Terapia neural

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Se denomina terapia neural a un tipo de practica médica consistente en la inyección en determinadas zonas del cuerpo, con fines terapéuticos, de un anestésico local en concentraciones bajas. A diferencia del uso del agente anestésico local en un contexto meramente anestésico, en la terapia neural el objetivo primordial es la restauración de los potenciales eléctricos en la membrana celular. Dichos potenciales (en particular el potencial de reposo de membrana celular o PRMC) se encuentran alterados en mayor o menor medida en todas las patologías, tornándose menos electronegativos si se compara con células sanas. La recuperación del PRMC se asocia a su vez con al retorno de las funciones normales de la membrana celular, elemento indispensable para el mantenimiento de la salud y de la función orgánica como manifestación de la misma. Según los proponentes de esta técnica, la aplicación del anestésico local influencia el sistema nervioso vegetativo, desencadenando diversas acciones tanto locales como a distancia, y sirviendo como tratamiento para múltiples enfermedades y dolencias. Si bien no existe evidencia científica que avale su efectividad para ninguna enfermedad [1] , hay varias publicaciones disponibles en la literatura médica internacional que reportan efectos en indicaciones específicas [2] ,[3] ,[4] . En el tratamiento contra el dolor, otros estudios parecen indicar que la terapia neural ofrecería unos resultados similares a los de la acupuntura.[5]

La terapia neural es particularmente popular en Alemania, donde se aplica en mútiples indicaciones clínicas y quirúrgicas, entre ellas en el tratamiento del paciente con dolor, aunque también está extendida en el resto de Europa y Sudamérica.[6]

Historia[editar]

La idea de que el sistema nervioso influye en todas las funciones del cuerpo se atribuye al ruso Ivan Petrov, a finales del 1800,[6] . Otros científicos rusos también aportaron elementos conceptuales fundamentales para el desarrollo posterior de la terapia neural . La técnica de la terapia neural fue desarrollada a partir de 1925 por los médicos alemanes Ferdinand Huneke y su hermano Walter, quienes accidentalmente inyectaron una dosis intravenosa de procaína a su hermana, aquejada de dolores de cabeza crónicos. La repentina desaparición del dolor tras la inyección del anestésico les llevó a realizar nuevas pruebas, inyectando procaína en zonas afectadas por un trauma, tales como cicatrices. Posteriormente, se atribuyó a estas prácticas la capacidad para tratar una gran variedad de enfermedades.

de , [[ ]] y [[ ]], Huneke observó en este caso una cura inmediata y de efectos estables y continuó investigando las virtudes de la aplicación de procaína en conjunto con su hermano Walter. En el transcurso de varios años surgió como resultado de estas investigaciones primeramente un método de tratamiento conocido como «terapia segmentaria» o «terapia de segmentos» (Segmenttherapie) como rama de la terapia neural. 

En 1940 Huneke trató a una mujer que padecía de migraña, dolores en las articulaciones del hombro y tenía una herida en la pierna (Osteomielitis). Después de haberle aplicado terapia segmentaria ya varias veces sin lograr resultados, aplicó el tratamiento en la pierna y al cabo de pocos segundos habría aparecido una clara mejoría en el área del hombro. Huneke postuló entonces la existencia de «campos interferentes» (Störfelder); donde se trataría de estados infecciosos crónicos que debulitan «energéticamente» al organismo en su totalidad y que podrían provocar molestias en otras áreas del cuerpo. Huneke creía que el fenómeno que él denominó «cura del fenómeno en segundos» (Sekundenphänomen-Heilung) se trataría de una curación de focos de enfermedad que habrían causado un «efecto distante». Huneke rechazó con indignación las objeciones críticas acerca de que podría tratarse de sugestiones. Desarrolló a partir de sus observaciones la «terapia de campos interferentes» (Störfeldtherapie), que es la que hasta hoy mantienen sus discípulos.

La «Sociedad médica internacional de terapia neural según Huncke» („Internationale medizinische Gesellschaft für Neuraltherapie nach Huneke e.V.“ - IGNH) se fundó en 1958 con el objetivo de divulgar y promover la extensión de la terapia neural. En 1981, la «Academia alemana de terapia neural y acupuntura» (Deutsche Akademie für Neuraltherapie und Akupunktur e.V.) se distanció de esa asociación internacional al asumir las críticas al procedimiento, para comprender desde entonces este método ya no como una cura total, sino como una terapia adicional, en el sentido de una anestesia local diagnóstica y terapéutica.[7]

Teoría[editar]

Existen varias teorías que pretenden dar una base teórica a la terapia neural, no estando ninguna de ellas reconocida por la comunidad científica. Las teoría que se basa en los "campos interferentes", y afirma que en el cuerpo de una persona sana la energía fluye libremente, y que el estrés, la malnutrición, o el daño en algún tejido pueden dificultar este flujo de energía. El objetivo de la terapia neural sería el restituir ese flujo, anestesiando la zona afectada.[6] Otras explicaciones aluden a desórdenes eléctricos u otros motivos, siempre con la idea central de restituir el equilibrio del cuerpo mediante la inyección selectiva de un anestésico local.[6]

Efectos colaterales y complicaciones[editar]

