Tercera expedición auxiliadora al Alto Perú

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Tercera Campaña al Alto Perú (1815). El triángulo rojo representa la única batalla importante de la misma, la victoria realista en Sipe-Sipe.

Luego de custodiar el actual norte argentino durante un año, el Ejército del Norte recibió órdenes para una tercera campaña auxiliadora al Alto Perú. Los objetivos de ésta eran ocupar todo el territorio altoperuano, asegurándolo contra los realistas y así establecer la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata. También, si se podía, era importante avanzar sobre Lima para liberar la capital del virreinato del Perú.

Nota: para datos sobre las fuerzas militares de la expedición, véase Ejército del Norte.

Sublevación de las tropas y preparativos[editar]

José Rondeau fue designado como jefe del Ejército del Norte por el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas y ascendido a brigadier general. De inmediato se puso a organizar la que sería la tercera campaña al Alto Perú. Contaba para ello con los refuerzos enviados desde Montevideo, es decir, tropas que habían participado del sitio, muchos de los antiguos sitiados y, sobre todo, un poderoso armamento capturado allí. Al saber la caída de Montevideo, el ejército realista de Pezuela había abandonado Salta, Jujuy y Tarija y trasladado su cuartel general a Santiago de Cotagaita actual Bolivia, destacando una división al mando de Ramírez para sofocar la rebelión en el Cusco dirigida por los hermanos Angulo. Aprovechando la inactividad de la vanguardia realista, la vanguardia de Rondeau al mando de Güemes avanzó hasta Humahuaca y se estableció un batallón en Yavi en diciembre de 1814. Pezuela reaccionó enviando en enero de 1815 a Pedro Antonio Olañeta con los batallones de Cazadores y Partidarios, un escuadrón y dos piezas de artillería en busca de Güemes, pero éste evacuó Yavi en dirección a Humahuaca el 25 de enero. Al mismo tiempo dos escuadrones realistas reocuparon Tarija. Un intento de sublevación de las tropas acantonadas en Jujuy y Humahuaca, formadas por soldados rendidos en Montevideo, fue abortado antes de que estallara.[1]

Al momento que las tropas preparaban para iniciar la tercera campaña al Alto Perú, el general Carlos María de Alvear fue designado para reemplazante de Rondeau. Varios oficiales del Ejército del Norte se sublevaron y le comunicaron a Rondeau que sólo iban a acatar sus órdenes más no las de Alvear y lo instaron a iniciar la campaña, Rondeau en rebeldía ordenó el comienzo de la operación que comenzó en enero de 1815. Alvear fue obligado a regresar antes de llegar a su destino.

Rondeau reemplazó como jefe de vanguardia al coronel Martín Miguel de Güemes por Martín Rodríguez.

Cuando la vanguardia realista supo que Rondeau el 3 de febrero retrocedía desde Huacalera hacia San Salvador de Jujuy, el comandante Antonio Vigil avanzó desde Yavi y el 19 de febrero derrotó en la batalla de El Tejar (o Tejada) en la Puna a la vanguardia patriota, que se había adelantado para hacer un reconocimiento con 50 dragones. Siendo sorprendida por el total de las tropas realistas. Martín Rodríguez fue tomado prisionero y trasladado a Cotagaita, pero el 13 de marzo recobró su libertad y liberado en Yavi con una propuesta de paz de Pezuela, quien recibió la contestación de Rondeau el 3 de abril sin efecto alguno más que una propuesta de canje de prisioneros.

Avance sobre el Alto Perú[editar]

