Satanás

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Representación de Satán, el antagonista por Gustave Doré para el poema épico El paraíso perdido, de John Milton.

Satanás o Satán es el término con que las religiones abrahámicas designan a una entidad suprasensible que representa la encarnación suprema del mal, personificada en el ángel caído que desobedeció y se rebeló contra los mandatos de Dios, en el caso de la religión cristiana, y en el caso de la religión musulmana Satán puede ser, tanto un genio o yinn que desobedece las órdenes de Allah, como una persona que se realiza actos de rebeldía en contra de la palabra de Allah.

Etimología

El nombre Satanás -o Satán- deriva del latín Satāna, y éste a su vez del arameo הַשָּׂטָן, ha-shatán, «adversario, enemigo, acusador». Aunque luego se le menciona como un espía errante de Dios sobre la Tierra, el sentido primario, de la raíz שטן (štn, «impedir, hostigar, oponerse»), sería simplemente el de «enemigo».[1][2]

Descripción e historia del término Satán

En el libro de Números se llama Shatan (en el sentido de 'adversario', 'oponente'), al mensajero-ángel que Yahveh envía para impedir que Balaam maldiga al pueblo de Israel (Num 22:22-32).

El término Shatan también entra en la vida jurídica israelita, y alcanza el sentido de 'acusador delante del tribunal' (Salmos 109:6), (Zacarías 3:1) y el término shitna, derivado de la misma raíz, es la "acusación".

Satán, como un ser que incita al pecado, que a la vez es sinónimo de perdición, destrucción, malicia, y búsqueda del mal por parte de los hombres aparece en el Antiguo Testamento varias veces (1Cronicas 21:1), en el segundo caso de manera más clara. También se menciona en (Job 1:6-9), (Job 1:12) y en otros versículos.

Tras la aparición del Cristianismo y los Evangelios se le otorga al término un carácter personal como enemigo de Cristo, también como un anticristo (Juan 1:18-29), especialmente en los relatos de las tentaciones (Marcos 1:12-13), (Mateo 4:1-11), (Lucas 4:1-13) y los exorcismos llevados a cabo por Jesús de Nazaret (Marcos 3:22-27), (Mateo 12:22-30), (Lucas 11:14-23). Queda así fijada la figura del Maligno para la doctrina cristiana. En lengua árabe se le llama Shaytan, que también significa serpiente.

Su equivalente en griego es diábolos Diablo, procedente del verbo dia-ballö, y posee un significado semejante de ‘oposición’ o ‘enfrentamiento’. En (1Mac. 1,36) (texto griego) encontramos la palabra diábolos con el significado de ‘adversario', como 'el enemigo'. También en algunas ocasiones incluye el sentido de ‘acusador’ o el de ‘calumniador’.

En principio, conviene aclarar que el judaísmo no identificaba a Satanás con el demonio Lucifer. En los documentos no canónicos del Antiguo Testamento, Satán es llamado frecuentemente Belial; igualmente la mención y definición del oponente del Dios Yahveh, puede encontrarse en la Biblia; en la que se mencionan los términos Beelzebú (Marcos 3:20-30). Del mismo modo, algunos sugieren que los nombres Semyazza y Azazel serían otro nombres para Satán. En relación a ello, también se postula que los diferentes nombres describirían a diferentes adversarios de Dios.

En el Nuevo Testamento, en cambio, Satán y Lucifer aparecen amalgamados en la figura del Diablo. Muchos especialistas deducen que el Diablo (el Maligno) es el "genio inspirador" de la famosa Bestia del Apocalipsis de San Juan. Sin embargo también hay tradiciones que aún los nombran como entidades diferentes, indicando que Lucifer, Satán y Belcebú conforman el triunvirato que gobierna al Infierno y sus legiones.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en su doctrina describe a Satanás como opositor al plan de salvación de Dios el Padre, deshechado después de un concilio y batalla entre los partidarios del plan propuesto por Jehovah y el que habría propuesto Satanás. Satán fue expulsado con un tercio de sus huestes a la Tierra en forma de espíritus desincorporados y vaga desde entonces con ellos tentando a cuanto ser mortal sea afín y proclive a provocar la miseria humana. Las huestes de Satanás, al quedar privadas de un cuerpo terrenal, buscan ocupar cuerpos ávidamente, corrompìendo al espíritu humano, causando el estado de "hombre caído".

Satanás como sinónimo de Lucifer

Representación de Satán.