En las últimas décadas, el número de médicos que utilizan la terapia neural en Europa y Latinoamérica se ha incrementado notablemente, sin que eso haya significado un incremento de las publiaciones de sus complicaciones, las cuales pertenecen a los inicios de esta terapia.[7]

Se conocen las siguientes complicaciones:

  • Alergia a la procaína. En este caso suele inyectarse lidocaína. Ante la sospecha, es obligado hacer un test de alergia, aplicando una gota en la conjuntiva o una microinyección intradérmica en el antebrazo.
  • Hemorragia tras inyección en la arteria. Esta complicación puede darse básicamente en pacientes con alteraciones en la coagulación o bien que siguen tratamiento con anticoagulantes. En este caso, están contraindicadas las inyecciones más profundas.
  • Hematomas. Cualquier inyección puede provocar un hematoma.
  • Como en cualquier otra rama médica, la buena técnica y preparación del médico resultan imprescindibles para minimizar complicaciones.

Si bien se puede encontrar algún artículo que habla de complicaciones, suele ser antiguo como el de Stöhr y Mayer (1976) y otros autores, que reportaron el caso de cinco pacientes que sufrieron lesiones en la raíz nerviosa tras inyección paraventral, que corresponden a técnicas que ya no se utilizan.[8] [9] En un caso se produjo una hemorragia cerebral con peligro de muerte.[10]

Tradicionalmente, en la terapia neural el anestésico local Procaína desempeña un papel central, dado que su capacidad repolarizante a nivel de la membrana celular es más significativa que su capacidad como anestésico local. Para la anestesiología clínica, donde se busca más un perfil de tipo anestésico como tal, la procaína ha perdido importancia al ser superada ampliamente en dicha acción por otros anestésicos locales. Adicionalmente desde un punto de vista exclusivamente anestésico, la procaína posee algunas características inconvenientes. Por una parte se distribuye mal en el tejido, en comparación con la manera más eficiente en que se difunden otros anestésicos locales. Por otra parte, la procaína pertenece al grupo de los aminoésteres, en cuya metabolización por la enzima omnipresente pseudocolinesterasa se libera ácido paraaminobenzoico. Las reacciones alérgicas de algunos pacientes con frecuencia son causadas por el ácido paraaminobenzoico y no directamente por la procaína. Adicionalmente la administración de procaína (como en el caso de cualquier otro anestésico local) puede producir los típicos efectos colaterales que se observan para este grupo de substancias, como por ejemplo, alteraciones del ritmo cardíaco y síntomas asociados al funcionamiento del sistema nervioso central, desde menores, hasta estados convulsivos generalizados.[11] Aparte de procaína se utiliza también lidocaína o prilocaína. Desde el punto de vista neuralterapéutico estas limitaciones no se consideran motivos de mayor preocupación mayor. Una ventaja de la terapia neural es que los anestésicos locales (procaína) se utilizan en bajas concentraciones (0.5 a 1% versus 2% en anestesiología) y en pequeñas cantidades, a diferencia de la anestesiología, que para conseguir los bloqueos anestésicos debe inyectar los anestésicos más potentes y en mayores cantidades. Esta particulaidad disminuye mucho los efectos secundarios debidos al anestésico.

Si bien la terapia neural no está del todo reconocida oficialmente, existe un departamento de terapia neural en la Universidad de Berna (Suiza), formando parte del curriculum de medicina en ese país. En Heilderberg (Alemania) también se hace formación en esta terapia y en otros países como España, la formación en Terapia Neural se realiza en postgrados Universitarios. Por esta razón, en la mayoría de países los costos del tratamiento no son asumidos por los seguros legales de salud (habiendo excepciones, como Suiza o Colombia). Una de las ventajas de la terapia neural, aparte de su bajo coste económico, es que es totalmente compatible con los tratamientos médicos convencionales, excepto en los casos en los que el paciente se tome sulfamidas.

Referencias[editar]

  1. http://www.cancer.org/Treatment/TreatmentsandSideEffects/ComplementaryandAlternativeMedicine/HerbsVitaminsandMinerals/neural-therapy?sitearea=ETO
  2. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18573222
  3. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16115833
  4. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10630348
  5. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15108608
  6. a b c d http://www.cancer.org/Treatment/TreatmentsandSideEffects/ComplementaryandAlternativeMedicine/HerbsVitaminsandMinerals/neural-therapy?sitearea=ETO
  7. a b Irmgard Oepen: Neuraltherapie- „Zauberspritze“ oder diagnostisch-therapeutische Lokalanästhesie? in: Außenseitermethoden in der Medizin. Ursprünge, Gefahren, Konsequenzen. Wissenschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt 1986, ISBN 3-534-01736-6
  8. Stöhr M, Mayer K., Nerve-root damage from local injections, Dtsch Med Wochenschr. 1976 Aug 13;101(33):1218-20
  9. Mattig W, Buchholz W, Schulz H, Severe iatrogenic lesions caused by Huneke's neural therapy , Z Gesamte Inn Med. 1979 Mar 1;34(5):143-7
  10. Heyll U, Ziegenhagen DJ., Subarachnoid hemorrhage as life-threatening complication of neural therapy. Case report. Versicherungsmedizin. 2000 Mar 1;52(1):33-6
  11. Larsen: Anästhesie, 7. Auflage