El 17 de abril de 1815 el general Rondeau, avanzó con 500 hombres sobre Puesto del Marqués, ocupado por un escuadrón de Cazadores realistas, derrotando completamente el general Francisco Fernández de la Cruz a sus 300 ocupantes con la ayuda de Güemes (batalla de Puesto del Marqués), pudiendo escapar sólo 40 soldados comandados por el coronel Vigil. Inmediatamente después Rondeau avanzó sobre Yavi, en donde se hallaba Olañeta, pero éste evacuó el lugar. Pezuela llamó a una junta de guerra que le recomendó retroceder hasta Oruro, por lo que el ejército partió de Cotagaita el 24 de abril estableciendo su cuartel general en Challapata el 9 de mayo. Desde la Posta de Quirbe, Pezuela envió un destacamento para evacuar Potosí, trasladando las máquinas de la Casa de Moneda y los caudales públicos. El mismo día de la evacuación, 26 de abril, ingresó en la ciudad el caudillo Ignacio de Zárate (líder de la Republiqueta de Chayanta) junto con Pedro Betanzos (hijo de Miguel Betanzos, quien había muerto unos días antes) y 4.000 indígenas de Porco, que la saquearon. La ciudad de Chuquisaca también fue abandonada, replegándose su guarnición, lo mismo que la de Chayanta, hacia Challapata. Manuel Ascensio Padilla (líder de la Republiqueta de La Laguna) ingresó inmediatamente en Chuquisaca, preparando el camino para el ingreso en la misma de Juan Antonio Álvarez de Arenales (líder de la Republiqueta de Vallegrande y jefe de todas las guerrillas) el 27 de abril. también en 1815 se descubrió el Oso Pardo Amarillo en nueva granada. Güemes, enemistado con Rondeau, abandonó las filas del ejército junto con sus gauchos y se retiró hacia Salta, llevándose consigo el parque del ejército que se encontraba en Jujuy. Apenas llegado a Salta, fue electo gobernador de la provincia, en un acto que significaba una insubordinación contra el Director del Estado, pues iniciaba la autonomía política de esa provincia.

El 1 de mayo el general Fernández de la Cruz entró en Potosí con 400 dragones y Martín Rodríguez se dirigió a Chuquisaca para reemplazar a Padilla, éste era el comandante militar de la ciudad y había nombrado a Juan Antonio Fernán­dez como gobernador, pero Rondeau los desplazó en favor del coronel Martín Rodrí­guez, retornando los guerrilleros a La Laguna. Rondeau llegó a Potosí el 9 de mayo. El día 13 Rondeau decretó la confiscación de los bienes de todos los que se hallaban en las filas enemigas. Rodríguez el 10 de agosto se hizo nombrar por el cabildo de Chuquisaca como director supremo de la provincia de La Plata, pero el 25 de agosto Rondeau lo destituyó retornando al cargo de gobernador a Fernández.

Álvarez de Arenales recuperó Cochabamba a mediados de mayo, llegando a la ciudad con 350 infantes, 500 caballos y un grupo de indígenas, logró la evacuación de la ciudad que gobernaba el realista coronel Goiburo. Los evacuados se reunieron en Paria con una fuerza de 300 hombres enviada por Pezuela desde Challapata y permanecieron allí. Rondeau mantuvo su cuartel general en Potosí y luego movío el ejército a Localla dejando dos batallones en Potosí. Posteriormente desambarcó en Arica procedente de Chiloé el Batallón de Voluntarios de Castro para unirse al ejército de Pezuela, junto con 2 compañías de provenientes de Valdivia (una de cazadores con 32 artilleros y 4 piezas de artillería). Mientras, sometido el Cusco regresaba el general Ramírez con una división de 2.000 hombres. El 23 de julio llegaron a Challapata los 470 chilotes del Batallón de Voluntarios de Castro al mando del coronel José Rodríguez Ballesteros. El 15 de octubre llegaron a Challapata 2 compañías del Regimiento de Talavera procedentes de Chile vía Arica, al mando de Rafael Maroto. El 26 de julio llegó también Ramírez. El 1 de septiembre, con el fin de proteger Oruro, Pezuela hizo trasladar a Venta y Media al batallón de Partidarios que estaba en Condocondo, al de Cazadores que estaba en Pequereque y al segundo regimiento que se hallaba en Challapata, luego trasladó el cuartel general a Sorasora.

