Sexo telefónico

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El sexo telefónico es un tipo de sexo virtual consistente en conversaciones eróticas entre dos o más personas a través del teléfono. Aunque no es requisito indispensable, a menudo los interlocutores, o alguno de ellos, acompaña el acto con la masturbación. Los límites a esta práctica solo los ponen quienes la practican, pudiendo formar parte de la experiencia órdenes sexuales, narraciones eróticas, confesiones y anécdotas de índole sexual, discusión de temas sensuales o personales, o reduciéndose simplemente a jadeos, gemidos u otros ruidos sexuales mientras los participantes se masturban.[1]

En función de sus participantes, el sexo telefónico se puede clasificar básicamente en dos ramas: como servicio de pago o como relación esporádica o de pareja. En el primer caso, uno de los participantes llama a un servicio de teléfono erótico como cliente, donde es atendido por uno o varios trabajadores. En el segundo caso, las personas participantes aceptan voluntariamente la relación por teléfono. Esta relación puede ser mantenida por una pareja o bien por desconocidos que hayan intercambiado los números de teléfono a través de algún otro medio, como Internet o mensajes SMS.

Con la llegada de la telefonía móvil, nuevas variaciones de sexo telefónico han surgido. Una de ellas es el intercambio de mensajes de texto o multimedia, sin necesidad de mantener una llamada telefónica.

Sexo telefónico como negocio[editar]

Coloquialmente conocidas como líneas eróticas o teléfonos eróticos, suelen ser servicios ofrecidos por empresas que cobran a cambio del tiempo que sus trabajadores dedican al cliente. Aunque es habitual que el sexo telefónico tenga como destinatario otra persona, en este caso el empleado, también existen teléfonos con grabaciones, bien de narraciones de relatos eróticos o bien de parejas manteniendo sexo.

El trabajador[editar]

Un operador de línea erótica es un trabajador sexual y un actor erótico. Entre los atributos más preciados en un profesional del sexo telefónico se encuentran la voz, la capacidad de actuación y la soltura a la hora de interpretar diferentes papeles eróticos o sexuales, así como la experiencia.

La mayoría de los profesionales no se masturba mientras trabaja, sino que simulan estar haciéndolo o interpretan distintos papeles en función de lo que el cliente pida. En ocasiones, estas peticiones se mueven por temas tabú, poco aceptados o repudiados por la sociedad.

El principal propósito del sexo comercial telefónico es el de proporcionar una ayuda a la masturbación del cliente, si bien en ocasiones su función va más allá y actúan como válvula de escape del cliente, que desea confesar sus sentimientos o sus inquietudes íntimas a una persona anónima y neutral. Dado que la inmensa mayoría de usuarios de este tipo de servicio suele ser de sexo masculino, gran parte de los trabajadores son, en consonancia, mujeres.

Algunas empresas cuentan con call centers, aunque otras simplemente redirigen las llamadas a los hogares de sus empleados.

Tecnología[editar]

El cobro del servicio se lleva a través de números de teléfono de tarificación adicional, conocidos en España por llevar prefijos 906/807. Estas líneas se caracterizan por un coste bastante superior al de una llamada de teléfono normal, repartiéndose el beneficio entre la empresa contratante y el operador de telefonía.

Controversia[editar]

Las líneas eróticas se han visto envueltas siempre en una amplia controversia, debido a la facilidad con la que cualquier usuario podría hacer uso de ellas, sin importar su edad. Por otro lado, su elevado coste las hace en ocasiones partícipes de estafas telefónicas. En Argentina se decretó el bloqueo de este tipo de líneas, teniendo que pedir expresamente el titular de la línea la activación de las mismas, en respuesta a las quejas de los usuarios.[2] También en Inglaterra se ha intentado frenar la expansión de las líneas eróticas,[3] y en Portugal, por su parte, hubo que poner veto a la ingente publicidad de estas líneas.[4]

En España, las líneas eróticas surgieron a partir de 1992, lo cual supuso una desagradable sorpresa en las facturas de muchos hogares españoles.[5] Aunque en 2003 se reformó el sistema y se cambiaron los prefijos para intentar adecuar los distintos servicios,[6] hasta 2004 no cambió la normativa y se pasó a bloquear por defecto los servicios más caros relativos a tarificación adicional (entre ellos, los dedicados al sector de líneas eróticas), requiriendo de una activación expresa por parte del cliente.[7]

En Estados Unidos, el sistema de pago en las líneas eróticas abandonó hace algunos años los números de tarificación adicional, precisamente para evitar los problemas de fraudes y el fácil acceso de los menores a los servicios. En su lugar, el pago se realiza a través de tarjeta de crédito.[cita requerida]

Cultura popular[editar]

  • En el escándalo Lewinsky, se conoció que se había producido un intercambio de mensajes y llamadas de contenido erótico desde la Casa Blanca.[8]
  • En enero de 2008, un usuario robó una cuenta de MySpace a una usuaria y la chantajeó obligándola a realizar sexo telefónico.[9]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Daniel Eisenberg, "Pasado, presente y perspectivas del teléfono erótico,” El cortejo de Afrodita. Ensayos sobre literatura hispánica y erotismo [Actas del Segundo Coloquio Internacional de Erótica Hispana], Analecta Malacitana, anejo 11 (Málaga, 1997), pp. 105–114.

Referencias[editar]

  1. Judit Pérez (15-6-2007). «Sexo telefónico, cibersexo... Nace una nueva forma de relacionarse ¿Te excita?». nosotras.com. Consultado el 21-10-2008.
  2. «Bloquean línea eróticas». Diario Clarín (20-2-2008). Consultado el 21-10-2008.
  3. «Londres quiere poner coto a las líneas eróticas y que pagar por sexo sea delito» (10-2-2008). Consultado el 21-10-2008.
  4. Andrés Lago (7-3-1999). «El Gobierno portugués corta la publicidad de los teléfonos eróticos». El Mundo. Consultado el 21-10-2008.
  5. J. Barrio / L. F. Durán (27-6-1992). «Fuertes subidas en los recibos del teléfono por las llamadas a la 'Línea erótica'». El País. Consultado el 21-10-2008.
  6. «Los teléfonos 906 se convierten desde hoy en 806 salvo para acceder a la Red». El País (1-10-2003). Consultado el 21-10-2008.
  7. «El Gobierno reforma la normativa de los prefijos telefónicos especiales para reducir el fraude». El País (5-2-2008). Consultado el 21-10-2008.
  8. «Mensajes indiscretos y sexo telefónico en la Casa Blanca» (23-9-1998). Consultado el 21-10-2008.
  9. Octavio Ortega (18-1-2008). «Sexo telefónico a cambio de tu cuenta de MySpace». Consultado el 21-10-2008.

Enlaces externos[editar]