Sitio de Gergovia

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Paredes del oppidum (fuerte urbano) de Gergovia, capital de los arvernos
Paredes del oppidum (fuerte urbano) de Gergovia, capital de los arvernos

El sitio de Gergovia fue una de las batallas principales de la Guerra de las Galias. Durante el asedio de la ciudad de Gergovia, en el año 53 aec, se enfrentaron los galos comandados por Vercingétorix y las legiones de Julio César, con victoria gala. Gergovia se encontraba cerca de la actual Clermont-Ferrand.

Contenido

[editar] Introducción

Después de cinco años de campañas sucesivas, una invasión a Britania, hoy conocida como Gran Bretaña o Bretaña, y dos expediciones de castigo en Germania, la agitación en la Galia es general. Los galos ansiosos de recuperar su libertad y gloria en las armas (puesto que presumían de tener mayor gloria de armas que cualquier otro pueblo) se rebelan contra César acaudillados por Vercingetórix, rey de los arvernos. Después de la toma y destrucción de Avarico (o Avaricum) y la aniquilación de su población, Vercingetorix recluta más hombres para su ejército y exhorta a sus compatriotas a proseguir la guerra contra el invasor romano, consiguiendo el apoyo de toda la Galia. Se propone atraer al proconsul romano hacía el interior de los territorios galos, evitando la batalla abierta. César, después de haber tomado la ciudad de Avarico, se siente confiado, ya que dispone de muchos víveres, provisiones y materiales procedentes de la ciudad recién conquistada. Por lo tanto, decide perseguir a estas tropas galas, tal como pretende Vercingetorix, después de que César envie cuatro legiones a apoyar a Labieno frente los parisinos y se queden solo con seis. Su persecución acaba con un encuentro en el río Eláver, hallándose los romanos en la orilla izquierda y los galos en la derecha. César, utilizando su evidente ingenio militar, engaña a las tropas del lider celta y consigue que dos de sus legiones crucen la orilla de noche y les acorralen. Ante esta treta, el héroe galo se repliega a la ciudad de Gergovia para aguardar allí a su antagonista, pero Julio César sorprende a Vercingétorix y, usando la facilidad de movimiento que le proporcionaban sus legiones, cruza el río Elaver con las legiones restantes, llega a las puertas de Gergovia y se adueña de una posición ventajosa para iniciar el asedio a la población.

[editar] Desarrollo del sitio

Altiplanicie de Gergovia, en el año 2007
Altiplanicie de Gergovia, en el año 2007

Gergovia, capital de los arvernos, se encontraba en una altiplanicie alta, con todos los accesos dificultados por naturaleza y por la mano del hombre, lo que hacía que cualquier asalto frontal fuera un suicidio. En vez de eso, César opta por asegurar los abastecimientos antes de empezar las operaciones convenientes.

El sitio comienza con la llegada de los romanos y unas escaramuzas de caballería. César, plantado su campamento y comenzadas las obras, observa que Vercingetórix ha puesto sus campamentos en el monte cercano a la plaza a intervalos, ocupando así las colinas circundantes y procurando impedir cualquier intento de los romanos por alcanzar la plaza asediada.

[editar] Los primeros ataques

Hay directamente enfrente de la plaza, al pie del monte, una colina sumamente fortificada e inaccesible a simple vista, protegida por una guarnición idónea y numerosa, ya que gran parte del avituallamiento de la ciudad asediada (agua y comestibles) se lleva a cabo en ese lugar. Pero César ataca de noche, derriba a la guarnición presente y toma la colina, a la que guarnece con dos legiones mientras monta campamentos protegidos por un doble foso de 12 pies para guardar a las legiones de un ataque repentino.

