Santa María la Antigua del Darién

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Escudo de armas de Santa María la Antigua del Darién.

Santa María la Antigua del Darién fue una antigua ciudad fundada en 1510, durante la Colonización española de las Américas, por Martín Fernández de Enciso y Vasco Núñez de Balboa, según relata el cronista Fray Bartolomé de las Casas.[1] Fue la capital de la Gobernación de Castilla de Oro hasta 1520, cuando se muda completamente la población, por orden de Pedrarias Dávila a la Ciudad de Panamá.

Algunas fuentes citan a Santa María la Antigua del Darién o Cumaná como la primera ciudad fundada por los españoles en tierra firme americana.

Sus restos se encuentran geográficamente ubicados al sureste de Centroamérica, en el Istmo de Panamá, en la costa del mar Caribe, en la región del Darién. Jurisdiccionalmente en el actual departamento colombiano del Chocó, municipio de Unguía.

Antecedentes[editar]

Región del Darién

Santa María fue la primera ciudad fundada por los españoles con permanencia en tierra firme del continente americano.

Desde Cristóbal Colón, en 1492, hubo muchos emplazamientos españoles anteriores a la fundación de Santa María la Antigua del Darién.

Colón desarrolló en 1492, durante su primer viaje al Nuevo Continente, los asentamientos de la isla de la Hispaniola, esto es, La Española, hoy territorio conjunto de Haití y República Dominicana. Desde allí dirigió varias expediciones a la tierra firme del continente americano.

En 1502, Colón llega a las costas de Veragua en el Istmo de Panamá y funda un asentamiento de existencia efímera en las costas del Caribe, llamado Belén, que fue destruido por los nativos de la región.

Otro emplazamiento, en tierra firme del continente, y anterior a Santa María la Antigua del Darién fue el asentamiento de Santa Cruz, levantado por Alonso de Ojeda durante sus exploraciones en Venezuela, en Coquivacoa, hoy la Guajira, y que duró sólo tres meses.

También cabe mencionar el fuerte llamado San Sebastián de Urabá, fundado también por Alonso de Ojeda en la actual Colombia; y que rápidamente fue abandonado para buscar su traslado a otro lugar más seguro y amigable.[2] En síntesis, no obstante estos efímeros asentamientos, fue una de las primeras ciudades coloniales establecidas durante la conquista española del continente americano.

Fundación[editar]

Vasco Núñez de Balboa, fundador de Santa María la Antigua del Darién. Estatua en Madrid.

Alonso de Ojeda, el fundador de San Sebastián de Urabá, había partido de regreso a Santo Domingo debido a que la situación se había tornado insostenible en el fuerte de San Sebastián, primer intento de los españoles para establecer una base en la costa Caribe del continente. La zona donde se intentó erigir la base era muy belicosa y malsana, y de los 300 exploradores y soldados iniciales que había llevado Ojeda quedaban solamente 42 sobrevivientes.

El mando de este caos en San Sebastián le fue encomendado a Francisco Pizarro, quien debía resistir durante 50 días hasta que Ojeda volviera, pero éste nunca volvió a aparecer. Como comandante de la situación quedó entonces Martín Fernández de Enciso, quien había llegado con algunos pocos refuerzos para tratar de salvar la situación. Fue entonces cuando Vasco Núñez de Balboa sugirió que la población del fuerte se trasladara al oeste del Golfo de Urabá, donde las tierras eran más fértiles y menos peligrosas, y dado que él conocía dicho territorio con anterioridad, desde el año de 1501.

Al llegar a esa nueva región los españoles se encontraron con el cacique Cémaco y hubo fuerte resistencia de parte de los indígenas. Los españoles prometieron entonces a la Virgen de la Antigua, venerada en Sevilla, España, que de salir triunfantes en la batalla darían su nombre a la nueva población que querían fundar. Cémaco fue vencido, y ya en septiembre de 1510, cumpliendo con la promesa, el nuevo poblado fue llamado Santa María de la Antigua del Darién. La iglesia, ( la primera de tierra firme en América), se ubicó sobre la vivienda de Cémaco. El primer Alcalde Mayor de la ciudad fue Martín Fernández de Enciso, quien a la postre se granjearía el rechazo de los colonos y las tropas.

