Superhéroe

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Un superhéroe es un personaje de ficción cuyas características superan las del héroe clásico, generalmente con poderes sobrehumanos aunque no necesariamente, y entroncado con la ciencia ficción. Generados a finales de los años 1930 en la industria del comic book estadounidense, que contribuyeron a levantar,[1] han gozado de multitud de adaptaciones a otros medios, especialmente el cine. Legalmente, sólo los personajes pertenecientes a DC Comics y a Marvel Comics pueden hacerse llamar «superhéroes», ya que es una marca registrada en Estados Unidos. Los superhéroes forman parte de la cultura estadounidense y la cultura pop.

Portada de Whiz Comics #2, con el Capitán Marvel en acción.

Características[editar]

Imagen del cómic Captain Future (Capitán Futuro)

Como género puede considerarse el trasunto moderno de "varios estilos ancestralmente populares: los relatos mitológicos, los cuentos guerreros y las sagas familiares"[1] con la diferencia de que el elemento religioso ha sido sustituido por la ciencia ficción.

Otras características típicas de los superhéroes son:

  • Un origen o momento en el que se convierte en superhéroe, ya sea por ser el momento en que obtuvo sus capacidades especiales o el momento del trauma que le obligó a ello. Los más frecuentes son:
  • Una o varias capacidades especiales:
    • Superpoderes: capacidades superiores a las de los humanos corrientes, como lanzar rayos energéticos, volar, fuerza sobrehumana, invulnerabilidad, telepatía, telequinesis, etc.
    • Tecnología muy por delante de su época, como Iron Man.
    • Poderes místicos, como el Doctor Extraño, Zatanna o el Doctor Fate. Por lo general no aparecen como poderes "propios" del personaje, sino como técnicas ocultas de invocación de poderes o entidades sobrenaturales que podrían ser aprendidas y dominadas por cualquiera que también las estudiase.
    • Conocimientos de artes marciales, científicos, o de otro tipo, como Puño de Hierro.
    • Habilidades atléticas, como el Capitán América o Flecha Verde.
    • Gran inteligencia, como Mr. Fantástico y Batman.
  • Su lucha desinteresada en defensa del inocente, ya sea combatiendo el crimen, catástrofes, invasiones extraterrestres, o cualquier otra amenaza, con frecuencia al margen de la ley. Se puede hablar así de su estructura de valores morales: generosidad, sacrificio, autocontrol, piedad, etc. que convierten a los superhéroes en verdaderos "santos" modernos ("salvadores del mundo" dentro de la más auténtica tradición cristiana), en un mundo que carece de fe en los antiguos. En cualquier caso, no modifican de forma importante la vida en la Tierra, dedicándose a asuntos de poca trascendencia (no acaban con la guerra ni el hambre, por ejemplo). También puede relacionarse con el triunfo del individualismo, atemperado con la idea de servicio a la comunidad y el trabajo en equipo.
  • Su perfección anatómica, suele seguir cánones cercanos a los grecolatinos (aunque puedan seguir otras estéticas, como la del manga).
  • Una identidad secreta (doble identidad o álter ego), una de "civil", aparentando ser una persona corriente, y otra bajo la que actúa como superhéroe, como Clark Kent (Superman) o Peter Parker (Spider-Man), aunque hay excepciones como Los cuatro fantásticos.
  • Un uniforme, generalmente muy ajustado (para llevarlo bajo la ropa civil) y de colores llamativos, que suele ocultar su identidad secreta, a la vez que le identifica como superhéroe. Para algunos teóricos, este "traje ajustado que parece una exhibición de ropa interior" es el verdadero rasgo que los distingue de otros personajes con poderes sobrehumanos, como Doc Savage o La Sombra.[2]
  • Una galería de villanos, personajes con características similares a las de los superhéroes excepto en las referidas a su motivación y sus métodos, por lo general opuestos a los del mismo. Las historias sobre superhéroes casi siempre involucran en algún grado un conflicto del héroe con un villano o grupo de villanos: el Duende Verde (de Spider-Man), el Joker (de Batman), el Mandarín (de Iron Man), Lex Luthor (de Superman) o Red Skull (del Capitán América).

Historia[editar]

Superhéroe The Flame creado por Will Eisner.

