Santomera

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Santomera
Bandera de Santomera
Bandera
Escudo de Santomera
Escudo
Santomera en España
Santomera
Santomera
Municipio de Santomera en la Región de Murcia
País  España
• Com. Autónoma  Región de Murcia
• Provincia  Murcia
• Comarca Huerta de Murcia
• Partido judicial Murcia
Ubicación 38°03′N 1°03′O / 38.05, -1.0538°03′N 1°03′O / 38.05, -1.05
• Altitud 35 msnm
(mín.: 30, máx.: 517)
• Distancia 12 km a Murcia
Superficie 44,2 km²
Fundación Origen musulmán
Población 14.948 hab. (INE 2008)
• Densidad 338,19 hab./km²
Gentilicio Santomerano/a
Código postal 30140
Alcalde José María Sánchez Artés (PP)
Hermanada con Saint Brevin des Pins (Francia)
Patrón Nª Sª del Rosario
Sitio web ayuntamientodesantomera.com

Santomera es un municipio de la Región de Murcia, España. En el que forman parte las poblaciones de Santomera, El Siscar y La Matanza, siendo la primera de ellas la que ostenta la capitalidad. Cuenta con una población de 14.948 habitantes (INE 2008), experimentandose en los últimos años un notable incremento demográfico tanto de ciudadanos de los alrededores (que desempeñan su trabajo principalmente en la capital), como de extranjeros (inmigrantes en busca de trabajo).

Este municipio se creó en 1978 al segregarse de Murcia, aunque ya había sido independiente en el siglo XIX. La mayor parte de sus terrenos de cultivo se dedican al limonero aunque en algunas zonas, sobre todo de huerta, se encuentran todo tipo de verduras y hortalizas, gracias a su clima excepcional.


Contenido

[editar] Geografía

Su clima es el típico del sur del mediterráneo, semiárido y con pocas precipitaciones y estas concentradas en otoño y primavera.

Sus pedanías son El Siscar y La Matanza.

[editar] Localidades limítrofes

Limita:


[editar] Demografía

Gráfico 1

En el gráfico 1 puede verse la evolución demográfica de Santomera (línea verde) en el contexto de los municipios de la Huerta de Murcia (excluida la capital). La tendencia es de continuo crecimiento.

Evolución demográfica
1981 1991 1996 2000 2004 2006 2008
7.346 8.518 9.978 10.972 12.777 13.919 14.948



[editar] Historia

Existe constancia de asentamientos de poblaciones argárica (2000 a.C.) e ibérica (1800 a.C.); muestra de ello son los restos arqueológicos hallados en los yacimientos de Cobatillas la Vieja o el Cabezo de la Mina. La principal actividad de estos pueblos argáricos en esta zona fue la minería, centrándose sobre todo en el cobre y el oro que sería utilizado para la fabricación de armas, utensilios de trabajo o decoración. Posteriormente las tierras santomeranas fueron ocupadas por distintos pueblos invasores: fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, godos y árabes.

La atracción del entorno

Las características intrínsecas de la tierra y el espacio santomerano hicieron de este lugar una zona atrayente para muchos de los pueblos que habitaron la Península durante la Prehistoria.

Se asentaron aquí culturas primitivas atraídas por la fertilidad del suelo, y otras condiciones que rodean a este lugar, y que le hacían interesante para la habitación. Entre estos factores se encuentran la abundancia de agua, por su proximidad al río Segura, o la benignidad del suave clima propio del sureste español.

Además las estribaciones montañosas que rodean al territorio actuaban como un sistema defensivo y lugar de refugio para esos primeros habitantes de la zona.

Los restos arqueológicos de los yacimientos de la Sierra de Santomera-Cobatillas y del Cabezo de la Mina descubren parte del pasado más remoto de Santomera.

La Cultura Argárica dejó su impronta en Santomera

La Cultura Argárica tuvo una gran relevancia en la zona durante el período conocido como Edad del Bronce (2000 a. C.). Serían precisamente los pueblos argáricos los primeros habitantes del territorio que conforma hoy la actual Santomera, como lo demuestran los restos encontrados en las Sierras de Santomera-Cobatillas La Vieja, y en las huellas del Cabezo de la Mina.

La gran cantidad de cuevas existentes en los ramales de los montes de Santomera-Cobatillas hicieron de este lugar un zona idónea para las necesidades estratégicas de defensa y refugio de los pobladores del argar. En estos yacimientos se han encontrado fragmentos de cerámicas de vasijas primitivas con característica forma carenada, ollas esféricas, cuencos,etc.

