Tiberio

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Tiberio
Emperador del Imperio romano
8095 - Roma - Ara Pacis - Tiberio - Foto Giovanni Dall'Orto - 28-Mar-2008.jpg
Busto del Emperador Tiberio
Emperador de Roma
14 - 37
Predecesor César Augusto
Sucesor Calígula
Información personal
Nombre secular Tiberio Julio César
Nacimiento 16 de noviembre de 42 a. C.
Roma
Fallecimiento 16 de marzo de 37 d. C.
Miseno
Familia
Dinastía Dinastía Julio-Claudia
Padre Tiberio Claudio Nerón
Madre Livia
Cónyuge Vipsania Agripina
Julia la Mayor
Descendencia Druso el Joven

Tiberio Julio César Augusto, nacido con el nombre de Tiberio Claudio Nerón (en latín; Tiberius Claudius Nero; n. 16 de noviembre de 42 a. C.16 de marzo del 37 d. C.), fue emperador del Imperio romano desde el 18 de septiembre del año 14 hasta su muerte, el 16 de marzo del año 37. Fue el segundo emperador de Roma y perteneció a la dinastía Julio-Claudia. Era hijo de Tiberio Claudio Nerón y Livia Drusilla, miembro por tanto de la gens Claudia.

Su familia emparentó con la familia imperial cuando su madre se divorció de su padre y contrajo matrimonio con Octavio Augusto (39 a. C.). Tras este matrimonio, Tiberio se casó con la hija de Augusto, Julia la Mayor. Fue adoptado formalmente por Augusto el 26 de junio del año 4, entrando a formar parte de la gens Iulia. Tras la adopción, se le concedieron poderes tribunicios por diez años.

Como tribuno, reorganizó de nuevo el ejército, reformando la ley militar y creando nuevas legiones. El tiempo en filas ascendió a veinte años (16 años para un pretoriano o guardia imperial). Tras cumplir el tiempo de servicio, los soldados recibían una paga cuyo importe provenía de un impuesto del 5% sobre las herencias.

Posteriormente Tiberio se enemistó con el emperador Augusto, y se vio obligado a exiliarse en Rodas. Sin embargo, tras la muerte de los nietos mayores de Augusto y previsibles herederos del Imperio, Cayo César y Lucio Julio César, unidos al destierro por traición de su nieto menor, Póstumo César, fue llamado por el emperador y nombrado sucesor.

En el año 13 los poderes de Augusto y de Tiberio fueron prorrogados por diez años. Sin embargo Augusto murió poco después (19 de agosto de 14), dejando a Tiberio como único heredero. Tiberio sucedió al emperador Augusto el 19 de agosto del año 767 desde la fundación de Roma, correspondiente al año 14 del calendario cristiano actual. Tras su entronización, todos los poderes fueron transferidos a Tiberio sin ningún plazo.

Tiberio se convirtió en uno de los más grandes generales de Roma. En sus campañas en Panonia, Ilírico, Recia y Germania, sentó las bases de lo que posteriormente se convertiría en la frontera norte del Imperio. Sin embargo, se le llegó a recordar como un oscuro, recluido y sombrío gobernante, que realmente nunca quiso ser emperador; Plinio el Viejo lo llamó «tristissimus hominum» («el más triste de los hombres»).[1] Tras la muerte en el año 23 del hijo de Tiberio, Julio César Druso, la calidad de su gobierno declinó y su reinado terminó en terror. En 26 Tiberio se autoexilió de Roma y dejó la administración en manos de sus dos prefectos pretorianos Lucio Elio Sejano y Quinto Nevio Cordo Sutorio Macro. Tiberio adoptó a su nieto Calígula para que le sucediera en el trono imperial.

Juventud[editar]

Orígenes[editar]

Busto de Nerón Claudio Druso, hermano de Tiberio.

Tiberio Claudio Nerón Germánico Augusto (Tiberius Claudius Nero Germanicus Augustus) nació el 16 de noviembre de 42 a. C., en Roma.[2] Era hijo de Tiberio Claudio Nerón y Livia Drusilla. En 39 a. C., su madre se divorció de su padre biológico y se casó con el emperador Cayo Julio César Octaviano poco después, mientras estaba aún embarazada de Nerón Claudio Druso, que nació en 38 a. C.

Se tienen pocos datos de la juventud de Tiberio. En 32 a. C. realizó su primera aparición pública, a la edad de nueve años, al pronunciar la oración fúnebre por la muerte de su padre biológico.[3] En 29 a. C., tanto él como su hermano participaron en el desfile triunfal de su padre adoptivo, que conmemoraba la derrota de Marco Antonio y Cleopatra en la Batalla de Actium.[3] En 26 a. C. Augusto cayó gravemente enfermo y la posibilidad de su muerte amenazaba con sumir de nuevo al mundo romano en el caos. Aunque los historiadores antiguos defienden la teoría de que Marco Vipsanio Agripa o Marco Claudio Marcelo podrían haberle sucedido en el momento de su muerte, el asunto sucesorio se convirtió en el mayor problema de Augusto.

Como respuesta, seleccionó a una serie de posibles herederos, entre ellos Tiberio y su hermano Druso. En 24 a. C., a la edad de diecisiete años, Tiberio se inició en la política bajo la dirección de Augusto, siendo nombrado cuestor.[4] Se le concedió el derecho de presentarse a las elecciones a cónsul y pretor cinco años antes de la edad requerida por la ley.[5] Los mismos derechos le fueron concedidos a su hermano Druso.

