Sociedad protoindoeuropea

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La sociedad protoindoeuropea es el conjunto de instituciones, costumbres, creencias y formas de organización social de los protoindoeuropeos, un conjunto de gentes de la edad del Bronce - aproximadamente hacia el cuarto milenio antes de Cristo, que hablaban lenguas indoeuropeas.

Debido a la inexistencia de fuentes escritos, las características de la sociedad indoeuropea son una reconstrucción razonable basada tanto en el análisis de modernas sociedades indoeuropeas como de evidencia arqueológica y lingüística. La sociedad protoindoeuropea habría sido preeminentemente patriarcal, y posiblemente semi-nómada, siendo la ganadería una de las actividades económicas más importantes.

Estructura social[editar]

Posibles clases sociales del mundo indoeuropeo: sacerdotes -en este caso, druidas-, productores o trabajadores -en este caso, pescadores-, y abajo, los guerreros

El nombre nativo con el cual este pueblo se denominó a sí mismo como una comunidad lingüística o como una unidad étnica de tribus relacionadas, no puede ser reconstruido con seguridad.

Hay evidencia de realeza sagrada, dando a entender que el jefe tribal asumía al mismo tiempo el papel de sumo sacerdote. Algunas sociedades indoeuropeas todavía muestran signos de una triple división social en clase clerical (pIE *bhlāmn, latín flāmen, sánscrito brahmana), otra casta de guerreros y un tercer estamento de productores, agricultores o cazadores. Una división de este tipo fue sugerida por Georges Dumézil para la sociedad protoindoeuropea.[1] Al respecto, es célebre su Teoría de las tres funciones: Soberanía mágica y jurídica, función guerrera, y, en fin todo lo que dice relación con la producción y la fecundidad. Esta estructura social se reencuentra desde Islandia hasta la India, pasando por Roma y Persia. La mayoría de culturas a las que no se atribuye raíz indoeuropea, como las sociedades antiguas de Arabia y China, tienen una estructura marcadamente diferente, con menos o más estamentos y de notable diferencia en cuanto a su significado y organización[2] (p.e., los chinos entremezclaban la casta guerrera con la sacerdotal)

Heimdall en el puente aéreo, por E. Doepler

Si hubo una clase separada de guerreros, probablemente consistía de hombres jóvenes. Ellos debieron haber seguido un código guerrero propio, inaceptable fuera de un grupo tribal único. Rastros de ritos de iniciación en algunas sociedades indoeuropeas sugieren que este grupo se identificaba a sí mismo con lobos o perros (véase berserker, hombre lobo).

La gente estaba organizada en aldeas (*weiḱs; 'villa'), probablemente cada una con su propio jefe (*H₃rēǵs). Estas aldeas o pueblos estaban divididas en casas (*domos), cada una liderada por un patriarca (*dems-potis; griego despotes, sánscrito dampati).

A propósito de la organización social de los indoeuropeos, existe un ensayo notable de Georges Dumézil, partiendo de nuevo de su especialidad, el estudio comparado de las religiones, considerando el mito de Heimdall, dios primordial, pero no supremo. Creó la raza humana en sus diferentes roles: un esclavo, un cultivador, Karl, y un guerrero, Jarl. De Jarl nacerá un rey, que, solo dispone de la potencia mágica. Es la diferencia de los Escandinavos y de los Germanos, que no tienen casta de sacerdotes, de brahmanes o druidas. La primera función es ejercida por el rey solo. Esta diferencia con los otros pueblos indoeuropeos muestra bien que la estructura de las tres funciones no está calcada con la realidad, sino que constituye un esquema que ha evolucionado según los lugares y el tiempo, como lo muestra también el hecho de que lo que se traduce como historia en Roma permanece mito en otro lado. Nótese también que el rol de la magia en los Escandinavos revela la influencia del chamanismo siberiano o finés, como se aprecia en el Kalevala.[2]

Aspectos estructurales y socioeconómicos[editar]

Tecnología[editar]

Tecnológicamente, la reconstrucción lingüística sugiere una cultura de la edad del Bronce: palabras para referirse al bronce pueden ser halladas (*H₂éyos) en germánico, itálico e indo-iranio, mientras que no hay ninguna relación para el hierro que se pueda adjudicar a la protolengua. El oro y la plata eran conocidos.

