Templo de Jerusalén

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El Templo de Jerusalén según la visión del profeta Ezequiel. Perspectiva de Charles Chipiez, 1887

El Templo de Jerusalén (hebreo: בית המקדש, Beit Hamikdash) fue el santuario principal del pueblo de Israel y contenía en su interior el Arca de la Alianza, el candelabro de los siete brazos y demás utensilios empleados para llevar a cabo el culto hebraico en tiempos de la Antigüedad.[1]

Se localizaba en la explanada del monte Moria, en la ciudad de Jerusalén, donde se ubican en la actualidad la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa.

El Primer Templo fue construido por el rey Salomón para sustituir al Tabernáculo como único centro de culto para el pueblo judío. Fue saqueado por Sheshonq I en 925 a.E.C. y destruido por los babilonios durante el segundo asedio de Nabucodonosor II a Jerusalén en 587 a.E.C.

El Segundo Templo, mucho más modesto, fue completado por Zorobabel en 515 a.E.C. (durante el reinado del persa Darío I) y seguidamente consagrado. Tras las incursiones paganas de los seleúcidas, fue vuelto a consagrar por Judas Macabeo en 165 a.E.C.[2] Reconstruido y ampliado por Herodes, el Templo fue a su vez destruido por las tropas romanas al mando de Tito en el año 70 E.C., cuando el Sitio de Jerusalén, durante la revuelta de los zelotes. Su principal vestigio es el Muro de las Lamentaciones, también conocido como Kotel o Muro Occidental.[3]

La escatología hebrea establece que el Tercer Templo de Jerusalén será reconstruido con el advenimiento del mesías del judaísmo.

El Primer Templo[editar]

El Templo de Salomón (Reconstrucción computarizada, 2010).

El Primer Templo de Jerusalén fue construido por el rey Salomón alrededor del año 960 a.C. y funcionó como santuario principal de los israelitas. Estaba situado en la explanada del Monte Moria, en la ciudad de Jerusalén, donde se ubican hoy el Muro de los Lamentos, la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa.

Según la Biblia, la construcción del Templo de Salomón se realizó en el siglo X a.E.C., para sustituir el Tabernáculo que, desde el Éxodo y durante siglos, era utilizado como lugar de reunión y para rendirle culto a Dios. El Tabernáculo preservaba el Arca, que fue luego traída a Jerusalén por el rey David y depositada en el monte Moriá, sobre una plataforma de aproximadamente 40×100 metros.

El Templo propiamente dicho, según la descripción de la Biblia, era un edificio orientado sobre un eje longitudinal en dirección Este-Oeste. El edificio debió tener una longitud interior de aproximadamente 27 metros, 9 metros de ancho y una altura de también 13,5 metros (60×20×30 codos). Sus dimensiones, por tanto, eran comparables a las de una capilla, mas el culto por lo general se llevaba a cabo desde su exterior. A ambos lados de la entrada del templo fueron erigidas dos columnas, llamadas Jaquín y Boaz. Los sacerdotes y el rey entraban en el Templo a través de una gran puerta enchapada en oro, de aproximadamente 10 metros de alto y 4 de ancho. Tras esa puerta se encontraban tres recintos.

Reconstrucción de los recintos del Templo de Salomón. De derecha a izquierda: Vestíbulo (blanco), Santo (verde claro), Santo de los Santos (rosado). Encyclopaedia Biblica, 1903

Un vestíbulo era seguido por otros dos recintos. El primero de esos recintos era denominado Hejal o Santo (es decir, Lugar Santo o Santuario), que era iluminado a través de ventanas altas. La anchura y longitud de esta estancia guardaba una proporción de 1:2, lo que significa que la planta del Hejal estaba compuesta por un doble cuadrado. El forjado de piedra se encontraba cubierto por un solado de madera de cedro. Las paredes y vigas del forjado del «Hejal» estaban recubiertas por láminas de cedro libanés. La tercera cámara, denominada Dvir o Kodesh Ha-Kodashím era el lugar más sagrado del Templo de Salomón. En latín se la conoce como Sancta Sactorum y en español como "Santo de los Santos". Este último recinto se encontraba a un nivel más alto que el Hejal y sólo podía accederse a él subiendo una escalera. El Dvir tenía la forma de un cubo de aproximadamente 10×10×10 metros (20×20×20 codos). En su centro se encontraba el Arca de la Alianza (gran arcón hecho de madera de acacia, cubierta con planchas de oro y con cuatro anillas a las esquinas en las que eventualmente se ponían varas para transportarla; dentro del Arca se preservaban las Tablas de la Ley, entregadas por Dios a Moisés, y las Tablas a su vez llevaban grabados los Diez Mandamientos, sirviendo de conexión entre Dios e Israel).[4]