En la tradición de la Iglesia Católica y otras iglesias cristianas señala que Satán es sinónimo de Lucifer. El nombre Lucifer sería lo que en una época habría sido el nombre que recibió de Dios en persona.

Antaño a la rebelión, Lucifer estaba por encima de todas las categorías de los ángeles, ya que era el más hermoso de todos. El término "Lucifer" (Luzbel) significa "Portador de luz". Pero desde que se puso en contra de Dios, su nombre fue cambiado a Satán (adversario).

La caída de Lucifer

Lucifer (del hebreo "HEYLEL" en latín "Portador de luz") era el ángel más hermoso de todos, antes de caer era el querubín protector, músico, se cree que era el director de las alabanzas a Dios. Su posición era la más encumbrada de todos los seres angelicales que Dios creó. En Apocalipsis 12:4 se habla de un gran dragón rojo que arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo (interpretadas como los mismos ángeles rebeldes que combatieron con Miguel y sus ángeles). Pero no prevalecieron, fueron echados del Cielo y arrojados a la Tierra.[3]

En el Antiguo Testamento hay dos pasajes que relataban la caída de un rey arrogante, pero los Padres de la Iglesia vieron en ellas la caída del Diablo:

"¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora!

¡Has sido abatido a la tierra dominador de naciones!

Tú que dijiste en tu corazón: 'Al cielo subiré, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión en el extremo Norte. Subiré a las alturas del nublado, y seré como el Altísimo."
Is. 14, 12-14
"Así dice el Señor Yahveh: Eras el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en belleza. En Edén estabas, en el jardín de Dios. Toda suerte de piedras preciosas formaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda; en oro estaban labrados los aretes y pinjantes que llevabas, aderezados desde el día de tu creación. Querubín protector de alas desplegadas te había hecho yo, estabas en el monte santo de Dios, caminabas entre piedras de fuego. Fuiste perfecto en su conducta desde el día de tu creación, hasta el día en que se halló en ti iniquidad. Por la amplitud de tu comercio se ha llenado tu interior de violencia, y has pecado. Y yo te he degradado del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Tu corazón se ha pagado de tu belleza, has corrompido tu sabiduría por causa de tu esplendor. Yo te he precipitado en tierra, te he expuesto como espectáculo a los reyes. Por la multitud de tus culpas por la inmoralidad de tu comercio, has profanado tus santuarios. Y yo he sacado de ti mismo el fuego que te ha devorado; te he reducido a ceniza sobre la tierra, a los ojos de todos los que te miraban. Todos los pueblos que te conocían están pasmados por ti. Eres un objeto de espanto, y has desaparecido para siempre."
Ez. 28, 12-19

Es un mensaje profético en lenguaje poético, que está dirigido tanto al rey de la dinastía de Hiram el rey de Sidón/Tiro, como a su mentor: Satán. Así, el capítulo 28 de Ezequiel claramente está prologado con la frase:

"...Di al soberano de Tiro que así ha dicho el Señor Elohim: ..."
Ez. 28:2

Pero al mismo tiempo se dice: "En Edén estabas, en el jardín de Dios..."

Un poco más adelante el destinatario del mensaje es reiterado:

"...Entona un lamento por el rey de Tiro, y dile que así ha dicho el Señor Elohim..."
Ez. 28:12

Pero asimismo se indica: "Querubín protector, de en medio de las piedras de fuego..."

En el Nuevo Testamento se presume que Jesucristo hace una pequeñísima mención de este relato, cuando les dice a sus discípulos:

"Yo veía a Lucifer caer del Cielo como un rayo".
Lc.10, 18
Satanás tentando a Cristo, cuadro de Ary Scheffer.

El término hebreo "Satán" aparece traducido muchas veces en múltiples versiones antiguas y modernas de la Biblia.