Carrera civil y militar[editar]

Poco después, Tiberio inició en la corte su carrera como abogado,[6] y es de suponer que fue en ese momento cuando se despertó su pasión por la retórica griega. En 25 a. C. se inició en su carrera militar participando en las Guerras Cántabras como tribuno militar.[7] En 20 a. C. Tiberio fue enviado a Oriente bajo el mando de Agripa con el objetivo de recuperar las águilas de las legiones que los partos habían arrebatado a Marco Licinio Craso (Batalla de Carrhae, 53 a. C.), Lucio Decidio Saxa (40 a. C.) y Marco Antonio (36 a. C.).[5] Tras varios años de negociación, Tiberio condujo una potente fuerza militar al interior de Armenia, con el objetivo de convertir el antiguo reino en un estado-cliente de Roma y crear con ello una amenaza sobre la frontera parta. Augusto llegó a un compromiso por el cual se devolvían los poderes al Reino permitiéndole permanecer neutral entre los dos poderes.[5]

Marco Vipsanio Agripa, rival de Tiberio en la sucesión.

Tras regresar de Oriente en 19, Tiberio se casó con Vipsania Agripina, hija del mejor amigo y general de Augusto, Marco Vipsanio Agripa.[8] Fue nombrado pretor y se le envío al mando de sus legiones a unirse a las campañas de su hermano Druso en el oeste. Mientras Druso centró sus fuerzas en la Gallia Narbonensis y a lo largo de los Alpes, Tiberio combatió a las tribus de los Alpes y de la Galia Transalpina. En 16 a. C. descubrió la fuente del Danubio y lo cruzó por la mitad de su curso. Cuando volvió a Roma en 13 a. C., Tiberio fue nombrado cónsul y alrededor de ese mismo nació su hijo Julio César Druso.

La muerte de Agripa en 12 a. C. elevó a Druso y a Tiberio en la escala sucesoria. Tiberio solicitó a Augusto divorciarse de su esposa y casarse con Julia la Mayor, hija de Augusto y viuda de Agripa.[8] Este matrimonio supuso un punto de inflexión en la vida de Tiberio. El matrimonio con Julia nunca fue feliz y produjo un solo hijo que murió durante la infancia.[8] Según antiguas fuentes un día Tiberio fue a casa de Vipsania llorando para rogarle su perdón.[8] Poco después se encontró con Augusto y juntos acordaron que Tiberio y Vipsania jamás se volverían a encontrar. La carrera de Tiberio siguió creciendo y tras las muertes de Agripa y de su hermano Druso en 9 a. C. se convirtió en un claro candidato a la sucesión. En 12 a. C. se le concedieron los mandos de los ejércitos de Panonia y Germania, ambas provincias muy inestables. Regresó a Roma y fue nombrado cónsul por segunda vez en 7 a. C. y en 6 a. C. se le concedieron poderes tribunicios (potestas tribunicia) y el control del Este.[9] Sin embargo, a pesar de sus éxitos y de su fructífera carrera Tiberio no era feliz.

Retiro en Rodas[editar]

Villa de Tiberio en Sperlonga, a mitad de camino entre Roma y Nápoles.

En 6 a. C., cuando estaba a punto de asumir el mando del Este y convertirse con ello en el segundo hombre más poderoso de Roma, anunció su retiro de la política y se retiró a Rodas. Los motivos de esta repentina retirada no están claros.[10] Antiguos historiadores han especulado con la posibilidad de que Tiberio se sintiera como una solución provisional cuando Augusto adoptó a los hijos de Julia y Agripa, Cayo César y Lucio César y les favoreció a lo largo de su carrera tal como había hecho con Druso y con el propio Tiberio. El futuro emperador pudo pensar que cuando sus hijastros cumplieran la mayoría de edad le reemplazarían sin miramientos y se sintió utilizado. También pudo influir el conocido comportamiento promiscuo de su esposa.[11] Según Tácito, fueron motivos personales los que impulsaron a Tiberio a retirarse a Rodas, donde comenzó a odiar a su esposa y a anhelar a su ex-esposa Vipsania.[12] Tiberio se encontraba casado con una mujer que aborrecía, que le humillaba con las públicas escapadas nocturnas que protagonizaba, y que le había prohibido ver a la mujer que amaba.

Independientemente de los motivos de Tiberio, la retirada fue desastrosa para los planes sucesorios de Augusto. Cayo y Lucio estaban todavía en la adolescencia, y Augusto, que contaba entonces con 57 años, no tenía un inmediato sucesor. La retirada de Tiberio ponía en peligro una transferencia pacífica de poder tras la muerte de Augusto y dejaba de ser una garantía de que tras la muerte del princeps, el poder siguiera en manos de su familia o de los aliados de su familia.

Ciertas historias apócrifas relatan que cuando Augusto cayó gravemente enfermo, Tiberio navegó hacia Roma y desembarcó en Ostia enterándose de que Augusto había sobrevivido.[13] Tiberio volvió a Rodas y desde allí cursó cartas al emperador solicitándole volver a Roma, cosa que Augusto le negó en diversas ocasiones.

César Augusto.

