Sancti Spiritu

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Provincia de Santa Fe (Argentina).png

Sancti Spiritu fue la primera población española levantada en el actual territorio argentino; fue establecida por Sebastián Gaboto el 27 de febrero de 1527, a orillas del río Coronda, junto a la desembocadura del río Carcarañá y a 6 km de la confluencia del primero en el río Paraná. Este sitio está, formando un parque arqueológico y un museo estatal, en el extremo sudeste del actual poblado de Puerto Gaboto, 60 km al norte de la ciudad de Rosario. Llegó a tener una capilla en la que se celebraron casamientos entre españoles y guaraníes. Sin embargo, el maltrato dado a estos últimos hizo que los mismos destruyeran la población. Las ruinas de Sancti Spíritu están a 150 metros de la desembocadura del río Carcarañá. Las características geográficas y la erosión provocada por el agua hicieron que una porción del asentamiento desapareciera definitivamente.[1]

Historia[editar]

La partida[editar]

El 3 de abril de 1526 partió desde el puerto español de Sanlúcar de Barrameda la expedición de Sebastián Gaboto compuesta por algo más de 200 hombres repartidos en cuatro navíos con destino a las islas Molucas, vía el estrecho de Magallanes.

A principios de noviembre llegó al Puerto de los Patos en la isla (actualmente brasileña) de Santa Catalina, donde se encontró con dos náufragos del viaje de Juan Díaz de Solís que le informaron de las supuestas fabulosas riquezas de un "Rey Blanco" y de un lugar denominado Sierra de la Plata. Al escuchar estos relatos Gaboto decide por su cuenta, sin consultar a España, abandonar el viaje a Molucas. En febrero de 1527 partió hacia el Sur, hasta la desembocadura del entonces denominado río de Solís, que ya se lo comenzaba a nombrar como Río de la Plata. Remontó este río hasta una isla que llamó de San Gabriel por haber llegado a ella el 18 de marzo, día del santo. Cerca de la isla, en la que denominaban Banda Oriental, se establecieron en un puerto que denominaron San Lázaro y que resulta así ser el primer asentamiento en esta parte de América.

En el transcurso de la expedición se había encontrado con el grumete Francisco del Puerto, único sobreviviente de la expedición de Juan Díaz de Solís, quien se ofreció para señalarle el camino hacia la ambicionada Sierra de la Plata, que en realidad quedaba en la aún no conquistada región del Perú y Alto Perú. Decide entonces dejar en mayo a las naves Trinidad y Santa María con treinta hombres al mando de Antón de Grajeda para que construyera un fuerte más seguro en lo que se llamaría San Salvador, también en la Banda Oriental. El veneciano parte con cerca de 200 hombres en la San Gabriel y la goleta Santa Catalina, navegando por el río Paraná de las Palmas hasta la desembocadura del río Carcarañá.

Fundación de Sancti Spiritu[editar]

...Ago saber a vuestra merced questa tierra donde agora estamos es mui sana y de mucho fruto porque habo saber a vuestra merced que se sembraron en este tierra para probar si daba trigo y sembraron cincuenta granos de trigo y cojieron por cuenta 550 granos, esto en tres meses, de manera que se da dos vezes al año, escríbolo a vuestra merced...

Carta de Luis Ramírez desde el Puerto de San Salvador[2] en el Río de Solís. 10 de julio de 1528. Archivo de Indias

En la margen izquierda del río Carcarañá, sobre una barranca saliente de seis metros de alto, en el ángulo que forma este río con el río Coronda se detuvieron el 27 de mayo y fundaron el fuerte Sancti Spiritu, cerca del Río Paraná. Allí levantaron además 20 casas, convirtiéndose en la primera población europea del actual territorio argentino.

Los guaraníes carcarañáes colaboraron tanto en la construcción del poblado como en la siembra de trigo y cebada, que resultaron así las primeras realizadas en Sudamérica.

El clérigo Francisco García construyó una pequeña capilla, donde daba misa los domingos, lunes y viernes. Esta capillita fue pues, la primera que hubo en el Río de la Plata y fue allí donde se formaron los primeros matrimonios entre indígenas y europeos.