  1. Números 22:22 En este versículo el ángel de Dios es un adversario (hebreo satán) para Balaam, poniéndose en el camino para impedir que Balaam salga a maldecir al pueblo de Israel.
  2. Números 22:32 La frase "yo he salido para resistirte" es la traducción al castellano de una frase hebrea que dice literalmente, "yo he salido como adversario (satán) tuyo." Nuevamente, el adversario en referencia es el ángel de Dios. En estos dos casos, el satán o adversario a que se refiere es el mismo ángel de Dios, por lo que se puede ver claramente que la palabra satán no se refiere necesariamente a un ser maligno o malvado. El ángel de Dios fue un satán para Balaam simplemente porque se opuso a que fuera con los embajadores de Balac.
  3. 1 Samuel 29:4 Los filisteos temen que David se les vuelva enemigo (hebreo satán) si sale a la guerra con ellos.
  4. 2 Samuel 19:22 David dice que los hijos de su hermana Sarvia (Joab y Abisai) le son adversarios (hebreo satán) porque quieren dar muerte a Simei, mientras que David ha decidido perdonarlo.
  5. 1 Reyes 5:4 Salomón dice que no hay adversarios (hebreo satán), es decir, que está en paz con las naciones circunvecinas.
  6. 1 Reyes 11:14 Hadad edomita es un adversario (hebreo satán) de Salomón.
  7. (2 veces)1 Reyes 11:23 y 11:25 Rezón hijo de Eliada es otro adversario (hebreo satán) de Salomón.
  8. Salmos 38:20 David dice que los que le pagan mal por bien le son contrarios (hebreo satán).
  9. Salmos 71:13 David desea que perezcan sus adversarios (hebreo satán).
  10. Salmos 109:4 David se queja de sus adversarios (hebreo satán).
  11. (2 veces) Salmos 109:20 y 29 David se queja nuevamente de los que lo calumnian (hebreo satán).
  12. Zacarías 3:1 El verbo acusar se corresponde con la palabra hebrea satán

Algunos estudios sociológicos sugieren que la simbología de Satanás es clara a grandes rasgos; representar el temor arcaico a la muerte del hijo, un valor cultural presente en la mayoría de las sociedades europeas. De alguna u otra forma, la rebelión de Lucifer exhibe no sólo la clemencia de Dios (padre) sobre su primer creación (hijo), sino que además ejemplifica las fronteras del intercambio intertribal las cuales movilizan y sustentan el orden económico. Utilizando las contribuciones de los padres de la antropología como ser B. Malinowski, M. Mauss y M. Sahlins entre otros, Maximiliano E Korstanje establece que existen dos tipos de solidariades en las comunidades sedentarias: las que dan la vida y las que la quitan. La comunidad organiza todas sus formas de solidaridad en cuanto a la división de géneros. Los grupos dotados para dar vida, por ejemplo la mujer, en raras ocasiones se la licencia para quitarla, a la vez que los hombres, facultados para matar, expropiar y hacer la guerra pocas veces tienen reservado el derecho de crianza de los niños. Una de las particularidades de la caída de Lucifer, es que a diferencia de otras mitologías, al rebelde se le perdona su vida. Las estructuras semíticas prohíben que los circuitos de la vida y la muerte se mezclen. Por ese motivo, "quien da la vida, en este caso Dios, no puede arrebatarla aún cuando su honor esté en juego". Lucifer carga sobre sí toda la expectativa de aquello que por norma es probable (la extinción de la progenie). Lo que subyace, sin lugar a dudas, es un temor manifiesto a la muerte del hijo. Según el especialista, este es uno de los terrores más difundidos y reales en la vida cultural moderna. La figura del mal es precisamente la simbolización de una amenaza que puede atentar contra las formas productivas de una comundidad.[4]

Satanás según los exorcistas

Según exorcistas, como el Padre Gabriele Amorth o el Padre José Antonio Fortea Cucurull, Lucifer y Satanás son dos demonios distintos. Lucifer era el ángel más alto, la mayor obra de Dios, antes de su caída, pero tras ésta quedó en segundo lugar después de Satán. Satán es el más maligno de los demonios, que supera en maldad a Lucifer. [5]

Véase también

Referencias

  1. 1Samuel 29:4
  2. 1Reyes 11,14-25
  3. Antes de la crucifixión Satán ya había sido denigrado por Dios [había sufrido caídas -debido a la fidelidad de los seguidores- (Lc 10:18)]. En tiempos de Jesús estaba siendo juzgado (Jn 16:11), pero aún no había ocurrido lo fundamental. Jesús explica que el Reino de Dios tiene como fin contrarrestar la autoridad y poder de Satanás. Para confinarlo en tierra (sin retorno al Cielo) era indispensable el sacrificio de Cristo. Apocalipsis lo expresa en los versículos 11 y 8: "... la sangre del Cordero" determinó que "no tenga más lugar en el Cielo". Esa acción de arrojarlo por tierra es efectuada por el arcángel Miguel con sus ángeles. Las implicaciones de ese hecho se describen en Apocalipsis 12 versículos 7 al 11.
  4. Korstanje, Maximiliano. (2011). "Rebelión: una aproximación teórica". Int. Journal of Zizek Studies. Vol 5 (4), pp. 1-20, Universidad de Leeds, Reino Unido.
  5. Summa Daemoniaca

Enlaces externos