Sinfonía n.º 4 (Mahler)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La Sinfonía n.º 4 de Gustav Mahler es una de sus más cortas sinfonías. Fue compuesta de julio de 1899 a agosto de 1900. Su duración es de aproximadamente cincuenta minutos.

Historia[editar]

Composición[editar]

Su composición llevó bastante tiempo: el cuarto movimiento Das himmlische Leben (la Vida Celestial) se retoma del quinto lied del Des Knaben Wunderhorn escrito en 1892. Este movimiento debía formar parte, en un principio, de la tercera sinfonía (siendo este un séptimo movimiento que luego fue suprimido). Mahler decidió, entonces, hacer de este el final de su cuarta sinfonía y concibió los tres primeros movimientos en función del que ya tenía. Su composición comenzó durante las vacaciones del verano de 1899, tomadas tras dos años de trabajo continuo como director de la ópera de Viena, lo que le había impedido componer hasta entonces. Reemprendió la composición en el verano de 1900, concluyendo la partitura en tres semanas.

Estreno[editar]

El estreno de la obra, bajo la dirección del compositor, tuvo lugar en Múnich el 25 de noviembre de 1901, con la Orquesta Kaim (predecesora de la actual Filarmónica de Múnich) y la soprano Margarete Michalek, con relativamente poco éxito. En octubre de 1904 la sinfonía se estrenó en Ámsterdam, con la Orquesta del Concertgebouw. Según las memorias de Alma Mahler, esa noche la sinfonía se interpretó dos veces, una dirigida por Mahler y otra por el director del Concertgebouw, Willem Mengelberg. En los dos años siguientes, la sinfonía se interpretó en Estados Unidos y en Gran Bretaña.

Armonía[editar]

Sus tonalidades son muy raras, empezando porque la música empieza con staccatos de la orquesta en un aparente si menor. El clarinete lleva posteriormente la tonalidad a sol mayor. Pero, ahí no queda todo. El segundo movimiento empieza en Sol menor para acabar en Do Mayor. El tercer movimiento empieza en Sol mayor, y de repente surge un corte, y un brusco cambio de tonalidad, Mi Mayor, tonalidad en la que acaba la obra. En ese sentido, es la única sinfonía de Mahler que va de más a menos, además de no presentar un claro desarrollo romántico. Sin embargo la pieza es toda una incógnita, ya que el cómo se van a desembarcar sus armonías son todo un misterio, y es un preludio a la música del siglo XX.

Orquestación[editar]

Es una obra escrita para soprano y orquesta. De forma excepcional, con respecto al resto de las obras orquestales de Mahler, la partitura no requiere la participación de trombones y tuba, y el contingente de instrumentos de metal es del tamaño habitual en la orquesta sinfónica del siglo XIX (cuatro trompas y tres trompetas). Sin embargo, la obra tiene una importante participación de los instrumentos de madera, y la sección de percusión está particularmente nutrida. En cualquier caso, el tamaño de la orquesta es bastante más reducido que en las tres sinfonías anteriores del autor:

Maderas
4 Flautas (3ª y 4ª doblan a Piccolos 1 y 2)
3 Oboes (3º dobla a Corno Inglés)
3 Clarinetes (2º dobla a Clarinete en Mi bemol; 3º dobla a Clarinete bajo)
3 Fagotes (3º dobla a Contrafagot)
Metales
4 Trompas en Fa
3 Trompetas en Fa y Si bemol

Movimientos[editar]

Una interpretación estándar de la obra completa lleva alrededor de cincuenta minutos, haciendo de esta una de las sinfonías más cortas de Mahler.

Consta de cuatro movimientos, y sus equivalencias con el italiano:

  • Bedächtig, nicht eilen (Prudente, no acelerado)
  • In gemächlicher Bewegung, ohne Hast (Cómodamente impulsivo, sin prisa.)
  • Ruhevoll, poco adagio (Tranquilo, poco adagio)
  • Sehr behaglich (Muy cómodo)

Análisis[editar]

La música es lírica y cercana, en cuanto al estilo, a los "viejos y buenos tiempos de Mozart y Schubert", bien lejos de las composiciones más dramáticas que le preceden y suceden.

El primer movimiento hace oír campanillas y temas de carácter de danzas campesinas. Al final del desarrollo, que cambia la tonalidad a Mi menor, "progresa" a La mayor (tema de las flautas), hasta el clímax, en que la tonalidad es Do mayor. En ese clímax podemos escuchar la llamada de la trompeta del tema principal de la Quinta como un elemento de contraste y distorsión, con el que Mahler nos recuerda que no estamos oyendo una versión más moderna de una sinfonía de Haydn o de Eine kleine Nachtmusik. El movimiento, en forma sonata, termina con la recapitulación, tanto temática como de ambiente, de la primera parte (Sol mayor).

El segundo movimiento, que hace las veces de Scherzo, es una "danza de la muerte" ternaria, en la que un violín afinado un tono más alto va desgranando los temas, con esa ironía y ese sarcasmo tan caros a Mahler. Tonalmente juega con el Si bemol, y el episodio que funciona como Trío, en Fa mayor (más una repetición en Re mayor), encomendado al clarinete y al fagot como instrumentos principales.