Un *n̥sis era un arma con filo, originalmente una daga de bronce o, en épocas tempranas, de hueso. Un *ik'mos era una lanza o un arma similar con punta. Palabras para hacha son *H₂égʷsiH₂ (germánico, griego, itálico) y *péleḱus (griego, indo-iranio); estas pudieron haber estado hechas de piedra o de bronce.

La rueda (*kʷékʷlos o *rótH₂eH₂) era conocida; en efecto, es posible que usaran carros tirados por bueyes. Los carruajes de caballos se desarrollaron después de la ruptura de la protolengua, originándose con los protoindoiranios alrededor de 2000 a. C.

A juzgar por el vocabulario, prácticas de tejeduría, costura, elaboración de nudos, etc., fueron importantes y bien desarrolladas, usadas tanto para la producción textil como para la producción de canastas, cercas, vallas, etc. La tejeduría también llevaba consigo una gran connotación mágica, y la magia siempre ha sido expresada y expuesta por medio de metáforas: los cuerpos de los difuntos parecen haber sido literalmente amarrados a sus túmulos para impedir su retorno.

Subsistencia[editar]

Un caballo Tarpán (fotografiado en 2004 en Sababurg, Alemania), al que se le cree fenotípicamente próximo al caballo salvaje de la época de domesticación.

La sociedad protoindoeuropea dependía de la ganadería. El ganado (*gʷōus) eran los animales más importantes para ellos, y la riqueza de un hombre podía ser medida de acuerdo a la cantidad de vacas que poseyera. Ovejas (*H₃ówis) y cabras (*gʰáidos) también eran mantenidas, presumiblemente por los menos ricos. La agricultura y la pesca (*písḱos) se practicaban igualmente.

La domesticación del caballo (véase Tarpán) pudo haber sido una innovación de este pueblo y es a veces considerada como un factor que contribuyó a su rápida expansión.

Aspectos supraestructurales e ideológicos[editar]

Rituales y sacrificios[editar]

Los protoindoeuropeos practicaban una religión politeísta centrada en los ritos sacrificiales, probablemente administrada por una clase de sacerdotes o chamanes. La divinidad principal parece asociada con el cielo (*dyws-pHter 'el padre celestial', griego Zeus, latín Iu-piter).

Algunos animales eran sacrificados (*gʰʷn̥tós) y dedicados a los dioses (*déiwos) con la esperanza de ganar su favor. El jefe, como sumo sacerdote, pudo haber sido la figura central en el establecimiento de relaciones con el otro mundo.

Las hipótesis de los kurganes sugieren entierros en túmulos o cámaras funerarias. Líderes importantes pudieron haber sido enterrados con sus pertenencias, y posiblemente con miembros de su familia o con sus esposas (satí). La práctica del sacrificio humano es deducida a partir de un sitio de sacrificios hallado en Luhansk, Ucrania.

Nombres[editar]

Los nombres propios antroponímicos indoeuropeos testimoniados en diversas lenguas antiguas, refleja el uso frecuente de palabras compuestas como nombres personales. Estos nombres parecen tener la misma estructura que los compuestos duales del sánscrito llamados bahuvrihi (बहुव्रीहि). Aunque hay ejemplos de nombres glorificantes, no siempre es el caso que el nombre tenga connotaciones nobles o heroica para su portador. Estos nombres son muy frecuentes en muchas ramas, algunos ejemplos, pueden ser encontrados en lenguas celtas (Dumnorix: "rey del mundo"; Kennedy: "cabeza fea"), en lenguas indo-iranias (Asvaghosa: "domador de caballos"), en griego (Sócrates: "buen gobernador"; Hiparco: "amo de caballos"; Cleopatra: "de linaje famoso"), en lenguas eslavas (Vladimir: "gobernador pacífico" (Vladimir puede analizarse como volodi-mirom, "dominador del mundo")) y en lenguas germánicas (Alfred: "elfo-consejero"; Godiva: "don de Dios").

Patronímicos como Gustafson ("hijo de Gustavo"), McCool, o Mazurkiewicz también son hallados en las lenguas indoeuropeas.