Fragmento de vidrio con el Templo de Salomón, siglo III. Nótense los dos pilares exentos. Encyclopaedia Biblica, 1903

El patio interior del Templo era rodeado por un muro formado por tres capas de bloques de piedra cubiertas por vigas de madera de cedro. En este patio interior podían entrar los peregrinos y las masas de fieles, pero el Dvir o Santuario del Templo sólo era accesible a los sacerdotes y el monarca de turno.

La construcción del Templo de Jerusalén fue el evento más importante del reinado de Salomón, gracias al cual su nombre se ha recordado hasta 30 siglos después de su muerte. Ya en la Biblia el Templo acapara la mayoría de los escritos donde aparece el rey Salomón. Su fama ha trascendido los tiempos y, como edificio ideal concebido por Dios, constituye hasta hoy un importante referente y fuente de inspiración en materia proyectual y arquitectónica.[5]

Tras la muerte de Salomón, el templo sufrió profanaciones debido a invasiones extranjeras y también a la introducción de deidades sirio-fenicias. Con todo, fue rededicado bajo sus condiciones originales durante los reinados de Ezequías y Josías.

Destrucción del Primer Templo[editar]

Las tropas del rey babilónico Nabucodonosor II lo destruyeron en 586 a.E.C., llevando además cautiva a una gran parte de los habitantes del Reino de Judá a Mesopotamia, cosa que dio lugar al exilio y cautiverio de los hebreos en Babilonia.[6]

Del Templo de Salomón solo sobrevivió un pequeño objeto de gran valor simbólico, tratáse de una granada de marfil del tamaño de un pulgar, sumamente estilizada y con una inscripciónes en caracteres paleohebreos: iconográficamente, las granadas (rimonim en hebreo) se presentan en las culturas de la Antigüedad como símbolos de fertilidad y esperanza,[7] estando ellas ya presentes en Jaquín y Boaz, las dos columnas exentas emplazadas delante del Templo de Salomón;[8] la inscripción incisa en la granada de marfil por otra parte indica claramente que se trata de un objeto "[Perteneciente] al Templo of [Yahvé]h, consagrado a los sacerdotes".[9]

El Segundo Templo[editar]

Plano general del Templo de Jerusalén

Reconstrucción de Zorobabel[editar]

Luego del retorno del cautiverio y con el liderazgo de Zorobabel se hicieron los arreglos necesarios para reorganizar el desolado Reino de Judá y reconstruir su Templo, desaparecido para ese entonces hacía ya siete décadas. El grupo recién llegado constaba de 42.360 personas judías, incluyendo niños, junto a sus 7.337 sirvientes y 200 músicos (Esdras 2:65). Había completado el largo y lúgubre retorno a casa desde las riberas del Éufrates hasta Jerusalén. Dicha gente estaba animada por un fuerte impulso religioso y una de sus primeras preocupaciones fue restaurar su antigua casa de adoración, reconstruyendo el Templo y restituyendo sus rituales.

Junto con la invitación de Zorobabel, el gobernador mostró un noble gesto al contribuir con 1.000 dáricos de oro y otros tantos regalos. La gente aportó además su parte al tesoro sagrado y lo hizo con gran entusiasmo (Esdras 2). Primero se levantó y dedicó el altar de Dios en el punto exacto donde se encontraba su predecesor. Luego se limpiaron los escombros carbonizados que se hallaban en lo que había sido el sitio de Primer Templo. Finalmente, en el segundo mes del segundo año (535 a.E.C.), y ante la emoción y el júbilo del público allí congregado (Libro de los Salmos 116-118), se pusieron los cimientos del Segundo Templo. Este acto tuvo importancia para el pueblo hebreo, dando además lugar a no pocos recuerdos (Zacarías 4:10).

De la oferta samaritana a la culminación de los trabajos[editar]

Los samaritanos hicieron una propuesta de colaboración en los trabajos. Mas Zorobabel junto con el consejo de ancianos declinaron a la oferta ya que entendían que Judea debía construir el Templo sin ayuda externa. Como consecuencia de ello, informes malintencionados fueron difundidos acerca de los judíos; de acuerdo con Esdras 4:5, los samaritanos buscaban frustrar el propósito de construir el Templo y enviaron mensajeros a Ecbatana y Susa, lo que ocasionó que los trabajos de reconstrucción fueran retardados y eventualmente suspendidos.