La historia del género puede ser dividida en las siguientes "eras" o "edades":

Edad Dorada (1938-45)[editar]

Desde finales de los años 20, el concepto se estaba incubando en las series de aventuras de grafismo realista y las pulp magazines. Lee Falk sería el guionista de El Fantasma en 1936, que puede considerarse un precursor estético del género, cuando no su pionero.[2] Tradicionalmente se considera, sin embargo, que el primer superhéroe de la historia fue Superman, aparecido en 1938, cuyo éxito fue enorme y generó un sinfín de imitaciones que sostuvieron la industria del comic book durante años. Nacen entonces personajes como "Namor" en abril de 1939 y "Batman" en mayo de 1939, y al año siguiente la "Antorcha Humana", "Flash" o "Linterna Verde". Como señala Oscar Masotta, "no es casual que el período que va desde el "crash" (sic) de 1930, pasando por los años sangrientos de la revolución española, hasta el comienzo de la segunda guerra mundial, coincida con la aparición de Superman, Batman, Capitán Marvel".[3]

Éstos tenían esquemas narrativos muy parecidos a los de las últimas tiras de aventuras: Historia entre la realidad y la ficción, en forma de serie continua, basada en un protagonista carismático con doble identidad, máscara/disfraz o complementos. Bien visto, lo único que añadieron algunos superhéroes fueron los superpoderes, pero desde el punto de vista industrial acabarían revolucionando el mercado.

Igual que las historietas japonesas coetáneas, pronto se dejarán imbuir del espíritu bélico de la Segunda Guerra Mundial, presentando en muchas ocasiones nombres o uniformes relacionados con sus símbolos nacionales y enfrentándose a los enemigos del país. Es el caso de The Shield de MLJ Magazines y Uncle Sam de Quality Comics,[4] que surgieron en 1940, y la Mujer Maravilla de William Moulton Marston y el Capitán América de Joe Simon y Jack Kirby, ambos de 1941. Gracias al marco histórico en el que nacieron lograron un gran éxito comercial, pero al finalizar la guerra fueron cayendo en el olvido. Muy diferente es el renovador The Spirit (1940) de Will Eisner.

En Italia, Vincenzo Baggioli y Carlo Cossio crean en 1938 a Dick Fulmine, un superhéroe autóctono, aunque carecía de poderes.

Edad Atómica u Oscura (1945-56)[editar]

Superhéroe de un comic-book de 1945.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el éxito de las historietas de superhéroes empezó a disminuir, siendo sustituidas por todo tipo de géneros (como la serie negra, historietas infantiles, románticas, de monstruos, westerns, etc). Por si esto fuera poco, el psiquiatra Fredric Wertham (en su obra La seducción del inocente) afirmaba a finales de los años 50 que los superhéroes creaban una distorsión de la realidad. Citaba, entre otros ejemplos, que el hecho de que Superman pudiera volar generaba falsas esperanzas, que Batman y Robin tenían una relación pedófila y que la Mujer Maravilla no podía estar como igual en un grupo de hombres como la Liga de la Justicia. Además afirmaba que todos estos ejemplos eran una mezcla volátil que daba como resultado conductas agresivas así como el desencadenamiento de la violencia juvenil.

Edad de Plata (1956-1970)[editar]

Todo eso cambió en 1961, cuando siguiendo la estela de la Liga de la Justicia de DC, la editorial Marvel Comics decidió crear su propio grupo de superhéroes y se lo encargó al editor y guionista Stan Lee, que trabajó con varios dibujantes.

El primer número de Los 4 Fantásticos, obra de Lee y del dibujante Jack Kirby, apareció en noviembre de 1961, y la humanidad de los personajes, sumada a la combinación de elementos de otros géneros mucho más comerciales de la época, catapultó a la serie en las listas de ventas. Azuzados por este éxito, Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko se lanzaron a la creación de una gran cantidad de personajes: "Hulk", "Thor", "Spider-Man", "Daredevil" o "X-Men", todos ellos superhéroes con problemas de diferente índole (problemas de salud, de aceptación social, económicos, etc.).

Uno de los méritos de Stan Lee es la humanización de los personajes, así como el hecho de convertir en héroes a personas con problemas. Spiderman es un joven del que abusan sus compañeros de clase, en parte porque es empollón. Dare Devil es ciego, Thor, cuando es humano, es cojo, Iron Man es un enfermo del corazón... Los X-Men en sus orígenes está formada por jóvenes marginados. En cierta medida, este universo de superhéroes es un reflejo de los cambios profundos que comenzaba a vivir EEUU con las luchas por los derechos civiles".[5]

Las relaciones de tipo humano entre los superhéroes pasaron a ser más importantes, pudiendo haber enfrentamientos, o por lo menos retos, entre los buenos, como sucede entre la Antorcha humana y Spider-man. También hay que destacar que estos superhéroes procuran no matar cuando actúan y que sus motivaciones son principios de justicia abstractos, no venganzas personales.

