Sebastián Miñano

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Sebastián de Miñano y Bedoya (Becerril de Campos, provincia de Palencia, 20 de enero de 1779 - Bayona, 6 de febrero de 1845) fue un escritor, periodista, geógrafo, historiador y político afrancesado español.

Biografía[editar]

De orígenes hidalgos, su familia paterna provenía de Corella, Navarra, donde estaba el mayorazgo. A mediados del siglo XVIII el abuelo paterno, Baltasar de Miñano, pasó a Valladolid a ocupar el cargo de tesorero de rentas. El padre, Andrés de Miñano y Las Casas (1756-1811), estudió leyes en Valladolid, se casó en 1775 en Becerril con Margarita de Bodya, de familia asentada en Tierra de Campos. Andrés Miñano fue corregidor de Becerril y de Trujillo, siendo nombrado luego oidor de Canarias, cargo que no llegó a desempeñar. Era un hombre cultivado, de tendencia claramente ilustrada, y ejerció una determinante influencia sobre hijo, el futuro escritor. En 1791 colocó a su hijo en el seminario de Palencia, donde estuvo hasta 1794, en que pasó a estudiar leyes en la universidad de Salamanca.

En 1795 Miñano se trasladó a Toledo, donde su padre había logrado hacerle familiar del ilustrado cardenal Lorenzana y ayo del nieto de Carlos III, el infante Luis María de Borbón y Vallabriga. Estuvo allí tres años y medio, que aprovechó para terminar sus estudios jurídicos. Marchó entonces a Sevilla acompañando al infante, que acaba de ser nombrado arzobispo de la metrópoli andaluza. Pero al poco fue nombrado arzobispo de Toledo, en 1800, y Miñano regresó con él a la capital manchega.

Al caer Urquijo en 1801 la Inquisición fue buscando presuntos jansenistas y fue procesado por una denuncia; eso no le impidió ser hecho subdiácono en 1802 y recibir a propuesta del cardenal una ración de la catedral de Sevilla. Entre 1801 y 1804 se ocupó de los asuntos del Cardenal de Borbón en la Corte. En 1804 el cabildo sevillano le nombró su diputado de negocios en la Corte, pero en agosto del mismo año recibió orden de regresar a Sevilla, de donde no se movió hasta la invasión francesa. Allí trabó amistad con Alberto Lista, Félix José Reinoso, José María Blanco White, Ceán Bermúdez etcétera.

Tras el motín de Aranjuez en 1808 le enviaron a la Corte para que felicitase al nuevo rey, y allí presenció el motín del dos de mayo. En Sevilla, su padre fue nombrado miembro de la Junta Suprema, que le encargó a Sebastián diversas comisiones. En una de ellas acompañó al general Castaños en su entrada en Madrid (agosto de 1808). Cuando los franceses entraron en Sevilla, Miñano optó por volverse colaboracionista. Se afilió a la masonería bonapartista. No sólo reconoció a José I sino que se convirtió en consejero áulico y tras la derrota napoleónica tuvo que emigrar a Francia. Llegó a Bayona en marzo de 1813 y al mes siguiente estaba en París. Se movió por diversos lugares de Francia.

En 1815 el tribunal eclesiástico de Sevilla abrió expediente a Miñano por ser afrancesado, y en marzo de 1817 se le declaró "purificado". Pero ya a finales de 1816 estaba en España. Por entonces empieza a dedicarse a tareas literarias, empezando por la traducción del Compendio histórico de las revoluciones del ideólogo Cabanis, que terminó en 1818 pero sólo puedo publicarse en 1820.

En 1820 publicó algunos artículos en El Constitucional y secularizado, durante el Trienio Liberal colaboró en los 102 números de El Censor, probablemente la revista más intelectual de esta época, junto a Alberto Lista y José Mamerto Gómez Hermosilla, y publicó por entonces los diez folletos que constituyen su obra más famosa Lamentos políticos de un pobrecito holgazán (1820), uno de los grandes éxitos del periodismo satírico y anticlerical de la época, donde mezcla el costumbrismo con la crítica al clero y al Antiguo Régimen, mostrándose así un liberal convencido, así como las cinco Cartas de don Justo Balanza al Pobrecito Holgazán, una especie de continuación de los Lamentos y las dieciocho Cartas del madrileño, estas dos últimas publicadas por entregas en El Censor (1820-1822). También colaboró en El Imparcial, que dirigía su amigo, el también afrancesado Francisco Javier de Burgos.