El 20 de octubre de 1815 un grupo de reconocimiento de 450 cazadores y 250 dragones encontró unas compañías realistas acampadas cerca de Venta y Media al mando de Olañeta. Previamente, un grupo de 18 soldados chilotes desertó en Venta y Media pasándose a los revolucionarios, lo que hizo creer a Rodríguez que sería fácil derrotarlos, pues se hallaban allí en contra de su voluntad. Se preparó una estrategia para atacarlos por sorpresa, pero fracasó resultando en el triunfo de los realistas en la batalla de Venta y Media. Martín Rodríguez quedó nuevamente prisionero de los realistas. Simultáneamente el subdelegado realista de Sicasica derrotó a fuerzas combinadas de Camargo y de Zárate, quienes intentaban insurreccionar el partido de Yungas.

Derrota de Sipe-Sipe y retiro a Tucumán[editar]

El 1 de noviembre comenzó Pezuela a mover su ejército hacia el partido de Chayanta, retrasado por las inclemencias del clima. La primera y única gran batalla de la campaña se produjo el 29 de noviembre de 1815, cuando el ejército patriota estaba al norte de Venta y Media, llegando a Cochabamba se topó por el ejército comandado por el general Pezuela en Sipe-Sipe produciéndose la batalla de Sipe-Sipe que los españoles llaman de Viluma. Resultó ser un fracaso total para los patriotas. Los 3.500 hombres y las 9 piezas de artillería no pudieron con los 5.100 y 23 piezas de artillería realistas teniendo que escapar con más de 1.000 bajas (500 muertos), mientras que los realistas sólo tuvieron 32 muertos y 198 heridos. Posteriormente Pezuela fue condecorado con el título de Marqués de Viluma. Al día siguiente Olañeta comenzó la persecución de Rondeau, quien tomó rumbo a Cinti y Tupiza hacia Humahuaca. El 2 de diciembre Pezuela partió hacia Cochabamba y el día 6 Ramírez lo hizo hacia Chuquisaca. El 16 de diciembre Olañeta (ascendido a brigadier) ingresó en Potosí, evacuada por su 60 defensores. El 26 el mariscal de campo Miguel Tacón partió con el primer regimiento a ocupar el cargo de gobernador de Potosí. Pocos días después de entrar Pezuela en Cochabamba, destacó al coronel Aguilera hacia Vallegrande con el Batallón Fernando VII, para aumentar sus fuerzas y continuar hacia Santa Cruz de la Sierra. Álvarez de Arenales se replegó con sus guerrilleros hacia Jujuy, abandonado la Republiqueta de Vallegrande.

Al llegar a Humahuaca Rondeau se encontró con los refuerzos provenientes de Buenos Aires al mando de French y Bustos. A principios de enero de 1816, Rondeau logró reunir 1.000 hombres en Tupiza para intentar frenar la persecución de Olañeta. Continuó luego hacia Suipacha dejando 250 hombres en Salo que fueron derrotados completamente por Olañeta unos días después, por lo que Rondeau se replegó hacia Jujuy mientras la vanguardia realista ocupaba Suipacha.

Desde Buenos Aires le fueron remitidos 2.000 hombres a Rondeau, quien con 1.000 de ellos pudo sostenerse en Jujuy. El 12 de enero Pezuela abandonó Cochabamba con parte de su ejército, llegando a Potosí el 11 de febrero. Ramírez con sus fuerzas partió de Chuquisaca rumbo a Cotagaita. El 9 de febrero Padilla atacó Chuquisaca, pero fue rechazado por el general José Santos La Hera.

En enero de 1816, el teniente coronel Gregorio Aráoz de Lamadrid fue enviado hacia el norte para reunir a los dispersos de Sipe Sipe y reunirse con el caudillo José Vicente Camargo para hostigar el flanco realista. El brigadier Antonio María Álvarez fue enviado a combatirlos al frente de una compañía de caballería y del Regimiento N°1 del Cuzco, poco más de 600 hombres. El 31 de enero se produjo el combate de Culpina entre las tropas de Álvarez y las de Lamadrid, 120 hombres, y tras un resultado indeciso Álvarez se replegó perseguido por los argentinos y los guerrilleros de Camargo, quienes el 2 de febrero emboscaron y derrotaron a los realistas en el combate de Utarango, consiguiendo Álvarez replegarse con los sobrevivientes hacia Cinti y luego a Cotagaita, para terminar acantonándose en Moraya y Mojos. Luego Lamadrid fue derrotado por Olañeta el 12 de febrero en el río San Juan, cuando se replegaba hacia Tarija, villa que fue tomada por Olañeta el 13 de abril.

