Creencia en la Tierra hueca

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La creencia en la Tierra hueca o creencia intraterrestre es una afirmación ―sin aportar ninguna evidencia― de que dentro del planeta Tierra existen civilizaciones subterráneas muy evolucionadas (que se llaman «intraterrestres»).

Descripción de la creencia[editar]

Los defensores de esta creencia propugnan que existen dos aperturas, una en cada polo, custodiadas en secreto por todos los Gobiernos del mundo ―en el momento de asumir la presidencia, cada presidente es enterado de este secreto mundial―. También existirían cuevas y sistemas de túneles en todo el planeta Tierra, que podrían unir lugares muy distantes por el subsuelo.

El escritor de ciencia ficción Raymond A. Palmer (1910-1977) afirmaba ―sin aportar ninguna evidencia― que la Tierra es hueca y que los ovnis provienen de una civilización de seres superiores que está oculta en su interior inexplorado.[cita requerida]

El escritor aragonés Félix Baltanás, en su libro Mil kilómetros abajo,[1] afirma que el polo magnético debería estar siempre posicionado en el mismo lugar que el polo geográfico. Afirma también ―sin aportar evidencias― que en el interior de la Tierra flota un sol que da vida a una tierra interior y habitada sin noches, con clima tropical y gravedad de 6,7 g. Plantea una opinión alternativa al movimiento de las placas tectónicas, afirmando ―sin aportar evidencias― que se deben a que la Tierra está aumentando de tamaño. En el centro de las aperturas de cada polo no habría gravedad y el mar se hundiría por una de ellas hasta salir por la otra (lo que serviría de ruta naval y migratoria hacia el interior). Afirma que estas verdades no son conocidas por el gran público debido a una gran conspiración en la que «están involucrados los planetas, la NASA, Google Earth, los Iluminati y todos los profesores y físicos del planeta», que conocen perfectamente el tema pero se han confabulado para ocultarlo.

La evidencia de que el planeta Tierra es hueco es que la exploración del interior de la Tierra no ha sido significativa, ya que la máxima perforación, realizada en el Pozo Superprofundo Kola en Siberia, es de 12,3 km, el 0,1 % del diámetro terrestre.

Referencias literarias[editar]

El Nuevo Testamento[editar]

El escritor cristiano Pablo de Tarso escribió:

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra, y debajo de la tierra;
11 y toda lengua confiese que Jesús, el Cristo, es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Apóstol san Pablo, en Carta a los filipenses (2.10-11)[2]

El escritor cristiano Juan el Evangelista escribió:

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Apóstol san Juan, en Apocalipsis (5.3)

Sin embargo, hay que considerar que teológicamente, en la cultura judeocristiana la expresión "debajo de la tierra" hace referencia al lugar de los muertos o a la sepultura. Además, antiguamente, debido a la influencia griega, se creía que el infierno estaba ubicado en el interior de la Tierra.

Literatura de Julio Verne[editar]

Julio Verne es el autor más representativo con su novela Viaje al centro de la Tierra. En este libro se cuentan las aventuras de unos personajes que siguen una ruta intraterrestre, atravesando desde Islandia hasta Sicilia, y encontrándose incluso con océanos subterráneos y criaturas prehistóricas.

En otra de sus novelas, "Aventuras del Capitán Hatteras", uno de los personajes, el doctor Clawbonny, enumera las creencias de la época ―entre las que incluye la de la Tierra hueca― para luego descartarlas.

Literatura de Edgar Allan Poe[editar]

La novela de Edgar Allan Poe, La narración de Arthur Gordon Pym (1833), relata cómo el héroe y su compañero tienen un terrorífico encuentro con seres del interior de la Tierra.

Literatura de H. P. Lovecraft[editar]

La sombra más allá del tiempo (1936) de H. P. Lovecraft describe una raza antigua y subterránea que dominó la Tierra hace 150 millones de años y que, desde entonces, en el refugio de la Tierra interior, ha inventado aviones y vehículos atómicos, y domina el viaje en el tiempo y la percepción extrasensorial.