Poesía[editar]

Sólo pequeños fragmentos de poesía protoindoeuropea han podido ser recuperado. Lo que sobrevive son proverbios de dos o tres palabras, como fama eterna (*ḱléwos n̥dʰgʷʰitom) o dioses inmortales, que fueron encontradas en diversas fuentes antiguas. Estas parecen haber sido bloques constructores de letras de músicas.

Deduciendo principalmente de los Vedas, debieron haber existido himnos sacrificiales, mitos creacionistas e historias sobre héroes (la muerte de una serpiente o dragón (*kʷr̥mis) a manos de un hombre o dios mítico).

Probablemente fueron de gran importancia para los protoindoeuropeos las canciones que enaltecían las obras de grandes guerreros. Además de perpetuar su gloria (*ḱléwos), estas canciones templaban el ánimo de los guerreros ya que cada uno de ellos llegaría a considerar si su fama eterna sería gloriosa o vergonzosa.

Sin embargo, según autores como F. X. Dillmann, gran conocedor del dominio nórdico, los paralelismos entre relatos sobre enfrentamientos de los respectivos dioses de las tres castas, en distintas culturas consideradas de raíz indoeuropea, podrían confirmar la Teoría de las tres funciones de Georges Dumézil.[2] Estos son algunos ejemplos que propone, basándose en su literatura:

Tarpeia es esa joven Vestal que, en la primera guerra de Roma, es corrompida por el oro de los Sabinos. Les entrega el Capitolio. Rómulo desciende del Palatino con sus guerreros, pero es rechazado. Los Romanos huyen. Su rey invoca a Júpiter, y el combate cambia de alma, como decía Víctor Hugo. Los Romanos son vencedores. Esto puede resumirse así: el oro (la tercera función) es vencido por la magia del soberano (la primera función). Y los guerreros de Roma se alían a los ricos Sabinos.

A este episodio legendario responde un mito nórdico. En Escandinavia, en la primera de las guerras, que opuso los Ases (Dioses de primera y segunda función) a los Vanes (Dioses de la producción y de la riqueza), vemos la bruja Gullveig (su nombre significa: ebriedad por el oro) capturada y vencida por las lanzas de Odín y de los suyos. Victoria del mago y del guerrero, como en Roma. Pero la fortuna es cambiante: un día el castillo de los Ases es tomado por los Vanes. Luego Odín decide de la victoria de su campo tirando su lanza en el ejército adverso, y la potencia mágica gana otra vez. Para terminar, la paz viene con la alianza de todos los Dioses, Ases y Vanes.

El Mahabharata conoce un episodio análogo. Los gemelos Nasatya, "médicos de los Dioses" (pertenecen pues a la tercera función), tratan de corromper a la esposa del viejo asceta Cyavana: la rejuvenecen (la corrupción fracasa). Para agradecérselos, el asceta les ofrece el soma al cual tienen derecho. El Dios guerrero Indra blande el rayo para impedir semejante usurpación, pero, finalmente, hacen las paces, y los gemelos son admitidos al rango de Dioses. Misma conclusión, entonces, que en Escandinavia, y en Roma.

Filosofía[editar]

Algunas palabras relacionadas con el concepto del mundo que tenían los protoindoeuropeos son:

  • *gʰosti- se refería a las obligaciones mutuas entre personas y entre los fieles y los dioses. De ella derivan los vocablos ingleses guest "invitado" y host "anfitrión".
  • *h₁r̥-tu-, h₁r̥-to- "correcto, ordenado, apropiado", y también "momento cierto", relacionadas con el orden del mundo (avéstico asha; védico ritá o ritú).