Siete años después de este episodio, Ciro el Grande, quien había permitido y ordenado la reconstrucción del Templo, murió y fue sucedido por su hijo Cambises. Luego Esmerdis ocupó el trono por cerca de siete u ocho meses. Por último ascendió Darío I (521 a.E.C.) y, en el segundo año de su reinado, se retomaron los trabajos de reconstrucción del Templo y hasta su finalización. Ello se desarrolló a partir del estímulo, los consejos y las premoniciones de los profetas Hageo y Zacarías. En la primavera de 516 a.E.C., veinte años después del retorno desde el cautiverio en Mesopotamia, el Templo estaba listo para su consagración. Según el (Libro de Esdras (6:15), el Templo fue terminado por completo el tercer día del mes de Adar, en el sexto año del reinado de Darío I.

Renovación de Herodes[editar]

Maqueta del Segundo Templo de Jerusalén en el siglo I E.C.
Piedra del Segundo Templo de Jerusalén con inscripción en hebreo: "Hacia el lugar donde suenan las trompetas."
El candelabro de los siete brazos figura entre los expolios del Templo de Jerusalén. Relieve del Arco de Tito, Roma.
El Kotel es uno de los pocos vestigios arquitectónicos del Templo de Jerusalén. Los grandes bloques visibles en esta fotografía se remontan a la Antigüedad.[10]
Muro de las Lamentaciones, parte del muro de contención de la explanada del Templo venerado debido a su relación con la presencia divina (Shejiná).

Alrededor del 19 a.E.C., el rey Herodes el Grande comenzó una masiva renovación y expansión del Templo. Éste fue prácticamente demolido y se construyó uno nuevo en su lugar. La nueva estructura es referida algunas veces como el Templo de Herodes, pero generalmente se lo siguió llamando Segundo Templo. Los rituales de sacrificios fueron retomados en él. La superficie ocupada por el nuevo edificio ocupaba una explanada de 500 metros de largo por 300 metros de ancho.

El 25 de septiembre de 2007, el arqueólogo Yuval Baruch, junto con la Autoridad de Antigüedades de Israel, anunciaron el descubrimiento de una de las canteras que proporcionaron a Herodes las piedras para el Templo. En dicha cantera fueron encontradas monedas, piezas de alfarería y postes de hierro, los que son datados hacia 19 a.E.C.. Otro arqueólogo, Ehud Nesher, confirmó que los contornos largos de las rocas evidencian que se trató de un proyecto público masivo en el que probablemente trabajaron cientos de esclavos.

Características del Segundo Templo[editar]

En el Segundo Templo no estaban el Arca de la Alianza, ni su contenido que comprendía las Tablas de la Ley y la medida de maná, los Urim y el Thumim, la serpiente de bronce (destruida por Josías ya en el Primer Templo) y la vara de Aarón. Estos objetos sagrados desaparecieron después de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor.

Al igual que en el Tabernáculo, el Kodesh Hakodashim (Santo de los Santos) estaba separado por cortinas, había una sola Menorá en el Hejal (Santo), además de una mesa para los panes de la preposición y un altar de los inciensos; se conservaban también vasijas de oro que pertenecieron al Templo de Salomón y, aunque habían sido llevada a Babilonia, las mismas fueron luego devueltas al Templo de Jerusalén por Ciro.

El Segundo Templo se diferenciaba de su predecesor porque presentaba árboles en su patio y poseía además un área reservada para los gentiles.

Destrucción del Segundo Templo[editar]

En el 66 E.C., la población judía se rebeló en contra del Imperio romano. Cuatro años después, el 70 E.C., las legiones romanas bajo las órdenes de Tito reconquistaron y luego destruyeron la mayor parte de Jerusalén y el Segundo Templo. El arco de Tito, levantado en Roma para conmemorar la victoria de Tito en Judea representa los soldados romanos llevándose la Menorah del Templo. Jerusalén fue arrasada por el Emperador Adriano nuevamente en 135 E.C.