La riqueza mineral de Santomera fue aprovechada por la Cultura Argárica

Las investigaciones arqueológicas han llegado a conclusiones muy profundas, que sitúan al pueblo argárico como algo más que un pueblo guerrero, insistiéndose en la importante actividad minera que desarrollaron estos pobladores.

Prueba fehaciente de ello quedó registrada en el Cabezo de la Mina de Santomera, donde se han encontrado rastros mineralógicos de más de cuatro mil años.

Muchos desconocen que la principal actividad de los pueblos argáricos en esta zona fue la minería. Eran auténticos expertos por sus grandes conocimientos en metales y minerales. La relevancia de la minería argárica vio en la actual Santomera un sitio donde desarrollarse, hallándose importantes restos de metal fundido, principalmente de oro y cobre, que sería aprovechado para la fabricación de armas u otros utensilios de trabajo y ornamentación.

Del Cabezo de la Mina se ha dicho que constituye el primer poblado minero a pie de mina conocido entre todos los poblados metalúrgicos argáricos.

Las huellas del pasado íbero

La buena comunicación de Santomera, Murcia y Orihuela, y las condiciones del entorno, hicieron de este lugar una zona apetecible para el asentamiento de muchos de los pueblos que arribaron hasta esta zona. Lo demuestra la superposición de diferentes culturas halladas en los estratos arqueológicos de estas tierras.

El poblado íbero de Santomera-Las Peñicas, encontrado sobre los restos del Bronce Final del paraje argárico, da fe de ello.

Este poblado responde al patrón íbero de asentamiento de tipo defensivo ubicado en la cima de una colina desde donde poder dominar el entorno con un hábitat poblacional reducido.

El legado arqueológico de este yacimiento nos habla de viviendas con cierta uniformidad y solidez, y con un reducido número de habitaciones, estimándose una población de unos 200 o 250 habitantes. El pueblo íbero ha dejado además testimonios cerámicos de carácter campanéense, y ánforas típicas de esta cultura, con decoración geométrica de líneas sencillas y semicírculos, y algunas con motivos vegetales esquemáticos.

La base de su economía sería la agrícola y ganadera, con una incipiente industria de producción cerámica, textil y de fabricación de utensilios y objetos a pequeña escala.

Aquí se confirma también el rito de la incineración en los enterramientos de los pueblos íberos, con ajuares que dan muestra de las costumbres y el desarrollo cultural de estos pobladores.

Al parecer este poblado sería abandonado hacia los siglos III-II a. C. En el Museo Arqueológico de Murcia se conservan algunas de las piezas de cerámica y utensilios ibéricos de este yacimiento santomerano.

Bastante menos documentada es la época en la que entran en escena los pueblos de la antigüedad, cuyo protagonismo ocupó durante siglos toda la Península Ibérica desde el IX a.C.

Los colonizadores fenicios y griegos no se interesaron por estos territorios del interior murciano. Sin embargo la antigua Contestania de los íberos, en la que se integra el actual término de Santomera, sí fue ocupada por muchos de los pueblos que irrumpieron en el territorio peninsular, sobre todo desde la tercera centuria a. C.

Cartagineses y romanos harían su aparición en estas tierras, dentro de la provincia romana Citerior. Parece que la importancia y las huellas de estas poblaciones no fueron tan relevantes en esta zona como las argáricas o íberas. No se han encontrado asentamientos considerables en la zona que atestigüen una presencia relevante.

Los síntomas de la romanización que experimentó toda la península en las formas de vida y cultura y a nivel urbanístico no se dejarían sentir de manera acentuada en lo que hoy día es Santomera. Esto fue debido principalmente a la ausencia de un núcleo poblacional estable y definido en este lugar.

La vinculación de Santomera a Orihuela

Los pueblos bárbaros que invadieron la Península rastrearon el terreno santomerano. Alanos, Godos, Vándalos, Suevos y Visigodos llegaron hasta esta zona levantina que se inscribiría en la Provincia Aurariola, dependiendo del Condado de Orihuela que más tarde pasará a ser la Cora de Tudmir.

En esos años la capitalidad de esta zona pertenecía a la ciudad oriolana, de la que Santomera era dependiente jurídica y administrativamante. Se inicia ya desde entonces la vinculación histórica de la tierra santomerana a la trayectoria de otros municipios próximos a ella.