En otras editoriales estadounidenses aparecieron Mr. A y The Question (1967). En Reino Unido había emergido Zarpa de Acero cinco años antes. Finalmente, en la España de Franco se prohibieron en 1964 estas series estadounidenses "porque los poderes de estos personajes les acercaban más a dioses que a héroes."[6]

Edad de Bronce (1970-85)[editar]

Las historietas de superhéroes no sólo presentaban las angustias personales de sus protagonistas, sino que empezaron a reflejar los asuntos de candente actualidad. Es el caso de la reunión de Linterna Verde y Flecha Verde que Dennis O'Neil y Neal Adams realizaron en 1970. Jack Kirby, en cambio, opta por todo lo contrario, y crea las series de "El Cuarto Mundo".

Edad Moderna (1986-)[editar]

La revista británica "2000 AD" (1977) será el caldo de cultivo de toda una hornada de nuevos autores británicos que a partir de 1982, vendrían a revitalizar el comic-book de superhéroes estadounidense con obras como "Watchmen" (1986), de Alan Moore/Dave Gibbons, junto a nativos como Frank Miller. La primera mostraba un futuro más negro y realista de la forma en como interactuarían los ciudadanos normales con respecto a las consecuencias de las acciones de los héroes que se suponía debían protegerlos. Destacando la humanidad en ellos como imperfecciones y problemas sociales de sus alter ego, lo que permitía verlos como personas con dificultades normales. Trabajos como The Dark Knight Returns, de Frank Miller, en el caso de Batman, denotaron un ambiente más adulto para la historieta de superhéroes. También hay que destacar eventos como Crisis en Tierras Infinitas, que fueron la antesala a un proceso evolutivo dentro de la historieta de superhéroes.

Los artistas que fundaron Image Comics en 1992 crearon nuevas series como Spawn o The Maxx.

Actualmente, el género se ha revitalizado, apareciendo nuevos autores (Mark Millar, Brian Bendis, Michael Straczynski) y recuperando a otros (Chris Claremont, Kurt Busiek, Alan Davis). Así, los superhéroes constituyen la mayor parte de la industria del Cómic en los Estados Unidos.

Además, los superhéroes han sido objeto de innumerables adaptaciones cinematográficas y televisivas, facilitadas últimamente por la mejora de los efectos especiales debida a la tecnología digital. Podemos destacar películas clásicas como "Superman" (1978), de Richard Donner, "Batman" (1989) y "Batman Returns" (1992), ambas de Tim Burton. El éxito de películas como Blade (1998), X-Men o Spiderman (2002) han motivado la aparición de una multitud de proyectos cinematográficos y televisivos protagonizados por superhéroes tan dispares como Daredevil, Catwoman, Hellboy o Hulk.

Parodias de superhéroes[editar]

En 1940 ya existían parodias del género como Super Ratón (un personaje de cómic llamado Super Mouse, y un personaje de dibujos animados llamado Mighty Mouse).

Al irse estableciéndose los estereotipos de superhéroes, creadores de muchos campos tomaron elementos de este subgénero y lo combinaron con su propia obra. Por ejemplo, en 1969, la editorial Mondadori, responsable de las historietas de personajes Disney, dotó al pato Donald de otra identidad como Paperinik (en español Patomas o Superpato), influido por superhéroes como Batman y por otros personajes de ficción. Patomas actuaba a veces como un superhéroe y otras como un supervillano. Goofy también ha sido dotado de una identidad como superhéroe (Supergoofy o Supertribi), adquiriendo superpoderes semejantes a los de Superman o Marvelman al comer un tipo especial de cacahuetes.

En España, Antonio Ayné creó "El conejito atómico" en 1953 para la revista infantil "Yumbo" y seis años más tarde, el Pumby de José Sanchis se transformaba en el superhéroe de Villa Rabitos en su propia revista, "Super Pumby". En este caso, los poderes aparecían gracias al consumo de zumo de naranja (Sanchis es valenciano). Podríamos decir que más tarde o más temprano, muchos personajes han pagado su tributo a este subgénero del cómic, adquiriendo por un tiempo superpoderes (como en el cómic de Mortadelo y Filemón Los superpoderes). Es posible afirmar siguiendo la misma línea de razonamiento que tal conversión (aunque sea momentánea) es el resultado de la maduración de un personaje: el autor prueba con ese escenario como uno más.

En 1966 aparece la serie televisiva Batman (serie de televisión), la cual era al mismo tiempo una serie de entretenimiento y una parodia (en estilo del teatro del absurdo) al género superheroico. Tras el éxito de esta serie (un éxito conocido como la batmanía) se masificaron definitivamente las parodias en distintos segmentos mediáticos.

