Septimio Odenato

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Septimio Odenato

Septimio Odenato (latín: Septimius Odaenathus, griego: Hodainathos, árabe: أذينة), la forma latinizada de Odainath, fue un rey del reino árabe de Palmira y del posterior Imperio de Palmira en la segunda mitad del siglo III. Tuvo mucho éxito en recuperar los territorios orientales romanos, capturando tierras de los persas y restaurándolas al Imperio romano.

Biografía[editar]

Su nombre completo era Septimius Odainath.[1] Su nombre gentilicium Septimius muestra que su familia recibió la ciudadanía romana durante el reinado de un emperador de la dinastía Severa, convirtiéndose en una de las familias principales de Palmira a partir de la década de 190. Era hijo de Septimius Hairān, el «senador y jefe de Tadmor», hijo de Wahballath, hijo de Nasor.[2]

El año en que Odenato se hizo regente de Palmira es desconocido, pero en una inscripción marcada con la fecha del año 258 ya es descrito como «ilustre cónsul nuestro señor».[3] Su esposa, la famosa Zenobia, fue un gran apoyo en vida su política.

La derrota y cautiverio del emperador Valeriano en 260, dejó las provincias orientales vulnerables a los persas. La idea de una supremacía persa en la región no era algo deseable para Palmira y su regente. Inicialmente, al parecer, Odenato intentó sobornar el monarca persa Sapor I. Sin embargo, cuando sus presentes fueron rechazados[4] decidió apoyar a la causa de Roma. La neutralidad que había creado la prosperidad de Palmira fue abandonada en pro de una política militar activa, que, mientras contribuía a la fama de Odenato, en poco tiempo trajo la ruina a su ciudad natal. Atacó las fuerzas armadas persas que retornaban tras el saqueo de Antioquia y les infligió una gran derrota antes de que pudieran atravesar el río Éufrates.

Tras ser proclamados dos emperadores en el Oriente (261), Odenato tomó parte por Galieno, el hijo y sucesor de Valeriano. Atacó y mató al usurpador Quietus en Emesa y fue recompensado por su lealtad con una posición excepcional (262). Ya había asumido el título de rey anteriormente, sin embargo ahora se le nombró totius Orientis imperator, no simplemente un regente, ni un Augusto, sino líder independiente de todo el Oriente.[5]

En una serie de campañas rápidas y exitosas, durante las cuales dejó Palmira bajo el control de Septimius Worod,[6] atravesó el río Éufrates y capturó Edesa, recuperando Nísibis y Carras. Incluso tomó la ofensiva contra Persia y atacó por dos veces la capital Ctesifonte. Probablemente también trajo a Armenia de vuelta al Imperio romano. Esas victorias restauraron el dominio romano en el Este y Galieno no creyó inconveniente realizar una parada triunfal con cautivos y trofeos que Odenato había ganado (264). Odenato celebró sus victorias en el Este, compartiendo el título oriental de «rey de los reyes» con su hijo mayor Hairan (Herodes).[7]

A pesar de mantener las formalidades ante su superior, el Emperador Romano, hay pocas dudas de que el objetivo de Odenato era crear un imperio independiente. Sin embargo, durante su vida, no hubo ningún conflicto con Roma. Estaba a punto de atacar a los godos en Capadocia cuando, junto con su hijo mayor Hairan, fue asesinado por su sobrino Maconius. No hay ninguna base para suponer que tal acto de violencia hubiera sido instigado por Roma. Después de su muerte (266-267), Zenobia lo sucedió en su posición y gobernó Palmira junto con su hijo Vabalato, también llamado de Athenodorus.

Notas[editar]

  1. Vogüé, Syrie centrale, Nos. 23, 28; Cooke, North-Semitic Inscriptions. Nos. 126, 530
  2. Gawlikowski, Michel, "Les princes de Palmyre", Syria 62 (1985) 251-61.
  3. N.S.I. en el 126
  4. Petr. Patricius, 10
  5. Mommsen, Provinces, ii. p. 103)
  6. N.S.I. Nos. 127-129
  7. De acuerdo con Gibbon, Herodes era hijo de Odenato, pero no de Zenobia

Narrativa[editar]

Bibliografía[editar]