Con la invasión musulmana la capital del reino musulmán pasó a Murcia en el 825. De la Santomera islámica queda el Molino de Agua de Siscar, construido sobre la acequia Zaraiche, aunque hoy día se conserva casi en ruinas e inutilizado.

La aparición de "Santomera"

Se debe esperar a los años de la Reconquista castellana para ver aparecer el nombre de "Santomera" en un documento escrito.

Aún así, se cree en la posible existencia de algún poblado o alquería en la demarcación de la actual Santomera antes de la reconquista cristiana. Una referencia a unas alquerías situadas en la parte oriental de Murcia lindando con Orihuela de las Crónicas de Alfonso X, han llevado a los historiadores a pensar en ello.

De cualquier modo no fue hasta el año 1272, momentos posteriores a la conquista de Murcia por el Rey Sabio (1243), cuando en el propósito de repartir los heredamientos de la ciudad recuperada entre los pobladores castellanos y catalanes que le habían acompañado en tal operación, aparece por primera vez citado el nombre de "Santomera" como uno de los pagos por la acequia de Aljufia.

El misterioso origen de su denominación

Al adentrarse en las raíces donde se funde el nombre de Santomera se advierte el misterio que rodea al vocablo. Existen diversas teorías al respecto, pero ninguna que pueda verificar tajantemente su procedencia. Se afirma que es uno de los topónimos de la geografía regional murciana que más teorías e incógnitas presenta.

Una de las opiniones es la que cree que el prefijo "Sant" agregado al vocablo "Omera", de procedencia más antigua, podría responder a la posible fundación del lugar por alguno de los Omar que habitaron Murcia en época medieval. También se cree en una posible derivación griega de la palabra "Omero", que significa el sitio de la convención.

La tradición oral santomerana también recoge la historia del asentamiento de algunas familias procedentes de Francia en los pagos de Santomera, que posiblemente pudieran ser el núcleo poblacional que daría origen al pueblo y a su nombre.

De ser así, estas familias francesas impondrían a la zona, por alguna razón cultural o religiosa, el nombre de "Saint Omer", que hace referencia al santo fundador de la ciudad belga que llevaría su misma denominación, y que siglos después pasó a formar parte de Francia.

La repoblación y evolución de la Santomera medieval

Alfonso X había capitaneado la toma del Reino de Murcia en 1243, pero el territorio continuó siendo musulmán hasta la sublevación mudéjar de 1266. En esa fecha el monarca castellano tuvo que solicitar la ayuda de su suegro Jaime I.

Cuando el rey aragonés entró en Murcia se encontró con unas tierras prácticamente abandonadas que, una vez sofocado el levantamiento y quedado el territorio en poder castellano, tuvieron que ser repobladas.

De este modo llegaron pobladores catalanes, aragoneses y ultrapirenaicos. Recibieron lotes de tierras, entre las que se encontraban las 500 tahúllas de Santomera.

Sin embargo, el desarrollo y evolución del territorio santomerano se vio limitado por su posición fronteriza con el Reino de Aragón, lo que marcó la precariedad del desarrollo de la zona. Se tendría que hacer frente a las múltiples complicaciones derivadas de esta incómoda posición.

Ninguno de los tratados limítrofes que se llevaron a cabo para intentar alcanzar un acuerdo entre Aragón y Castilla especificaron con claridad la posición de Santomera y de Orihuela. Los conflictos continuaron aún mucho tiempo después, sobre todo tras la invasión del rey aragonés Jaime II en 1296.

A consecuencia de esa indeterminación limítrofe, durante muchos años en algunos documentos Santomera aparecía como parte del reino aragonés.

Hasta la creación del Obispado de Orihuela separado del de Cartagena en 1564, los litigios entre Orihuela y Murcia, sufridos directamente por la alquería de Santomera, fueron constantes, y frenaron el desarrollo del pueblo santomerano en medio de las tensiones y disputas entre ambas ciudades.

Esta situación hacía poco atractiva la vida en aquella zona, a lo que se sumaba las escasas perspectivas de futuro que ofrecía la tierra santomerana. A pesar de las buenas cosechas de cereales y aceite, Santomera aún no estaba en condiciones de brindar un desarrollo favorable.

A estas realidades se sumaban las incursiones de moros por los campos norteños de La Matanza, que amenazaban la seguridad de aquel lugar que tendría que esperar varios años para convertirse en un paraje apacible para vivir.

