Shadows and Fog

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Shadows and Fog
Título Sombras y nieblas / Sombras y niebla
Ficha técnica
Dirección
Producción Robert Greenhut
Guion Woody Allen
Fotografía Carlo DiPalma
Montaje Susan E. Morse
Escenografía Speed Hopkins
Vestuario Jeffrey Kurland
Protagonistas Woody Allen
Mia Farrow
John Malkovich
Madonna
Jodie Foster
Kathy Bates
John Cusack
William H. Macy
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1992
Género Comedia / intriga
Duración 85 minutos
Ficha en IMDb

Shadows and Fog, conocido en castellano como Sombras y nieblas y Sombras y niebla

Es una de las cintas más oscuras de Woody Allen. Filmada enteramente en blanco y negro en escenografías lúgubres, sirve de homenaje del autor al expresionismo germano de la década de 1930 con claros guiños a El vampiro de Düsseldorf, de Fritz Lang. Además, el director alude también en esta película al mundo circense, muchas veces empleado en sus filmes, destacando la utilización de la línea musical de "Three Penny Opera" realizada por Kurt Weill (como la Canción de los cañones) para el texto de Bertolt Brecht.

Aunque no es la primera vez que Allen usa el blanco y negro en una de sus cintas, en esta ocasión la ciudad es reconvertida, usada como telón de fondo para exponer las obsesiones del autor: Dios, el azar como motor de la existencia y la vida como una mera ilusión que, sin embargo, merece la pena ser disfrutada.

El reparto de Sombras y niebla destaca por su aparente contraste: desde el propio Allen y actores como John Malkovich o Kathy Bates y hasta otros como Jodie Foster o la cantante pop Madonna, sin olvidar a la que fue su musa en estos años: Mia Farrow

Argumento[editar]

"Sombras y niebla" es la historia de un hombre enclenque y cobarde que es encomendado a salir a medianoche, en una ciudad sembrada de niebla y oscuridad, en la búsqueda de un asesino. Esta idea, ya bosquejada por el propio Allen en una obra de teatro titulada Muerte y publicada en uno de sus libros, Sin plumas (Editorial Tusquets), alude a la literatura kafkiana: Kleinman, que así se llama el woodyalleniano personaje, no sabe qué papel tiene en el plan que los vecinos han preparado para atrapar al criminal. A partir de ahí, la película va encajando un sinfín de situaciones que colorean el retrato de la ciudad y de sus habitantes: el mundo del circo y los problemas entre sus miembros, el burdel con los bohemios universitarios, la comisaría de policía y la búsqueda del criminal, el cirujano que intenta indagar en la mente del asesino a través de la autopsia de sus víctimas, el cura y el oficial haciendo una hipotética lista de perseguidos... La película va agregando más y más situaciones y personajes, muchas veces alocadas, hasta llegar a un final que supone la confluencia de todos los caracteres creados.