Poco a poco fue desengañándose del liberalismo veinteno, sobre todo al ver la restrictiva amnistía contra los josefinos, pero también por las denuncias que tuvo que afrontar sobre algunos de sus artículos, una de las cuales le valió una condena a un año de prisión; incluso sus enemigos imprimieron un libelo, Vida, virtudes y milagros del Pobrecito Holgazán, en donde se sacaban a relucir su escandalosa vida y trapos sucios; en fin, terminó por ser partidario del absolutismo fernandino. Desde marzo a julio de 1823 publicó diversos folletos contra los liberales.

Sin embargo prefirió exiliarse porque había absolutistas que no perdonaban su antigua militancia liberal. En París publicó anónima su Histoire de la révolution d'Espagne de 1820 a 1823, donde refleja el desengaño de la revolución española, pero también escrito con la intención de que le dejen regresar; tras varios intentos, logra permiso en 1824. La edición de su monumental Diccionario geográfico y estadístico de España y Portugal (1826-1829), en 11 volúmenes, le ganó un puesto de académico en la de la Historia en 1825. Polemizó sin embargo sobre las insuficiencias de esta obra con el geógrafo Fermín Caballero.

Bajo la protección de los absolutistas moderados de López Ballesteros, pudo organizar y dirigir la Gaceta de Bayona y La Estafeta de San Sebastián, periódicos destinados a defender los intereses de dicho grupo de presión frente al de Francisco Tadeo Calomarde, inspirador de las soflamas absolutistas de Mariano Carnerero en La Quotidienne. Entre 1828 y 1830 hizo varios viajes a Francia para desempeñar comisiones por orden del Gobierno: negociar empréstitos con el banquero Aguado, vigilar a los emigrados liberales en otoño de 1830...; también hizo extractos de la prensa francesa.

Fue nombrado director del gabinete geográfico de la Secretaría de Estado. Por entonces anduvo muy bien relacionado con el mundillo diplomático francés, y obtuvo la Legión de Honor en 1828, y en España la Orden de Carlos III (1830). Los calomardinos, sin embargo, instigaron contra él una dura campaña en 1831 utilizando sus "pecados domésticos" y las autoridades eclesiásticas le intimaron a volver a Sevilla. Lograron, por lo menos, que por real orden se suprimiera su puesto de director del gabinete geográficos de la Secretaría de Estado. Por ello decidió fijar su residencia en Bayona, donde había comprado una casa en 1830.

La vuelta al poder de los liberales supuso para él el alejamiento de la vida política, y se suprimió definitivamente la comisión de la que disfrutaba. Volvió a escribir una historia de la revolución de España, que se publicó en francés en 1836, Révolution d'Espagne-Examen critique, ampliándola al año siguiente como Examen critique des révolutions d'Espagne. Publicó también algunos artículos, entre 1837 y 1839, en Le Phare de Bayonne, colaboró con seis artículos en la Revista Enciclopédica de la Civilización Europea de París (1843) y tradujo dos obras históricas de Thiers, entre ellas la Historia de la Revolución Francesa, San Sebastián, 1840-1841, 12 vols. Durante estos años realizó viajes a Cauterets, Burdeos, Chateau Margaux (para ver a Aguado) También volvió a España en 1842 para acompañar a Aguado al viaje que hizo este por Asturias, viaje durante el cual murió el banquero.

En 1844, viejo y achacoso, vendió sus propiedades en Bayona con la intención de volver a España para establecerse en San Sebastián, y donó sus libros a este Ayuntamiento para que crease una biblioteca pública, pero no tuvo tiempo de ver realizado su proyecto y falleció en Bayona el 6 de febrero de 1845.

El estilo literario de Miñano, muy cuidado, se caracteriza por una fina ironía y una particular predilección por el oxímoron. El profesor francés Claude Morange ha estudiado a fondo su vida y editado la parte más representativa de su obra periodística.