Entretanto, los Eduos, aliados por entonces con los romanos, se rebelan, y César parte con cuatro legiones y toda la caballería, dejando a C. Fabio al mando para aplacar la rebelión. Lo consigue sin lucha mandando a Eporedorix y Viridomaro, caudillos de los eduos, que estos daban por muertos, ya que eran prisioneros de guerra. El pretexto de Viridomaro para sublevar a los Eduos es precisamente la muerte de esta pareja de caudillos. En el camino de regreso a Gergovia, César se entera por mensajeros que sus campamentos corren sumo peligro y que son asaltados por enormes fuerzas (se debe tener en cuenta que el ejército de Vercingétorix superaba sin problemas los 80.000 hombres, sin contar las fuerzas de la plaza). Fabio resiste valientemente, pero la mayoría de sus hombres se encuentran heridos por las saetas e infinidad de dardos que se lanzan contra ellos. César, apremiado por estas nuevas, se dirige a marchas forzadas a Gergovia, llegando antes de la puesta del sol.

[editar] La respuesta romana

Pasado poco tiempo, un día que César está inspeccionando las obras, repara en una colina que ha sido abandonada por las huestes y recuerda que en días anteriores apenas podía verse por la multitud de hombres que había allí. César envía a gran parte de su caballería a media noche a ocupar lugares ventajosos en la colina. Ésta (de ahí la ausencia de multitud) posee una fortificación de seis pies de altura hecha con rocas enormes facilitadas por el lugar, aparte de tres campamentos galos. Al día siguiente César manda a una "aparente" fuerza de caballería, que en realidad son mulas, con sus respectivos jinetes y unos cuantos caballos para hacer más realista el teatro. Llegada la noche, enviada la décima legión y otros tantos, se da la orden de ataque y los romanos toman rápidamente las fortificaciones, pasando a cuchillo a los que ahí se encuentran. Entonces, César, una vez cumplido el objetivo, toca la señal de retirada con la tuba para que los suyos no combatan en posición desventajosa.

La décima legión y los escuadrones de caballería la escuchan y obedecen, pero el resto del ejército, exaltado por las noticias y por las victorias en anteriores combates, se lanza al ataque llegando hasta la misma puerta de Gergovia. La situación parece segura para los atacantes... por un momento; entonces, las tropas galas que han acudido a defender la fortificación ya han regresado y se suman a los defensores. Los romanos, muy fatigados tanto por la carrera como por el espacio de la lucha, resisten con magnas dificultades a los frescos, íntegros y mucho más numerosos defensores.

César, al ver cómo los suyos entran en combate en posición desventajosa, envia a las cohortes que ha dejado de reserva en los campamentos para plantarse a la derecha de los galos y así impedir que, en caso de que los suyos sean batidos, las huestes enemigas no puedan perseguirlos fácilmente.

[editar] La contienda final

En ese momento, llegan los eduos, a los que César ha enviado por el flanco derecho del monte; pero, por desgracia, esto espanta a los legionarios, puesto que confunden a los eduos con los enemigos por la similitud de armas y equipo. Aún así, los legionarios no abandonan el combate, pero, oprimidos por todas partes y perdidos 46 centuriones, finalmente son expulsados del lugar. Entonces, la décima legión, plantada en mejor posición que sus compañeros, resiste sin demasiados problemas a los galos que van persiguiendo a los legionarios. Estos, llegados a la llanura, forman en orden de combate. Vercingetórix, al ver que la sorpresa de los romanos ha pasado y que encima han sido rechazados, reconduce a los suyos al interior de las fortificaciones desde el pie de la colina. Ese día los romanos pierden alrededor de 700 soldados.

[editar] Consecuencias

Tras esta victoria, todas las tribus galas que aún no se habían pasado a la revuelta se sumaron al levantamiento, incluso los Eduos, favoritos de Roma, pero la guerra todavía no había terminado y César, tras unas maniobras audaces, encerró a Vercingetórix en la fortaleza de Alesia, donde a pesar de los 240.000 refuerzos (sumando más de 320.000 con los que se encontraban dentro de la fortaleza), fueron finalmente vencidos, lo que trajo la conquista de toda la Galia, con la excepción de algunas tribus de Armórica que fueron conquistadas poco después.

[editar] Bibliografía


[editar] Enlaces externos

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