Los trabajos de construcción del fuerte quedaron terminados el 9 de junio de 1527, fiesta católica de la Pascua de Pentecostés, lo que explica el nombre, en latín, de Sancti Spiritu (Espíritu Santo) con que lo designó Gaboto. El fuerte levantado sobre la barranca estaba rodeado por un foso de tres metros de ancho por cuarenta de largo, formando un semicírculo con una empalizada de palos a pique. Tenía dos torreones y en su interior una casa de tapias de madera y techo de paja que servía de cuartel general. Gaboto se hizo construir en el fuerte una pieza adornada por cueros con dibujos en relieve (es decir, al estilo gadamesí o guadamecil ).

Construyeron además un bergantín, y el 23 de diciembre, después de nombrar a Gregorio Caro capitán del fuerte y dejarle treinta hombres para defenderlo, Gaboto partió aguas arriba por el río Paraná. Llegó a una isla que designó Año Nuevo y allí resolvió regresar al río Carcarañá por temor a los nativos a quienes les habían quemado sus chozas y muerto a varios de ellos. Ésta fue la primera matanza de originarios en esa parte de América. Prosiguió su viaje hasta la boca del río Paraguay donde dobló a la derecha por el Paraná, llegando en febrero de 1528 hasta un caserío guaraní, cuyo jefe se llamaba «Yaguarón». A ese lugar lo denominó Santa Ana, y debió ser el solar de la actual ciudad argentina de Itatí en la provincia de Corrientes. Comenzó luego a remontar el río Paraguay, adelantándose con su bergantín hasta la boca del río Bermejo, donde encontraron a la tribu agaces quienes les tendieron una celada, y dieron muerte a un grupo de hombres. Temeroso de males mayores inició en abril de 1528 el regreso a Sancti Spiritu.

Mientras tanto, en febrero de ese año llegaba al Río de la Plata la expedición de Diego García de Moguer. Navegando en abril por el Paraná, encontró de improviso el fuerte Sancti Spiritu. Sorprendido e indignado, ordenó al capitán Caro que abandonase el lugar, ya que esa era conquista que sólo a él le pertenecía por haber sido designado por España para explorar esas tierras. Pero vencido por los ruegos de Caro y su gente para que fuese en auxilio de Gaboto, García siguió aguas arriba y entre lo que hoy día son las localidades de Goya y Bella Vista se encontró con el piloto veneciano, quien más astuto y más fuerte lo obligó a cooperar en la búsqueda de la Sierra de la Plata.

A todo esto, en Sancti Spiritu, los españoles descuidaron la defensa del fuerte, y si bien en principio los pobladores se habían entendido bien con los indígenas de la zona, Gaboto los había maltratado y estaba convencido de que cuanto mayores fueran los castigos que les infligiera mayor respeto les impondría. Esto sólo sirvió para despertar el odio de los mismos, quienes en septiembre de 1529, antes del amanecer, tomaron por asalto la fortaleza. No bien se dieron cuenta los conquistadores de la situación, comenzaron a correr hacia los bergantines, con la intención de salvarse, lográndolo sólo algunos de ellos.

Sebastián Gaboto y Diego García de Moguer se encontraban en ese tiempo en el asentamiento de San Salvador, preparando hombres y embarcaciones y no sabían nada de lo que se estaba desarrollando en Sancti Spiritu, hasta que vieron llegar a Gregorio Caro con los sobrevivientes y la terrible noticia de la destrucción del fuerte. Inmediatamente Gaboto y García se dirigieron al fuerte intentando rescatar a sus hombres. En los alrededores de Sancti Spiritu hallaron algunos cadáveres completamente mutilados; los bergantines desfondados y hundidos, los almacenes saqueados e incendiados. Gaboto decidió entonces volver a España, donde se le inició proceso y se lo condenó a cuatro años de destierro en Orán (Argelia). Sólo cumplió dos porque Carlos I lo restituiría en su cargo de piloto mayor. Sus relatos sobre la Sierra del Plata despertaron la codicia de otros viajeros por explorar la región.

Sólo dos cañones quedaron como testigos de la primera fortaleza que se levantó en tierra argentina.

