Sexismo

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Sede de la Asociación Nacional Contra el Sufragio Femenino. Las reivindicaciones históricas para eliminar la discriminación sexual han generado fuerte oposición en la sociedad ya que los cambios en la igualdad legal suponían y suponen cambios profundos en las mentalidades.

Sexismo, discriminación sexual o discriminación de género, es el prejuicio o discriminación basada en el sexo o género, también se refiere a las condiciones o actitudes que promueven estereotipos de roles sociales establecidos en diferencias sexuales.[1] Las actitudes sexistas se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales sobre los distintos roles de género. El término se utiliza habitualmente para referirse a la discriminación de las mujeres.[2] [3] [4] [5] [6] La discriminación sexual no es solo un concepto dependiente de actitudes individuales, sino que se encuentra incorporado en numerosas instituciones de la sociedad.[7] A menudo el sexismo es asociado con argumentos sobre la supremacía de género.[8] [9]

Historia y concepto[editar]

La palabra sexismo se formó en el contexto del feminismo de la década de 1960, para referirse a las relaciones sociales establecidas sobre la creencia en la superioridad de uno de los sexos biológicos y la subordinación y discriminación del otro sexo. El sexismo es objeto de estudio e investigación en el campo de la lingüística, la psicología, la sociología y la antropología.

El Observatorio de Desigualdades en la Salud[10] define sexismo como:

… el sexismo implica relaciones de género inequitativas y se refiere a las prácticas institucionales e interpersonales según las cuales los miembros del grupo de género dominante (generalmente los hombres) acumulan privilegios mediante la subordinación de otros grupos de género (por lo común las mujeres) y justifican esas prácticas mediante ideologías de superioridad, diferencias o desviaciones innatas.

El diccionario de filosofía latinoamericana[11] señala que el término sexismo se usa como sinónimo de machismo. Recoge varias definiciones, incluida la que conceptualiza la filósofa Celia Amorós[12]

.. el sexismo es una ideología que influye en el discurso filosófico de dos maneras: a) como condicionante inmediato del modo como la mujer es pensada y categorizada en la sistematización filosófica de las representaciones ideológicas, y b) como condicionante mediato de la mala fe de un discurso que se constituye como la forma por excelencia de relación conscientemente elaborada con la concreta historicidad del hombre y procede a la exclusión sistemática de la mujer de ese discurso. La ideología sexista se manifiesta, por lo tanto, en las formas que emplea el discurso filosófico para escamotear la humanidad plena de las mujeres, convirtiéndolo en un discurso limitado, «resentido de la falsedad que lleva consigo la percepción distorsionada de la misma, precisamente para un discurso que se pretende a sí mismo el discurso de la autoconciencia de la especie». (Amarás, 1982).

El sexismo también se define como discriminación sexual o de género.[13]

El sexismo se manifiesta como una jerarquía sexual que se establece sobre la base de las diferencias biológicas. En los seres humanos el sexo se determina atendiendo a los caracteres sexuales secundarios, las gónadas o los cromosomas sexuales. Se reconocen cinco categorías: sexo masculino, sexo femenino, estados intersexuales (personas que nacen con caracteres sexuales masculinos y femeninos) y transexuales (personas que se someten a intervenciones quirúrgicas, al tratamiento hormonal o a ambos para modificar su sexo).

Tipos de sexismo[editar]

Sexismo contra las mujeres[editar]

El término sexismo en su uso corriente suele aludir al sexismo contra las mujeres, debido a que ésta fue la primera forma de sexismo identificada. Coloquialmente se usa el término sexismo como sinónimo de machismo, aunque en realidad el machismo es un subconjunto del sexismo.

El sexismo contra las mujeres forma parte de la teoría feminista y, por lo tanto, de la acción en defensa de los derechos de las mujeres que promueve el feminismo. Sexismo, machismo y androcentrismo son los factores de riesgo de la violencia contra las mujeres o violencia desde la perspectiva de género.