Heredero del trono[editar]

Con la retirada de Tiberio, la sucesión recaía exclusivamente en los dos jóvenes nietos de Augusto, Cayo y Lucio César. La situación se tornó de pronto más precaria con la muerte de Lucio en 2. Augusto, a petición de Livia, permitió a Tiberio regresar a Roma como ciudadano romano y nada más.[14] En 4, Cayo murió en Armenia y a Augusto no le quedó más remedio que recurrir a Tiberio.[15] [16]

La muerte de Cayo en 4 dio el inicio a una frenética actividad en palacio. Tiberio fue adoptado como hijo y heredero de pleno derecho. A su vez, Tiberio se vio obligado a adoptar a su sobrino, Germánico, el hijo del hermano de Tiberio, Druso el Mayor y Antonia Minor.[15] [17] Tiberio recibió poderes tribunicios y asumió parte del maius imperium de Augusto, algo con lo que ni Agripa había sido recompensado.[18] En 7, Póstumo César fue repudiado por Augusto y se exilió en la Isla de Pianosa, donde vivió confinado en solitario.[16] [19] En 13, los poderes de Tiberio se igualaron a los del propio Augusto. Tiberio se hizo co-princeps de pleno derecho, y en caso de muerte de Augusto únicamente debía sucederle con normalidad.

Augusto murió en 14, a la edad de 76 años.[20] Augusto fue enterrado con todas las ceremonias establecidas de antemano y se le deificó. Tiberio por su parte fue confirmado como único sucesor.[21]

Emperador[editar]

Primera etapa[editar]

Áureo emtido bajo Tiberio
Estatua de Tiberio en Capri.

Conforme al método de Augusto y las apariencias que él había tomado al principio ante el Senado, Tiberio tuvo la precaución de evitar que lo hubiese puesto en evidencia la extensión de su poder personal. Decidió no adoptar el nombre de Imperator: Solo añadió el epíteto de Augusto al nombre de Tiberio Julio César que era el suyo desde su adopción; y, en las inscripciones y las monedas el nombre de Tiberius Caesar Augustus sucedió al de Imperator Caesar Augustus. No se dejó otorgar nunca el título de padre de la patria.

Pero, detrás de esta actitud aparentemente escrupulosa, se apartaba en realidad cada vez más de las instituciones republicanas. Tiberio decidió transferir el nombramiento de los magistrados de los Comicios al Senado. Con esto los Comicios perdieron una atribución muy importante, y desapareció el sistema electoral propio de la República. Curiosamente, acabar con este derecho de la ciudadanía no le resultó difícil. En realidad, las asambleas populares hacía tiempo que estaban desacreditadas ya que se habían mostrado caprichosas, serviles e incapaces de tomar decisiones, luego habían dejado de ser la representación del pueblo romano.

El emperador designaba candidatos para algunas de las magistraturas, y los lugares que quedaban vacantes (sin propuesta del emperador) eran designados por el Senado y se formaba una lista única. La Asamblea Popular o Comicios (que siguieron celebrándose hasta el siglo III) se limitaba a aclamar la lista única. Las leyes se promulgaron sin intervención de las Asambleas. De hecho, el pueblo solo conservaba el poder en un aspecto: su favor o su hostilidad eran determinantes para los emperadores, y se expresaban en las grandes celebraciones del circo.

Estas medidas, parecían reforzar el poder del Senado. Pero Tiberio se procuró una serie de compensaciones. La más importante fue la de aumentar el cuerpo de la guardia pretoriana de tres cohortes a nueve y la construcción de un campamento permanente para ellas llamada castra praetoria en un arrabal de la ciudad.

El Senado promulgó varias leyes, entre ellas una sobre el estatus social de las mujeres que tuvieran relaciones sexuales con esclavos, una sobre tutela, una sobre penas por deterioros en edificios públicos, normas sobre enjuiciamiento criminal, castigos de esclavos que estuvieran presentes en una casa cuando el amo fuese asesinado, y una ley de herencia de las mujeres (los hijos de la cual eran preferentes a sus hermanos o parientes).

El Senado adquirió una función importante respecto a las provincias: la actuación de los senadores como jurados en los casos de concusión (Repetundae), es decir de adquisiciones ilegales por parte de los gobernadores y funcionarios provinciales (al parecer, los juicios de Repetundis fueron frecuentes). También juzgaba los delitos de traición o de lesa majestad.

Una ley (Lex Majestate) promulgada hacía años (al siglo anterior) regulaba las condenas por ofensas a los máximos dignatarios del Imperio, y Tiberio tuvo que usarla.

A la categoría de senadores (o senatoriales) podían acceder aquellos que poseían tierras por valor de al menos un millón de sestercios, los cuales procedían una gran parte de la clase de los caballeros. Así, la mayoría de los que tenían la categoría de senadores (aunque no todos ejercían el cargo, que era electo) constituían una casta hereditaria a la cual solo podía accederse desde otras clases por designación imperial directa o indirecta.

