Sippenhaft

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Sippenhaft o Sippenhaftung fue un concepto jurídico establecido en el Tercer Reich según el cual un acusado de crímenes contra el Estado extendía automáticamente su responsabilidad penal en igual medida hacia sus parientes, de modo que tales familiares del acusado eran considerados igualmente culpables, arrestados y en algunos casos también condenados a muerte por el delito que cometió su pariente acusado.

Esta clase de norma legal fue instaurada después del atentado del 20 de julio contra Hitler, por inventiva de Heinrich Himmler, jefe máximo de las SS, quien en una reunión de jefes nazis de distrito (Gauleiter) en Poznan pidió la aplicación de este criterio invocando como antecedente una presunta costumbre de las tribus de los teutones; Himmler sostuvo que en caso de descubrirse un grave crimen el Tercer Reich debería "seguir el ejemplo de sus ancestros teutones donde todo el clan del acusado era condenado a muerte" alegando como justificación la "corrupción de la sangre", por lo cual era preciso no sólo el castigo del culpable sino también el exterminio de todos los integrantes de su familia.

Tras el atentado del 20 de julio esta norma tuvo carácter de presunción legal absoluta en el Tercer Reich y permitió que numerosos parientes de acusados penales fueran también procesados por el crimen de su familiar arrestado, pese a jamás haber cometido ellos delito alguno, tan sólo en base a su parentesco o matrimonio con el acusado respectivo. No importaba al régimen nazi que en la mayoría de los casos tales parientes ignoraban por completo las actividades conspirativas de sus familiares acusados pues la única base para aplicar el Sippenhaft era el parentesco. De este modo fue juzgado y condenado por "traición" el hermano de Claus von Stauffenberg, Alexander von Stäuffenberg, a pesar de estar sirviendo como oficial de la Wehrmacht en Grecia mientras se preparaba el atentado y aunque desconocía del todo los planes de su hermano; la esposa del mismo Claus von Stäuffenberg fue condenada a prisión y sus hijos llevados a un orfanato donde recibieron el apellido Meister. Solo su condición de niños les impidió ser procesados también.

Casi todos los delitos donde era aplicable el Sippenhaft eran de carácter "político", es decir de "crímenes contra el Estado", por lo cual la mayor parte de los procesados en virtud del Sippenhaft eran familiares y cónyuges de los oficiales de la Wehrmacht implicados en el atentado del 20 de julio; no obstante una ley de febrero de 1945 extendió los alcances del Sippenhaft a los militares que, en opinión de Hitler, mostrasen "cobardía ante el enemigo" o fuesen "derrotistas". En tanto el origen familiar de numerosos conspiradores era de la vieja aristocracia de Prusia, los nazis aprovecharon al máximo los alcances del Sippenhaft para atacar a dicha clase social a la cual detestaban, persiguiéndola con mayor encono.

Prácticas similares al Sippenhaft han sido utilizadas por otros regímenes totalitarios, aun cuando no se regularon expresamente en leyes. Durante el periodo de la Gran Purga en la Unión Soviética, desde 1934 el gobierno de Stalin arrestó y procesó a varios miles de individuos, llegando algunos a ser condenados a muerte o deportados al Gulag, bajo el delito de "parientes de un enemigo del pueblo", es decir, al ser considerado un "delito" ser familiares de un procesado, como sucedió con la esposa del líder bolchevique purgado Nikolái Bujarin. Idénticas prácticas se observaron durante la Revolución Cultural en China, donde el hijo de Deng Xiaoping fue arrestado tras haber sido encarcelado su padre, tan sólo en base a su vínculo familiar; también se ha acusado a Corea del Norte y a Marruecos en la época de los Años de plomo de ejecutar similares detenciones "en base al parentesco" contra los familiares de disidentes políticos.