El nombre de Santomera aparece por primera vez escrito en un documento en 1272, tras la Reconquista, cuando Alfonso X el Sabio hizo el reparto de tierras entre los castellanos y sobre todo los catalanes que le apoyaron en la conquista del Reino de Murcia.

El comienzo del despegue de Santomera

Un hecho vital para el devenir del futuro de la población ocurrió entre 1548 y 1558. Se trató de la desecación de una parte importante de las tierras de esta alquería, lo que brindó a la localidad unas posibilidades de crecimiento muy superiores a las que había tenido hasta ese momento.

Esta disposición invitó a muchos aristócratas terratenientes y religiosos a adquirir espacios de tierra aquí, impulsando así el desarrollo y la influencia santomerana.

Otro de los acontecimientos que afectaron notablemente al porvenir de Santomera en el siglo XVI fue el importante resurgimiento de la actividad minera, principalmente de cobre, que ya había sido explotada muchos siglos atrás por los pueblos argáricos.

El auge minero junto a la nueva disposición de las tierras convertidas en regadío condujo a un crecimiento poblacional del territorio bastante destacado. Santomera se convirtió a finales de la época moderna en uno de los términos más poblados del Reino de Murcia.

El esplendor de esta época puede verse reflejado en la construcción de un Convento Dominico en el siglo XVII, levantado sobre basamentos árabes.

En el s. XVI hubo un importante resurgimiento de la actividad minera que supuso un crecimiento poblacional destacado, con lo que Santomera se convirtió en uno de los términos más poblados del Reino de Murcia. Una vez agotada la riqueza minera (s. XVIII), se inició la explotación agrícola y la bonanza de las cosechas recogidas colocaron a la población en un lugar destacado dentro de la economía murciana: seda, aceite, pimiento de bola, hortalizas. Muestra de este progreso fue, que en 1785 se convirtió en población con alcalde pedáneo.

Los cambios del siglo XVIII

La riqueza minera de Santomera se agotaría al cabo de un par de siglos, pero la vida de la localidad no se vio interrumpida por ello. Las buenas cosechas de cultivos (lino, hortalizas, aceite, cereales, seda, o pimientos de bola) le otorgaron una posición destacada dentro de la economía murciana de la época.

Como muestra de ese progreso en el año 1785 Santomera aparece ya en los documentos como lugar de realengo con alcalde pedáneo. Unos años después, en 1794, se segregó de Beniel en el aspecto eclesiástico, erigiéndose como Vicaría perpetua con cura propio.

Santomera ya comenzaba a forjarse por esos años una identidad y personalidad propias que le pertenecían de hecho. No obstante, aún permanecía bajo la tutela de Murcia, y comenzaron a formarse desde entonces con más ímpetu los deseos de una autonomía real.

Tras la Constitución de 1812, promulgada por las Cortes de Cádiz, Santomera tuvo Concejo propio aunque como consecuencia del absolutismo del rey Fernando VII, su duración no llega a un año. En el trienio liberal (1820-1823), Santomera vuelve a tener Ayuntamiento, así como posteriormente, de 1936 a 1948, año en que desaparece debido a los problemas a que el ayuntamiento de Murcia lo somete en el amojonamiento de su territorio y cobros de impuestos, por lo que termina formando parte del ayuntamiento de la capital. Por fin, en 1978 se segrega definitivamente de Murcia, constituyendo un Municipio autónomo.

Influencia de los avatares políticos nacionales del siglo XIX

La evolución de Santomera ha estado muy influenciada por los acontecimientos políticos que han marcado la España Contemporánea.

Tras la Guerra de la Independencia, a principios del siglo XIX, el despegue de la economía santomerana se vio paralizado.

Después del conflicto, el auge agrícola que había experimentado el territorio no se recuperó hasta mucho tiempo después. Las consecuencias de esta tardanza fueron la inestabilidad que vivió el país durante todo el XIX, y las erróneas disposiciones caciquiles de la zona.

Con la Constitución Liberal de Cádiz en 1812 Santomera consigue constituirse por primera vez como Ayuntamiento propio. Esta experiencia se vería pronto interrumpida con la vuelta de Fernando VII y el restablecimiento del absolutismo en todo el territorio nacional.

Durante el nuevo intento liberal entre 1820 y 1823 se recuperó el Ayuntamiento de Santomera. Pero de nuevo se vio frustrado por los acontecimientos que rodeaban el entorno de la localidad. El consistorio murciano sometió a Santomera al amojonamiento del territorio y al cobro de unos impuestos a los que no podía hacer frente.

