolver alimentos y las semillas y flores de los borracheros para bebidas narcóticas. En las zonas altas y frías crece el frailejón, planta sagrada de los indígenas.

Clima[editar]

Montaña de la zona.

Las alturas sobre el nivel del mar van desde los 800 msnm en las orillas del río Páez, hasta los 5439 msnm del nevado del Huila. Los pisos térmicos se inician con el templado, para seguir con el frío, el paramuno y las nieves perpetuas. En ellos varía el clima según la altura y la dirección de los vientos, los cuales soplan cálidos del oriente, de las llanuras del Huila; sin embargo la humedad es constante, pues el promedio anual de lluvias alcanza hasta 200 días.

La precipitación pluvial es superior a la que utiliza la vegetación, lo cual trae consigo el lavado de tierras y la erosión que esterilizan los campos. Las épocas de lluvia van de marzo a junio y de septiembre a noviembre, con aguaceros fuertes y cortos o lloviznas continuadas. De diciembre a febrero y de julio a agosto los días son soleados, el cielo despejado y las noches frescas. naca naca puede ser un poco turbio

Población[editar]

La región de Tierradentro, está habitada por una población de más de 25.000 indígenas, uno de los grupos más homogéneos que todavía se conservan en el país. Son los descendientes directos de la población nativa que hallaron en este territorio los conquistadores españoles - a quienes opusieron una fuerte resistencia- en unión con los Pijaos, la cual puso en trances difíciles los establecimientos de los españoles durante varios lustros. La laberíntica formación montañosa de sus principales asientos, constituyó el mejor aliado del indio Páez en sus contiendas con los invasores.

Viviendas en medio de montañas.

El grupo Páez habla una lengua clasificada en la familia lingüística chibcha y conserva todavía muchas de las formas culturales de sus inmediatos ascendientes, si bien es cierto que el contacto con otros grupos étnicos, especialmente blancos y mestizos, le ha hecho cambiar radicalmente muchas de sus instituciones primitivas.

La conservación de la lengua nativa en casi todos los miembros de la comunidad, ha contribuido en forma definitiva a la estabilidad de muchas de sus antiguas formas de vida y a su aislamiento dentro de una zona rodeada por poblaciones civilizadas, comunicadas con los centros más desarrollados del país.

La zona actualmente también está habitada por mestizos del grupo étnico caucano.

Belalcázar e Inzá son las poblaciones más grandes e importantes, cabeceras de los municipios de su nombre. Totoró, Pedregal, Cohetando, San Andrés de Pisimbalá, Ricaurte y Topa son poblados mestizos. Tumbichúkue, Lame, Mosoco, Calderas, Chinas, Tóez, Suin, Santa Rosa, Turminá y Tálaga tienen principalmente habitantes indígenas aunque son pueblos creados por los misioneros, pues es el tipo de poblamiento de los paéces era disperso y todavía lo sigue siendo. La mayoría de ellos tiene viviendas diseminadas en las montañas, en medio de sus áreas de cultivo.

Las cabeceras municipales de Inzá y Belalcázar, y el poblado de San Andrés de Pisimbalá disponen de agua, luz, correos, museos, establecimientos de educación primaria y secundaria, y teléfono.

Cultura y costumbres[editar]

El nombre original de los paéces proviene de los términos país o apirama, hablan el español y su propio idioma, este último perteneciente a la familia lingüística chibcha.

Viven en las zonas templada y fría, entre los dos mil y los tres mil metros sobre el nivel del mar, en lugares denominados parcialidades, que son terrenos pertenecientes a los resguardos. El resguardo es una institución de origen colonial que otorga al indígena un territorio determinado para vivir y sembrar, sin que pueda vender las tierras a personas que no pertenezcan a su comunidad.

Cada resguardo se gobierna por medio de un cabildo, elegido anualmente a fines de diciembre y posicionado el primero de enero ante el alcalde municipal correspondiente. El cabildo representa al gobierno colombiano en las comunidades indígenas según la Ley 89 de 1890, y está compuesto por un gobernador, dos alcaldes, dos alguaciles, un secretario y un tesorero, quienes portan como símbolos de sus cargos, bastones de mando de madera chonta con empuñadura de plata.