La tradición cristiana y el Templo[editar]

El Templo de Jerusalén es, según una tradición cristiana, la expresión preparatoria para el nuevo Templo: Cristo. Ella sostiene que en tanto que morada de Dios entre los hombres, el Templo jerosolimitano prefigura la morada definitiva que se encarna en la figura del Redentor. La base de esta noción tiene su principal referente en el Evangelio: "el verbo se hizo carne, y puso su morada entre nosotros" (Benedicto XVI, Ángelus, 10 de diciembre de 2006).[11]

A ello se le suma la profecía de Jesús sobre la destrucción del Templo ante sus discípulos, admirados ante la belleza del Templo de Herodes:

Cuando salió Jesús del Templo, y se iba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del Templo. Mas respondiendo Él les dijo: ¿Veis todo esto? En verdad os digo: no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.

Mateo 24:1-2.[12]

Es cierto que en el año 70 el Templo fue destruido por los romanos bajo las órdenes de Tito. Sin embargo, el Kotel, que también formaba parte del Templo, de hecho ha quedado en pie y, con sus no pocas piedras sobre piedras sigue desde entonces siendo un "monumento símbolo" y el sitio de referencia más sagrado para el judaísmo.[13]

La tradición islámica y el Templo[editar]

Aunque no sea una mezquita en el sentido estricto del término,[14] el Domo de la Roca es indudablemente un lugar de veneración para los musulmanes. El edificio islámico alberga la así llamada "Roca Fundacional",[15] cuya significación es de suma importancia tanto para el credo hebreo como musulmán.

La así llamada "Roca Fundacional" (hebreo: אבן השתייה, Even Hashetiá; árabe: صخرة, Sajrah), preservada en el interior del Domo de la Roca.

La Roca Fundacional es reverenciada por numerosos monoteístas como el lugar donde Abraham iba a sacrificar a su hijo;[16] sobre dicha formación pétrea se ubicaba el recinto más sagrado del Templo de Salomón; y en ese mismo sitio, siglos después de la destruccción del Templo y según sostiene la tradición islámica, el profeta Mahoma ascendió a los cielos, siendo portado por buraq, caballo alado con cabeza humana que allí lo condujo en una "travesía nocturna".[17]

Presenta asímismo la Roca Fundacional una importante impronta que, según la tradición islámica, fue hecha por Buraq al ascender a los cielos o, según otra versión islámica, el arcángel Gabriel grabó en la Roca la mencionada impronta. Un hueco bajo la roca, sostiene la tradición musulmana, es reminiscente del turbante de Mahoma, quien, al levantarse, reincorporándose después de haber orado, se habría golpeado la cabeza con la piedra de no haberse ésta reblandecido instáneamente.

Considerado también santo por los hebreos,[18] el lugar en cuestión es no menos venerado por los musulmanes, quienes construyeron el Domo de la Roca para preservar dicho sitio y lo que el mismo involucra, dado que es sumamente significativo desde un punto de vista monoteísta.[19]

Debido a su valor histórico y simbólico, la Cúpula de la Roca figura como una imagen constante y dominante en numerosas representaciones de la cultura islámica.[20]

Para los musulmanes incluso las gradas del Domo de la Roca poseen un valor simbólico importante. Ocho gradas que mueren bajo unas arcadas conducen desde cuatro lados hacia lo alto de la Cúpula de la Roca; los musulmanes llaman a estas arcadas "mavazin", las balanzas. Según una leyenda islámica, el día del Juicio Final se tenderá una cerda de caballo desde las "balanzas" al Monte de los Olivos y todos los resucitados deberán pasar por sobre ella: quien haya cometido injusticias caerá a la perdición eterna.

El Templo de Jerusalén en el imaginario colectivo[editar]

Imágenes organizadas en secuencia lógica de los hechos bíblicos que representan (y no según cuándo fueron realizadas).

Planes de reconstrucción en el siglo XXI[editar]

Según la teología judía, con el advenimiento del Mesías, el Templo de Jerusalén será restaurado. De llegar eso a tener lugar, se tratará del Tercer Templo de Jerusalén.[24] Para tal propósito en Israel se han delineado planos detallados e incluso elaborado una gran menorá.