La época de Isabel II fue también muy complicada por todos los cambios a los que se estaba asistiendo en el país. Ante esta coyuntura resultaba realmente complicado que Santomera pudiera conseguir de forma efectiva un grado de autonomía en el que continuaba insistiendo a pesar de todo.

Una vez más se consiguió el Ayuntamiento en el período de 1836-1848, pero el sueño duró poco, acabando con la Real Orden impuesta por el General Narváez, que ahora dirigía los designios de la nación. Se suprimieron los Ayuntamientos de Espinardo, el Palmar, la Alberca, Beniaján y Santomera, que quedaban agregados al término municipal de Murcia.

Las construcciones contemporáneas

A pesar de todas las inconveniencias y obstáculos que se presentaron en el camino de esta localidad, a finales del ochocientos se emprenden construcciones de gran magnitud. Entre ellas el edificio de Casa Grande, vivienda palaciega al más puro estilo italiano. En la actualidad se ha convertido en Centro Cultural.

Otra de las grandes construcciones santomeranas sería el Ayuntamiento, durante el primer tercio del siglo XX.

También es de destacar la Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, que demuestra un crecimiento poblacional significativo que requería de un espacio mayor para albergar a todos los habitantes del término en el seno de su parroquia.

Miradas dirigidas al río

Si hay una constante a lo largo de toda la historia santomerana que haya acechado a la localidad en repetidas ocasiones son las avenidas y desbordamientos provocados por el río Segura y las ramblas derivadas de éste.

Desde 1258 a 1973 se constatan 75 grandes inundaciones que asolaron en mayor o menor medida a la población de Santomera.

Se recuerda con especial dolor la Riada de Santa Teresa del 15 de Septiembre de 1879, probablemente la que más daños y destrozos ha ocasionado entre los habitantes de la localidad. Ese día, declarado luto oficial, arribó una de las crecidas del río más grandes y terribles que se han conocido en este paraje. Los estragos producidos afectaron a las tierras, al ganado, las viviendas, con unas pérdidas incalculables, sobre todo por el gran número de víctimas humanas que perdieron su vida en esta inundación.

La Riada de Santa Teresa perturbó notablemente toda la huerta murciana, promoviéndose la solidaridad general, no sólo de la Región de Murcia, sino de toda España y Europa.

También quedaron grabadas en la memoria las riadas de 1906 y 1947 con consecuencias devastadoras. La población de Santomera vio como de nuevo decenas de vecinos perdían la vida a consecuencia de los desbordamientos, y como quedaban destrozadas casas y familias que se encontraron sin nada.

No será hasta 1960 cuando comiencen las obras de construcción del Embalse de Santomera para controlar estas avenidas. Se finalizó en 1965. La obra se levantó sobre las Ramblas de Salada y Ajauque, como medio de retención y aprovechamiento de las aguas de las crecidas de sendos cauces. Forma parte del sistema de defensa de la Vega Baja del Segura contra estas catastróficas avenidas.

Santomera: preparada para la independencia

Los santomeranos vivieron con especial implicación los acontecimientos de la primera mitad del siglo XX, sobre todo la etapa de la II República y la Guerra Civil que afectó y trastocó la vida de la nación.

Pasados los primeros momentos de la dictadura franquista, Santomera asistió a un importante desarrollo desde los años 70. Este avance se evidenció en diferentes campos:

En la mejora de la enseñanza, proyectándose nuevos centros y mejorando las condiciones de los ya existentes.

En el desarrollo integral de todas las ramas de la economía santomerana, su agricultura, su industria, su comercio; la llegada del agua potable.

En el gigantesco crecimiento industrial, sobre todo de las empresas derivadas del mundo agrícola.

Comienza a destacarse fuera de las fronteras regionales como un importante productor de limón, que se convierte en el cultivo por excelencia del territorio. La situación geográfica de Santomera hace que disfrute de un clima apto para ello, no conociéndose en este sector el paro laboral.

Estas condiciones hicieron renacer el sueño histórico de la independencia municipal de Santomera y las vecinas Matanza y Siscar, renovándose las aspiraciones separatistas con más fuerza y argumentos. Ante esta coyuntura se inicia el proceso de segregación.

En 1967 los vecinos de Santomera se reunieron en una Asamblea Popular masiva donde se expresan colectivamente sus 'irrenunciables' aspiraciones a tener Ayuntamiento propio. Basaron su decisión en una palpable necesidad para la organización de la convivencia y desarrollo de la comunidad, y en la capacidad económica para llevar a cabo tal empresa.