Sexismo benevolente[editar]

Glick y Fiske consideran que el sexismo es ambivalente y que junto a lo que llaman forma tradicional hostil, hay un tipo de sexismo que denominan benevolente. En el sexismo hostil, las actitudes discriminatorias están basadas en la supuesta inferioridad de las mujeres, la actitud es prejuciosa y en un tono negativo más explícito En el benevolente la actitud está basada en la idea de que la mujer es el complemento del hombre. En un tono aparentemente positivo. Es un tipo de sexismo contra la mujer.[14]

El sexismo benevolente puede ser considerado un dispositivo articulado de castigos y recompensas que permite sostener y reforzar la subordinación de la mujer (Lameiras y Rodríguez, 2003). Este dispositivo permitiría enmascarar la hostilidad de algunos hombres (dado el tono afectivo aparentemente positivo) e invisibilizar la subordinación a que es sometida la mujer en nuestra sociedad.[15]

Sexismo contra las personas intersexuales[editar]

El sexismo contra intersexuales no ha sido identificado hasta fechas recientes. La idea de sexo biológico sexista no tiene en cuenta a las personas intersexuales que nacen con características sexuales ambiguas. Hay también varones XX y mujeres XY que son genéticamente de un sexo pero desarrollaron las características sexuales del otro en la etapa fetal.

Históricamente, la mayoría de las culturas sostienen que varón y mujeres son entidades separadas y distintas con diferentes papeles de género y responsabilidades. Los bebés que nacen con características de ambos sexos o ambiguas eran sacrificados o sufrían la extirpación quirúrgica de una de sus características sexuales. Esta cirugía, según se cree, ha sido llevada a cabo en ocasiones con frecuencia sin el conocimiento ni consentimiento de los padres, siendo bajo ciertos puntos de vista una mutilación genital así como criticable la supuesta necesidad de la medicina occidental moderna de «corregir» los casos de intersexualidad, que no son más que una probabilidad natural.

La «intersexualidad» alude a la condición de estar entre los dos sexos. El movimiento LGBT ha luchado activamente contra el sexismo contra los intersexuales. Desde su nacimiento, los individuos intersexuales no están en la «caja» masculina ni en la femenina, fallando en reflejar esta condición la clasificación usada por las políticas y leyes gubernamentales. Las personas intersexuales también son con frecuencia el blanco de crímenes de odio, ya que las nociones tradicionales de masculino (XY) y femenino (XX) se consideran amenazadas por la existencia de sexos atípicos como los de los síndromes de Turner (X0), triple X (XXX), Klinefelter (XXY), de la Chapelle (varón XX) y Swyer (mujer XY).

Sexismo contra las personas transexuales o transgénero[editar]

El sexismo contra transexuales también ha sido identificado en fechas recientes. Tradicionalmente, se ha visto la transexualidad como un problema psicológico relacionado con un supuesto trastorno de identidad de género. Sin embargo, recientes investigaciones médicas sobre cerebros de personas transexuales indican que su composición muestra a menudo la conformación del sexo con el que se identifica el individuo en lugar de la del sexo asignado al momento de su nacimiento. Esto apoya la teoría de que el cerebro de un individuo puede desarrollarse en un sentido diferente al de sus genitales, por lo que la transexualidad podría ser de origen innato y no psicológico.[cita requerida] La investigación también apoya las expresiones «varón atrapado en el cuerpo de una mujer» y «mujer atrapada en el cuerpo de un varón». Tales expresiones son rechazadas por organizaciones de defensa de los Derechos Humanos de las personas transexuales y transgénero. La «transexualidad» alude a la identificación con un género distinto al de nacimiento. El movimiento LGBT ha luchado activamente contra el sexismo contra las personas transexuales y transgénero. Acontecimientos y organizaciones «sólo para mujeres» han sido criticados por rechazar a las mujeres transexuales, y de igual forma sucede con los acontecimientos y organizaciones «sólo para varones» que rechazan a los hombres transexuales. Las personas transexuales también son con frecuencia el blanco de crímenes de odio, ya que los defensores de la noción tradicional de masculinidad y feminidad la ven a menudo amenazada por la posibilidad de que algunas personas elijan vivir un género diferente al asignado en algún momento (o a lo largo) de su vida.

Sexismo contra los hombres[editar]

Se les denomina así a las acciones tomadas en contra del género masculino.[cita requerida]

Sexismo y expresión sexual[editar]

La expresión de las relaciones íntimas es parte de la condición humana. Sin embargo, se ha argumentado que varios aspectos de la sexualidad humana han contribuido al sexismo.