El cabildo debe cumplir con las tareas de parcelación y adjudicación de tierras; solución de conflictos de toda índole; imposición de multas y castigos para los infractores de normas tradicionales o leyes propias o impuestas por el blanco; citación a la minga o trabajo comunitario para la construcción o reparación de caminos, escuelas y edificaciones públicas, así como en la siembra, desmonte y cosecha de la “roza comunal”, una porción de tierra de cada parcialidad cuyos productos se destinan a sufragar los gastos necesarios para el adecuado funcionamiento del cabildo.

Existen 25 resguardos en Tierradentro: seis en el municipio de Inzá y 19 en Belalcázar.

Los paéces han acostumbrado tradicionalmente un sistema de poblamiento disperso, en el cual la vivienda está localizada dentro de los terrenos de cultivo.

Cultivo de la región.

Dicho sistema sigue imperando, pero en virtud del trabajo de apropiación de tierras por parte de otras personas ajenas a la comunidad “mestizos o blancos”, se han creado en resguardos como el de Tóez, Wila, Irlanda, Tarabira, Vitoncó, Lame, Suín, Mosoco, entre otras, poblaciones nucleadas donde habita esta nueva población, mientras en los campos se encuentran aisladas las habitaciones de los indígenas.

La vivienda típica de los paéces tiene planta rectangular de 3 × 4 m, o cuadrada de 3×3 m, piso de tierra, paredes de guadua, cañabrava o caña de maíz y techos de paja a dos o cuatro aguas. El espacio interno se zonifica en áreas de trabajo, descanso y almacenamiento, de acuerdo con la colocación de las tres piedras para el fogón en el centro, las tarimas de troncos y esterilla de guadua que sirven de camas adosadas a las paredes y los zarzos para guardar el trigo y colgar el maíz para el secado.

Otros indígenas viven en casas con paredes de bahareque y divisiones internas de guadua que separan los dormitorios de la cocina. Muchas viviendas tienen como anexos un horno para fabricación de pan, un trapiche de mazos de madera y tracción animal y un telar vertical para la fabricación de ruanas.

Los paéces son por lo general de baja estatura, morenos, de ojos y cabellos negros, fuertes para el trabajo y la pelea. Se han caracterizado desde la época de la conquista por su lucha constante para que se le respeten los derechos sobre sus tierras. Actualmente se encuentran organizados con los indígenas guambianos en la Corporación Regional Indígena del Cauca.

Las mujeres paéces son delicadas y de finas facciones, trabajadoras incansables y recorren los caminos de Tierradentro hacia los mercados y labranzas hilando lana o algodón para las mochilas y los “chumbes” o fajas para amarrar el niño a las espaldas.

Los hombres visten camisa de tela, pantalón de dril, sombrero de fieltro o gorro de lana y ruana tejida por las mujeres; ésta es gruesa para el trabajo diario delgada para los días festivos, aunque ya muchos individuos usan ruanas de fábrica, compradas en el comercio general.

Las mujeres llevan “anacos”, faldas de lana amplias y largas, plegadas en la parte de atrás; blusas de tela adornadas con diseños geométricos de vivos colores, y pañolones y sombreros de fieltro. Algunos llevan zapatos, pero la mayoría van descalzos; la ropa la compran a los blancos, aunque en algunos casos se puede observar el uso de un sombrero de fibra vegetal de confección artesanal o una ruana elaborada en el telar casero.

El vestido no tiene carácter de identidad étnica así como tampoco los adornos femeninos, a diferencia de otros grupos como el guambiano, que conservan aún su traje típico tradicional. El distintivo de los paéces son las mochilas que llevan atadas a la cintura los varones, y las mujeres terciadas sobre el pecho o en la cadera. En las nuevas generaciones existe la tendencia a imitar las modas que blancos y mestizos traen de los centros urbanos.

