Sistema linfático

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Sistema linfático
TE-Lymphatic system diagram.es.svg
Diagrama del sistema linfático
Latín [TA]: systema lymphoideum
TA A13.0.00.000
TH H3.10.00.0.00001
Función * Mantener el equilibrio osmolar
Estructuras
básicas
Vaso linfático, Ganglio, linfa, bazo, timo, amígdala, placas de Peyer, médula ósea.
[editar datos en Wikidata ]


El sistema linfático es la estructura anatómica que transporta la linfa unidireccionalmente hacia el corazón, y es parte del aparato circulatorio. En el ser humano, está compuesto por los vasos linfáticos, los ganglios, los órganos linfáticos o linfoides (el bazo y el timo), los tejidos linfáticos (como la amígdala, las placas de Peyer y la médula ósea) y la linfa.[1]

El sistema linfático está considerado como parte del aparato circulatorio porque está formado por los vasos linfáticos, unos conductos cilíndricos parecidos a los vasos sanguíneos, que transportan un líquido llamado linfa, que proviene de la sangre, tiene una composición muy parecida a la de ésta y regresa a ella. Este sistema constituye por tanto la segunda red de transporte de líquidos corporales.

La linfa es un líquido transparente, de color un tanto blanquecino que recorre los vasos linfáticos y generalmente carece de pigmentos. Se produce tras el exceso de líquido que sale de los capilares sanguíneos al espacio intersticial o intercelular, siendo recogida por los capilares linfáticos, que drenan a vasos linfáticos más gruesos hasta converger en conductos (arterias) que se vacían en las venas subclavias.

El sistema linfático cumple cuatro funciones básicas:

  • El mantenimiento del equilibrio osmolar en el "tercer espacio".
  • Contribuye de manera principal a formar y activar el sistema inmunitario (las defensas del organismo).
  • Recolecta el quilo a partir del contenido intestinal, un producto que tiene un elevado contenido en grasas.
  • Controla la concentración de proteínas en el intersticio, el volumen del líquido intersticial y su presión.

Ganglios linfáticos[editar]

Los ganglios linfáticos son unas estructuras nodulares que forman agrupaciones en forma de racimos. Son una parte importante del sistema inmunitario, ayudando al cuerpo a reconocer y combatir gérmenes, infecciones y otras sustancias extrañas. Son más numerosos en las partes menos periféricas del organismo. Su presencia se pone de manifiesto fácilmente en partes accesibles al examen físico directo en zonas como axilas, ingle, cuello, cara, huecos supraclaviculares y huecos poplíteos. Los conductos linfáticos y los nódulos linfoideos se disponen muchas veces rodeando a los grandes troncos arteriales y venosos aorta, vena cava, vasos ilíacos, subclavios, axilares, etc. Son pequeñas bolsas que se encuentran entre los vasos linfáticos. En los conductos linfáticos se almacenan los glóbulos blancos, más concretamente los linfocitos.

Tejidos y órganos linfáticos[editar]

En el ser humano, los órganos linfáticos o linfoides del sistema linfático son el bazo y el timo; y los tejidos linfáticos o linfoideos son la amígdala, las placas de Peyer, los ganglios linfáticos y la médula ósea, siendo estos los principales.

El bazo tiene la función de filtrar la sangre y limpiarla de formas celulares alteradas. El timo y la médula ósea, cumplen la función de madurar a los linfocitos, que son un tipo de leucocito.

Los distintos órganos linfoides están interconectados por vasos sanguíneos y vasos linfáticos, de modo que se constituye un sistema unitario, entrelazado y bien comunicado. Estos vasos transportan células del sistema inmune, de las cuales el tipo central es el linfocito.[2]

Cuando la presión sanguínea aumenta dentro de los vasos capilares sanguíneos, el plasma sanguíneo tiende a difundirse a través de las paredes de los capilares, debido a la gran presión que se ejerce sobre estas paredes. Durante este proceso se pierde gran cantidad de nutrientes y biomoléculas que son transportados por medio de la sangre, creando con esto una descompensación en la homeostasis; es en este instante en donde toma una importancia radical el sistema linfático, ya que se encarga de recolectar todo el plasma perdido durante el episodio de exceso de presión sanguínea y hacer que retorne a los vasos sanguíneos, manteniendo, de esta forma, la homeostasis corporal.

Sin embargo, hay estructuras en las cuales no se encuentra sistema linfático, como la tiroides, el esófago y el hígado. A estos órganos se les denomina "órganos de tejidos blandos".

Patologías del sistema linfático[editar]

Las manifestaciones más comunes de enfermedad del sistema linfático son:

  • La presencia de adenopatías (hinchazón de los ganglios)
  • La aparición de una forma de edema conocido como linfedema
  • Edema linfodinámico. Aumento de carga linfática por trastornos circulatorios (cardíacos, renal, pre menstrual, traumatismo, quemaduras.)
  • Edema linfostático o linfedema: Es el aumento de proteína y líquido intersticial; fallo linfático.
  • Lipidema. Síndrome de piernas grasosas (tobillo, piernas y cadera).
  • Mixedema. Acumulación de mucopolisacáridos y proteínas en el espacio intersticial, alteraciones glandulares tiroides (cara, nuca, dorso de las manos y de los pies).
  • La linfangitis por una herida punzante en el sistema linfático.
  • Cáncer: El cáncer del sistema linfático se llama linfoma.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]