Institucionalización de los cargos[editar]

Para llegar a ser senador se tenían que ejercer previamente las magistraturas siguientes:

  • El vigintivirato (veinte personas cada año), al cual se accedía a partir de los dieciocho años, y que eran unos superintendentes para las rentas de las cecas (casas de moneda) y otras funciones.
  • El tribunado militar.
  • La cuestura (veinte cuestores anuales), a la cual se accedía a partir de los veinticinco años, y que auxiliaban a los procónsules o gobernadores provinciales en materias de finanzas.
  • El tribunado de la plebe (adeuda cada año), al cual se accedía a los 27 o 28 años, con derecho de veto en ciertos asuntos públicos. Esta magistratura quedó vacía de contenido político con la consecuente pérdida de poder de las asambleas que presidía el tribuno de la plebe.
  • La pretura (diez pretores anuales, aumentados después a dieciocho), a la cual se accedía a los treinta años, y que comportaba el gobierno de una provincia de segundo orden y el mando de una legión (propretores), o bien el desarrollo de una pretura especial (del Erario, etc.). Los pretores tenían funciones judiciales y designaban árbitros en causas civiles.
  • El consulado (dos cónsules ordinarios y manantiales auxiliares), al cual se accedía a partir de los cuarenta años. Las funciones del cónsul eran presidir el Senado y las Asambleas y, en algunos casos, administrar justicia.
  • Procónsules o gobernadores provinciales, que gobernaban las provincias senatoriales de primer orden, con poderes consulares (cívico-militares).

Tras ejercerse todas o parte de estas magistraturas se llegaba al rango de senador. La mayoría de los senadores eran italianos, procedentes de la clase senatorial.

Derechos y funciones del emperador[editar]

El Imperator o Princeps disponía de todos los poderes de un tribunal (Tribunicia potestas), de los cuales tenía un procónsul en el gobierno de las provincias (poder que el Imperator podía ejercer en cualquier parte del territorio), y seguramente de los poderes de un cónsul, puesto que si lo deseaba ostentaba el cargo de Cónsul ordinarius. Era, además, Pontifex Maximus y a menudo ejercía también las funciones censoriales (aunque no ostentaba el título de censor, magistratura «resucitada» por Claudio). Se le atribuían varias calificaciones: Pater Patriae, Princeps Senatus, Imperator y Augustus.

El Imperator tenía a su servicio a los funcionarios siguientes:

  • Los lictores (asistentes o escoltas).
  • Los pretorianos, unidades militares reagrupadas en una unidad especial al servicio imperial, que prestaba su servicio en los cuarteles generales o Pretorios. Constituían la guardia personal del Imperator y tenían al frente el Praefectus Praetorius (en tiempos de Tiberio desempeñaba este cargo Elio Sejano, quien fue después su ministro).
  • Los Speculatores, cuerpo de caballería con funciones de escolta y mensajería (más tarde, al siglo II, las funciones de escolta pasaron a los Equites singulares Augusti, y se crearon los Frumentarii, que ejercían las funciones de mensajería y de espionaje y policía imperial).
  • Los empleados, esclavos y libertos imperiales, constituidos por miles de personas diversas de estas condiciones, que realizaban las tareas domésticas y de servicio de las residencias imperiales, siendo el cargo más influyente el de Cubicularius (chambelán).

El emperador disponía de las siguientes rentas, que constituían el Fiscus:

  • Las procedentes de sus propiedades personales.
  • Los legados y herencias de ciudadanos (que primero fue una costumbre, pero que con algunos emperadores derivó hacia una obligación).
  • El botín de guerra.
  • El oro ofrecido por ciudades y provincias.
  • Probablemente una parte de los bienes sin herederos que se compartían con el Aerarium (las finanzas públicas).
Estatua idealizada de Tiberio (M.A.N.) encontrada en Paestum en 1860. Realizada tras su muerte para rendirle culto.

Las propiedades del emperador (tierras, palacios, villas en Italia o en las provincias y otras) parece que pasaban a su sucesor, incluso no siendo parientes. Los ciudadanos y las comunidades podían dirigirse al Imperator, le consultaban cuestiones legales y recibían respuesta. En tiempo de Tiberio los tributos a las provincias se exigían con moderación y las leyes se aplicaban con justicia.

El emperador ejerció también como censor, y encargó la realización del censo a las provincias (instituido ya por Augusto). Entre las leyes que aplicó, señalaremos las siguientes:

  • Límite de gastos en juegos y espectáculos.
  • Límite en el lujo de muebles.
  • Fijación anual por parte del Senado de los artículos alimentarios.
  • Orden que establecía que los ágapes tenían que ser consumidos enteros, y obligaba que la carne y otros alimentos sobrantes se consumieran en comidas posteriores (era costumbre tirar hasta la mitad de un animal del cual ya se hubiera comido una parte).
  • Prohibió la costumbre de besarse cada día.
  • Prohibió demorar más allá de las calendas de enero los regalos de principio de año.
  • Un consejo de familia castigaría las adúlteras que no tuvieran acusador público.
  • Prohibió a los magistrados adquirir mujer por sorteo y después repudiarla.
  • Prohibió los ritos egipcios y los judíos (esta última religión penetraba entre los libertos).
  • Estableció las Cohortes Pretorianas o Guardia Imperial en Roma (hasta entonces estaban en los alrededores).

Auge y caída de Germánico[editar]

Los problemas militares por su parte surgieron rápidamente para Tiberio: las legiones de Panonia y Germania no habían recibido las primas que se les había prometido durante el reinado de Augusto y tras un breve periodo de tiempo en el que asumieron que no habría respuesta por parte de Tiberio, se amotinaron.[22] Germánico y el hijo de Tiberio, Julio César Druso fueron enviados a la región a la cabeza de una fuerza con el objetivo de sofocar la rebelión y lograr que las legiones rebeldes regresaran a filas.

Estatua de Germánico.