La célula social y el foco de las relaciones internas de los paéces están constituidos por la familia. El matrimonio es monógamo y la residencia patrilocal; practican desde tiempos prehistóricos la costumbre del “amaño”, período de ensayo de convivencia después de haber sido aceptada a unión por las familias al cumplirse el requisito básico de no ser primos los novios, ni de llevar el mismo apellido. Cuando se cumple con éxito la prueba, los novios irán ante un sacerdote católico para que realice el matrimonio y se legalice, ante los estamentos de la sociedad mayor, la conformación de la nueva familia.

Las creencias de los paéces en el momento de la llegada de los españoles, se centraban en el culto al sol y a un héroe cultural llamado Guequiau, quien era el instructor de los chamanes. Varios siglos de evangelización los convirtieron al catolicismo y hoy participan activamente en las festividades de Semana Santa y Navidad, colaborando también en el mantenimiento de varias iglesias de la región.

Sin embargo, parece tener en ellos la intervención de tres seres sobrenaturales para la solución se sus problemas económicos, afectivos y de salud: el duende, el arco iris y el echi, espíritus causantes de las desgracias y las enfermedades inducidas por las manipulaciones de los brujos, el contacto con cadáveres o el incumplimiento de ritos y costumbres.

El común de la gente conoce los síntomas del mal producido por cada uno de estos seres y busca remedio mediante la intervención del personaje más importante en la sociedad Páez: el médico bueno o “te eu”.

Economia[editar]

La agricultura es la base económica de la región. La industria de transformación de materia prima se halla en estado artesanal: tejido de ruanas, mochilas, fajas en algodón, costales y lazos de fique. La población ganadera asciende a 18.000 cabezas de vacunos, 16.000 porcinos, 10.000 caballares y 3.000 ovinos.

De las tierras cultivadas hay 3.800 hectáreas de maíz, 800 de papa, 400 de yuca y 1.800 de frijol, en cuanto a plantas autóctonas. De las introducidas después de la Conquista el café alcanza el mayor número con 2.400 ha, 800 el trigo, 132 el plátano y 1.400 la caña de azúcar. La agricultura es elemental, pues se practica el sistema de roza y quema que agota las tierras y por tanto podemos decir que la economía de los grupos indígenas y mestizos es de subsistencia, con un mínimo excedente para el comercio, el cual consiste en café, panela y papa.

Cultivo de hortalizas en Tierradentro.

Como cultivo especial en Tierradentro tienen los indígenas la planta de coca, cuyas hojas al ser tostadas y mascadas, tienen la característica de adormecer los tejidos estomacales, lo que hace disminuir el hambre y evita la fatiga. Fue la coca la planta ritual y medicinal por excelencia en todos los grupos prehispánicos de América del Sur, cualidad que aún conserva hoy.

Las principales vías de comunicación son las dos carreteras que unen a la ciudad de La Plata, en el Departamento del Huila, con Popayán, la capital del Cauca; una va por Inzá y Totoró con ramificaciones a Belalcázar y al Parque Arqueológico; la otra cruza la región del Puracé, pasando por la Argentina y Belén.

El desplazamiento económico se orienta hacia el departamento del Huila por la carretera La Plata – Popayán y su derivación hacia Belalcázar.

Numerosos caminos de herradura unen los poblados pequeños algunos construidos siguiendo los antiguos senderos aborígenes.

Se conoce la existencia de yacimientos de oro y plata, explotados en tiempos de la colonia y hoy sin beneficiar; en la actualidad se trabajan minas de cal, sal y mármol.

Turismo[editar]

Parque Arqueológico de Tierradentro[editar]

Después de San Agustín, el Parque Arqueológico de Tierradentro ocupa un lugar muy señalado en la arqueología colombina en lo que se relaciona con el carácter monumental de las reliquias que allí se conservan.

Paisaje de Tierradentro.

Los monumentos arqueológicos se encuentran en un nudo montañoso de forma triangular, de terreno en extremo accidentado, y que tiene como vértice el Nevado del Huila, al lado de los páramos de Las Casitas, Moras, El Brujo, Las Delicias y Guanacas.

El territorio tiene buena parte de su extensión en el piso térmico templado (18 a 20 o C) y está atravesado de norte a sur por el río Páez, el cual constituye, con el Ullucos y con la quebrada San Andrés, la principal vía de acceso a la comarca.