Rondeau recibió la orden de retirarse a Tucumán, el ejército, casi devastado, marchó durante nueve meses pasando por Potosí y Humahuaca hasta llegar a Tucumán.

Conflictos con Güemes, fin de la campaña y desplazamiento de Rondeau[editar]

En su huida, el Ejército sólo pudo rehacer sus filas en el límite norte de la actual Argentina. Desde allí se propuso vengar la afrenta de Güemes, a quien Rondeau había declarado traidor y desertor. Para empeorar las cosas, el Director Supremo sustituto Ignacio Álvarez Thomas envió tropas de refuerzo, al mando de Domingo French y Juan Bautista Bustos, con orden de derrocar a Güemes y después incorporarse al Ejército del Norte. Güemes no los dejó pasar hasta haberse asegurado de que no lo atacarían.

En enero de 1816 ocupó la ciudad de Salta pero, tras algunas semanas de una guerra civil, finalmente se firmó un tratado entre el Director del Estado y el gobernador de Salta. En éste se le encargaba la defensa de la frontera norte del país al gobernador salteño.

Para derrotar a los guerrilleros, Pezuela envió a los valles de Ayopaya al Batallón de Granaderos al mando del comandante Tadeo Lezama y envió al coronel Buenaventura Centeno con el batallón de Voluntarios de Castro, los restos del Primer Regimiento del Cuzco y un escuadrón de caballería en busca de Camargo. El 12 de marzo de 1816 se produjo la batalla de Cinti, tras la cual Camargo huyó hacia Culpina, pero el 27 de marzo volvió a ser derrotado en Aucapuñima y el 3 de abril fue nuevamente derrotado en Arpaya, donde fue tomado prisionero y decapitado. De esta forma desapareció la Republiqueta de Cinti.[2] Olañeta fue destacado hacia Tarija con los batallones partidarios y cazadores y un escuadrón de cazadores a caballo, entrando en esa villa el 5 de abril. Miguel Tacón fue destacado hacia Chuquisaca como presidente de Charcas, para contener a Padilla.

El 22 de mayo se produjo en Yavi un intercambio de prisioneros: el mayor general Martín Rodríguez a cambio de la esposa de Olañeta, el ex gobernador de Cochabamba Goiburo y el arzobispo de Charcas Moxó.

A mediados de junio la vanguardia realista avanzó desde Yavi sobre Casabindo con el fin de desalojar al Marqués de Yavi que había reunido fuerzas en el lugar, pero ante el avance realista, el marqués se retiró con dispersión de parte de sus tropas y la vanguardia realista regresó a Yavi. En septiembre se produjo además un avance realista sobre Humahuaca.

El 7 de agosto de 1816 en Las Trancas, Rondeau fue desplazado de su cargo y reemplazado de nuevo por Manuel Belgrano. Martín Miguel de Güemes quedó como comandante de la frontera norte.

Belgrano trasladó al ejército hasta la ciudadela construida por José de San Martín en la ciudad de Tucumán, en ese lugar intentó la reconstrucción moral y material en busca de una nueva acción sobre el Alto Perú, combinada con las acciones de San Martín.

Una Real Orden del 14 de octubre de 1815, recibida el 10 de abril de 1816, mandó que Pezuela asumiera el cargo de virrey del Perú y Ramírez el de presidente de Quito. El rey nombró al mariscal de campo Estanislao Sánchez Salvador como nuevo general en jefe del Ejército del Alto Perú, el cual debía partir de España en noviembre con un refuerzo de 2.000 hombres. Poco después, el rey nombró al mariscal de campo José de la Serna en lugar de Sánchez Salvador. El 15 de abril Ramírez asumió provisoriamente el mando del ejército.

El 7 de septiembre de la Serna desembarcó en Arica y junto con el batallón de Gerona, procedente de España, avanzó hacia el Alto Perú.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. [Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú. Autor: García Camba]
  2. Comunidad Andina