Germánico sin embargo reunió a los amotinados y los lideró en una breve campaña a lo largo del Rin en territorio germánico, afirmando que cualquier botín que pudieran conseguir constituiría la prometida prima.[23] Germánico y su ejército cruzaron el Rin y ocuparon todo el territorio entre ese río y el Elba. Tácito escribe que Germánico recuperó las águilas que se habían perdido tras la ignominiosa derrota en la Batalla del bosque de Teutoburgo, en la que tres legiones romanas al mando de Publio Quintilio Varo fueron aniquiladas en una emboscada germana.[24] A pesar de la indolencia militar de Tiberio, Germánico había proporcionado un duro golpe a los enemigos de Roma en Germania, había sofocado un amotinamiento de tropas y además había traído a Roma las águilas pérdidas. Estas heroicas acciones posicionaron a Germánico en un lugar privilegiado en la línea sucesoria.

Tras su campaña en Germania,[25] Germánico celebró un triunfo en Roma en 17.[24] Este triunfo era el primero que contemplaba la ciudad de Roma desde los del emperador Augusto en 29 a. C. En 18 se concedió a Germánico las provincias orientales del Imperio, al igual que se había hecho con Agripa y con el propio Tiberio. Este nombramiento suponía que Germánico era el claro favorito para suceder a Tiberio.[26] Germánico murió al año siguiente, probablemente envenenado por el gobernador de la provinvia de Siria, Cneo Calpurnio Pisón.[27] Los Pisones habían sido partidarios de los Claudios y se habían aliado con el joven Octavio tras su matrimonio con Livia, la madre de Tiberio; por tanto el emperador era sospechoso. En el juicio, Pisón amenazó con implicar a Tiberio,[28] aunque no se sabe a ciencia cierta si realmente el gobernador de Siria hubiera sido capaz de implicar al emperador. Cuando se generalizó en el Senado una actitud hostil contra Pisón, éste se suicidó.[29] [30]

Tiberio por su parte parecía estar cansado de la política. En 22 empezó a compartir poderes tribunicios con su hijo Druso el Joven[31] y comenzó a realizar excursiones a Campania que se tornaban más largas cada año. En 23, el hijo de Tiberio murió en extrañas circunstancias[32] [33] y Tiberio decidió retirarse a la Isla de Capri (26).[34]

Tiberio en Capri, Sejano en Roma[editar]

Tiberio y Livila.

Lucio Elio Sejano había servido a la familia imperial durante más de veinte años cuando fue elegido prefecto del pretorio en 15. A medida que Tiberio iba detestando más su posición en el poder, empezó a depender en mayor medida de la Guardia Pretoriana y de su líder Sejano. En 17/18, Tiberio delegó en la Guardia Pretoriana la tarea de defender la ciudad, y los trasladó a campamentos situados en el exterior de las murallas de la ciudad,[35] dando con ello a Sejano el acceso a entre 6.000 y 9.000 tropas. La muerte de Druso elevó a Sejano a ojos de Tiberio que se refería a él como "mi compañero". Tiberio erigió estatuas de Sejano por toda la ciudad[36] [37] y fue retirándose gradualmente del poder que fue cedido a Sejano. Cuando Tiberio se retiró finalmente en 26, Sejano estaba al cargo de la administración del estado y de la capital.

La posición de Sejano no era exactamente la de un sucesor ya que había pedido la mano de Livila,[38] la sobrina de Tiberio en 25, y se había visto obligado a retirar la solicitud bajo presiones.[39] Sejano y la guardia controlaban el correo imperial y por tanto estaban en posesión de toda la información que Tiberio enviaba a Roma y que Roma enviaba a Tiberio.[40] A pesar de todo el poder acumulado, la presencia de Livia Drusilla limitaba el área de acción de los pretorianos, sin embargo, su muerte en 29 cambió todo.[41] Sejano inició una serie de juicios amañados de senadores y ricos caballeros procedentes del Ordo Equester con los que eliminaron a todos sus rivales políticos y aumentaron el tesoro público (y el suyo propio). La viuda de Germánico, Agripina la mayor y dos de sus hijos, Nerón César y Druso César fueron detenidos y exiliados en 30, muriendo posteriormente en sospechosas circunstancias.[42]

En 31, Sejano ostentó el consulado con Tiberio In Absentia,[43] comenzando con ello a consolidar seriamente su poder. Lo que ocurrió por esta época es difícil de determinar, aunque parece ser que Sejano intentó congraciarse con las familias pertenecientes a la Dinastía Julio-Claudia con vistas a poder ser adoptado en el seno de la familia Julia, ocupando con ello el puesto de regente o incluso de Princeps.[43] Más tarde Livila se implicó en la trama al descubrirse que había sido la amante de Sejano.[44] Parece ser que el objetivo del complot era derrocar a Tiberio y, con el apoyo de los Julios, asumir el principado ellos mismos o actuar como regentes de los jóvenes Tiberio Gemelo y Calígula. Los que se interpusieron en su camino fueron acusados de traición.

Ruinas de Villa Jovis, residencia de Tiberio en Capri.

