Sandra Pani

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Sandra Pani (Ciudad de México, 18 de diciembre de 1964) es una artista mexicana.

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Semblanza estudios y exposiciones[editar]

Sandra Pani nace en la ciudad de México el 18 de diciembre de 1964, muestra un interés por la pintura y la música desde muy pequeña estudiando piano desde los 9 años e ingresando en el conservatorio Nacional de Música para estudiar ahí solo por un año 1981-1982. Durante su infancia y adolescencia estudia con varios maestros en sus talleres tales como Silvia H. González, Teresa Cito, Perla Krauze y Eugenia Marcos. Ingresa en SACI (Studio Art Center´s International) en Florencia Italia en el año de 1987 y en 1988 al Chelsea School of Art de Londres Inglaterra. A su regreso a México ingresa a la ENAP (Escuela Nacional de Artes Plásticas ) y estudia en el taller de Hueco grabado con Jesús Martínez y María Eugenia Figueroa, 1989-1992. Tubo su primera exposición individual en 1988 en la Galería Lourdes Chumacero de la ciudad de México. Su obra fue elegida en exposiciones por concurso desde que era estudiante como en el Royal “Accademy Summer Exhibition” y el “Open Print Show” en la Bankside Gallery, en Londres Iglaterra, en 1989, en 1990 recibió el Premio de Adquisición de la Tercera Muestra de Estampa en Miniatura, Museo de la Estampa y el Premio de Adquisición del Salón de Grabado del Salón de la Plástica Mexicana, ciudad de México. En 1992 recibió Mención Honorífica en la Bienal de Dibujo y Estampa Diego Rivera en Guanajuato, México. En 1996 fue invitada al Salón de Arte Bancomer, “Salón Bancomer II”, Ciudad de México.

En los años de 1991 y 1998 recibió la Beca para Jóvenes Creadores del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (FONCA) Ciudad de México. Y en el 2007 y 2011 la distinguieron como Miembro del Sistema Nacional de Creadores, del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (FONCA) ciudad de México. Su obra fue seleccionada en la V Bienal Femsa de Monterrey en 2001, y en la Bienal de Yucatán en el Museo MACAY, Mérida Yucatán en el 2004. Tiene en su haber 20 exposiciones individuales destacando: “De ser árbol”, en la Galería Hermenegildo Bustos de la Universidad de Guanajuato dentro del 39 Festival Internacional Cervantino en Guanajuato en el 2011, misma exposición que sera presentada en el 2012 en la Galería de la Universidad Iberoamericana en la ciudad de México y en el Museo del Instituto de Artes gráficas de Oaxaca. (IAGO). “Dualidad y trasnformación” en el Museo Diego Rivera Anahuacalli en el 2009, “De árboles y cuerpos” en el centro cultural Estación Indianilla en 2008, “Cuerpo recuperado”, En el Museo Gene Byron en Guanajuato, “Geografía del Cuerpo” en el Museo Gene Byron dentro del Festival Internacional Cervantino en el 2003, “Dibujos recientes 1998-1999” en el Museo de Arte Contemporneo de Yucatán, MACAY, Mérida, Yucatán, México en 1999, “Bisturí óptico” en el Museo Diego Rivera, en Guanajuato, México en 1998 y “Subsistir” en el Museo Universitario del Chopo en la ciudad de México en 1993.

Críticas[editar]

Poliptico Ramas y cuerpos by Sandra Pani

Sobre su obra han escrito distinguidos críticos y escritores, tales como, Salvador Elizondo, Alberto Blanco, Santiago Espinoza de los Monteros, Miquel Ángel Muñoz, Gonzalo Veléz, Blanca González, Jorge Torres y Germaine Gómez Haro entre otros.[1]

De acuerdo a Salvador Elizondo, precisión y sensibilidad son los términos en que Sandra Pani plantea la ecuación entre el todo y las partes, pues es un hecho que todos los cuerpos -hasta los más elementales y aparentemente inertes- están constituidos de partes; una noción que han tenido bien presente los grandes anatomistas y morfólogos tanto del siglo pasado como del que está por terminar.

(Estas pinturas) Representan ese punto en que el movimiento y la vida se equilibran como formas expresivas y son patrimonio único, más del artista que del anátomico. Los cuadros de Sandra Pani exhibidos en su exposición de 1994 (Galería Lourdes Chumacero) hacen suponer que ya desde entonces había aflorado en esta artista el ideal perseguido con denuedo por Leonardo y por Durero: Penetrar en los mecanismos y en la geomentría del cuerpo, pero de una manera menos categórica, más libre y más lírica. [2]