Literatura de John Uri Lloyd[editar]

Etidorhpa, or, the end of the earth: the strange history of a mysterious being and the account of a remarkable journey (‘Etidorhpa,[3] o el final de la Tierra: la extraña historia de un ser misterioso y el relato de un extraordinario viaje’, 1895) ―de John Uri Lloyd (1849-1936)― relata un viaje al interior de la Tierra, mostrando varias especulaciones metafísicas. Trata sobre una visita casi fantasmal a un estudioso de lo oculto que viene a relatar su pasado como miembro de una logia a la que traicionó revelando sus secretos, teniendo como castigo un viaje al interior de la Tierra, abandonando su humanidad paulatinamente para ser depositario de conocimientos.[4] [5]

Creencias y referencias místicas y culturales[editar]

Origen de los seres instraterrestres en civilizaciones antiguas[editar]

La escritora ocultista ucraniana Helena Blavatsky creó el mito de Agharta, un país subterráneo ―en cavernas y túneles, no en una Tierra hueca con un sol interno― con capital en Shambhala,[6] bajo el desierto de Gobi, donde vive el Rey del Mundo que controla el planeta entero desde hace siglos.

Origen en los habitantes de los continentes perdidos[editar]

El escritor Hwee-Yong Jang, en El Proyecto Gaia afirma ―sin aportar evidencias― que en el interior de la Tierra se encuentran los supervivientes de los continentes desaparecidos del océano Atlántico y del Pacífico ―como la Atlántida, Lemuria, Hiperbórea, etc.―, y que han formado una civilización mucho más desarrollada que la nuestra. También afirma que estos seres humanos se comunican con la superficie e incluso con seres de otros mundos mediante supuestas «puertas oceánicas» (como el Triángulo de las Bermudas) u otros lugares, como cimas de montañas o «lugares de poder» (Stonehenge o el Cabo de Finisterre).[cita requerida]

Origen extraterrestre[editar]

Existen asimismo varias creencias que ponen a estos seres intraterrestres como seres originalmente venidos de otros mundos (extraterrestres) mucho antes de la aparición del ser humano, y que habrían escogido estos túneles subterráneos como lugares para vivir. Es por ello que hay quienes indican que también deberían ser estudiados por la ufología.

Creación de la creencia[editar]

La creencia en la Tierra hueca fue creada posiblemente por el escritor italiano F. Amadeo Giannini, quien en 1958 publicó Physical Continuity of the Universe and Worlds Beyond the Poles: a Condensation[7] (‘la continuidad física del universo y los mundos más allá de los polos: un resumen’), en que afirmaba ―sin aportar ninguna evidencia― que en febrero de 1947, el aviador estadounidense Richard E. Byrd (1888-1957) había intentado ser el primer humano en llegar al polo norte. Según Giannini, Byrd primero vio un mamut lanudo vivo cerca del polo norte, a plena luz del sol. Después ingresó con su avión unas 2300 millas a través de una entrada hacia el centro de la Tierra. Allí tuvo un encuentro con un humanoide de otro mundo, que advirtió a la humanidad que buscaran la paz y no la guerra. Según Giannini, Richard E. Byrd había escrito todo esto en un diario secreto.

Errores de concepto[editar]

Estas afirmaciones de Giannini contienen varias contradicciones:

  • En febrero de 1947, Richard Byrd no se encontraba en el polo norte, sino que estaba llevando a cabo la muy publicitada Operación Highjump en la Antártida, y por lo tanto, se encontraba en el punto más lejano posible del polo norte.
  • Otro problema es que en febrero en el Ártico es invierno y por lo tanto la luz del sol no llega al polo norte ―es noche cerrada durante seis meses, entre el el 21 de septiembre y el 21 de marzo― por lo que habría sido imposible que Byrd viera algo, como un mamut lanudo, desde el aire.
  • El monólogo del humanoide que le dio consejos a la humanidad proviene directamente de la película Lost Horizon (1937).
  • En 1996 se descubrió el diario de Richard E. Byrd, donde se demostró que su vuelo sobre el polo norte ―que sucedió el 9 de mayo de 1926 (veinte años antes de lo que calculó el italiano Giannini)― había sido un engaño, que no había recorrido los 2189 km necesarios para ir y volver desde el polo norte sino 1750 km (el 80 % del trayecto), y salió a la luz la confesión del piloto de Byrd, que afirmó que Byrd le había ordenado que fuera y viniera varias veces para no alejarse demasiado de la isla de Spitsbergen (desde donde habían despegado, y adonde retornaron pasadas 15,5 horas).