La revolución sexual[editar]

Durante la revolución sexual se produjo un cambio en la percepción cultural de la moralidad y el comportamiento sexuales. El momento histórico mundial para la revolución sexual ocurre en 1960, cuando en Estados Unidos, el FDA aprueba el libre uso del Noretinodrel, una píldora de anticoncepción hormonal, facilitando a las mujeres una opción mayor al momento de decidir tener hijos, y por consecuencia en sus posibilidades laborales y educativas.[16] La revolución sexual ha sido conocida como «liberación sexual» por el movimiento feminista, ya que algunos vieron este nuevo desarrollo en Occidente como una equiparación para las mujeres en cuanto a tener tantas opciones sexuales como los varones, deseando eliminar la problemática dicotomía virgen/puta de la sociedad occidental tradicional.

Feministas como Ariel Levy han advertido que el estado actual de la sexualidad comercial ha creado una «cultura obscena». Este desarrollo cultural (ocurrido en su mayoría en Occidente), la comercialización de la objetificación de las mujeres, ha sido criticado tanto por varones como por mujeres. Más que ser liberador, algunas feministas argumentan que la «pornificación» de la sociedad occidental ha reducido e igualado el ámbito del poder femenino a solamente poder sexual. Algunas feministas argumentan que las mismas mujeres objetifican a otras mujeres convirtiéndose en productoras y promotoras de la «cultura obscena».

Pornografía[editar]

Algunos sostienen que la pornografía contribuye al sexismo, porque en las interpretaciones pornográficas convencionales para espectadores masculinos las actrices están limitadas a y son presentadas como «objetos de placer». La feminista alemana Alice Schwarzer es una representante de este punto de vista, que ha estado planteando repetidamente desde los años 1970, especialmente en la revista feminista Emma. Lo inverso, cuando las espectadoras femeninas objetifican a los actores masculinos, también ha sido identificado como sexismo. Algunas feministas, como Catharine MacKinnon, se oponen a la pornografía, alegando que es una industria que explota a las mujeres y que es cómplice de la violencia contra la mujer, tanto en su producción (donde acusación de que el abuso y la explotación de las mujeres que realizan en la pornografía está rampante) y en su consumo ( en el que acusan a la pornografía erotiza la dominación, la humillación y la coerción de las mujeres, y refuerza las actitudes sexuales y culturales que son cómplices en la violación y el acoso sexual). Cobran que la pornografía contribuye a la masculina-objetivación de la mujer centrada y por lo tanto al sexismo.

Por otra parte, algunas famosas actrices pornográficas como Teresa Orlowski y Tímea Vágvölgyi han afirmado públicamente que no sienten que sean víctimas del sexismo contra mujeres. De hecho, muchas estrellas pornográficas feministas y feministas sexuales liberales consideran la pornografía progresista, pues es una industria que paga enormes cantidades de dinero por realizar actos consensuales.[cita requerida]

También hay muchas mujeres directoras y gestoras en la industria pornográfica. Las feministas sexuales positivas apoyan a menudo su opinión señalando la situación de las mujeres en país con leyes estrictas sobre la pornografía (por ejemplo, Arabia Saudí) frente a la de las mujeres de países con leyes liberales sobre la pornografía (por ejemplo, los Países Bajos).

Con todo, otras feministas fuera del feminismo sexual liberal y del feminismo antipornográfico temían que censurar la pornografía comercial llevaría a censurar la legítima expresión femenina altruista de sus experiencias sexuales. Esto se debe a que históricamente las leyes sobre decencia han sido usadas en varios países para censurar la educación sexual, que es vital para independencia sexual de las mujeres y la propiedad de las decisiones de sus mismos cuerpos.

El sexismo en el lenguaje[editar]

Se ha argumentado que las dicotomías sexuales existen en el idioma, si bien se discute si determinado lenguaje provoca sexismo o el sexismo provoca cierto lenguaje (véase la hipótesis de Sapir-Whorf).

Lenguaje sexista y lenguaje neutro[editar]

A finales del siglo XX hubo un ascenso del uso de lenguaje neutro en términos de género en Occidente, lo que a menudo se atribuye al auge del feminismo. El lenguaje neutro en términos de género, como parte de la corrección política, es la elusión de nombres de profesión sexistas («asistente de vuelo» en lugar de «azafata»), uso no paralelo («cónyuges» en lugar de «marido y mujer») y otras expresiones que algunos consideran sexistas. Quienes lo defienden creen que el uso de términos específicos de un género supone un sesgo para excluir a individuos en función de su sexo. Sus oponentes cuestionan que tal campaña elusiva se libre también en el plano semántico. Hay quien incluso rechaza esta tendencia como una «locura» de la corrección política y protestan contra lo que consideran censura Axiologia.[cita requerida]