Sin embargo, las crueles acciones de Sejano fueron las que le hicieron caer finalmente: los juicios de senadores y caballeros que se habían producido tras la retirada de Tiberio le ganaron un buen número de enemigos que no estaban dispuestos a permitirle asumir el Principado. En 31, Sejano fue convocado al Senado donde le leyeron una carta firmada por Tiberio que le acusaba de traición y le condenaba a ser ejecutado de inmediato.[45] Sejano fue juzgado y él y varios de sus colegas fueron ejecutados esa misma semana. A su muerte fue sustituido como Prefecto del Pretorio por Nevio Sutorio Macro.[45]

Tras la muerte de Sejano, Roma se convirtió en una serie de juicios que parecía no tener final. A pesar de la apatía y de la indecisión que habían caracterizado el principio de su reinado, al final de su reinado se decidió a hacerlo sin reparos. Tiberio diezmó las filas del Senado. Todos los que hubieran colaborado o se hubieran relacionado con el Senado fueron juzgados y ejecutados y sus propiedades fueron confiscadas.[46] Tácito lo describe así:

Las ejecuciones se han convertido en un estímulo para su furia, y ha condenado a muerte a todos los encarcelados acusados de colaborar con Sejano. Allí se encuentran, separados o en montones, un sinnúmero de muertos de todos los sexos y edades. No se permitió a parientes y amigos estar cerca de ellos, llorar su muerte o siquiera mirarlos. Espías establecieron rondas para anotar a los dolientes que osaban acercarse. Cuando los cadáveres estuvieron putrefactos, se los arrastró al Tíber, a cuyas aguas se los arrojó. La fuerza del terror y la crueldad extinguieron la pena.[46]

Empezaron a surgir rumores sobre los ignominiosos actos que Tiberio protagonizaba en su lugar de retiro. Suetonio describe situaciones de total perversión sexual, donde estaban presentes el sadomasoquismo y la pedofilia.[47] [48] Aunque es probable que solo fuera una invención de sus enemigos en Roma, estos rumores nos dan una idea de la opinión que tuvo el pueblo romano de su Princeps durante sus 23 años de reinado.

Final[editar]

La muerte de Tiberio por Jean-Paul Laurens, describe el asesinato del emperador por órdenes de Nevio Sutorio Macro.

El asesinato de Sejano y los juicios por traición dañaron la imagen y la reputación de Tiberio. Tras la caída de Sejano, la retirada de Tiberio fue completa; el Imperio siguió funcionando a través de la inercia burocrática establecida por Augusto, en vez de ser dirigido por el princeps. Tiberio se volvió completamente paranoico[48] y pasó cada vez más tiempo aislado tras la muerte de su hijo. Mientras Tiberio estaba retirado, según Suetonio los partos iniciaron una breve invasión mientras las tribus dacias y las tribus germánicas del Rin realizaban incursiones en territorio romano.[49]

Tiberio no realizó disposiciones para garantizar una sucesión pacífica. Tras la muerte de muchos de los Julios, de sus partidarios y de su propio hijo, los únicos candidatos serios para sucederle eran su nieto Tiberio Gemelo[50] y el hijo de Germánico, Calígula. A pesar de todo, Tiberio siguió sin realizar ningún tipo de disposición sucesoria y solo se tienen noticias de un intento al final de su vida de nombrar a Calígula cuestor honorario.[51]

Tiberio murió en Miseno el 16 de marzo de 37 a la edad de 77 años.[52] Según Tácito la muerte del emperador fue recibida con entusiasmo entre el pueblo romano, solo para silenciarse repentinamente cuando tuvo noticias de su recuperación y volverse a regocijar cuando Calígula y Macro le asesinaron.[53] Sin embargo, los escritos de Tácito son probablemente apócrifos ya que no son confirmados por ningún otro historiador antiguo. El relato de Tácito puede indicar el sentimiento predominante en el Senado hacia Tiberio en el momento de su muerte. En el testamento de Tiberio, el finado emperador delegaba en Calígula y en Tiberio Gemelo el reinado conjunto.[54] [55] Lo primero que hizo Calígula fue asumir los poderes de Tiberio y asesinar a Tiberio Gemelo.[55]

La caída de Tiberio no se debió a su abuso de poder, sino a su negativa a usarlo. Su reinado, apático en comparación con el de su predecesor, le hizo ganarse la animadversión del pueblo. El Senado había estado funcionando bajo la dirección de Augusto durante años y, cuando Tiberio le quiso devolver su autonomía, éste no supo actuar por sí solo. Tras fracasar, Tiberio pareció desinteresarse de su posición. Tiberio constituye un ejemplo de dejación del poder.

Semblanza del César[editar]

Según las descripciones de la época, Tiberio era de gran estatura, complexión atlética, tez blanca y calvicie prematura. Tan solo le quedó el cabello en la nuca, que dejó crecer, siguiendo la moda de los patricios de la época. Era zurdo, tenía los ojos de distintos colores, verde y azul, como los gatos, y aunque era miope, de noche tenía una visión de una agudeza excepcional. Su salud era excelente, y solo consta que enfermara en dos ocasiones.

Hombre tímido y reservado, la vergüenza por su calvicie le produjo un profundo efecto depresivo, hasta el punto que llegó a condenar a Lucio Cesiano por haberse burlado en público de su calva. También padeció unas terribles úlceras faciales que le afeaban el rostro y lo obligaban a tener la cara cubierta de emplastos; esta dermopatía hizo que Tiberio evitara aparecer en público.

