Ser espiritual

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Un espíritu o ser espiritual es una supuesta entidad no corpórea que aparece en muchas religiones.

En algunas partes del mundo se cree que los espíritus son capaces de poseer a las personas.

Históricamente, los espíritus han sido atribuidos un número de poderes, tanto sobre la naturaleza como sobre seres humanos. Muchas veces se dice que los poderes de un espíritu están ligados a su propósito de creación.

También la religión católica reconoce dones en la figura del Espíritu Santo, pero no para que los usase él, pues no son de él, sino para que los transmitiese a los humanos, por gracia divina (Dios otorgaría uno o varios dones a una persona en un momento dado, a través de él, que hace las veces de mensajero).

Etimología[editar]

La palabra espíritu viene del Latín spiritus, que significa aliento o respiro, y como el aliento es sinónimo de vida, la palabra denota que el alma que sigue viviendo se separa del cuerpo muerto o cadáver, pero como tiene aliento metafóricamente se entiende que sigue viva.

La palabra "inspirar" (del latín inspirare) tiene la misma raíz que espíritu. Es un término compuesto del prefijo in (dentro) y del verbo spirare (respirar).

En la Biblia, la palabra ruah (רוח, cuyo significado es "viento") se suele traducir como espíritu de esencia divina, lo que nos ha llegado como Espíritu Santo. Es por ello que en la escena de pentecostés, el Espíritu Santo es representado como el "viento" y también el "fuego" que transforma a los apóstoles de Jesús y les da la fuerza para salir al mundo a predicar su palabra; Es "el fuego que enciende otros fuegos", es decir, que "inspira".

El Espíritu en las religiones[editar]

La palabra "espíritu" en su contexto religioso ha llegado a obtener un número de significados:

  1. Sinónimo de Fantasma, Demonio o Duendecillo
  2. Sinónimo de Alma. En términos teológicos, un "espiritu" es la parte más profunda del alma del hombre, a través de la cual los seres humanos pueden ponerse en contacto con Dios.
  3. En la teología occidental, el Espíritu Santo es una persona de la Divina Trinidad (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo). El Padre (Dios) como la fuente, el Hijo (Jesús como el "caudal" o el "camino"), y el Espíritu como la transmisión.
  4. En muchas culturas, los espíritus existen en el mismo plano que los dioses, aunque en un rango de jerarquía menor, como por ejemplo los Elfos nórdicos o los ángeles en el cristianismo.

Espíritu en Filosofía[editar]

Fuera del contexto religioso (aunque pueda aplicarse también en él), en sentido figurado, "el espíritu" se refiere al concepto de que todos los "espíritus" forman parte de una unidad mayor, y que, aunque funcionen como una identidad separada, tienen una conciencia común, como por ejemplo el espíritu nacional, el espíritu de equipo, etc. El espíritu es la "sustancia" de los seres humanos, la parte de nosotros mismos que nos hace iguales, hermanos. Factores como la raza o el contexto de vida son los "accidentes" y son los que nos diferencian.

En este sentido, el término espíritu ha sido usado como sinónimo del concepto griego de pneuma por Hegel, Ken Wilber y Friedrich Schelling.

Sin embargo, el concepto de espíritu ha sido desprestigiado por las contradicciones a las que lleva, ya que es definido como una realidad radicalmente no material. Entonces, ¿como se relaciona con nosotros, absolutamente materiales? y, en consecuencia, ¿por qué no tenemos ninguna constancia racional del «espíritu» si no es a través de las partes materiales de lo real?

Espíritu Santo[editar]

Según la doctrina cristiana los Dones del Espíritu Santo, se clasificarían en 7 aspectos que pueden ser vistos mediante las siguientes explicaciones el primero se basa en la Sabiduría, el segundo en Entendimiento, el tercero en Consejo, el cuarto en la Fortaleza, en el quinto la Ciencia, en el sexto la Piedad, y por último encontramos el Don de temor de Dios