Períodos comunes a los pueblos indoeuropeos[editar]

Los expertos han establecido tres periodos distintos para mejor comprender la evolución conjunta de las culturas indoeuropeas, en su vertiente institucional, fuertemente ligada a sus creencias religiosas:[3]

  • Período Neolítico o Mesolítico, del que tratan las conjeturas sobre su origen común, como la Tesis de los kurganes y otros trabajos. A este período apuntan los dioses de nombre más antiguo, vinculados a la astrología y la naturaleza: el Cielo diurno, los Gemelos divinos, la Aurora, etc. (véase Religión indoeuropea)
  • Período Intermedio o de las Tres funciones, del que se dispone de cierta documentación. Aunque ya presenta una riquísima y considerable diversificación, permite reconstruir algunas estructuras sociales comunes, como son los cuatro círculos esenciales del mundo indoeuropeo: familia, clan, linaje y tribu. En este período se asienta la división de la sociedad en tres funciones, divinizando sus respectivos estamentos al adjudicarle a los dioses la misma estructura social.
En este período, mientras que algunas sociedades desarrollan una casta sacerdotal propia, y exclusivamente dedicada al servicio de los dioses, como los bramanes indios, los athravanos iranios o los druidas celtas, en otras, la función sacerdotal es hereditaria y se entremezcla con la política y la guerra, resultando el sacerdote jefe del círculo correspondiente: el rey de la tribu, el jefe del linaje, del clan, y el padre de familia en el culto doméstico.
Por otra parte, en ambas variantes, la función sacerdotal se transmitía por el linaje, siendo en su seno como se desarrollaron el culto doméstico a los antepasados y los dioses del hogar, lo cual derivó, según Fustel de Coulanges en las instituciones de la ciudad antigua que dan lugar al siguiente y último período.
Se diferencia claramente de concepciones anteriores, la de la sociedad de cuatro círculos y tres funciones, que primaba a la casta.
En esta época se generaliza la ciudad antigua como médula espinal de un quinto círculo vital: el Estado que aúna las tribus bajo una nación (comenzará como ciudades-Estado al final del período Intermedio, terminando como focos de poder de inmensos reinos e imperios en este período final) La ciudad antigua, el más alto grado de desarrollo, progreso y civilización del mundo indoeuropeo, prolonga no obstante la sociedad de los linajes y, sin repudiar sus valores, abolió las instituciones de la sociedad heroica -2º período; se refiere al clan y la tribu-, al igual que la aristocracia guerrera, que le estaba vinculada, y que los «tiranos» habrían intentado instaurar para su beneficio, cediendo finalmente su poder a un monarca.

Referencias[editar]

  1. Blanco Freijeiro, Antonio; Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, George Dumezil (Abril de 1985). «Los dioses indoeuropeos». Historia 16. Antigua: Historia y Arqueología de las civilizaciones (108):  pp. 105-112. 
  2. a b c Georges Laffly (Julio de 2003). «ODIN, RÓMULO, INDRA Y LAS TRIADAS INDOEUROPEAS» (en español castellano traducido del francés). La brújula del espíritu pagano. Consultado el 3 de agosto de 2011. «El siglo que dejamos conoció a grandes descubridores de enigmas. Agatha Christie para los crímenes, Freud para secretos más íntimos. A esos espíritus romanescos (*), debemos sin embargo preferir a Georges Dumézil, que trabajaba sobre un terreno más sólido, no elaboraba falsas claves, pese a lo dicho por ciertos envidiosos, y mostraba una sutileza superior. A sus trabajos concernientes a la estructura social de los pueblos indoeuropeos no le faltaron contradictores violentos. En respuesta, afinaba sus pruebas. De ahí, tantos de sus libros reconsiderados hasta el fin de sus días.».
  3. Comunidad Odinista de España-Asatru (2007-2008). «El Paganismo Indoeuropeo» (en español castellano). Asatrú. Consultado el 5 de agosto de 2011. «es evidente que las nociones de «indoeuropeo común» y de «periodo indoeuropeo común» solo se pueden comprender dentro de un marco temporal. De igual manera que las lenguas y los pueblos tienen su propia historia, el indoeuropeo y los que lo hablaban tienen su prehistoria. En estos, su duración y diversidad se muestran cada vez de forma mas clara; de ahí los diversos intentos de «periodificacion» de la lengua y/o cultura que se han producido en estos últimos años.».

Bibliografía[editar]

  • Stüber, Karin, 'Die Stellung der Frau: Spuren indogermanischer Gesellschaftsordnung in der Sprache' in: Schärer, K. (ed.) Spuren lesen, Chronos (2007), ISBN 978-3-0340-0879-2, pp. 97–115.