"Lamentos políticos de un pobrecito holgazán"[editar]

Junto con el Diccionario crítico-burlesco de Bartolomé José Gallardo, la obra de Miñaño Lamentos Políticos de un pobrecito holgazán, cuya primera entrega apareció en marzo de 1820 y de la que se llegaron a vender unos 60.000 ejemplares (una cifra extraordinaria para la época), constituye una de las obras clave y más influyentes del anticlericalismo español de la primera mitad del siglo XIX.

En los Lamentos están presentes todas las censuras realizadas al clero español desde fines del siglo XVIII. (...) Los clérigos viven y comen a costa de los trabajadores y son un grave problema social porque se han constituido en el más serio obstáculo para el progreso de la agricultura. La existencia de conventos es uno «de los principales abusos que impiden que la España se ponga al nivel de las primeras naciones de Europa»; los diezmos son «contribución disparatada» que impide la prosperidad de la agricultura, etc. La imagen del clérigo ofrecida por Miñano es el contrapunto del labrador y del propietario. Estos últimos son los pilares de la nación y los únicos capaces de favorecer el progreso; los primeros son simples haraganes que viven como parásitos. Y todo se agrava por la superioridad mostrada por los clérigos. Intentan diferenciarse del pueblo y dominarlo, practicando una moral perniciosa, basada en el sometimiento del individuo y en el desprecio de sus derechos. En boca de un eclesiástico pone las siguientes palabras: «... ninguno que se ríe puede ser querido de Dios, que los hombres necesitan mucho palo y que no poniendo al frente de todas las corporaciones hombres duros y apasionados a obedecerme, el Altar y el Trono corrían un peligro inminente». La superstición, los vicios morales, los comportamientos egoístas de los eclesiásticos, la Inquisición, la exclusividad de la enseñanza de la Teología en detrimento de las ciencias útiles, las falsas vocaciones, son temas permanentes en las once cartas del pobrecito holgazán. Como es lógico, buena parte de los juicios más negativos recaen sobre los regulares. El fraile es «hombre de partido» que escribe folletos y sátiras y calumnia a cuantos se le presentan por delante y se sirve del sermón y del confesionario para defender sus ideas políticas absolutistas. Nada de virtud ni de espíritu religioso y menos aún observancia y sacrificio en frailes y monjes. Las únicas anotaciones favorables las reciben los párrocos, porque «hay entre ellos más liberales de lo que generalmente se cree», aunque esto no es suficiente para paliar la negativa impresión global ofrecida por esta obra. En la carta V presenta esta definición de clérigo, sin más distingos: «... es un lechuzo vestido de negro, con una sotana muy larga, su manteo terciado por debajo del brazo y un sombrerón que se anuncia diez varas delante de la persona».[1]

Obras[editar]

  • Lamentos políticos de un pobrecito holgazán (1820)
  • Histoire de la révolution d'Espagne de 1820 a 1823, par un espagnol témoir oculaire Paris: chez JG Dentu, 1824, 2 vols (Historia de la revolución de España de 1820-1823 por un testigo ocular).
  • Diccionario geográfico y estadístico de España y Portugal (1826-1829), 11 vols., el más importante hasta la llegada del de Pascual Madoz.
  • Sátiras y panfletos del Trienio Constitucional (1820-1823). Selección, presentación y notas de Claude Morange, Centro de Estudios Constitucionales («Clásicos del pensamiento político y constitucional español», 22), Madrid 1994.
  • Révolution d'Espagne-Examen critique 1820-1836, París, 1836.
  • Examen critique des révolutions d'Espagne de 1820 à 1823 et 1836, París, 1837, dos vols..

Referencia[editar]

  1. La Parra López, Emilio (1998). «Los inicios del anticlericalismo español contemporáneo». En Emilio La Parra López y Manuel Suárez Cortina. El anticlericalismo español contemporáneo. Madrid: Biblioteca Nueva. pp. 48–49. ISBN 84-7030-532-8. 

Bibliografía[editar]

  • Claude Morange, Paleobiografía (1779-1819) del “Pobrecito Holgazán” Sebastián de Miñano y Bedoya, Salamanca, Ediciones Universidad, 2002.
  • Claude Morange, "Sebastián de Miñano y Bedoya", en Alberto Gil Novales (dir.) Diccionario Biográfico del Trienio Liberal, Madrid: El Museo Universal, 1991.