  1. El Don de Sabiduría, sería concedido por el Espíritu Santo que permitiría apreciar lo que vemos, lo que presentimos de la obra divina.
  2. El Don de Entendimiento, es el del Espíritu Santo que lleva al camino de la contemplación, camino para acercarse a la divinidad.
  3. El Don de Consejo, consistiría en saber decidir con acierto, aconsejar a los otros fácilmente y en el momento necesario conforme a la voluntad de divina.
  4. El Don de Fortaleza, es el don que el Espíritu Santo supuestamente concede al fiel, ayuda en la perseverancia, como una fuerza sobrenatural.
  5. El Don de Ciencia, Es el don del Espíritu Santo que permitiría acceder al conocimiento. Es la luz invocada por el cristiano para sostener la fe del bautismo.
  6. El Don de Piedad, el corazón del cristiano no debe ser ni frío ni indiferente. El calor en la fe y el cumplimiento del bien es el don de la piedad, que el Espíritu Santo derrama en las almas.
  7. El Don de Temor de Dios, sería el don que salva a los creyentes del orgullo, suponiendo que lo deben todo a la misericordia divina.

El Mundo de los Espíritus[editar]

Según los pueblos Amerindios[editar]

  • Los Mapuches: En sus antiguas creencias, cuentan que todos los espíritus de los seres vivientes provienen de una ánima (espíritu) universal, llamado el Pu-Am. De esta ánima universal se desprende el ánima de cada hombre, llamada el am, que acompaña su cuerpo hasta que vive. Pero no solamente el ser humano tiene su propio am; todo ser viviente poseería su propia ánima. Además, incluso los "espíritus antiguos" (tales como los Pillanes, provendrían del Pu-Am. Solamente los wekufe (especie de espíritus malignos) no poseerían am. Luego al morir el ser humano, este volvería a reunirse al Pu-Am. (ver Creencias del pueblo mapuche).

Según los Mormones[editar]

La parte del ser viviente que existe desde antes del nacimiento del cuerpo mortal, que mora dentro de ese cuerpo durante la vida terrenal y que después de la muerte existe como un ser separado hasta la resurrección. Todos los seres vivientes -el hombre, los animales y la vegetación- fueron creados espiritualmente antes que existiese físicamente sobre la tierra forma alguna de vida (Gén. 2:4–5; Moisés 3:4–7). El cuerpo de espíritu es a semejanza del cuerpo físico (1 Ne. 11:11; Éter 3:15–16; DyC 77:2; DyC 129). Todo espíritu es materia, pero es más refinada y pura que los elementos o la materia terrenales (DyC 131:7). Toda persona es literalmente hijo o hija de Dios, habiendo nacido como espíritu, de Padres Celestiales, antes de nacer de padres terrenales en la carne (Heb. 12:9). Toda persona que viva o haya vivido sobre la tierra tiene un cuerpo espiritual inmortal, además de su cuerpo de carne y huesos. Según lo definen a veces las Escrituras, el espíritu y el cuerpo unidos constituyen el alma (DyC 88:15; Moisés 3:7, 9, 19; Abr. 5:7). El espíritu puede vivir independiente del cuerpo, pero el cuerpo no puede vivir sin el espíritu (Stg. 2:26). La muerte física es la separación del espíritu y el cuerpo. En la resurreción, el espíritu se reúne con el mismo cuerpo de carne y huesos que habitó siendo un ser mortal, con dos diferencias importantes: nunca volverán a separarse, y el cuerpo físico será inmortal y perfecto (Alma 11:45; DyC 138:16–17). Un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo, Lucas 24:39. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios Rom. 8:16. Glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, 1 Cor. 6:20. Este cuerpo es el cuerpo de mi espíritu, Éter 3:16. El hombre es espíritu, DyC 93:33. Cristo ministró a los espíritus de los justos en el paraíso, DyC 138:28–30 (1 Pe. 3:18–19). Habéis nacido en el mundo mediante el agua, y la sangre, y el espíritu, Moisés 6:59. Estaba entre aquellos que eran espíritus, Abr. 3:23. Espíritus inmundos. Jesús echó fuera muchos demonios, Mar. 1:27, 34, 39. Sal de este hombre, espíritu inmundo, Mar. 5:2–13. El espíritu malo enseña al hombre que no debe orar, 2 Ne. 32:8. En el nombre de Jesús echaba fuera demonios y espíritus inmundos, 3 Ne. 7:19. Muchos espíritus falsos se han esparcido por la tierra, engañando al mundo, DyC 50:2, 31–32. José Smith explicó las tres claves para distinguir si un espíritu es de Dios o del diablo, DyC 129.

Véase también[editar]