A raíz de esta reunión se creó una Comisión pro-Ayuntamiento que contaba con el apoyo de todos los vecinos, y cuya misión era confeccionar un expediente donde se demostrara el deseo y la capacidad del pueblo para convertirse en municipio. Se apoyaron en los requisitos que marcaba la ley en cuestión de población, territorio y líquido imponible.

El expediente fue presentado ante el Ayuntamiento de Murcia en 1971, no siendo tratado el asunto hasta un año después en el conocido como 'pleno de las pajareras', ya que por primera vez se llenó el anfiteatro dedicado al público debido a la expectación del asunto.

La denegación pronunciada por el consistorio murciano produjo la indignación y malestar por la forma en la que fue tratado el tema y por la profundidad de la cuestión.

El recurso de queja de la Comisión fue llevado hasta el Ministro de la Gobernación, donde se declara la ilegalidad y nulidad del acuerdo municipal murciano. Se ordenó entonces la revisión y finalización completa del expediente presentado. Ante esta situación, los años pasaban, y los trámites, lentamente, avanzaban.

Llevado el expediente de nuevo al Ayuntamiento de Murcia, de aquí pasó al Gobierno Civil, quien a su vez lo remitiría tras su estudio al Ministerio de la Gobernación de Madrid. El correspondiente informe es trasladado hasta el Consejo de Estado donde los ministros aprobaron, tras arduos trámites, la resolución de Santomera como el municipio número 44 de la Región de Murcia el día 29 de Septiembre de 1978.

La decisión desataría el júbilo entre los vecinos de Santomera, que lo celebraron por todo lo alto, coincidiendo la noticia con las Fiestas en honor a la Patrona.

La histórica tradición de las aspiraciones municipales de Santomera, Siscar y Matanza se vio por fin realizada. El escudo municipal hace referencia, en la parte inferior del mismo, al municipio de Murcia y a la unión de los tres pueblos que se agruparon. Esto se puede observar con siete coronas de oro y la unión de tres manos.

La realidad actual del municipio

En Santomera los cambios que siguieron a la independencia resultaron favorables para un municipio que a pesar de su juventud se encuentra en un período de expansión.

El sector predominante hoy día es el de servicios, seguido muy de cerca por el tradicional agrícola, que posee un papel predominante muy por encima de la media regional. Los principales productos son las hortalizas y cítricos, especialmente el limón.

La industria ocupa un lugar destacado dentro del ámbito económico del municipio, aunque con un carácter aún incipiente y con empresas derivadas sobre todo de la exportación y transformación del limón.

También está desarrollándose con auge el sector transportista a consecuencia de la expansión del cultivo protagonista.

Como prueba del desarrollo municipal, y la consiguiente bonanza económica, el sector de la construcción está cobrando un relevante papel en el término santomerano.

Hasta estas tierras acuden no sólo los vecinos de las pedanias que forman el término municipal, sino también los habitantes de localidades cercanas a Santomera, lo que es una evidencia del prometedor futuro de la zona.

[editar] Fiestas

  • Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora del Rosario, el 7 de Octubre. La Zona Huertana en Santomera, se inaugura dos semanas antes de la fiesta patronal, y consisten en unas casetas alquiladas por las peñas donde se reunen para realizar distintas actividades.
  • Fiestas de Moros y Cristianos, declaradas de Interés Turístico Regional, que se celebran a finales de Octubre.


[editar] Bibliografía

  • CÁNOVAS CANDEL, F. “La Riada de Santa Teresa”, en La Calle. Revista de información local. Octubre 2004. (2004)
  • CÁNOVAS CANDEL, F. “Cabezo de la Mina”, en La Calle. Revista de información local. Febrero 2005. (2005)
  • CÁNOVAS CANDEL, F. 'Bosquejo Histórico', en www.ayuntamientodesantomera.com
  • MOLINA LÓPEZ, J. "La verdad encadenada". Murcia. (1989)
  • SOTO FORCA, J. “El poblado argárico de Santomera-Cobatillas La Vieja”, en Fiestas Patronales Santomera 1983. (1983).
  • SOTO FORCA, J. “En busca de nuestro ignorado pasado”, en Fiestas Patronales Santomera 1988. (1988)

[editar] Enlaces externos

Herramientas personales
Crear un libro