Sucesos posteriores[editar]

Una torre del fuerte de Sancti Spiritu se mantuvo erguida por varios años por lo que el sitio recibió el nombre de Torre de Gaboto.[3] En 1541 Domingo Martínez de Irala clavó una cruz de madera en las ruinas del fuerte y dejó una carta donde relataba las penurias de la primera fundación de Buenos Aires. Esta carta fue descubierta en 1545.
En 1573, Jerónimo Luis de Cabrera, el fundador de la ciudad de Córdoba, intentó establecer un puerto llamado San Luis en el sitio como salida navegable de la recientemente fundada Córdoba sin embargo al encontrarse con su compatriota pero rival Juan de Garay quien estaba bajando desde Asunción también con el objetivo de crear «puertas de la tierra», en este caso para la zona paraguaya, discutieron por quién de ambos tenía derecho real para establecerse en el sitio de la antigua "Torre de Gaboto", ninguno de los dos lo tenía, sin embargo Cabrera debió abandonar el lugar llamado desde Córdoba. De este modo la zona quedó bajo la jurisdicción de Garay y luego del cabildo de Santa Fe.
En el siglo XVII Los padres franciscanos crearon una reducción de calchaquíes.
Más tarde se formó un pequeño pueblo por el cual en 1832 pasó Charles Darwin haciendo notar cómo el gobernador santafesino Estanislao López ejercía feroces represalias contra los tobas, mocovíes y abipones.

En 1891 se creó oficialmente un puerto al que se llamó Puerto Gaboto en recuerdo del navegante, recibiendo la zona una importantísima inmigración europea (principalmente procedente de Italia).
El 4 de febrero de 1942, el gobierno argentino, por Decreto n.º 112765, declaró Lugar Histórico Nacional el sitio donde fue fundado el fuerte. Excavaciones comenzadas en 2006 han localizado restos de material cerámico, metal, vidrio, líticos, restos óseos y carbón en el extremo sur de Puerto Gaboto, junto al Carcarañá, que revelan la localización de Sancti Spiritu.[4]

Siglo XXI[editar]

En diciembre de 2011, el arqueólogo rosarino, Guillermo Frittegotto, líder del equipo de investigación impulsado por el Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe, el Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc”, y con la financiación del Consejo Federal de Inversiones, descubrió nuevos restos de la estructura del Fuerte Sancti Spiritu, “fuera de su límite original de exploración(...)en el extremo Sur-Este de Puerto Gaboto, cerca de la confluencia del río Carcarañá con el Coronda, y a unos 15 metros a cada lado de los dos cursos de agua. Esa zona es lo que sería el talud del valle de inundación de ambos ríos”. Detalló que al excavarse fuera del área original de emplazamiento "se confirmó la presencia de estructuras en el subsuelo del terreno, lo que da una pauta que el Fuerte Sancti Spiritu iba más allá del límite que teníamos pensado".[5]

Gracias a las tareas de excavación aparecieron restos de un muro de tapia o tierra apisonada, que tenía que ver propiamente con la estructura del fuerte. También se hallaron 52 dados de material óseo, diferentes tipos de cerámica europea, masas indígenas, elementos de metal como una llave, clavos cuadrados forjados típicos del siglo XVI y más de 300 cuentas de vidrio.[5]

Para Frittegotto es equivocada la teoría de arqueólogos uruguayos que sostienen que el primer asentamiento fue en el vecino país. "En realidad hubo una parada efímera (de los españoles en el Uruguay), pero no hay datos contundentes de que esto fuera así”, apuntó.[5]

La andaluza Lucía[editar]

En 1610, el criollo asunceno Ruy Díaz de Guzmán escribe Historia Argentina del Descubrimiento, Población y Conquista de las Provincias del Río de la Plata conocida primero como La Argentina y luego como La Argentina manuscrita, donde incluye un relato sobre el fuerte Sancti Spiritu, planteando una historia de raíz europea.