Con el adagio volvemos a la tónica. Es el movimiento que podemos referir a las "divinas larguras" de Schubert o más cercanamente Bruckner. De una gran amplitud, juega sobre todo sobre las cuerdas, contrariamente a las dos primeras partes. Se termina por un tutti, introduciendo el último movimiento vocal.

El texto del lied, cantado por una voz de soprano, enuncia los placeres gastronómicos del cielo. La orquesta termina por borrarse después de haber reanudado los temas campesinos del primer movimiento. Quizás el significado de la sinfonía sea el de que 50 minutos de sinfonía de los mortales no son nada al lado de dos minutos de sinfonía de los ángeles, por lo cual, la tonalidad principal de la sinfonía es de sol mayor, a excepción de la coda del final que está en mi mayor (la tonalidad del Paraíso para Mahler). Asimismo explica por qué casi toda la sinfonía es alegre y desenfadada mientras que la coda es tranquila y serena.

Letra[editar]

Es último movimiento es un lied, una canción de júbilo, cantada por una soprano.

Alemán Castellano

Das himmlische Leben
(aus "Des Knaben Wunderhorn")

Wir genießen die himmlischen Freuden,
D'rum tun wir das Irdische meiden.
Kein weltlich' Getümmel
Hört man nicht im Himmel!
Lebt alles in sanftester Ruh'.
Wir führen ein englisches Leben,
Sind dennoch ganz lustig daneben.
Wir tanzen und springen,
Wir hüpfen und singen,
Sankt Peter im Himmel sieht zu.

Johannes das Lämmlein auslasset,
Der Metzger Herodes d'rauf passet,
Wir führen ein geduldig's,
Unschuldig's, geduldig's,
Ein liebliches Lämmlein zu Tod!
Sankt Lukas den Ochsen tät schlachten
Ohn' einig's Bedenken und Achten,
Der Wein kost' kein Heller
Im himmlischen Keller,
Die Englein, die backen das Brot.

Gut' Kräuter von allerhand Arten,
Die wachsen im himmlischen Garten,
Gut Spargel, Fisolen
Und was wir nur wollen!
Ganze Schüsseln voll sind uns bereit!
Gut' Äpfel, gut' Birn' und gut' Trauben;
Die Gärtner, die alles erlauben.
Willst Rehbock, willst Hasen,
Auf offener Straßen
Sie laufen herbei!

Sollt' ein Fasttag etwa kommen,
Alle Fische gleich mit Freuden angeschwommen!
Dort läuft schon Sanct Peter
Mit Netz und mit Köder
Zum himmlischen Weiher hinein,
Sanct Martha die Köchin muß sein.

Kein' Musik ist ja nicht auf Erden.
Die unsrer verglichen kann werden,
Elftausend Jungfrauen
Zu tanzen sich trauen.
Sankt Ursula selbst dazu lacht.
Kein' Musik ist ja nicht auf Erden,
Die unsrer verglichen kann werden.
Cäcilia mit ihren Verwandten,
Sind treffliche Hofmusikanten.
Die englischen Stimmen
Ermuntern die Sinnen,
Daß alles fur Freuden erwacht.

Vida Celestial
(De "El cuerno mágico del niño")

Disfrutamos los placeres del celestiales
Y por lo tanto evitamos los terrenales.
Ningún tumulto terrenal
Se escucha en el Cielo
Todo vive en dulce paz
Vivimos una vida angelical
y estamos totalmente felices por ello
Bailamos y saltamos,
Brincamos y cantamos.
San Pedro desde el cielo observa.

Juan deja al corderillo afuera
El carnicero Herodes observa.
Llevamos paciente
Inocente, paciente,
Al Cordero a la muerte.
San Lucas mata al buey
Sin pensar ni dolor.
El vino no cuesta ni una moneda.
En las bodegas del Cielo;
Los ángeles hornean el pan.

Finas hierbas de toda clase,
Crecen en la huerta del Cielo,
Buenos espárragos, legumbres,
Y todo lo que queramos.
¡Platos llenos están listos para nosotros!
Ricas manzanas, ricas peras y ricas uvas,
Y los jardineros que todo permiten
¿Quieres venado? ¿Quieres liebre?
Vienen corriendo calle abajo.

Si viene un día de ayuno,
Los peces vienen nadando alegremente
Ahí va San Pedro corriendo
Con su red y su cebo
En la celebración celestial
Santa Marta debe ser la cocinera.

No hay música en la Tierra
Que se pueda comparar a la nuestra.
Once mil vírgenes
Se atreven a bailar,
Y hasta Santa Úrsula ríe por ello.
No hay música en la Tierra
Que se pueda comparar a la nuestra.
Cecilia y sus parientes
Son excelentes músicos de Corte.
Las voces angelicales nos cantan
Y alientan a nuestros sentidos
A despertar a la alegría.

Discografía seleccionada[editar]

Tradicionalmente, la cuarta ha sido una de las sinfonías de Mahler más frecuentemente interpretadas, y disfruta de una discografía que supera las 180 referencias. En la sección de enlaces externos se recogen enlaces a páginas web que contienen listados completos y actualizados, pero a continuación se listan algunas de las grabaciones más reconocidas:

Enlaces externos[editar]