Al contrario de lo que sucedió con Enciso, el triunfo de los españoles sobre los indígenas y la posterior fundación de Santa María la Antigua del Darién, situada ahora en un lugar relativamente calmo, dieron a Vasco Núñez de Balboa autoridad y consideración entre sus compañeros, hartos del Alcalde Mayor Fernández de Enciso, a quien calificaban de déspota y avaro por las restricciones que tomó contra el oro, que era objeto de codicia de los colonos. Enciso, entre otras barbaridades, llegó a ordenar incluso que la colonia se trasladara de nuevo al fuerte de San Sebastián de Urabá, que ya estaba completamente borrado del mapa.

Núñez de Balboa aprovechó la situación haciéndose vocero de los colonos disgustados, y usando la ley destituyó a Fernández de Enciso del cargo de gobernante de la ciudad. Luego de la destitución, se estableció un Cabildo Abierto, se eligió un gobierno municipal (el primero en el continente americano) y se designaron dos alcaldes: Martín Samudio y Vasco Núñez de Balboa. Posteriormente Núñez de Balboa asumió la alcaldía del pueblo. Mejoró las relaciones con los indios, tratándolos bien, haciéndose amigo de los caciques y de sus hijas, y prohibiendo que los esclavizaran. Impidió que sus 300 hombres saquearan por regla general a los indígenas; no repartió las tierras ni impuso, como Cristóbal Colón, tributos, ni eliminó o degradó caciques. Así logró conseguir de ellos ayuda y alimentos. Además hizo que los españoles sembraran maíz y yuca y criaran un animal que habían traído de España: el cerdo. La ciudad prosperó mucho, y durante bastantes años llegaron nuevos colonos y exploradores.

Fue pues Núñez de Balboa quien realmente fundó en 1510 a Santa María de la Antigua del Darién (la Virgen de la Antigua era venerada en Logroño, tierra natal de la familia Enciso, en especial Arnedo, en cuya iglesia existe un altar con su escudo, una S sobre campo de gules). Dijo Zuazo en su favor "Vasco Núñez podía recorrer con seguridad 100 leguas en Tierra Firme". Fue ejecutado por Pedrarias Dávila en la plaza de Acla, el 19 de enero de 1519.

En agosto de 1513 se erige la diócesis de Santa María de La Antigua del Darién, siendo esta la más antigua de las erigidas en tierrra firme del continente americano. Creada por el Papa León X mediante la Bula "Pastoralis Officii Debitum" del 9 de Septiembre de 1513. Inicialmente era diócesis sufragánea de Sevilla (España). Su primer obispo fue Juan de Quevedo Villegas que llego a sede el 30 de junio de 1514. El 15 de agosto de 1519 se funda la ciudad de Panamá la primera ciudad del pacífico. En Diciembre de ese mismo año muere el obispo Quevedo cerca de Barcelona. Posteriormente en 1524 el segundo Obispo fray Vicente Peraza traslada la sede de esta Diócesis a la ciudad de Panamá, donde permanece hasta el presente.

Santa María La Antigua, fue designada capital del territorio de Castilla de Oro, y punto de partida para la fundación de muchas ciudades más en el resto del continente durante la década de 1510 y la época del descubrimiento del océano Pacífico en 1513, realizada también por Núñez de Balboa con ayuda de los indígenas.

Decadencia y desaparición de la ciudad[editar]

España relevó del mando de la población a Núñez de Balboa en 1513. El rey procedió a nombrar como gobernador en propiedad para toda [[Castilla de Oro] a Pedrarias Dávila, quien llegó a la ciudad en 1514 con una expedición de casi 2.000 hombres, entre soldados, artesanos, médicos y mujeres.

Aunque Pedrarias venía con instrucciones muy precisas sobre cómo actuar en la región, la situación, con una población tan grande, se tornó caótica. Pese a que en el pueblo había ya sembrados de yuca y maíz, así como mucho ganado porcino, no era fácil sostener a tanta población, y apareció el hambre tan pronto como los indios se negaron a trabajar para los españoles. Al hambre siguió una terrible epidemia.[3]

Los españoles se dedicaron entonces, con el beneplácito de Pedrarias y del obispo -Fray Juan de Quevedo, el primero que existió en tierra firme americana- a saquear y esclavizar a los indios; las violaciones eran frecuentes y Pedrarias se jugaba a los indígenas al ajedrez. Esta conducta enloquecida fue lo que a la postre conduciría a la disminución de la colonia y eventualmente a su abandono. Aunque durante esta época se lograron hacer desde la ciudad muchas expediciones al interior, todo ello aconteció en medio de un ambiente hostil y en franca degeneración, que entre otros males causó además la muerte a muchos españoles.