La historia (no se sabe si cierta) cuenta acerca de Lucía de Miranda, una noble andaluza que se enamora de un soldado llamado Sebastián Hurtado. Debido a que sus padres no estaban de acuerdo con esa relación decidieron huir de sus casas y terminaron formando parte de la expedición de Gaboto. (De esto el comienzo de la crónica que hace Ruy Díaz de Guzmán nada dice; presenta a los personajes en el Cap.VII del Libro I como integrantes de la dotación española de la fortaleza.) Cuando se hallan en el fuerte Sancti Spiritu, un cacique de la región, Mangoré, se enamora de Lucía. Como ésta lo rechaza, el cacique, aprovechando que muchos españoles —entre ellos Hurtado— se alejan con una expedición para buscar alimentos, decide raptar a Lucía y destruir el fuerte, adonde entra con engaños, dejando fuera una cantidad de indígenas que atacan más tarde, cuando los españoles duermen. Al entablarse la lucha, el capitán don Nuño de Lara mata a Mangoré, pero de todos modos los aborígenes destruyen el fuerte, bajo las órdenes de su hermano Siripo, y raptan a Lucía. Siripo se enamora de la mujer, la hace primero su esclava y luego la convierte en su esposa. Ya de vuelta, Hurtado intenta rescatar a su esposa y es tomado prisionero; Siripo lo condena a muerte, pero la española intercede y logra que el cacique le permita vivir allí bajo promesa de no verse ni tener relación alguna con la española. Siripo otorga una mujer a Hurtado, pero con el tiempo este rompe el pacto, y al ser descubiertos los amantes Siripo los condena a muerte. A Sebastián lo atan a un árbol y le lanzan flechas hasta matarlo y a ella la queman viva en una hoguera. Este tipo de historia, con enamorados que mueren de la manera descrita, al huir de sus familias, era común en algunos poemas europeos de la época.

Nunca se comprobó que en la expedición de Gaboto viajase una mujer, pero sí existen pruebas de la existencia de Sebastián Hurtado en el fuerte. No hay, por lo tanto, pruebas suficientes como para creer que la leyenda sea real ni para negarla, pareciendo más bien haber sido una creación del autor.

A partir de lo narrado por Guzmán, retomado a finales de siglo XVIII por Manuel José de Lavardén, luego Felipe Boero ya en la segunda década del siglo XX escribiría el drama llamado «Siripo».

Según Luis Astrana Marín, en el prólogo a las Obras completas de William Shakespeare de la editorial Aguilar (1960), el dramaturgo inglés debió conocer alguna de las versiones que corrían, a mediados del siglo XVI, sobre esta historia, y pudo inspirarle los nombres de Sebastián y Miranda, personajes de La tempestad.[6]

Reconstrucción[editar]

Antecedentes[editar]

En 1898, el doctor Calixto Lassaga lanzó la idea de erigir un Monumento en Puerto Gaboto que recordase la primera fundación europea en la región. El historiador Enrique de Gandía, miembro de la Academia Nacional de la Historia, hizo suyo el proyecto aunque no llegó a concretarse.

En la década de 1940 el arquitecto Oscar E. Mongsfeld comenzó a investigar sobre el terreno la ubicación del Fuerte presentando, treinta años después, un proyecto de reconstrucción.

El mismo fue demorado y Mongsfeld falleció sin haber logrado concretar su idea. El arquitecto Emilio Maisonnave, años después, retomó el proyecto, actualizándolo de acuerdo a las características del terreno y completándolo con los estudios de Amadeo P. Soler, historiador gabotero.

Desarrollo[editar]

El proyecto propone que el terreno que ocupará el Monumento Fuerte Sancti Spiritu tendrá la forma de una elipse cuyo ejes serán de 90 y 66 metros, respectivamente; estará cercado por un foso y una rústica empalizada de troncos verticales de madera y un talud de tierra consolidada.

Dentro del área se reconstruirá la Plaza de Armas con su mástil principal para izar los estandartes, la Cámara de Gaboto sobre el eje principal al este; con sus dependencias, los cuarteles para alojamiento del personal de tropa y, finalmente, las dos atalayas.

En lo concerniente a su ubicación, no hay dudas sobre el lugar histórico, la Academia Nacional de la Historia lo ha determinado, estableciendo como sitio de emplazamiento un punto cercano a la margen del río Carcaraña con peligro de ser inundado durante las grandes crecientes; pero también ha expresado que la alameda sobre el Carcarañá puede ser considerada en toda su extensión como parte del área en que funcionó el fuerte.

También forma parte del conjunto la réplica de La Cruz de los Navegantes, ubicada a unas cuadras de la fortaleza, bien sobre la desembocadura del Carcarañá en el Coronda, situada allí por Sebastián Gaboto como una suerte de faro indicativo de la presencia de cristianos.