Lingüística antropológica y lenguaje específico de género[editar]

A diferencia de las lenguas germánicas occidentales, para muchos otros idiomas del mundo los pronombres de género específicos son un fenómeno reciente surgido sobre principios del siglo XX. Como resultado del colonialismo, ocurrió una revolución cultural en muchos lugares del mundo, incluyendo intentos por «modernizar» y «occidentalizar» las lenguas locales añadiéndoles pronombres de género específicos y pronombres animado-inanimado. Irónicamente, esto provocó que donde hace un siglo había pronombres neutros de repente aparecieses pronombres de género específicos. En esas regiones, algunas feministas, desconocedoras de la etimología de su propio idioma, se quejan sobre lo que perciben como «lenguaje sexista» usando argumentos como que «el lenguaje tradicional no puede reflejar adecuadamente la presencia de las mujeres en la sociedad moderna», parecidos a los esgrimidos en Occidente. Sin embargo, otras feministas, conscientes de su historia lingüística, advierten que el lenguaje tradicional de su parte del mundo es inherentemente neutral en cuanto a género, por lo que deciden revivir el uso neutral original de hace un siglo mediante proyectos de reclamación.

Reapropiación[editar]

Se llama reapropiación (también conocida como proyectos de reclamación) al proceso cultural mediante el que ciertos grupos reclaman o se reapropian de términos, símbolos y artefactos que se usaron anteriormente para discriminar. Por ejemplo, dentro del idioma inglés ciertos términos como bitch (‘perra’) y slut (‘marrana’), que históricamente han sido usados como calificativos sexistas peyorativos contra las mujeres, se han usado posteriormente para aludir a mujeres fuertes, independientes e independientes y a mujeres hipersexuales y sexualmente liberadas.[cita requerida] De forma parecida, términos como girlie men (‘nenazas’) y tranny, que tradicionalmente se han usado peyorativamente contra los transexuales, se han usado luego para aludir a los distintos grados de transexualidad de «pre-operación» y «no-operación», tanto a los que se han sometido o van a someterse a cirugía de reasignación de sexo como a los que no. El éxito de estos procesos culturales es discutible.[cita requerida]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Merriam-Webster.
  2. http://www.merriam-webster.com/dictionary/sexism?show=0&t=1308304677
  3. http://dictionary.reference.com/browse/sexism
  4. http://www.thefreedictionary.com/sexist
  5. "Sexism". Concise Oxford Companion to the English Language.
  6. http://oxforddictionaries.com/definition/sexism?view=uksexism
  7. Macionis, Gerber, John, Linda (2010). Sociology 7th Canadian Ed. Toronto, Ontario: Pearson Canada Inc.. pp. 298.
  8. “La discriminación empieza en la escuela”, Hanaa Edwar, El País, 5/3/2013.
  9. Brittan, Arthur (1984). Sexism, racism and oppression. Blackwell. p. 236. ISBN 978-0-85520-674-1. 
  10. Observatorio de desigualdades en la salud. «Definiciones».
  11. universidad e México. «Diccionario de filosofía latinoamericana».
  12. Amorós, Celia. “Rasgos patriarcales del discurso filosófico: notas acerca del sexismo en filosofía”; citado en el Diccionario de Filosofía Latinoamericana. http://www.cialc.unam.mx/pensamientoycultura/biblioteca%20virtual/diccionario/sexismo.htm. 
  13. Janet Shibley Hyde (1991). «Psicología de la mujer, la otra mitad de la experiencia humana». Heath and Company. Consultado el 14 de abril de 2011.
  14. Moya y otros, Miguel. Sexismo,masculinidad,feminidad y factores culturales. http://reme.uji.es/articulos/amoyam4101701102/texto.html. Consultado el 27 de junio de 2012. 
  15. Cárdenas y otros, Manuel (2010). «Inventario de sexismo ambivalente.Adaptación,valiación y relación con variables psicosociales». Revista Salud y sociedad I. 
  16. Goldin, Claudia; Lawrence F. Katz (4 of August 2002). «The Power of the Pill: Oral Contraceptives and Women's Career and Marriage Decisions». Journal of Political Economy:  pp. 730-770. http://www.nber.org/papers/w7527.pdf. Consultado el 2 de octubre de 2012. 

Enlaces externos[editar]