Sex shop

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Escaparate de un sex shop en Pigalle, París, Francia.

Sex shop es un anglicismo que en español se traduce como tienda del sexo. Este nombre se utiliza para designar a un establecimiento donde se venden revistas y películas pornográficas, lencería erótica, juguetes sexuales, productos para practicar el sexo seguro (como los condones) y otros artículos relacionados con el sexo.

Los sex shops se han vuelto comunes en las grandes ciudades de España, Canadá, EE. UU., México, Colombia, Chile, Argentina y algunos otros países de América Latina, pero muy raramente se encuentran en poblaciones medianas o pequeñas, ya que todavía existe cierto estigma al respecto.

En la mayoría de las jurisdicciones que permiten este tipo de establecimientos, la ley sólo autoriza el acceso a los mayores de edad. La mayoría de edad depende de las leyes locales, pero en general suele ser a partir de los 18 o 21 años.

Tipos de sex shop[editar]

Escaparate de un sex shop en Nueva York, Estados Unidos.

Algunos sex shops no son solamente tiendas, sino centros de entretenimiento que ofrecen espectáculos, como proyecciones de cine porno, sesiones de striptease en vivo y Peep Shows, que son actuaciones diseñadas para la gente que disfruta del voyeurismo. La mayoría de los clientes en estos establecimientos suelen ser varones.

También existe otro tipo de sex shops, principalmente en Canadá y EE UU, que además de vender productos relacionados con el sexo, ofrecen talleres de educación sexual impartidos por sexólogos profesionales.

Sin olvidar los sex shops online, que ofrecen amplios catálogos de productos y la comodidad del cliente de permanecer en el anonimato. También la variante de la juguetería erótica, similar al sex shop pero más alejado de la pornografía y orientado a la pareja.

Materiales y sus riesgos[editar]

Desde la aparición de los productos sexuales se han utilizado diversos materiales para su elaboración. Antiguamente se tallaban en madera y piedra, actualmente se fabrican con plásticos suaves y duros.

Hoy en día los materiales más comunes con los que se hacen estos artículos son: bisfenol, PVC, ftalato, ABS, silicón 100% puro, cyberskin, RealFlesh, plastisol, acero inoxidable, cromados, madera, piedra, vidrio.

Existe la equivocada idea de que algunos juguetes sexuales están hechos en látex ya que así los promocionan muchas de las compañías que venden dichos productos. El látex es un material que se aplica por capas para permitir un secado homogéneo y que únicamente en grosores muy delgados —no más de 1 mm— se percibe como un material suave, sin embargo, si este material fuera utilizado para crear productos de diámetros mayores a 1 cm, el producto sería tan duro como una vara de madera, además de que su tiempo de secado podría llegar a durar meses, volviéndolo impráctico para su comercialización.

El material más utilizado por los fabricantes de juguetes sexuales es el PVC mezclado con Ftalato, a dicha mezcla se le conoce como Plastisol) ya que es lo más barato del mercado y fácil de conseguir, así como también el ABS. Sin embargo, estas sustancias están clasificadas como tóxicas, carcinógenas y mutágenas por la Unión Europea.[1] [2]

Los materiales menos comunes son el silicón 100% puro, CyberSkin y RealFlesh, ya que estas sustancias son aptas para el contacto con mucosas humanas y por ende más caras.

Estudios realizados por organizaciones como GreenPeace, BadVibes y Sexo Verde, así como estudios realizados por entidades de gobierno de países tales como Dinamarca, la Unión Europea[3] y Estados Unidos de Norteamérica y otros más, advierten de los peligros y daños a la salud que sustancias como el Ftalato, el policloruro de vinilo (PVC) y el Bisfenol A, pueden causarle a la salud del ser humano.

Antes de comprar un juguete sexual, se debe verificar si el producto que se está adquiriendo contiene información amplia sobre las sustancias que el producto contiene. No basta con que el producto diga «Ftalato Free» o «Libre de Ftalato», lo importante no es lo que no contiene, si no saber que es lo que sí contiene.

Verifique que el producto tenga datos de contacto completos del fabricante o importador ya que la mayoría de los fabricantes omiten esta información a sabiendas de que sus productos son tóxicos, y para evitar ser responsables por algún daño a la salud, simplemente no ponen sus datos de contacto.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Cloruro de vinilo (Vinyl Chloride)». Agency for Toxic Substances and Disease Registry (julio de 2006). Consultado el 16 de agosto de 2014.
  2. «Di(2-etilhexil) ftalato (DEHP)». Agency for Toxic Substances and Disease Registry.
  3. «Reglamento (CE) nº 1907/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo». Diario Oficial de la Unión Europea (18 de diciembre de 2006). Consultado el 16 de agosto de 2014.

Enlaces externos[editar]