Un ejemplo a nivel de esta sucesión de parodias superheroicas, en animación fue la serie Batfink de fines de los años '60, y una de las más famosas con actores fue la realizada a principios de la década de los 70 por el mexicano Roberto Gómez Bolaños Chespirito, llamada El Chapulín Colorado; héroe torpe, cobarde y jactancioso cuya mayor característica era su gran corazón y bondad. En la misma serie mexicana también destacó un personaje secundario llamado "SuperSam" interpretado por el actor Ramón Valdés y que parodiaba a un héroe basado en el ideal de vida estadounidense.

Las mismas editoriales que han desarrollado el cómic de superhéroes también se han dado cuenta de los aspectos absurdos y tópicos que se repiten, y han publicado cómics que ridiculizan las convenciones del género. Por ejemplo, Marvel editó What the...?, serie que presentaba en cada número varias historietas paródicas cortas creadas por los mismos autores que creaban los cómics serios de superhéroes. Sergio Aragonés ha realizado trabajos de este tipo tanto para Marvel como para DC.

En 1973, el dibujante Jan creó a Superlópez, que en esencia es una parodia de Superman, para la Editorial Bruguera, que lo incluía en su línea de historietas cómicas. Superlópez es el superhéroe español más leído, y ya se han publicado más de 40 álbumes. En los noventa, Jan creó a Superioribus, para Comics Forum, la editorial que publicaba las traducciones de Marvel en España. Las parodias de Superioribus eran historietas de una página que se incluían en las revistas de superhéroes "serios".

Cels Piñol también vio publicadas sus historietas paródicas breves de Fan letal en los cómics Forum, como complemento a las historietas serias. Posteriormente, ha publicado otras parodias de superhéroes y ciencia-ficción, como Fanhunter, en cómics completos.

Por último, desde la década de los '90 y hasta la actualidad, en canales televisivos privados de animación como Cartoon Network se han vuelto frecuentes y muy populares las parodias superheroicas con personajes antiguos como el "Fantasma del Espacio" (en Fantasma del Espacio de costa a costa), "Los Superamigos" o "Fabulman y Dinamita" (en cortos con tono de comedia), o el nuevo "Capitanazo" (en "La Casa de los Dibujos").

Marca registrada[editar]

En Estados Unidos, la palabra "Super Hero" ("superhéroe", en inglés) es una marca registrada de forma conjunta por DC Comics y Marvel Comics , por lo que sólo ellas pueden utilizarla legalmente en sus productos y campañas comerciales. [1].

Al parecer, ambas editoriales solicitaron la concesión de la marca registrada en 1979, siéndoles concedida en 1981 al no haber ninguna reclamación al respecto. Según la propia solicitud original, la palabra llevaba utilizándose comercialmente al menos desde 1966.

Al tratarse de una marca registrada, y no un copyright, esto no impediría el calificar como "superhéroe" a un personaje de otra editorial en el interior de sus historias. Pero, en la práctica, muchas otras editoriales estadounidenses evitan el uso de la palabra, utilizando en su lugar términos como "metahumano" o "mutante".

DC y Marvel han demandado en el pasado a otras empresas, o amenazado con hacerlo, por utilizar sin permiso la palabra "super hero" en sus productos; algunos ejemplos son el "Gunstar Super Heroes" de Sega [2] o el cómic "Super Hero Happy Hour" de Dan Taylor.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Aguilera, Ricardo y Díaz, Lorenzo en la sección "Mitos y músculos" del fascículo "Los superhéroes", para Gente de cómic: De Flash Gordon a Torpedo, p. 35, publicado en "Gente" del Diario 16, 1989.
  2. a b Aguilera, Ricardo y Díaz, Lorenzo en la sección "Heroes con leotardos" del fascículo "Los superhéroes", para Gente de cómic: De Flash Gordon a Torpedo, p. 36, publicado en "Gente" del Diario 16, 1989.
  3. Masotta, Oscar en Técnica de la historieta, Escuela Panamericana de Arte, Buenos Aires, Argentina, 1967, p. 8.
  4. Díaz, Lorenzo en "Diccionario de superhéroes" para la Colección "Biblioteca del Dr. Vértigo" de Ediciones Glénat, S. L., Barcelona, 1996, p. 22.
  5. Martínez Gª, José Saturnino en "La izquierda y los superhéroes", Le Monde Diplomatique nº 169, 2009, p. 27.
  6. Escudero, Vicente en "40 años de censura infantil" de Totem nº 6, Editorial Nueva Frontera, S. A., Madrid, 1978, p. 49.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]