Sereno (oficio)

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Fotografía de un sereno español de principios del siglo XX.
Grabado “¿Que vaya por la Comadre? Sereno.” (1802) en el catálogo de 'Trajes de España', dibujado por Antonio Rodríguez.
Tarjeta navideña del siglo XIX con un sereno vestido de gala.

Sereno era el encargado nocturno de vigilar las calles y regular el alumbrado público y, en determinadas ciudades o barrios, de abrir las puertas. En algunas épocas y países, también solían anunciar la hora y las variaciones atmosférica.[nota 1] Era habitual que fuesen armados con una garrota o chuzo, y usasen un silbato para dar la alarma en caso necesario. Como oficio, existió en España y en algunos países de Sudamérica desde el siglo XVIII.[1] En Perú se denomina serenazgo a su servicio.[2]

Historia[editar]

Los primeros serenos se documentan en el año 1715, creándose el Cuerpo de serenos el 12 de abril de 1765, siendo más tarde incluidos en un Real Decreto del 16 de septiembre de 1834, donde se regulaba la función de los serenos en las capitales de provincia. En general, el oficio desapareció casi en su totalidad a finales del siglo XX, pero se recuperó la figura del sereno en algunas poblaciones españolas, como es el caso del "Programa de Serenos de Gijón", localidad perteneciente al Principado de Asturias, o de otro plan similar en el barrio madrileño de Chamberí.[3] [4] A partir de 1854 se unificaron en España las misiones de sereno y farolero.[1]

Características[editar]

Era obligación de los serenos recorrer las calles de su demarcación protegiendo de robos y posibles asaltos de malhechores, evitar las peleas (incluso las domésticas); dar aviso de incendios y prestar auxilio a todo aquel que lo necesitara. En algunas ciudades se llamaban unos a otros por medio del silbato que llevaban o voceando contraseñas.[5]

De faroleros a serenos[editar]

Mediado el siglo, el cronista Pedro Felipe Monlau describe así el capítulo de Alumbrado y Serenos en la ciudad de Madrid:

"Antiguamente el alumbrado de las calles y plazas estaba a cargo de los vecinos, quienes cuidaban de encender, limpiar y conservar los faroles, y de los propietarios, que tenían a su cargo costear y reponer los faroles y las palomillas, abonando además a los vecinos el coste de las luces. En 1765 se estableció una dirección oficial de este ramo de policía, disponiéndose la iluminación de las calles y plazas durante los seis meses de invierno, ó sea desde octubre a abril. En 1774 se acordó que la iluminación continuase en los demás meses de verano. En 1798 se crearon los serenos, reuniendo este ramo con el de alumbrado, y aumentando hasta 96 reales anuales el impuesto anual de 64 reales 20 mrs. por cada luz que se venía pagando desde el primero de enero de 1766. Esta contribución de farol y sereno se aumentó desde el primero de enero de 1820 hasta 120 reales, cuya cantidad es la misma que se sigue pagando hoy día"<1850>.[6]

Pedro Felipe Monlau Madrid en la mano (1850)


Bibliografía[editar]

Notas[editar]

  1. En España ha quedado en el recuerdo consignas del tipo «¡Las doce en punto y sereno!», cantadas a medianoche por los serenos de algunas ciudades o anuncios meteorológicos ya legendarios como «¡Las dos y nublado!» o «¡Las cinco y media y nevando!».

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]