Sandra Pani es una artista cuya alma tiene por ahora la obsesión del cuerpo como complejo o síntesis de partes o de figuras que conforman una poética pictórica, es decir mental; son, por así decirlo, invenciones, variaciones o fantasía anatómicas. Esta pintura aspira a captar la esencia del cuerpo humano que no puede ser más que formal; el deseo de que el cuerpo sea alma y de que el alma sea visible mediante un signo: estos dibujos.[3]

De acuerdo a Miguel A. Muñoz del periódico El Financiero Sandra Pani pertenece a una generación de artistas que consideró la pintura como algo acabado, anticuado y en cierto sentido muerto. A mediados de los ochenta, cuando más se habló de la muerte de la pintura, Pani decidió dedicase a ella. Este punto de vista se reveló como una afirmación polémica; pese a ello no deja de resultar singular el nacimiento de una pintura abstracta y semi-figurativa casi clásica, y que mejor esa resistencia en los momentos álgidos del arte conceptual y minimalista. Ahí radica su convicción. Su pintura se sitúa en el terreno de una figuración con ciertos acentos poéticos abstractos, que nutre sus raíces en la historia de la pintura del siglo XX, especialmente Picasso, Morandi, Matisse, Giacometti y en las corrientes de vanguardia como la abstracción norteamericana. [4]


De acuerdo con Santiago Espinosa de la Galería de Casa Lamm con unas cuantas líneas (Sandra Pani) describe momentos, que cercanos a veces a la idea oriental de plasmar con bosquejos sencillos y casi elementales algo sobre el plano, han dejado simplificada la obra.. Su obra está libre de aquello que dice de manera narrativa y que pocas veces nos deja poner al ojo a viajar libremente para completar la historia que por ausente se hace manifiesta. Ante su obra, se descubre un singular péndulo que viaja de lo abstracto a lo figurativo; va y viene, toca un extremo y regresa a otro. En ambos se detiene por instantes y en ninguno permanece. En ese camino recorrido está la obra. Son claramente dos vías que se cruzan y entrecruzan constantemente entre figura y no figura. Entre ellas el vacío como posibilidad expresiva, corporeizado. El hacer evidente lo que no está.[5]

Los cuerpos pintados de Sandra Pani, con todas sus estructuras anatómicas, visibles, no son distintos del cuerpo de sus cuadros, en los que los trazos, las manchas, los borrones y los toques de color, escriben la historia de su vida.[6]

Los dibujos, las pinturas, la sofisticación técnica, el proceso depurativo o sintético, la limpieza de la factura de cada pieza, que son elementos de una continua, enfática investigación de la percepción visual, son y no dejan de ser, exploraciones del cuerpo: cada imagen de Sandra Pani es un acercamiento a un algo humano indócil.[6]

En los lienzos de Sandra Pani, los cuerpos estallan y se ramifican justamente porque aceptan la acción virulenta y cruel que conlleva toda transformación. El sentido de las metamorfosis que apreciamos en su obra se halla en el movimiento y sus signos palpables; en la convulsión misma de cuerpos que, al transfigurarse, abjuran la posibilidad de un estado ideal para el ser. Sandra Pani explora la membrana liminal de una serie de procesos que, ininterrumpidamente, generan intercambios y delinean coordenadas abstractas para nuevas corporalidades.

Queda aún por descifrar el misterio del vacío que rodea a estas apariciones vibrantes, y diríamos, parafraseando a Nishitani, que tras esos espacios vacíos se halla quizá el sustrato de toda existencia posible, una nada fértil donde la muerte transfigura a la vida y la vida transfigura a la muerte; donde materia y espíritu se revelan mutuamente. Sandra Pani nos muestra cómo ser y nada se abrazan, reconociéndose y permutándose desde el corazón mismo de la vacuidad.[7]

Estos dibujos de Sandra Pani son, en efecto, una decantación, que se extiende y gotea como algo que se precipita al cabo de un tiempo largo para quedarse tan sólo con la esencia. Un casi nada, que es el registro de casi todo. Una atmósfera. Un signo.[4]

Referencias[editar]

  1. «Sandra Pani». Consultado el 4 de noviembre de 2011.
  2. Elizondo, Salvador (1998). Sandra Pani Bisturía Óptico. departamento de publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, CONACULTA. 
  3. Elizondo, Salvador (23/11/ 2003). «Dibujar es pensar». Milenio. 
  4. a b Muñoz, Miguel Ángel (12/11/ 2003). «La geografía del cuerpo, los abstractos acentos poéticos». El Financiero. 
  5. Espinosa de los Monteros, Santiago (2002). El cuarto tiempo. Galería de Casa Lamm. 
  6. a b Blanco, Alberto (2006). La flor del corazón. Revista Artes de México. 
  7. Vélez, Gonzalo (2009). Cuerpo y devenir vegetal. Modalidades autogeneradoras de subjetividad en la obra de Sandra Pani 1998-2008. Museo Diego Reivera Anahuacalli. 

Enlaces externos[editar]