La constitución geológica de los terrenos de esta zona y el carácter torrentoso de las corrientes de agua que la avenan, han determinado una acción erosiva muy notable en el territorio, ocasionando la formación de profundos cañones y estrechos valles sobre los cuales caen en forma abrupta las faldas de las colinas que los circundan.

Estatua del hipogeo.

Las terrazas de origen aluvial, parece que han sido, a través de todos los tiempos, los lugares escogidos para la habitación humana, en tanto que las necrópolis se localizan en la cima de colinas, en lugares de difícil acceso y generalmente eminentes.

Las reliquias arqueológicas de Tierradentro están constituidas por estatuas de piedra, suntuosos templos subterráneos, labrados en la roca viva y decorados profusamente con pintura de varios colores de motivos generalmente geométricos, cerámica y otros objetos hallados en las tumbas, al lado de los cadáveres. Los sitios principales en donde están emplazados los monumentos, son los siguientes: San Andrés, El Hato, El Marne, El Rodeo, El Tablón, Segovia, Loma Alta, Belalcázar, Alto del Grillo y otros.

Detalle del área del hipogeo.

El municipio de Inzá y particularmente su corregimiento San Andrés, constituyen la región donde se localizan las reliquias más notables y donde han tenido su asiento las comisiones de técnicos que se han ocupado del estudio de esta cultura arqueológica.

Los hipogeos o tumbas colectivas monumentales con cámaras subterráneas reproducen el interior de viviendas, donde se practicaban entierros secundarios de huesos exhumados, en urnas. Sus paredes están decoradas con diseños antropomorfos, geométricos y zoomorfos de lagartijas, serpientes y ciempiés en colores rojo, negro y blanco.

También se conoce que los constructores de estos hipogeos realizaban entierros primarios, para lo que excavaban tumbas de pozo poco profundas con una pequeña cámara lateral, donde colocaban objetos como metales, manos de moler, collares y vasijas de cerámica. Las tumbas e hipogeos se agrupan en cementerios, ubicados en cimas de colinas aplanadas para tal fin o en los filos de las montañas, cerca de los lugares de vivienda.

Algo de historia sobre los monumentos arqueológicos[editar]

Detalle de los muros del sitio arqueológico.

En épocas anteriores al año 1000 d.C. Tierradentro fue habitada por una sociedad agrícola de características culturales relacionadas con las de San Agustín. Estas conexiones se observan en aspectos de la estatuaria, la cerámica y la orfebrería. En un entierro primario de Santa Rosa - Cauca, se halló una muestra de carbón que se fechó en 630 d.C. Otro trozo de carbón contenido en una urna funeraria de un hipogeo se fechó de 850 d. C.

El militar e historiador Carlos Cuervo Márquez recorre la zona en 1887 y reseña por primera vez los hipogeos o grandes tumbas subterráneas. Desde entonces aclara que los indígenas paéces no construyeron estas tumbas monumentales. A quienes las hicieron los describe como:

“Un pueblo muy adelantado, cuya civilización debe relacionarse con la del pueblo escultor cuyas huellas se ven en San Agustín; así debe juzgarse por lo altos relieves tallados en piedra del pueblo de San Andrés, cerca de Inzá, y por las importantes construcciones subterráneas aún sin explorar, que existen en la vecindad de esta última población”[1]

Entrada al hipogeo.

Sin embargo, el reconocimiento técnico de la zona arqueológica de Tierradentro y el conocimiento público de las importantes reliquias prehispánicas que allí se encuentran, puede decirse que se inicia sólo a partir del año de 1936, época en la cual el Gobernador del Departamento del Cauca, doctor Alfredo Navia, después de haber tenido ocasión de visitar la región, envió al doctor Georg Burg, geólogo profesor de la Universidad del Cauca, para que hiciera un estudio detenido en la zona.

Una de las tareas iniciales del investigador Burg, fue el reconocimiento de los principales sitios arqueológicos conocidos por los campesinos e indígenas de la comarca, especialmente los sepulcros situados en las lomas de Segovia y San Andrés y las estatuas de piedra del lugar denominado El Tablón.