Pedro Arias Dávila (Pedrarias).

Ante el caos, Pedrarias decidió buscar otras opciones de fondo y en 1519 fundó Panamá, a donde se trasladó definitivamente en 1520. Santa María la Antigua sobrevivió dos o tres años más, bajo el mando del cronista Gonzalo Fernández de Oviedo; en 1524 Pedrarias decidió desalojarla y despoblarla por completo.

La decadencia de Santa María la Antigua del Darién se debió también a que, por orden del mismo Pedrarias, se dispuso el traslado de la capital de Castilla de Oro a Panamá. Con la capitalidad se fueron también las personas, el ganado y las municiones.

A los pocos años de evacuada, en 1524, la ciudad fue asaltada y quemada por los indígenas. Lo que quedó de ella permaneció en lo sucesivo abandonado a su suerte y se recubrió de selva, hasta que finalmente desapareció del registro histórico.

Luego, durante el periodo de La Colonia, la región de Urabá, que fuera el hogar inicial de Santa María la Antigua, fue escenario de continuas disputas entre los indígenas kunas y Emberá en una guerra religiosa que se extendió hasta finales del siglo XIX; además, debido a que múltiples piratas holandeses e ingleses atracaban en la región, la corona española prohibió durante el siglo XVII, bajo pena de muerte, el tránsito por el río Atrato, y por este motivo esta región se mantuvo alejada del proceso colonial.

Hasta principios del siglo XX no se logró la pacificación de los kunas, lograda mediante un acuerdo entre el presidente colombiano Rafael Reyes y el cacique de la región.

Evolución Jurisdiccional y su ubicación actual[editar]

Se debatió durante muchos años si la ubicación de Santa María del Darién se encontraría en las actuales Panamá o Colombia.

Durante toda la época colonial los territorios donde se estableció dicha ciudad estuvieron hasta 1751 bajo la jurisdicción de la Real Audiencia de Panamá en el Reino de Tierra Firme; y hasta los albores del siglo XIX, estuvo bajo la jurisdicción de la Comandancia General de Tierra Firme, adscrita al Virreinato de la Nueva Granada.

Carta del Departamento del Istmo en 1827

Con la Acta de Independencia de Panamá, los territorios donde se encontraba la ciudad pasaron a ser posesión de la Gran Colombia, específicamente ubicados en el Departamento del Istmo.

Disuelta la Gran Colombia, se crea un Estado denominado República de la Nueva Granada, formado por los actuales territorios de Colombia y Panamá, pasando los territorios de la antigua ciudad a ser parte de la antigua Provincia de Panamá.

Sería mediante la ley de 9 de junio de 1855, donde se le atribuyen territorios centroamericanos a la Provincia del Chocó, que actualmente corresponden al Departamento del Chocó, en la República de Colombia

Con la desaparición de los restos de la ciudad y la duda si se encontraba en territorios colombianos o panameños, se organizaron expediciones para redescubrirla impulsadas por el rey Leopoldo III de Bélgica y por el antropólogo colomboaustríaco Gerardo Reichel Dolmatoff. Finalmente se dio con la ubicación de sus ruinas en 1957, concretamente en el municipio colombiano de Unguía, departamento del Chocó.

En la actualidad, contra el abandono oficial y general de esta joya histórica, se han efectuado algunas exploraciones en la mencionada zona por parte de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia; tales han sido los profesores de los departamentos de Historia y Antropología Paolo Vignolo y Virgilio Becerra, en desafío de la situación de histórica violencia que afecta a estos territorios.

Tales expediciones, tendientes a rescatar para el patrimonio los vestigios de la antigua ciudad española, han revelado que hoy solo quedan de ella un pequeño caserío, que tiene un periodo de ocupación inferior a cinco años, una capilla reconstruida por la diócesis de Apartadó en 1994 sobre el que se cree fue el emplazamiento de la catedral española del siglo XVI, y una serie de potreros dedicados a labores agropecuarias de supervivencia. Las expediciones de rescate han contribuido a crear un ícono nacional y departamental sobre el lugar, avivando la memoria histórica para los habitantes de la región.

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]




Coordenadas: 8°12′53″N 77°01′17″O / 8.214861, -77.021361