Secretario de Estado (Antiguo Régimen en España)

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Para el cargo actual, con rango inmediatamente inferior al Ministro, véase Secretario de Estado (Administración Pública de España).

Los Secretarios de Estado en España, entre 1714 (reformas borbónicas de Felipe V) y 1833 (final del reinado de Fernando VII, la Década Ominosa y del Antiguo Régimen en España), fueron el cargo institucional que ejercía las funciones directivas del poder ejecutivo por delegación directa y bajo la confianza del rey, quien no por ello dejaba de concentrar todos los poderes como rey absoluto. Su figura, dentro de una monarquía absoluta propia del Antiguo Régimen, era en cierta medida comparable a la que posteriormente representaria el Presidente del Consejo de Ministros (dentro de un régimen liberal en el que se introdujo la división de poderes y la limitación de los poderes regios propia de una monarquía constitucional); y, más adelante, el Presidente del Gobierno en la actual monarquía parlamentaria desde la Constitución de 1978.

En alguna ocasión, los Secretarios de Estado son mal llamados Primeros Ministros, en otras Ministros de Estado, o Ministros Plenipotenciarios. En cualquier caso, su función es la misma y pueden considerarse continuación histórica de la labor de algunos cargos institucionales (algunas veces formales, otras informales) que venían sirviendo a la monarquía autoritaria de Trastámaras y Habsburgos desde el siglo XV: los secretarios y los validos.

Con las reformas de Felipe V, la configuración polisinodial de los Consejos decae (a excepción del Consejo de Castilla), y es la Secretaría de Estado y del Despacho la institución que toma mayor preeminencia en la estructura gubernativa. Primero como Secretaría del Despacho Universal, desde 1705 desdoblada en dos, y desde 1714 en cuatro (Estado, Hacienda, Justicia y una en conjunto para Guerra, Marina e Indias).

Contenido

[editar] Secretarios en la monarquía de los Habsburgo

El trabajo de los secretarios que llevaban a cabo la gestión diaria de los asuntos había sido siempre imprescindible, y produjo la formación de una clase de letrados que permitió el ascenso social desde posiciones no privilegiadas o (más comúnmente) la baja nobleza. Existían, como es lógico, desde la Baja Edad Media, y algunos secretarios reales alcanzaron una elevada confianza de los reyes que no delegaron en validos, los llamados Austrias mayores del siglo XVI:

[editar] Secretarios con los Austrias mayores

[editar] Las secretarías con los Austrias menores

Las secretarías de Estado del siglo XVII eran dos: la del Norte y la de Italia. Entre 1630 y 1661 hubo una tercera secretaría, denominada de España.

Desde el validazgo del Duque de Lerma los secretarios despachaban con el valido, y no con el rey; reduciéndose mucho su importancia.

En 1621 apareció la figura del Secretario del Despacho, con dignidad de secretario de Estado, pero que no se crea como tal oficio, sino como un aviso, acompañado del oficio de secretario (en el periodo en que existió, con la Secretaría de Estado de España).

En el reinado de Carlos II se revalorizaron las secretarías del despacho, que se conocían como covachuelas. Se las reconocía la utilización de la vía reservada y ejecutiva, mucho más directa que el procedimiento de los Consejos, quedando en posición de ser la pieza más útil de la administración de que podrá disponer la nueva dinastía de los Borbones.[1]

[editar] Reforma borbónica: Secretarías de Estado y del Despacho

Con el nombre de Secretarías de Estado y del Despacho se designó a los altos departamentos administrativos del siglo XVIII español, herederos de las antiguas secretarías de Estado de los Austrias.

Felipe V las reorganizó para convertirlas en departamentos con competencias en los distintos sectores de la administración (1714). Las primeras secretarías fueron las siguientes: Estado, Justicia y Asuntos Eclesiásticos, Hacienda, Guerra, Marina e Indias. Al frente de cada una se situó un secretario de Estado y Despacho, nombrado por el rey, que los podía sustituir cuando lo considerase oportuno. A lo largo del siglo XVIII, el sistema de secretarías experimentó sucesivas transformaciones. El poder y el grado de competencia de los secretarios creció en detrimento de la importancia de los consejos. Fue habitual que varias secretarías se colocaran bajo un mismo secretario, que de esta manera se convertía en el hombre fuerte del gobierno.

Durante el reinado de Carlos III se introdujo la novedad del despacho colectivo (desde 1763), especie de consejo de secretarios que se reunía semanalmente para discutir todos los asuntos. Esta medida se reforzó con la creación, por el conde de Floridablanca, de la Junta Suprema de Estado (1787), reunión institucionalizada de todos los secretarios para deliberar sobre los asuntos que superaban el ámbito de cada secretaría. También a Floridablanca se debió la fórmula más acabada del sistema, organizado en siete secretarías: Estado, Guerra, Hacienda, Marina, Gracia y Justicia de España, Gracia y Justicia de Indias, y Guerra, Comercio y Navegación de Indias. La organización del poder ejecutivo culminó en el siglo XIX cuando las secretarías de Estado dieron paso a los ministerios, reunidos en el Consejo de Ministros o gabinete, dirigido por un presidente del Consejo (o jefe de gobierno).

Su número varió de siete a cinco. Sin embargo durante la mayor parte del tiempo fueron cinco las secretarías. El aumento de número trajo consigo un costo demasiado grande para la hacienda real, por lo que finalmente los asuntos de Indias fueron traspasados a las secretarías tradicionales (Estado, Guerra, Gracia y Justicia y Marina).

[editar] Secretarios en los distintos reinados

[editar] Felipe V (1700–1746)

[editar] Fernando VI (1746–1759)

[editar] Carlos III (1759–1788)

[editar] Carlos IV (1788–1808)

[editar] Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino (1808–1810)

[editar] Consejo de Regencia (1810–1814)

  • 30 de enero de 1810 – 28 de octubre de 1810 • Primera Regencia. Miembros:
    • Pedro Quevedo Quintano, obispo de Orense (se incorpora el 29 de mayo de 1810).
    • Francisco Saavedra.
    • Francisco Javier Castaños.
    • Antonio Escaño.
    • Esteban Fernández de León (renuncia).
    • Miguel Lardizábal Uribe (sustituye a Esteban Fernández de León).
  • 28 de octubre de 1810 – 22 de enero de 1812Segunda Regencia. Miembros:
    • Pedro Agar.
    • Joaquín Blake (el 8 de abril de 1811 se le autoriza a tomar el mando de tropas y abandonar interinamente la Regencia).
    • Gabriel Císcar Císcar.
    • Domingo Mariano Traggia, marqués de Palacio (interino hasta la llegada de Joaquín Blake) (28-29 de octubre de 1810).
    • José María Puig (interino hasta la llegada de Gabriel Císcar) (28 de octubre de 1809 / 4 de enero de 1811).
    • Ramón Rufino Patiño Osorio, marqués de Castelar (interino hasta la llegada de Joaquín Blake) (29 de octubre-8 de diciembre de 1810)

[editar] José I Bonaparte (1808–1813)

[editar] Nombrados por Fernando VII (1808–1813)

[editar] Fernando VII (Primer Periodo Absolutista, 1814–1820)

[editar] Fernando VII (Trienio Liberal, 1820–1823)

[editar] Fernando VII (Década Ominosa, 1823–1833)

[editar] Véase también

[editar] Notas

  1. Miguel Artola (dir.) Enciclopedia de Historia de España, Madrid: Alianza, 1991, tomo 5, pg. 1077-1078.

[editar] Enlaces externos

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