Resentido con el mundo, tenía un carácter cínico amargado y un humor cruel en extremo. Suetonio narra una anécdota según la cual, asustado Tiberio por un pescador de Capri que había escalado un acantilado para ofrecerle su mejor captura, le hizo frotar la cara con su pescado. En medio del suplicio, el pescador (que debía de tener un humor similar al de Tiberio) se felicitó de no haberle regalado una enorme langosta que había cogido. Tiberio mandó traerla e hizo que le restregasen también con ella la cara.

Legado[editar]

Historiografía[editar]

Publio Cornelio Tácito.

Tiberio, a su muerte en 37, podría haber sido recordado como un ejemplo de cómo reinar.[56] A pesar de la general hostilidad con la que lo recuerdan los historiadores contemporáneos y posteriores, Tiberio dejó en el Tesoro tres billones de sestercios.[57] [55] En lugar de embarcarse en costosas campañas en el extranjero, Tiberio decidió fortalecer el Imperio mediante la construcción de defensas, el uso de la diplomacia y manteniendo una política de pasividad en las disputas de monarcas extranjeros.[35] El resultado de la política de Tiberio fue un Imperio más fuerte y consolidado. De los autores cuyos textos sobre el emperador han sobrevivido, solo cuatro describen con todo detalle el reinado: Tácito, Suetonio, Dión Casio y Veleyo Patérculo, además de pequeños fragmentos escritos por Plinio el Viejo, Estrabón y Marco Anneo Séneca. El propio Tiberio escribió una autobiografía que Tácito describe como «breve y sucinta»; sin embargo, este trabajo se ha perdido.[58]

Publio Cornelio Tácito[editar]

El informe más detallado sobre el reinado de Tiberio nos ha llegado de la mano de Publio Cornelio Tácito y sus Anales, cuyos seis primeros libros versan del tema. Tácito fue un caballero perteneciente al ordo equester que nació durante el reinado de Nerón en 56. Su obra está basada en su mayor parte en el acta senatus (el acta de sesión del Senado) y el acta diurna populi Romani (colección de relatos e informes de actuaciones gubernamentales y cortesanas), en la autobiografía de Tiberio y en los historiadores contemporáneos como Cluvio Rufo, Fabio Rústico y Plinio el Viejo, cuyos escritos se han perdido. La descripción del emperador realizada por Tácito es generalmente negativa y se hace más dura gradualmente a medida que su estado empeora.[59] El historiador menciona una clara degradación del estado psicológico del emperador a partir de la muerte de su hijo en 23.[56] El historiador Tácito describe en líneas generales el reinado de la Dinastía Julio-Claudia como injusto y cruel[59] y las buenas acciones que sucedieron al principio de su reinado son achacadas a pura hipocresía.[52] Tácito también recurre en el desequilibrio de poder entre los emperadores y el Senado y pone de manifiesto la corrupción y la tiranía derivadas de los gobernantes, dedicando una importante parte de su relato a los juicios y persecuciones que surgieron a raíz de la restauración de la ley de maiestas.[60] El último alegato de su sexto libro es el mejor ejemplo de su opinión sobre el emperador:

Su carácter experimenta constantes cambios. Mientras que durante el reinado de Augusto fue un ciudadano privado que ostentó altos cargos, alcanzó su reputación un alto nivel. Pero tras la muerte de Druso y Germánico su carácter se sumió en la maldad y la desgracia. Finalmente intentó librarse del miedo y la vergüenza que sus propias inclinaciones habían estimulado.[52]

Suetonio Tranquilo[editar]

Suetonio fue un caballero del ordo equester que trabajó en un puesto administrativo durante los reinados de Trajano y Adriano. Su gran obra, titulada Las vidas de los doce césares es una biografía de César y los once primeros emperadores de Roma que va desde el nacimiento de Julio César hasta la muerte de Domiciano en 96. Al igual que Tácito, Suetonio tuvo acceso a los archivos imperiales, así como a los escritos de historiadores antiguos como Aufidio Baso, Cluvio Rufo, Fabio Rústico y las mismas cartas del emperador César Augusto. La obra de Suetonio es sin embargo más sensacionalista y anecdótica que la de su contemporáneo, destacando las partes que relatan las supuestas depravaciones cometidas por el emperador a su retiro en Capri,[47] y elogiando no obstante las acciones de Tiberio al principio de su reinado, haciendo hincapié en su modestia.[61]

Veleyo Patérculo[editar]

El historiador Veleyo Patérculo constituye una de las pocas fuentes contemporáneas a Tiberio, que habla de su persona y su reinado. Patérculo sirvió bajo las órdenes de Tiberio durante ocho años en Germania y Panonia en calidad de prefecto de caballería y legado. La obra de Patérculo se extiende por el periodo comprendido entre la caída de Troya y la muerte de Livia (29), y da una opinión muy favorable del emperador[4] [62] y de su Prefecto del Pretorio, Sejano.[63] Aunque no se sabe a ciencia cierta si lo tendencioso de la obra se debe a una verdadera admiración o al miedo de represalias, es importante conocer el dato de que Patérculo fue asesinado en 31 en calidad de amigo de Sejano, lo que nos puede dar la idea de que existiera una verdadera amistad entre los dos.[64]

Evangelios[editar]

Los evangelios mencionan que durante el reinado de Tiberio, Jesús de Nazaret fue ejecutado por órdenes del gobernador de Judea, Poncio Pilatos. En la Biblia, el nombre de Tiberio se menciona únicamente en una ocasión (Evangelio según san Lucas),[65] en una parte en la que mencionan el ascenso de Juan el Bautista al servicio público. Aunque se cita en numerosas ocasiones el nombre de César, no se hace referencia explícita a Tiberio.