Referencias[editar]

  1. Gabrielle Sed-Rajna, L'abecedaire du Judaïsme, Flammarion: París, 2000, p. 116. La ilustración que figura sobre la derecha muestra la indumentaria de los sacerdotes y los diversos utensilios propios del Templo de Jerusalén.
    Indumentaria sacerdotal, Menorá (candelabro de siete brazos), Arca de la Alianza y demás utensilios del Templo de Jerusalén.
  2. Episodio que es recordado en la fiesta judía de Janucá.
  3. Simón Dubnow, Manual de la historia judía, Buenos Aires: Sigal, 1977, pp. 288-295: "La destrucción de Jerusalén".
  4. Según la descripción de la Biblia, el poder de Dios a través del Arca ya se había acreditado cuando se derrumbaron las murallas de Jericó al pasar los judíos ante ellas con el Arca.
  5. Ejemplos de ello son Santa Sofía de Constantinopla y el Monasterio de El Escorial. Y a ellos también debe agregárseles el proyecto del arquitecto Louis I. Kahn para la Sinagoga Hurva en Jerusalén, realizado entre 1967 y 1974. Numerosos son los puntos de vista teóricos en torno al Templo de Salomón y existe además un importante número de reconstrucciones e incluso intentos diversos por volver a materializarlo a lo largo de la historia. Para mayores detalles, véase Reconstrucciones del Templo de Salomón
  6. Simón Dubnow, Manual de la Historia Judía, Buenos Aires: Sigal, 1977, capítulo XIII: "La Cautividad en Babilonia"; Gabrielle Sed-Rajna, L'abecedaire du Judaïsme, Flammarion: París, 2000, p. 116.
  7. Udo Becker, The Continuum Encyclopedia of Symbols, Londres y Nueva York: 1994, pp. 239-40; Don D. Srail, "Ivory Pomegranate", 19 de enero de 1997 (accedido 2 de julio de 2014).
  8. 1 Reyes 7:21 (adornaban además en las vestiduras del Sumo Sacerdote de Israel, Éxodo 28: 33-34); Benedict S. Isserlin, "Israelite Art during the Period of the Monarchy", en Jewish Art, ed. Cecil Roth, Tel Aviv: Massada Press, 1961, col. 83; W. Emery Barnes, "Jachin and Boaz", Journal of Theological Studies V, 1904, pp. 447–451.
  9. El objeto en cuestión generó acalorados debates arqueológicos en Israel acerca de su autenticidad, mas luego de innumerables estudios e investigaciones, pruebas de laboratorio, análisis paleográficos y hasta un caso en la Corte de de Jerusalén, el conceso de los expertos basado en evidencia hoy contundente e irrefutable ha demostrado la autenticidad de la pieza que otrora coronaba el cetro de uno de los sacerdotes del Templo. André Lemaire, "Une inscription paleo-hebraique sur grenade en ivoire," Revue Biblique, Vol. 88, pp. 236-239; "Probable Head of Priestly Scepter from Solomon's Temple Surfaces in Jerusalem," Biblical Archaeology Review, enero-febrero 1984; Yitzhak Roman, "Text on a Pomegranate", Caso no. 482/04, District Court, Jerusalem: Expert's Opinion, The Institute for Technology and Forensic Consulting Ltd., 10 de diciembre de 2008; "Leading Israeli Scientist Declares Pomegranate Inscription Authentic", Biblical Archaeology Review, 16 de diciembre de 2008 (repr. Anchor Stone International, 23 de abril de 2009); "The Ivory Pomegranate: Artifact from Solomon’s Temple", Biblical Archaeology, 19 de marzo de 2012. La esencia del contenido de las fuentes enumeradas ha sido resumida en Documenta: Ivory Pomegranate. La granada de marfil se halla preservada en el Museo de Israel, en Jerusalén.
  10. Fotografía tomada in situ en agosto de 2011.
  11. Ángelus 2006. El pontífice se refiere a Juan 1:14, cuyo texto es "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad." La versión española es consonante con el contenido bíblico del Evangelio en latín (Verbum caro factum est et habitavit in nobis) e incluso con el Evangelio en hebreo (הדבר נהיה בשר ושכן בתוכינו). Respecto al empleo del término "morada", éste tiene su referente en un texto profético que figura lo que los cristianos denominan Antiguo Testamento y los judíos llaman Torá: « Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. » (Ezequiel 37:27). La exégesis cristiana ve en las palabras de Ezequías una prefiguración de aquellas de Juan el Evangelista.
