Talos

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El gigante Talos representado como un joven desnudo y alado, armado con una piedra. Didracma de plata de Festos, Creta (c. 300/280–270 a. C.), anverso.

En la mitología griega Talos, Talon o Talo (en griego antiguo Τάλως Tálos) era un gigante de bronce que protegía a la Creta minoica de posibles invasores.

Existen varias versiones sobre su genealogía: a veces era considerado hijo de Cres, personificación de Creta y padre de Hefesto (lo que contradice la versión dominante), otras era un autómata forjado por el propio Hefesto con la ayuda de los cíclopes, y también a veces era el último de una malvada raza de gigantes de bronce. En algunas versiones del mito, Talos es forjado por el inventor Dédalo.

En cualquier caso, se le presentaba como el infatigable guardián de Creta (dado por Zeus a Europa o por Hefesto al rey Minos), encargado de dar tres vueltas cada día a la isla, impidiendo entrar en ella a los extranjeros y salir a los habitantes que no tenían el permiso del rey. Se decía que cuando Talos sorprendía a algún extranjero, se metía en el fuego hasta calentarse al rojo vivo y abrazaba entonces a sus víctimas hasta calcinarlas.

El invulnerable cuerpo de bronce de Talos era irrigado por una única vena diminuta que lo recorría desde el cuello al tobillo, donde estaba rematada por un clavo que le impedía desangrarse, siendo su único punto débil.[1] Cuando Jasón y los argonautas llegaron a Creta tras obtener el vellocino de oro, Talos les impidió desembarcar del Argo arrojándoles grandes rocas a la bahía.

“…Pero el broncíneo Talos, desgajando peñascos del recio acantilado, les impedía amarrar sus cables a tierra. Él, entre los semidioses había quedado de la estirpe de los hombres que nacieron de los fresnos; el Crónida se lo donó a Europa para que fuese guardián de su isla, y él por tres veces daba a Creta la vuelta con sus broncíneos pies. Pero si bien…estaba formado de bronce y sin fractura posible, por debajo del tendón, en el tobillo, tenía una vena llena de sangre, y la membrana sutil que la encerraba era su límite entre la vida y la muerte….”

Apolonio de Rodas, Las Argonáuticas, Canto IV. 1630

Según Apolodoro,[2] la hechicera Medea volvió loco a Talos con sus pócimas, haciéndole creer que podía hacerle inmortal quitándole el clavo de su tobillo, o bien que Peante, padre de Filoctetes, atravesó la vena con una de sus flechas. En las Argonáuticas,[3] Medea le hipnotizaba desde el Argo, volviéndole loco y haciendo que se arrancase el clavo. En cualquier caso, al quitar el clavo de su tobillo se derramaba el icor de Talos, desangrándose y muriendo (compárese con la historia del talón de Aquiles). Tras su muerte, el Argo pudo arribar sin peligro.

En dialecto cretense, talôs (Talos) era el equivalente griego de hêlios (Helios), el sol: el léxico de Hesiquio de Alejandría señala simplemente que "Talos es el sol". En Creta, Zeus era adorado como Zeus Tallaios, (Zeus Solar), que absorbe el dios anterior como un epíteto en el orden familiar. El dios fue identificado con el Tallaia, una estribación del monte Ida (Creta).

Interpretación[editar]

Una interpretación política del mito cuenta que Talos es la flota minoica pertrechada con armas metálicas. Cuando los griegos del Argo le derrotan, el poder de Creta se desvanece.

E. Pottier, que no cuestiona la personalidad política de Minos, considera probable a la vista de la historia de Falaris que en Creta (donde pudo haber existido un culto al toro por parte de los del doble hacha) se torturaba a las víctimas encerrándolas en la panza de un toro de bronce al rojo vivo. Éste sería también el origen del mito del Minotauro.

Robert Graves sugiere que este mito está basado en una mala interpretación de una representación de Atenea demostrando el proceso de cera perdida para fundir bronce, que Dédalo llevó a Cerdeña.

Véase también[editar]

Notas[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]