Arqueología[editar]

El palacio de Tiberio en Roma se localizó en el Monte Palatino y sus ruinas pueden visitarse hoy en día. Durante el reinado de Tiberio no se llevaron a cabo grandes obras exceptuando la construcción de un templo dedicado a Augusto y la restauración del Teatro de Pompeyo,[66] [67] que no se concluyó hasta el reinado del emperador Calígula.[68]

Se han recuperado y preservado los restos de la villa de Tiberio en Sperlonga, donde se ha encontrado una gruta de cuyo interior se han recuperado diversas estatuas. El complejo de Tiberio en Capri se estima que abarcó un total de doce villas,[34] de las cuales la famosa Villa Jovis es la más grande.

Tiberio se negó a ser adorado como un dios, tal como se había hecho con Julio César y César Augusto, y solo permitió la construcción de un templo en su honor en Esmirna.[69]

Herodes Antipas puso el nombre de la ciudad de Tiberíades, situada en la costa occidental del Mar de Galilea en honor a Tiberio.[70]

Ensayos[editar]

Gregorio Marañón.Tiberio:Historia de un resentimiento 1939

Tiberio en la ficción[editar]

Tiberio ha sido representado en diversas ocasiones en la ficción, tanto en la literatura como en el cine y en la televisión, ya como personaje principal, en Allan Massie (Tiberio), o más frecuentemente, como secundario. La más conocida es su representación en la novela Yo, Claudio, de Robert Graves, y la consiguiente adaptación de la serie de televisión de título homónimo de la (BBC), en la que le interpreta George Baker. La NBC norteamericana eligió a James Mason para el papel de Tiberio en su miniserie A.D. Anno Domini. Tiberio aparece también en las películas Ben-Hur (interpretado por George Relph) y Calígula (interpretado por Peter O'Toole).

Referencias[editar]

  1. Plinio el Viejo, Naturalis Historiæ XXVIII.5.23.
  2. Suetonio, Vida de Tiberio 5
  3. a b Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 6
  4. a b Veleyo Patérculo, Historia Romana II.94
  5. a b c Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 9
  6. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 8
  7. Suetonio (1997). Tom Griffith, ed. Lives of the Twelve Caesars (en inglés). Wordsworth Editions. p. 130. ISBN 978 1 85326 475 7. 
  8. a b c d Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 7
  9. Dión Casio, Historia Romana LV.9
  10. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 10
  11. Veleyo Patérculo, Historia Romana II.100
  12. Tácito, Anales I.53
  13. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 11
  14. Suetonio, Vida de Tiberio 13
  15. a b Tácito, Anales I.3
  16. a b Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 15
  17. Dión Casio, Historia romana LV.13 (de el sitio LacusCurtius)
  18. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 21.
  19. Dión Casio Historia Romana LV.32
  20. Veleyo Patérculo, Historia Romana II.123
  21. Tácito, Anales I.8
  22. Tácito, Anales I.16, I.17, I.31
  23. Dión Casio, Historia Romana LVII.6
  24. a b Tácito, Anales II.41
  25. Tácito, Anales II.26
  26. Tácito, Anales II.43
  27. Tácito, Anales II.71
  28. Tácito, Anales III.16
  29. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 52
  30. Tácito, Anales III.15
  31. Tácito, Anales III.56
  32. Tácito, Anales, IV.7, IV.8
  33. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 62
  34. a b Tácito, Anales IV.67
  35. a b Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 37
  36. Tácito, Anales IV.2
  37. Dión Casio, Historia romana LVII.21
  38. Tácito, Anales IV.39
  39. Tácito, Anales IV.40, IV.41
  40. Tácito, Anales IV.41
  41. Tácito, Anales V.3
  42. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 53, 54
  43. a b Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 65
  44. Dión Casio, Historia romana LVII.22
  45. a b Dión Casio Historia Romana LVIII.10
  46. a b Tácito, Anales VI.19
  47. a b Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 43, 44, 45
  48. a b Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 60, 62, 63, 64
  49. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 41
  50. Tácito, Anales VI.46
  51. Dión Casio, Historia Romana LVII.23
  52. a b c Tácito, Anales VI.50, VI.51
  53. Tácito, Anales VI.50
  54. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 76
  55. a b c Dión Casio, Historia Romana LIX.1
  56. a b Tácito, Anales IV.6
  57. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Calígula 37
  58. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Calígula 61
  59. a b Tácito, Anales, I.6
  60. Tácito, Anales I.72, I.74, II.27-32, III.49-51, III.66-69
  61. Suetonio, Las vidas de los doce césares, Vida de Tiberio 26-32
  62. Veleyo Patérculo, Historia Romana, II.103-105, II.129-130
  63. Veleyo Patérculo, Historia Romana II.127-128
  64. Cruttwell, C.T. (1877). A History of Roman Literature. Oxford, Libro 3, capítulo 1.
  65. Lucas 3,1
  66. Tácito, Anales IV.45, III.72
  67. Suetonio, Las vidas de los doce césares Vida de Tiberio 47
  68. Suetonio, Las vidas de los doce césares Vida de Tiberio 21
  69. Tácito, Anales IV.37-38, IV.55-56
  70. Flavio Josefo, Antigüedades de los judíos XVIII.2.3

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