  12. Mateo 24:1-2
  13. Al Kotel o Muro de las Lamentaciones se lo conoce también como "Muro Occidental del Templo de Jerusalén"; el mismo es para el judaísmo "un monumento símbolo" de importancia cardinal hasta el advenimiento del Mesías judío, que según la mencionada religión, en su momento lo reconstruirá, dando lugar al Tercer Templo de Jerusalén (Gabrielle Sed-Rajna, L'abecedaire du Judaïsme, Flammarion: París, 2000, pp. 108-109: "Temple de Jérusalem: Un monument symbole").
  14. A diferencia de la Mezquita de Al-Aqsa, el Domo de la Roca nunca sirvió como mezquita, por lo que también es inapropiada la denominación "Mezquita de Omar".
  15. Árabe: صخرة (Sajrah); hebreo: אבן השתייה (Even Hashetiá). Otras traducciones alternativas de Roca Fundacional son "Roca de la Fundación", "Piedra Fundacional", e incluso "Piedra de la Fundación"; el hábito y la usanza de la expresión "Domo de la Roca" justifican el empleo de Roca Fundacional, ya que la relacionan con el edificio construido para preservarla. El uso de "roca" en vez de "piedra" potencialmente la relaciona con las palabras de Jesús respecto a Pedro, "Tú eres la roca sobre la cual edificaré mi iglesia" (lo que a su vez presenta conexión con varias preexistencias bíblicas y arqueológicas que relacionan al recinto más sagrado del Templo de Jerusalén con la Roca Fundacional). La elección de "Fundación" en vez de "la Fundación" tiene su razón de ser en el simple hecho de que piedras o rocas fundacionales han habido inumerables a lo largo de la historia, y ello incluye además a la mismísima Roca Fundacional, a la que se escribe aquí con máyusculas, para tratarla como un caso particular y diferenciarla así de todas las demás. Wikipedia en su versión inglesa poseee una entrada dedicada a la Roca Fundacional
  16. Según las tradiciones judía y cristiana, Isaac; según los musulmanes, Ismael.
  17. Corán, Sura 17: Isra y Mi'raj.
  18. Testimonio de ello es, por ejemplo, la insignia hebrea con bendiciones de Marco Antonio Giustiniani, que incluye una imagen del Templo de Jerusalén representado tomando en cuenta al Domo de la Roca, Venecia, 1545–52:
  19. Debido a que el Domo de la Roca se encuentra en lo que en la Antigüedad era el área del Templo, los judíos ortodoxos se abstienen de visitar este sector. A ello se le suma la tradición judía que sostiene que sobre la Roca Fundacional se hallaba precisamente el recinto más sagrado del Templo de Salomón, donde según los textos bíblicos residía Yaveh, es decir, dicho lugar se relaciona directamente con lo que los hebreos denominan "Shejiná" (presencia divina).
  20. Sarah Kochav, Grandes civilizaciones del pasado: Israel, Barcelona: Folio, 2005, p. 148: "El Monte del Templo".
  21. Museo de Israel, Jerusalén, entrada 201636.
  22. Grabado anónimo (Jewish Encyclopedia: Temple).
  23. Grabado pintado a mano, 52 x 74,9 cm., proveniente de Jervsalem et suburbia eius, Colonia (Alemania), 1584 (Colección Kyram).
  24. Mientras que el Primer Templo fue edificado por Salomón (960 a.E.C.), al Segundo lo reconstruyeron Zorobabel (553 a.E.C.) y Herodes (19 a.E.C).

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Barnes, W. Emery, "Jachin and Boaz", Journal of Theological Studies, vol. V, 1901, pp. 447–451 (accedido 9 de junio de 2011).
  • Comay, Joan. The Diaspora Story: The Epic of the Jewish People among the Nations (1981), Tel Aviv y Bnei-Brak: Steimatzky, repr. 1994.
  • Dubnow, Simón. Manual de la historia judía, Buenos Aires: Sigal, 1977.
  • Kochav, Sarah. Grandes civilizaciones del pasado: Israel, Barcelona: Folio, 2005.
  • Kovadloff, Santiago. La extinción de la diáspora judía, Buenos Aires: Emecé, 2013.
  • Sand, Shlomo. La invención del pueblo judío (Comment le peuple juif fut inventé?, 2011); trad. portuguesa de Eveline Bouteiller como A invenção do povo judeu: da Biblia ao sionismo, San Pablo: Saraiva-Benvirá, 2012.
  • Sed-Rajna, Gabrielle. L'abecedaire du Judaïsme, Flammarion: París, 2000.

Enlaces externos[editar]




Coordenadas: 31°46′40″N 35°14′08″E / 31.77765, 35.23547