Los creyentes en la Tierra hueca afirman que The Worlds Beyond the Poles (‘los mundos más allá de los polos’) fue escrito por un grupo secreto llamado The Controllers (‘los controladores’) para desacreditar las creencias en la Tierra hueca.[8]

Evidencias científicas (contrarias)[editar]

Las creencias sobre la Tierra hueca están basadas en afirmaciones contrarias al conocimiento científico sobre la Tierra. Los estudios geológicos han podido determinar, gracias a los análisis de ondas sísmicas, que la Tierra está estructurada en capas formadas por roca fundida y otros elementos.[9]

La principal evidencia contraria a la creencia en la Tierra hueca es la existencia del campo magnético terrestre, ya que este solo puede ser producido por un Conductor eléctrico (metal) girando a grandes velocidades en el centro de la Tierra.

Además de los estudios geológicos, la teoría de la gravedad contradice dichas afirmaciones. Un objeto masivo, como cualquier planeta o estrella, tiende a agruparse gravitacionalmente, conformando cuerpos esféricos y compactos, generalmente logrando el equilibrio hidrostático, pues una esfera sólida reduce al mínimo la energía potencial gravitatoria.[10] Una corteza en forma de cáscara no podría mantener dicho equilibrio hidrostático. En todo caso, la materia no sería capaz de mantenerse estructurada venciendo a la gravedad, sin colapsarse antes.

Asimismo, la masa del planeta, del orden de varios cuatrillones de kg,[11] también evidencia que es imposible que la Tierra sea hueca, ya que, en caso contrario, la masa de la Tierra sería mucho menor, siendo lógicamente muy inferior la gravedad de lo que es realmente.

Finalmente, no hay ninguna imagen o fotografía que indique que exista algún agujero en alguno de los polos de la Tierra. Diversos satélites de órbita polar, como el climático MetOp-A, no han mostrado tal abertura.[12] [13]

Referencias[editar]

  1. Mil kilómetros abajo, de Félix Baltanás, en venta en el sitio web Amazon.
  2. Filipenses 2:10-11
  3. La palabra "Etidorhpa", creada por Lloyd, es la palabra Aphrodite (Afrodita, la diosa del amor) escrita al revés.
  4. Lloyd, John Uri (1895): Etidorhpa, or, the end of the earth: the strange history of a mysterious being and the account of a remarkable journey, texto completo en línea, en inglés. Cincinnati (Estados Unidos): The Robert Clarke Company, sexta edición, 1896.
  5. Ficha bibliográfica del libro.
  6. Shambhala es un legendario sitio tibetano, cuya idea proviene de un mito genuino (no creado por los ocultistas europeos).
  7. Giannini, F. Amadeo (1958): Physical Continuity of the Universe and Worlds Beyond the Poles: a Condensation.
    Giannini, F. Amadeo (1959): The Worlds Beyond the Poles. Nueva York: Vantage Press, 1959.
  8. En varios sitios web se aumentan las afirmaciones del libro de Giannini: le hacen afirmar que la Tierra interna no está en la oscuridad sino que tiene su propio sol, y que al final el avión de Byrd fue saludado por máquinas voladoras de un tipo que él nunca había visto antes. Le acompañaron a un lugar de aterrizaje seguro y fue saludado graciosamente por emisarios de Agartha. Después de descansar, él y su tripulación fueron llevados a conocer al rey y la reina de Agartha. Le dijeron que le habían permitido entrar en Agartha debido a su alta moral y su carácter ético. Continuaron diciendo que desde que Estados Unidos había cometido el atentado terrorista atómico sobre la población civil de Hiroshima y Nagasaki (en 1945), habían estado muy preocupados por su propia seguridad y supervivencia. Habían decidido que era el momento de hacer un mayor contacto con el mundo exterior para asegurarse que la humanidad no destruiría este planeta y a su civilización con él. A Byrd se le había permitido entrar para poder hacer contacto con alguien en quien confiaran. Para hacer corta una larga historia, cuando su visita terminó, el almirante Byrd y su tripulación fueron guiados en su avión de vuelta al mundo exterior, habiendo cambiado sus vidas para siempre.
  9. Tarbuck, E. J.; y Lutgens, F. K. (2005): Ciencias de la Tierra. Madrid: Pearson Educación, 8.ª edición, 2005. ISBN 84-205-4400-0.
  10. White, Frank M. (2008): «Pressure distribution in a fluid» (págs. 63-107), artículo en Fluid Mechanics. Nueva York: McGraw-Hill, 2008. ISBN 978-0-07-128645-9.
  11. Masa del planeta Tierra (en inglés) en el sitio web de la NASA (Estados Unidos).
  12. "MetOp-A", datos sobre el satélite en el sitio web de la Agencia Espacial Europea.
  13. Fotografías satelitales en el sitio web N2YO.