Separación matrimonial

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La separación matrimonial es una situación jurídica intermedia entre el matrimonio y el divorcio.

En muchos ordenamientos jurídicos, la ley no contempla la posibilidad del divorcio, por motivos principalmente religiosos o culturales (el caso emblemático es el del Derecho canónico, que ha influido mucho en muchos ordenamientos jurídicos de países de mayoría cristiana). Por ese motivo, se ha creado un sistema a medio camino entre el matrimonio y el divorcio, que permite que siga existiendo el vínculo matrimonial, mientras que se terminan muchos de los derechos y obligaciones existentes para una pareja casada.

Efectos[editar]

Lo más habitual en un régimen de separación matrimonial, aunque puede variar en función del ordenamiento jurídico, es que existan las siguientes diferencias con el vínculo matrimonial:

  • Desaparece la obligación de vivir en el domicilio conyugal (en las legislaciones donde esta obligación existe). Este es un requisito esencial en la separación.
  • Se debe liquidar el régimen económico matrimonial. A partir de la separación, las partes liquidan la comunidad de bienes (en el caso de que existiese), y pasan a regirse por separación de bienes como si no estuviesen casados.
  • Se procede a repartir la custodia legal de los hijos, el régimen de visitas y la pensión de alimentos en favor de los hijos en su caso.
  • Si la legislación lo contempla y si existe desequilibrio económico entre los cónyuges, se puede establecer la pensión compensatoria (también denominada en algunos casos pensión de alimentos) de un cónyuge al otro.
  • Los separados pierden los derechos hereditarios que corresponden a los cónyuges.
  • Uno de los padres se hace responsable por sus hijos o cada uno se queda con uno.

La principal diferencia entre la separación y el divorcio es que el matrimonio sigue existiendo. Por este motivo:

  • Una persona separada no puede volver a contraer matrimonio, porque incurriría en bigamia.
  • Una persona separada, puede divorciarse posteriormente.

Separación de hecho y separación judicial[editar]

Se diferencia habitualmente entre la situación de separación de hecho y la de separación judicial. En ambos casos se da la situación fáctica de separación de la pareja, y ruptura de la convivencia.

Sin embargo, la separación judicial (que es a la que aludimos normalmente cuando hablamos de separación matrimonial) es la establecida mediante una sentencia judicial e implica un mayor número de efectos jurídicos que la separación de hecho. La liquidación del régimen económico matrimonial, las pensiones y custodias correspondientes, por ejemplo, las dicta necesariamente el juez.

La separación de hecho, por lo tanto, es una situación fáctica, aunque a veces se le reconoce algún efecto jurídico. Por ejemplo, la separación de hecho puede ser una causa para solicitar la declaración de divorcio, como así sucede en Chile y España.

El papel de los abuelos cuando los hijos están separados o divorciados[editar]

La separación del matrimonio implica un reajuste para los padres y para los hijos, así como una reorganización de todos los contactos con conocidos, amigos y familiares. Los abuelos no son una excepción en este reajuste.

Lo cierto es que cuando el divorcio o separación acontece cada uno de los miembros del matrimonio busca apoyo y refugio en sus propios padres. De hecho en muchos adultos al separarse hay una cierta vuelta a la dependencia infantil de sus propios padres y los abuelos tratan de hacer todo lo que está en su mano para amortiguar los efectos negativos del divorcio de sus hijos. Parece que los abuelos asumen el papel de “rescatadores” de la familia cuando alguno de sus miembros tiene problemas[1] Pero también el papel de los abuelos ante los nietos se vuelve muy dominante. Los abuelos llegan a tomar el papel del padre o la madre y esto ocasiona problemas entre abuelo e hijo. Surgen enfrentamientos por las actividades que el niño realiza,la forma en la que se educa,las amistades,la forma de relacionarse,etc. Ante esto, se le crean conflictos al niño, como quién le educa, quién es el tutor, a quién tiene que obedecer, etc. Todo esta confusión causa problemas psicológicos al niño que se deberán atender de la mejor manera y en conjunto abuelo-padre, para el bienestar del infante.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. López, J. (2011). Una situación especial: el papel de los abuelos cuando los hijos están separados o divorciados. En J. López y E. Martín (Eds.). Los modelos de conducta familiar y social transmitidos a través de la educación familiar (pp. 211-234). Madrid: Universidad San Pablo CEU.