Posteriormente hizo varios viajes a través del territorio, en el que logró localizar gran número de sepulcros y conoció objetos de cerámica y de industria lítica procedentes de varios sitios. Igualmente levantó el mapa geológico de Tierradentro. Recorrió el curso del rio Ullucos, los lugares de Suin y Chinas, Vitoncó, Loma Alta y los ríos Malvasá y Negro de Narvaéz.

Interior del Hipogeo.

A partir de sus recorridos descubrió algunas estatuas, reconoció muchos sepulcros y excavó varios, al tiempo que recogió valiosas colecciones de cerámica y de industria lítica. El centro principal de sus excavaciones estuvo localizado en San Andrés de Pisimbalá, en donde inició trabajos en el mes de mayo del año de 1936, patrocinado por la Universidad del Cauca.

Al lado de sus estudios geológicos y sus excavaciones arqueológicas, el doctor Burg construyó cobertizos para proteger los sepulcros excavados e hizo limpiar aquellos que fueron explorados en épocas anteriores por los buscadores de tesoros. También inició la construcción de trochas y otras vías de acceso a los sitios donde están situados los monumentos que reconoció. De todos estos trabajos rindió informe a la Universidad del Cauca y a la Gobernación Departamental.

En el mes de junio del mismo año, el Ministerio de Educación Nacional comisionó al arqueólogo don Gregorio Hernández de Alba para que hiciera una revisión de los trabajos adelantados por el doctor Burg y para que continuara las excavaciones en esta zona arqueológica. Después de varios viajes de reconocimiento, Hernández de Alba inició exploraciones en varios sitios de Tierradentro, con las cuales se dio comienzo, por así decirlo, al estudio sistemático de los monumentos prehispánicos.

Los sitios visitados y estudiados por este investigador fueron los siguientes: San Andrés de Pisimbalá, Alto del Grillo, El Aguacate, El Tablón, Vivorá, El Rodeo, Pedregal, Las Tapias, Topa, La Plata, Ricaurte, Cohetando, Belalcázar, Calderas, Avirama Viejo, Togoima, Santa Rosa, El Hato, El Marne y otros.

Referencias[editar]

  1. Parques Arqueológicos de Colombia, Museo del Oro, Banco de la república,Instituto Colombiano de Antropología, Ministerio de Cultura, Bogotá, 1986, página 9.

Bibliografía[editar]

  • Colombia: Monumentos Históricos y Arqueológicos. Luis Duque Gómez, Academia Colombiana de Historia, Bogotá, D.C., Segunda edición, 2005. (P. 100 – 108)
  • Tierradentro, Álvaro Chávez y Mauricio Puerta, Ancora editores, Bogotá, 1985.
  • Economías tradicionales de Tierradentro. Elías Sevilla Casas, Departamento de antropología – Universidad de los Andes, Bogotá – 1978.
  • Tierradentro: territorio mágico. Mauricio Puerta Restrepo. Editorial: Bogotá, Carrera 7a.,(2003).
  • Los Indígenas Páez de Tierradentro Cauca Colombia. Graciliano Arcila Vélez. Editorial: Medellín, Universidad de Antioquia,(1989).
  • El arte de Tiarradentro. Pablo Gamboa. Documento Fuente: Revista de la Universidad Nacional (Bogotá), Vol. 1, No. 1 (Jun/jul, 1985), (P. 43 - 48).
  • Conservación Arqueológica en Tierradentro. Álvaro Chávez y Mauricio Puerta. Editorial:Bogotá, Carlos Valencia, (1980).
  • Hipogeos en Tierradentro. Álvaro Chávez Mendoza, Mauricio Puerta Restrepo. Editorial: Bogotá, Carlos Valencia, (1974).
  • Los animales mágicos en las urnas de Tierradentro. Álvaro Chávez Mendoza; traducción Brittmarie Janson Pérez. Editorial: Bogotá, Museo de Artes y tradiciones populares, (1981).
  • Tierradentro. Guillermo León Casas. Documento fuente: Sábado(Semanario al servicio de la cultura y la democracia en América).(Bogotá), Vol. 11, No. 580 (Abr. 2, 1955), (p. 4).

Enlaces externos[editar]

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