Finalmente, para completar el entorno del Fuerte con su puerto donde hubo astillero y se amarraron las naves, se intentará obtener una réplica de un bergantín, posiblemente el «San Telmo», construido en el lugar.

El proyecto reseñado fue aprobado por la Legislatura Provincial (ley 10875, 15/10/92) que declaró “de interés provincial la construcción del Monumento Conmemorativo del Fuerte Sancti Spiritus en la localidad de Puerto Gaboto”, y autorizó a la comuna a ejecutarlo en terrenos propios.

La reconstrucción nunca se concretó en su totalidad, sólo se pudo realizar una fase inicial consistente en el foso, la empalizada, el portal de entrada y los mástiles, además de la Cruz de los Navegantes ubicada sobre la desembocadura.

En 2012 se encuentra abandonado y algunas de sus placas recordatorias fueron hurtadas.

Los pastizales dominan el Fuerte, no habiendo por el momento nadie que cuide ó mantenga el lugar. Además la desembocadura del río Coronda en su margen Izquierdo se encuentra dominado por un complejo privado que desnaturaliza el lugar histórico que le corresponde.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Hallan nuevas ruinas del primer asentamiento europeo en el país». Consultado el 29 de mayo de 2012.
  2. Casi con toda probabilidad se trataba de un campamento o improvisado fuerte en la confluencia del actual río San Salvador (Uruguay) con el río Uruguay; lo que predispone a la duda es que se le ubique en la margen oriental del Río de Solís que fue uno de los nombres que recibió el Río de la Plata, aunque es muy probable que los primeros exploradores europeos consideraran al río Uruguay como una parte del Río de la Plata
  3. Amadeo P. Soler: La Torre de Gaboto, génesis del ser argentino. Editorial Amalevi, Buenos Aires 1987.
  4. Puerto Gaboto: historias ocultas a orillas del Carcarañá. Consultado el 15-11-2010
  5. a b c Hallan nuevos restos del Fuerte Sancti Spiritu en Puerto Gaboto, por Hugo Lucero Diario digital de la agencia de noticias Telam, 27/12/2011.
  6. Astrana Marín, Luis (1960). William Shakespeare. Obras completas (10 edición). Madrid: Aguilar. pp. 105–106. 432726610. «...Shakespeare, si atendemos a los nombres de Sebastián y Miranda y al ambiente claramente "indiano" americano de la isla, debió de conocer una de las Relaciones que corrieron a mediados del siglo XVI sobre cierto sucedido en la conquista de América hacia 1526. Fue de este modo: Sebastián Gaboto (Caboto o Cabot) fundó a orillas del Paraná [ sic ] el primer establecimiento español en el Río de la Plata que se llamó Sancti Spiritu.
    Dominaban entonces la región los indios timbues. Magoré su cacique se enamoró perdidamente de Lucía Miranda esposa de Sebastián Hurtado, uno de los capitanes españoles. Un día en ausencia de Hurtado el indio penetró en el fuerte con mucha gente armada, mató a la guarnición y raptó a Lucía. Pero salió herido y murió. Su hermano Siripo heredó el mando, y, enamorado también raptó a Lucía. Hurtado volviendo al fuerte lo halló destruído, siguiendo el rastro de los timbues, cayó prisionero de Siripo. Posiblemente [continúa la cita] Shakespeare conoció este relato y quedósele el nombre de Lucía Miranda. No se explica de otro modo que le de a una mujer el nombre de Miranda, siendo apellido. Además Calibán, habla del "dios de su madre", Setebos, nombre que se halla descripto como el diablo mayor de los patagones en Los Viajes de Magallanes, que Shakespeare leería en su original o al menos en inglés en Eden´s History of Travaile (1577), en cuya relación aparecen asimismo, los nombres de Ferdinando, Sebastián, Alonso y González (que el dramaturgo transformaria en Gonzalo)....-Como dice el viejo Calibán al llegar a la isla, no sabemos si todo esto, es, o no, real....»
     

Enlaces externos[editar]




Coordenadas: 32°26′31″S 60°48′19″O / -32.44194, -60.80528